Joaquín Salvador Lavado (Quino) empezó a escribir esta tira el
29 de septiembre de 1964. Aunque realmente su inicio es mucho más
particular como para decir solo eso. La empresa de
electrodomésticos Mansfield le encargó a Miguel Brascó la creación
de un personaje para una publicidad, como el dibujante no podía
comprometerse a esta empresa, le dejó el lugar a su amigo Quino. Él
dibujó a Mafalda, pero la tira nunca se publicó y es por ello que
queda guardada en un cajón. Hasta que al año siguiente, Julián
Delgado, secretario de redacción de "Primera Plana", le
pidió una historieta. Fue allí que empezó a publicarse la tira
cómica de Mafalda. Aunque realmente la tira es mucho más que una
tira cómica. La verdad es que Mafalda no sólo hizo reír a mucha
gente, sino que también logró ser un mensaje mucho más profundo. Un
mensaje que llegó a muchísima gente, para demostrar esto no hay nada
mejor que los números: sólo en la Argentina los diez libros que
recorren toda su historia vendieron más de 20 millones de ejemplares. Aunque
Mafalda es mucho más que argentina. Las anécdotas de esta gran
niña han sido traducidas a 26 idiomas (desde el japonés, italiano y
portugués, hasta el griego, francés y holandés). Incluso Quino en
varias oportunidades aportó su creación para hacer promociones de
instituciones como UNICEF (en el que hizo una serie de tiras que
hablaban de los derechos de los niños), diversas universidades de
Europa y varias campañas de protestas (entre ellas es muy conocida un
dibujo en apoyo a Aerolíneas Argentinas). Aunque Mafalda es mucho
más que una tira, también apareció en dibujos animados y se ha
creado una imagen tan importante que se la utiliza para postales,
tarjetas, posters e incluso tatuajes. Es que Mafalda ha logrado romper
la viñeta que la encierra y llegó a convertirse en un referente de una
identidad. Una identidad que se refleja en una niña que se preocupa por
el mundo, que escucha el noticioso, que sufre al ver a un niño
pobre en la calle; en fin, una niña adolescente que no se olvida de ir
a la tarde a jugar a la plaza. Aunque Mafalda es mucho más que ella
sola, ya que tiene varios amigos: Felipe, un niño cuya imaginación
no lo deja en paz, incluso ella se despierta antes que él; Manolito, el
más bruto de todos, haría cualquier cosa por el almacén de su padre;
Susanita, una eterna enamorada de la vida de casada, una niña que todo
el tiempo sueña con su esposo perfecto… que, obviamente, no debe
tener madre; Miguelito, sin lugar a dudas, el más bonachón de todos,
aunque también es un ingenuo pedante; Libertad, una niña que es como
una Mafalda pero concentrada, además representa una de las mejores
metáforas de la tira, ya que es muy pequeña y su nombre es Libertad;
Guille, el hermano menor de Mafalda… una criatura dulce, pero que se
le puede notar un futuro de rebelde, y los Padres dos ejemplos de la
cultura de los años 70.
Aunque
Mafalda es mucho más que lo que yo puedo poner en estas líneas,
porque Mafalda es un invento único, espectacular. Es increíble ver
como hace ya 30 años que se dejó de publicar y sin embargo sus
enseñanzas se ven reflejadas hasta el día de hoy. Son muchos los que
creen que Mafalda tiene unos pensamientos tan puros, que sería la mejor
maestra de nuestras vidas. Como diría Julio Cortazar: "No tiene
importancia lo que yo pienso de Mafalda. Lo importante es lo que Mafalda
piensa de mí"
Mafalda
es tan solo una historieta, pero sin embargo es mucho más que eso, es
una historia.
Tal vez mi vida hasta ese día era demasiado normal. Mis anécdotas no
iban más allá de las cosas diarias y nunca me sentí el centro de
atención en una reunión de amigos. Pero un día, algo cambió. Una
frase fue el detonante. Y desde ese día tengo algo que contar.
Emilio,
mi hijo único, es el personaje de esta historia. Él, ese 14 de
febrero, dijo su primera palabra. Más bien, su primera frase. Porque no
dijo "pa" ni "ma" ni ningún
monosílabo. Él, desde su cuna, un día me miró directo a los ojos,
entrecerró los suyos y me dijo: "¿Qué es la imaginación?"
