Introducción
En
el presente trabajo se intentará trazar paralelismos entre el
movimiento surrealista del siglo XX, impulsado por el escritor
André Breton y que tenía como estandartes a artistas como Salvador
Dalí, René Magritte y Joan Miró, con el humor del influyente
grupo británico Monty Python.
Para
ello, se comenzará con una breve descripción de ambas partes. Por
el lado del surrealismo, se describirá su cosmovisión y algunas de
sus técnicas, como así también su filosofía del arte. Por el
lado de los Monty Python, una descripción de su particular estilo
de humor.
En
el cuerpo del trabajo, se verá la influencia de ciertos aspectos
del surrealismo en el humor pythoniano, dando como ejemplos
varios sketches del programa de TV Monty Python’s Flying Circus
(conocido en español como El circo ambulante de los Monty
Python), transmitido por la emisora británica BBC entre los
años 1969 y 1974 y escenas de dos de las películas creadas por los
cómicos británicos: La Vida de Brian (1979) y El Sentido
de la Vida (1983).
Vale
aclarar que los sketches y escenas que se tomarán como ejemplos
serán aquellos que resalten como algunos de los más
representativos del humor de los Monty Python, y que serán
determinantes a la hora de desarrollar el cuerpo del presente
trabajo.
Más
allá de las fronteras: El movimiento surrealista
"Surrealismo
es automatismo psíquico puro, mediante el cual nos proponemos
expresar, bien sea verbalmente, bien sea por escrito o en otras
formas, el funcionamiento real del pensamiento; es el dictado del
pensamiento en ausencia de cualquier control ejercido por la razón,
más allá de toda preocupación estética y moral". Estas
palabras de André Breton (impulsor principal del movimiento),
aparecidas en Los manifiestos del surrealismo, sirven para
comenzar a hablar de este movimiento vanguardístico, que encontraba
como objetivo fundamental la solución que garantice la libertad del
hombre, una libertad tanto social como espiritual.
El
surrealismo parte de la conciencia de rupturas: la ruptura entre el
arte y la sociedad, el mundo exterior y el mundo interior, entre la
fantasía y la realidad. Lo que el surrealismo aportó es justamente
la búsqueda de mediaciones entre esas supuestas contradicciones.
Contradicciones como sueño y vigilia, que deben llegar a un punto
de encuentro para así lograr una realidad absoluta, una
superrealidad, donde el Yo inconciente también emplee sus fuerzas
en el estado de vigilia.
A
partir de este deseo de síntesis entre dos instancias tan
aparentemente dispares, el automatismo "psíquico y puro"
se transformará en la clave de la poética surrealista. Breton
sugiere entonces una creación literaria que constituyera un
pensamiento parlante, una composición que suponga un borrador
"primero y definitivo": "Escribe velozmente, sin tema
previo, con tal rapidez que te impida recordar lo escrito o caer en
la tentación de releerlo". Hay que aclarar nuevamente que este
método es en rigor más psíquico que mecánico; se trata sobre
todo de la exteriorización del pensamiento.
De
Chirico, uno de los artistas más importantes de este movimiento,
expresó: "Para que una obra de arte sea verdaderamente
inmortal, es necesario que salga completamente de las fronteras de
lo humano; el sentido común y la lógica la perjudican".
Debe
entenderse entonces al surrealismo no tanto como un movimiento
estético, sino más bien como una actitud hacia la realidad y el
espíritu, una verdadera filosofía de la libertad a partir de la
creatividad.
Aunque
de una existencia efímera como la de todas las vanguardias de
principios del siglo XX, el surrealismo influyó notoriamente en
diversos campos artísticos en años posteriores, más evidentemente
en el cine. Hay trazos surrealistas en las películas de directores
como Luis Buñuel, responsable de clásicos como El discreto
encanto de la burguesía o, más claramente de Un perro
andaluz, paradigma del cine surrealista y en realizadores
contemporáneos como David Lynch (Cabeza borradora, Terciopelo
azul) y el sueco Roy Andersson (Songs from the second floor,
La comedia de la vida), que citan al surrealismo como
inspiración de su filmografía. También la música ha tomado
aspectos del movimiento, ya sea en géneros como el jazz (donde el
automatismo es el elemento más notorio) como en el rock, sobre todo
en el subgénero psicodélico de mediados y finales de los 60’s,
donde la música y las letras a veces se dirigían hacia rincones
impredecibles. Como veremos, también ha tenido su injerencia en el
campo de la comedia, pero primero describiremos brevemente el humor
del grupo británico Monty Python.
