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NANOTECNOLOGÍA:
MAGIA Y FUTURO DE LO PEQUEÑO
Por
Heinrich Rohrer y Nicolás García
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La
nanotecnología investiga la construcción de máquinas
hiperqueñas. En la ilustración, un minisubmarino
explora el interior del cuerpo humano. Esta situación
aparentemente de ciencia ficción se convertirá en
realidad en Este Mundo a través de este nuevo campo de
la exploración científica.
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Nanotecnología:
magia y futuro de lo pequeño
Físicos
chinos consiguen los primeros "átomos artificiales"
Existen caminos de la investigación científica cuyas proyecciones
futuras, e incluso ya presentes, no pueden ser ignoradas. Es
el caso de la nanotecnología, la investigación para la obtención
de máquinas hiperpequeñas y el dominio del átomo. Como muchos
momentos de la historia de la ciencia, la perspectiva de lo
nanotecnológico es doble: la posibilidad de su nefasto uso en
tecnologías bélicas destructivas o formas de espionaje, o su
aplicación al mundo de la salud y la optimización tecnológica.
Unos de los artículos que siguen a continuación pertenece a
Heinrich
Rohrer (premio Nobel de Física y miembro del Laboratorio de
Física de Sistemas Pequeños y Nanotecnología del CSIC), y a
Nicolás García García, director de la institución recién
mencionada. Aquí se esboza una breve introducción a la investigación
nanotecnológica. Una forma de enlazar la capacidad de la imaginación
con las conquistas crecientes de la exploración científica.
E.I
NANOTECNOLOGÍA:
MAGIA Y FUTURO DE LO PEQUEÑO
Por
Heinrich Rohrer y Nicolás García
Bardeen,
Brattain y Shockley hicieron, en 1948, el gran descubrimiento
científico que ha cambiado la vida del siglo XX: el transistor.
Cuando observaron el efecto no podían vislumbrar sus
repercusiones. El transistor ha abierto el espacio a los humanos y
nos ha hecho tener una vida más larga y llevadera. La medicina,
por ejemplo, no sería lo que es sin el transistor. Bardeen, físico
teórico, es el único premio Nobel doble en Física. Uno por el
transistor (1956), y el otro por la teoría de la
superconductividad (1972). El transistor es el paradigma más
claro de cómo la ciencia y la tecnología van abrazadas.
Una gran invención es una idea genial, un inicio pequeñito con
un imprevisible gran producto final. Que nadie piense que la
tecnología puede desarrollarse sin el conocimiento profundo y
científico que la sustenta. Es cierto que podemos ser copy cats
(gatos copiadores), pero eso requiere empezar a copiar pronto y
darse cuenta muy temprano de lo importante que es un hallazgo
científico, lo cual resulta tan importante como hacer el
descubrimiento. Esto es lo que hicieron los japoneses con el
transistor, al vislumbrar su importancia y desarrollo futuro y
comprar a los Bell Laboratories la patente, lanzándose a su
desarrollo tecnológico.
La Sony fue, probablemente, la primera empresa que puso en el
mercado una radio hecha con transistores en vez de válvulas. ¿Se
imaginan ustedes un satélite espacial hecho de las antiguas válvulas?;
¿cuánto pesaría?, ¿cómo debería ser de grande? Imposible de
poner en órbita. Los países que se lanzaron a la aventura de la
integración de transistores, a la microelectrónica, con ventaja
inicial, como Japón y EEUU, han marcado las pautas con una
diferencia abismal.
Hoy en día el río que nos lleva nos hace soñar con ser grandes
o, más que eso, gigantes. Pero en lo pequeño, lo individual y lo
simple está la magia, lo gracioso, lo elegante y la belleza. La
miniaturización, la microelectrónica, ha permitido el desarrollo
tan fenomenal de las últimos décadas. La impetuosa marcha hacia
lo pequeño continúa. Las perspectivas técnicas y financieras
son enormes.