Quedé
medio abombado por dos minutos (no sé si porque mi hijo habló o por lo
difícil de la pregunta) pero me pareció conveniente responderle
tratando de ser lo más simple posible para que me entendiera.
Hijo
mío, la imaginación es todo. La imaginación es que te pregunten
¿qué es la imaginación? Y que se te vengan en mente un millón de
respuestas. La imaginación es buena, porque hace que se te
ocurran todas las cosas de la vida y también es mala, porque es
eso que te desconcentra cuando estás escuchando una muy poco
entretenida clase de Instrucción Cívica y te ves a vos mismo en medio
de una selva cazando elefantes para venderlos a un jeque árabe.
También
se podría decir que la imaginación es la capacidad de
"colgarse". Por ejemplo, cuando tus ojos ven un pequeño
soldadito de plástico y sin embargo vos ves una increíble guerra con
naves espaciales, sin lugar a dudas, estás imaginando.
La
imaginación también es inteligencia, porque es lo que hizo posible los
máximos anhelos del hombre. Aquel al que se le ocurrió usar un cablecito
y ponerlo en una bola de vidrio con vacío de aire para iluminar, sin
lugar a dudas era un hombre con mucha imaginación.
La
imaginación es también ser filósofo. Si un día me pongo a hablar
sobre cosas tan abstractas como el alma, seguramente tendrás que
usar mucha imaginación para entenderme.
También
es diversión. No podrás vivir tu infancia sin crear algún juego. No
podrás sobrevivir tu vida cuando estás solo si no se te ocurren cosas
para pasar el momento. Lo único que podés hacer cuando estás
encerrado en prisión es pensar en cosas, en cuentos, en historias, en
lo que sea. En sí, la imaginación te sirve para no volverte loco.
Pero,
también la imaginación te volverá loco. Si no podés domarla y estás
todo el tiempo haciendo cosas raras, no pasará mucho tiempo hasta que
te tilden de insano. He de suponer que la gente más imaginativa
son los locos. Siempre lo creí así.
Pero,
la imaginación también es trabajo. Más bien es tener más chances de
trabajo. Aquel que puede resolver más problemas que el común, se puede
quedar tranquilo que tarde o temprano le llegará el momento de
ascender. Alguien me puede decir: "pero a veces para ascender,
hace falta tener algún contacto o algún ‘chamuyo’ con el
jefe" Y decir eso, también es usar la imaginación.
La
imaginación también es mentir. Cuando un individuo llega tarde a su
cita porque se quedó dormido y sin embargo se excusa diciendo: "¿Sabés
qué me pasó? Cuando salí de casa con el auto, a las dos cuadras se me
pinchó una goma. Fui a buscar el cricket en el baúl. Cuando lo abrí,
adentro habría un vórtex que me llevó a la Grecia antigua. Allí
estuve en una competencia de carruajes en la que salí tercero. En eso,
el César me manda a prisión porque yo usaba ropas raras. Dentro de mi
cárcel, pude ver que mi vasija con agua tenía un corcho. Lo destapé y
fui chupado adentro. Salí de nuevo en mi auto…" También es
imaginación creer que esa historia es real. Con lo cual, puedo decir
que la imaginación es ser ingenuo.
La
religión también lo es. Acaso ¿cómo creés que llegaron a hacerse
una "casa de oro" allí, en ese país dentro de Roma? Lo
hicieron a base de la imaginación y con ayuda de la imaginación de
millones de ingenuos imaginativos.
En
síntesis, hijo mío, la imaginación es la capacidad de crear un mundo
nuevo sin más materiales que tu intelecto. Es tener mil respuestas en
vez de una. Es usar pequeñas cosas para lograr grandes objetivos. La
imaginación es Mac Gyver.
Cuando
dije esto, veo que Emilio está totalmente dormido. "Qué falta
de respeto" – me dije – "ya vas a ver cuando
quieras saber qué es la paciencia"
Me
fui a tomar algo y pensé: La imaginación es leer este cuento y
creerlo verdad. La imaginación es haberlo leído y creer que estuve
contando qué es la Democracia.
Desde
ese día, tengo algo que contarles a mis amigos… (*)
(*)
Fuente:
Los dos textos de Lupo son editados aquí de manera original.