Un
circo volador
El
grupo cómico Monty Python, creado a finales de los 60’s y
compuesto por cinco actores ingleses (Graham Chapman, Eric Idle,
John Cleese, Michael Palin y Terry Jones) y un estadounidense
expatriado (Terry Gilliam, quien posteriormente tendría una
inventiva carrera como cineasta) saltó a la fama con El circo
ambulante de los Monty Python, programa que ha pasado a la
historia como uno de los más influyentes en el desarrollo de la
comedia moderna. El programa, emitido por la BBC, se presentaba como
un show de sketches de media hora, salpicados con un particular e
innovador estilo.
Por
empezar, los sketches en general presentaban situaciones cargadas de
situaciones absurdas y altamente imaginativas, con un amplio uso de
la asociación libre, non-sequitur y razonamientos ilógicos.
La estructura del show era también un factor de innovación: los
sketches solían terminar abruptamente, con algún personaje
interrumpiendo un sketch o bien pasando directamente a otro sin
relación, por lo que las escenas cómicas generalmente carecían de
un clímax con un punchline o remate, elemento convencional
en la comedia de sketch. Este formato hacía que el programa tenga
un efecto de "automatismo", de escritura continua, donde
las partes no tuvieran una relación específica, aunque en algunos
episodios había una idea que iba y venía entre sketches (ejemplo:
el episodio titulado "La Inquisición Española", donde
tres cardenales medievales irrumpían súbitamente varios
segmentos).
La
comedia de los Python también tenía una cuota satírica y burlona
hacia el mundo de los profesionales (doctores, contadores,
militares) y ocasionalmente a la clase alta inglesa (vale señalar
el sketch "Cuatro hombres de Yorkshire", una conversación
entre cuatro hombres ricos rememorando sus infancias difíciles en
la más miserable pobreza que se vuelve más y más exagerada).
Sobre este punto se hablará más detalladamente más adelante.
Ocasionalmente,
el humor solía contener referencias culturales agudamente
intelectuales. Varios sketches toman a la filosofía y varios
pensadores como objeto (un ejemplo es un sketch en donde dos
señoras de edad completamente mundanas discuten sobre un libro de
Jean Paul Sartre) o bien se referían a personajes literarios,
músicos clásicos y personajes o eventos históricos (por ejemplo,
un sketch que mostraba a Hitler viviendo en Inglaterra, rebautizado
"Sr. Hilter" y que planea presentarse a elecciones en un
pueblito urbano inglés). En este mismo plano, también se rescata
el uso de ingeniosos juegos de palabra, ya sean anagramas,
palíndromos u homófonos.
Su
importante influencia se puede divisar en varios actos posteriores,
como los programas de sketches Saturday Night Live, The
Kids in the Hall, y Little Britain y dibujos animados
orientados a la audiencia adulta como Los Simpson, Padre
de Familia y South Park.
El
humor surrealista
La
comedia de lo ilógico o: Gente cayendo de un edificio alto
Si
el surrealismo buscaba en la unión entre fantasía y realidad el
puente al conocimiento de la realidad en su absoluto, los Monty
Python hicieron de esta unión el motor principal de su humor.
Ya
he mencionado el carácter absurdo del humor pythoniano y su
frecuente uso de la asociación libre y elementos irracionales.
Habrá que aclarar que, en el mundo de la comedia de los Python, la
ilógica convive, en muchas ocasiones, sin problemas con las
situaciones mundanas. Pasaré a explicar tomando un sketch como
ejemplo, conocida como "Gente cayendo de un edificio
alto".
En
esta escena, dos oficinistas de contabilidad trabajan
tranquilamente, cuando uno de ellos nota por la ventana del edifico
la caída de una persona. Al ver esto, notifica a su compañero, que
responde sin demasiada atención. Cuando dos personas más pasan por
la ventana afrontando su muerte segura, el interlocutor del
asombrado oficinista atina a responder, con cierta tranquilidad en
su tono de voz, que la caída de los hombres se debe a una reunión
de la Junta. A partir de allí, el empleado que al principio
parecía azorado, asume una actitud comprensiva y comienza a
comentar con su compañero acerca de los contadores que siguen
cayendo al vacío.
Este
sketch es uno de los más representativos del humor de los Python
porque muestra, primero, una crítica mediante el absurdo a la
esfera profesional, en este caso al mundo de la contabilidad. Si
bien los motivos no son claros (nunca se intenta dar razones, he
allí después de todo la base del humor absurdo), se sugiere que
las caídas de los empleados tiene que ver con el mal desempeño de
ellos que causó que la Junta se libere de ellos tirándolos por la
ventana ("Era un gran golfista, pero pésimo para la
contabilidad" aclara el primer oficinista a su compañero al
reconocer a uno de los desafortunados). Sin embargo, lo peculiar de
este sketch y aquello en donde reside el punto fuerte de su gracia,
es ese pasaje de incredulidad a normalidad que sufre el primer
oficinista. La situación insólita que supone la caída de varios
hombres es captada por el personaje en un primer momento como lo que
es (o, si se quiere, como el sentido común lo percibe que es): algo
inaudito y fuera de lo común. Sin embargo, después de la
aclaración de su compañero, adopta una actitud completamente
opuesta. Es la adaptación de lo ilógico, de lo imposible, de lo
que escapa al sentido común a lo racional, a lo frecuente.
Si
bien en el anterior ejemplo se borra la línea de conflicto entre lo
ilógico y lo lógico, en muchos sketches este conflicto termina
irresuelto, llevando nuevamente al efecto cómico. En una escena
conocida como "Entrevista de trabajo tonta", un hombre que
es entrevistado para un trabajo se ve extrañado ante las conductas
de su entrevistador, que continuamente suena una campanita, hace
ruidos extraños o empieza una cuenta regresiva en voz alta. Hacia
el final del sketch, el entrevistado finalmente "explota"
y expresa su nerviosismo y confusión.
Otro
tipo de sketch se refiere a un revés de las los imaginarios
sociales y culturales. En una escena, por ejemplo, un hombre expresa
su deseo de ser un leñador, profesión que socialmente se asocia a
cierto grado de masculinidad. Sin embargo, deja en claro hacia el
final (y en forma de canción) que le gusta vestir ropa de mujer
("Visto tacos altos y un corpiño. Desearía haber sido un
niña como mi querido papá").
Lo
que se presenta, entonces, es una suerte de "matrimonio"
entre lo lógico y lo ilógico en el universo del humor pythoniano,
donde ambas instancias conviven, ya sea formando una realidad
imaginaria o una situación conflictiva.
La
comedia de la disimilitud o: Filósofos futbolistas
Antes
de introducirnos en el uso de la disimilitud en el humor pythoniano,
es necesario hablar de la expresión figurativa en el campo del
surrealismo.
Ya
se ha hablado del método de la trascripción automática rápida
para la escritura propuesta por Breton. Ahora bien, en el movimiento
surrealista por un tiempo se pensaba que la pintura y la escultura
no ofrecían las mismas posibilidades que el automatismo escrito,
pero es el mismo Breton quien postula la existencia de una pintura
surrealista: "Una concepción demasiado estrecha de la
imitación, planteada como finalidad del arte, constituye el origen
del grave malentendido que se ha ido eternizando hasta nuestros
días (...). Se cometió el error de pensar que el modelo sólo
podía ser tomado del mundo exterior (...). Para responder a la
necesidad de una revisión absoluta de los valores reales acerca de
los cuales todos los espíritus hoy están de acuerdo, la obra
plástica se referirá, pues, a un modelo interior, o no podrá
existir". Este modelo interior parte, además, de la toma de
conciencia de la "traición de las cosas sensibles", que
ya no emocionan ni consuelan al hombre, inmersas bajo el poder de la
lógica pura y convencional.
La
pintura surrealista, entonces, no sólo significó el uso de
procedimientos que eran capaces de escapar al dominio de la
conciencia en la elaboración de la obra, como el collage o
el fotomontaje, sino que también lo guió hacia otro significado,
otro objetivo si se quiere: subvertir las relaciones entre las
cosas; a crear, finalmente, un mundo en el cual el hombre encuentre lo
maravilloso.
La
imagen surrealista (y aquí se encontrará el punto de contacto con
el humor de los Monty Python) no apunta a la similitud, al retrato
mimético, como sí la imagen tradicional, sino que se dirige a la disimilitud;
no acerca dos realidades que de alguna manera se asemejan, sino dos
hechos que están distantes. Al hacer esto, la imagen surrealista
niega la diversidad de los dos hechos enfrentados, provocando un
choque en aquellos que miran el resultado, acercándolos a la
imaginación y a los rincones de la alucinación. La disimilitud, el
encuentro entre dos realidades distantes para crear un resultado
único es usado en gran parte del humor pythoniano. Sólo que
el fin es provocar el efecto cómico mediante el absurdo. El ejemplo
que rescato para apuntar esta instancia es un sketch llamado
"Filosofía internacional".
En
este segmento, que simula ser una transmisión en vivo desde un
estadio, se nos presenta un partido de fútbol entre las selecciones
de Alemania y Grecia. Lo particular es que ambas selecciones están
formadas por famosos e históricos filósofos y pensadores: por el
lado de Alemania, Kant, Wittgenstein y Hegel, entre otros y por el
otro lado, intelectuales como Parménides, Sócrates y Aristóteles
(y, como si esto fuera poco, el rol del árbitro lo toma Confucio y
sus dos ayudantes de campo son Santo Tomás de Aquino y San
Agustín). Este sketch funciona justamente por el acercamiento de
dos realidades completamente distantes: por un lado, un deporte, una
actividad física competitiva, y en particular el fútbol, que
supone un ajustado trabajo en equipo para obtener un resultado
positivo; y por el otro, la filosofía, una actividad puramente
intelectual, espiritual y efectuada generalmente de manera
individual. Es una imagen completamente surrealista en el hecho de
que provoca un sentido de paradoja irresoluble al acercar dos
realidades incompatibles.
Sin
embargo, hay que señalar que en el sketch estas dos realidades no
parecen armonizar en un principio. Ni bien el árbitro (es decir,
Confucio) da la orden de inicio del juego, los pensadores de un lado
y del otro empiezan a vagar por el campo de juego, filosofando en
voz baja o discutiendo entre ellos, causando que el relator le diga
a sus teleespectadores "Volveremos cuando algo interesante
pase". Sólo es en los últimos minutos del encuentro cuando
las realidades congenian. Arquímedes lanza su famoso
"¡Eureka!" y procede a comenzar una jugada con sus
compañeros de equipo que desemboca en el gol ganador, provocando
las reacciones de sus contrarios hacia el árbitro, sobre todo de
parte Kant, Hegel y Marx, con los primeros dos desplegando sus
principales ideas (el imperativo categórico y la realidad como una
serie apriorística de éticas no naturales, respectivamente),
y Marx pidiendo un fuera de juego de Sócrates, el
"jugador" que marcó el gol.
En
los casos anteriores, hemos comparado dos de los principios más
importantes del surrealismo con el humor de los Monty Python (el
encuentro entre lógica e ilógica y la imagen surrealista), pero a
continuación nos acercaremos a un aspecto que tiene que ver con la
técnica artística misma, en este caso, el collage.
Terry
Gilliam y el collage animado
El
método del collage ha sido muy usado en las corrientes
vanguardísticas de principios del siglo XX, ya sea el dadaísmo, al
futurismo o el mismo surrealismo que nos compete. Esta técnica
artística que consiste en amalgamar elementos diversos en un todo,
bajo los movimientos artísticos de vanguardia parte de un principio
fundamental: el del "objeto encontrado". Según este
concepto, el artista puede elegir cualquier cosa y sacralizarla como
"arte". Quizás la obra más famosa que parte de este
concepto (un concepto que además lleva consigo una fuerte carga de
provocación) es "La fuente", de Marcel Duchamp, que
consistía sencillamente en un mingitorio. Podemos decir luego que
el collage es un conjunto de objetos encontrados dispuestos
en una misma obra, estableciendo un todo artístico.
Esta
técnica (más la filmografía experimental del multifacético Harry
Smith, particularmente Heaven and Earth Magic), es ascendente
de las animaciones creadas por Terry Gilliam que decoraban el Flying
Circus y los créditos iniciales de sus intrusiones en el cine,
y que a la larga se transformaron en otra de las marcas registradas
tanto del programa de TV como de todo aquello que se refiera
directamente a los Monty Python.
Dichas
animaciones estaban creadas a partir de recortes, procedentes de los
más variados lugares, ya sea de pinturas famosas (el célebre pie
gigante que aplastaba el título del show de TV en la presentación
se extrajo de la pintura "Alegoría del triunfo de Venus"
de Bronzino), viejos catálogos de indumentaria, dibujos a mano,
imágenes de maquinarias de la época victoriana, estatuas o
edificios de extravagantes formas, etc., que eran combinados en
maneras incongruentes. La animación en sí era absolutamente
primitiva, realizada con el método de stop-motion o
movimiento cuadro por cuadro; y los movimientos de los personajes o
cosas eran exagerados e improbables.
Estas
animaciones, que servían en Flying Circus de conectores
entre sketches o bien para introducir personajes que muchas veces
saltaban de la acción real a la animación y viceversa, describían
situaciones bizarras que generalmente estaban inclinadas al humor,
aunque poseían la lógica (o, mejor dicho, ilógica) propia de los
sueños. La yuxtaposición entre personajes deformes y fondos
incompatibles en circunstancias absurdas, junto a un manejo peculiar
del color, lograba a veces constituir un verdadero mundo
pesadillesco. Este universo onírico también estará presente en
los trabajos posteriores de Gilliam como cineasta, particularmente
en películas de alto contenido imaginativo como Brazil o 12
Monos.
La
sátira de lo establecido
Ernesto
Sábato señaló una vez en un artículo titulado
"Trascendencia y trivialidad del surrealismo", que
"el surrealismo es mucho menos pero también mucho más que una
mera actitud político-social; significa una revuelta general contra
el espíritu de la sociedad occidental burguesa, una sociedad en
crisis". Es decir, una revuelta que significaba liberarse de la
moral y los valores burgueses, de sus concepciones de
"belleza" en el arte.
Si
el surrealismo intentaba escandalizar a ese mundo burgués mediante
su arte, el humor de los Monty Python, a través del absurdo,
comentaba mediante la sátira su posición frente a lo establecido
en la sociedad occiental contemporánea. El mejor ejemplo que
podemos traer a cuestión es el segundo filme de la troupe de
humoristas: La Vida de Brian.
En
esta película, considerada una de las comedias más importantes de
la historia, un muchacho de Judea contemporáneo de Jesús (el Brian
del título) es confundido como el nuevo Mesías luego de una serie
de accidentes desafortunados. Este es el pie para que los Python
desplieguen, mediante su estilo particular, una feroz sátira a la
religión organizada y al fanatismo que ocasionalmente suscita. Para
ilustrar este punto, transcribiré un diálogo que corresponde a una
de las escenas más famosas, en la cual Brian les habla a sus
seguidores:
Brian:
Miren, están equivocados. No tienen que seguirme. No necesitan
seguir a nadie. ¡Tienen que pensar por sí mismos! ¡Son todos
individuos!
Seguidores:
¡Sí, somos todos individuos!
Brian:
¡Son todos diferentes!
Seguidores:
¡Sí, somos todos diferentes!
Brian:
Todos tienen que resolver sus problemas por sí mismos.
Seguidores:
¡Sí, tenemos que resolver nuestros problemas por nosotros mismos!
Brian:
¡Exacto!
Seguidores:
¡Dinos más!
Brian:
¡No! ¡Esa es la cuestión! ¡No dejen que nadie les diga qué
hacer!
En
La Vida de Brian también nos encontramos con una burla a la
fragmentación y vida corta de los grupos revolucionarios de
izquierda. En la Judea representada en el film, hay varios grupos
revolucionarios anti-romanos (con nombres tan similares como Frente
del Pueblo de Judea, Frente Popular de Judea y Frente Popular del
Pueblo de Judea) que pasan más tiempo peleando entre ellos y
discutiendo que llevando a cabo acciones contra el poder. Este
aspecto, como señala John Cleese (uno de los integrantes de Monty
Python), lleva a pensar al filme como "un comentario social
general acerca del pensamiento de grupo y sistemas de
creencias" y no sólo como una obra que se encarga de criticar
la organización religiosa.
La
religión también sería el blanco de burlas en una de las partes
de El Sentido de la Vida, cuarto y último film de los Python.
En el segmento, el padre de una familia de bajos recursos anuncia a
su familia que ha perdido su trabajo y que ya no podrá alimentar a
sus 60 hijos, número que sigue aumentando por su devoción a la
Iglesia Católica, que rechaza los métodos anticonceptivos. Esta
sátira a los católicos es seguida por una a los protestantes,
donde un vecino señala las maravillas de la Iglesia Protestante al
respetar las decisiones sexuales del hombre al no obligarlo a tener
un hijo cada vez que tenga sexo, aunque su esposa le recuerde de su
casi inexistente vida carnal.
Se
ha dicho anteriormente que el humor de Monty Python también
apuntaba contra el mundo de los profesionales ingleses,
especialmente doctores, militares y contadores públicos. Para
ejemplificar este caso, en la primera parte de El Sentido de la
Vida se nos presenta un parto en donde los doctores, enfermeras
y el administrador del hospital tratan fríamente (y en algunos
casos, ignoran totalmente) a la paciente, mientras se fascinan con
el caro (y, al parecer, inútil) equipo tecnológico, incluyendo un
aparato llamado "la máquina que hace ‘ping’". Cuando
finalmente la mujer ha parido al bebé, los doctores ordenan sedar a
la paciente y numerar, medir, pesar y aislar al neonato, antes de
abandonar la sala de parto junto a las enfermeras, dejando sola a la
nueva madre.
Las
clases altas también han sido ridiculizadas, caracterizándolas
como autosuficientes, de pocas luces (un sketch mostraba una
competencia llamada "El idiota de clase de alta del año")
y en algunos casos, intolerantes hacia las clases populares. Por
ejemplo, un personaje de clase alta responde lo siguiente a la
pregunta "¿qué se debe hacer con las clases obreras?":
"Bueno,
creo que debemos atacar a las clases bajas. Primero, con bombas y
cohetes, destruyendo sus hogares, y cuando estén corriendo
desesperanzadamente por las calles, neutralizarlos con
ametralladoras. Y luego, por supuesto, liberando a las águilas. Sé
que este punto de vista es impopular, pero nunca me gustó lo
popular".
En
el aspecto de la política, raramente el grupo de humoristas se
referían a un personaje particular o a la clase dirigente en
general, salvo un caso excepcional y contundente que sirve, sin
embargo, para fijar la posición de los británicos frente a los
políticos. Se trata de una inscripción irónica en donde se lee lo
siguiente:
"Queremos
disculparnos por la manera en que los políticos son representados
en este programa [Flying Circus]. Nunca fue nuestra intención
insinuar que los políticos son servidores debiluchos más
preocupados en sus venganzas personales y luchas de poder privadas
que con los problemas gubernamentales, ni sugerir en algún punto
que sacrifican su credibilidad negando debates sobre asuntos vitales
con la errónea impresión de que la unidad de su partido es más
importante que el bienestar de la gente que supuestamente
representan, ni dar por entendido en alguna forma que son pequeños
renacuajos sin un gramo de preocupación por los asuntos sociales
importantes de estos días (…). Lo sentimos si esta impresión ha
aparecido".
Conclusión
En
las anteriores páginas se han hecho algunos nexos entre el
movimiento de vanguardia surrealista y el humor absurdo de la
agrupación humorística Monty Python.
Comenzamos
introduciendo brevemente tanto al surrealismo como al equipo
británico. Luego, nos referimos a instancias surrealistas en el
humor pythoniano, específicamente lo que tiene que ver con la
síntesis lógica/ilógica y el golpe de efecto a partir de la
disimilitud. Posteriormente, nos concentramos en el collage,
una técnica surrealista presente en las animaciones que adornaban Flying
Circus y que se volvieron marcas de identidad del programa y,
finalmente, en el aspecto satírico del mundo contemporáneo del
humor de los Monty Python.
Después
de este recorrido, podemos concluir que el humor de los Monty
Python se acerca al surrealismo no tanto en su faceta filosófica
(salvo en su actitud frente a la sociedad occidental), sino en el
aspecto de sus ambiciones artísticas: la ruptura de formas
establecidas, la intrusión de lo irracional en la creación
artística (en este caso, humorística), el quiebre de la fina
línea que separa realidad de fantasía y el acercamiento de dos
realidades contradictorias fueron parte importante de la
configuración del estilo peculiar de los Monty Python. (*)
(*) Fuente:
Emmanuel
Patrone, "El círculo
surrealista de los Monthy Pythobn", trabajo realizado en el contexto de
la materia Principales Corrientes del Pensamiento Contemporáneo, en carrera
Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, en 2009.
Fuentes
consultadas
BRETON,
ANDRÉ; Selección en Los Manifiestos del surrealismo; Ed.
Nueva Visión; Bs. As.
DE
MICHELI, MARIO; "Sueño y realidad en el surrealismo" en Las
vanguardias artísticas del siglo XX; Ed. Universitaria de
Córdoba.
LANDY,
MARCIA; "Antecedents and influences", "Television
forms and genres" "Hyperbole, excess and escalation"
en Monty Python’s Flying Circus; Ed. Wayne State University
Press.
SÁBATO,
ERNESTO; "Trascendencia y trivialidad del surrealismo"; http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/sabato/surrealismo.htm.