Pero la miniaturización no es suficiente, no crea perspectivas, y
es claro que antes que después llegaremos al límite. Era
necesaria la idea lanzada por el físico teórico Richard Feynman
(Premio Nobel 1965), que inició una charla pidiendo que no le
hablaran de micropositivas, ni de filminas, diciendo que quería
saber cómo mover átomos y formar configuraciones distintas con
ellos, ¡escribir con átomos! El único problema es que no tenía
una visualización para llevar a cabo la tarea.
Gerd Binning y uno de nosotros, Heinrich Rohrer, hicieron en 1982
el descubrimiento que abrió el camino a un terreno con una
fisonomía nueva. Descubrieron el microscopio de efecto túnel
(Premio Nobel 1986). ¿Para qué puede servir esto? Para todo lo
que se avecina y que sin duda va cambiar otra vez nuestras vidas y
forma de pensar. Analizando la corriente cuando la punta se mueve
paralelamente a la superficie, se pueden visualizar átomos como
entidades independientes, uno por uno, no estadísticamente; pero
además, y esto es lo importante y singular, se ven, palpándolos.
El microscopio funciona en campo cercano, a una distancia de dos o
tres átomos de la superficie. Después de él, y basándose más
o menos en el mismo principio, se ha desarrollado otra serie de
herramientas que tienen la precisión de trabajar en el nanómetro
(la millonésima parte de un milímetro).
Vienen entonces la imaginación y la curiosidad científica: si
podemos ver y palpar átomos al mismo tiempo, también los podemos
manipular uno a uno. Podríamos escribir todo lo que se publica en
España en un año en una superficie de sólo un centímetro
cuadrado. ¿No les parece fantástico e impensable? Pues ya se ha
hecho. Lo que ocurre es que escribir una letra con una punta
cuesta días. No importa, integramos un millón de puntas en un
chip de microelectrónica (proyecto milpies). Ya se ha hecho.
Podemos estirar proteínas y ADN y ver cuál es la magnitud de las
fuerzas que las mantienen unidas. Y podemos manejar nanotubos y
otras moléculas y macromoléculas. Queremos hacer un barco, un
nanobarco, que entre en los vasos sanguíneos, detecte una
enfermedad en estado precoz y deposite una cantidad de droga ínfima
que la corrija localmente sin afectar a otras partes del
organismo. Y queremos fabricar trillones de chips capaces de tomar
un pigmento y pintar un barco paseándose por su superficie. Y
podríamos....
Todo lo anterior nos permite integraciones de terabits (un billón
de bits) por centímetro cuadrado, la memoria que tienen unos 200
ordenadores juntos. Y se puede conseguir en un chip del tamaño de
un botón en un plazo de no más de cinco años.
Podría aplicarse a las memorias magnéticas, aunque se necesitan
lectores magnéticos en el nanómetro. Nuestro laboratorio ha
hecho patentes en este campo y está en la vanguardia de esta
investigación con el desarrollo de nanocontactos magnéticos balísticos
que presentan una gran magnetorresistencia a temperatura ambiente.
Hay que recordar que un ser humano tiene una memoria de un terabit.
Una memoria así no sólo podrá almacenar datos, sino también
analizarlos, seleccionarlos y tomar las decisiones más
convenientes en un momento determinado. Esto es inteligencia. Con
tal memoria será posible mantener conversaciones audiovisuales
mientras paseamos o ver la televisión integrando un chip en el
ojo. Un chino y un español podrían tener una conversación cada
uno en su propio idioma. ¿Por qué no?
El
cerebro humano no es sólo memoria, sino también interconexiones
que permiten ser memoria y procesador al mismo tiempo. Pero esto
es posible gracias al terabit de memoria que posee. Ya existe el
proyecto milpies consistente en construir millones de pequeñas
puntas de manera que unas leen datos y otras procesan, seleccionan
y toman decisiones. El proyecto se desarrolla en IBM Zúrich y
tiene implicaciones científicas y tecnológicas de gran
trascendencia, como ocurrió con el microscopio de efecto túnel.
Todo esto es nanotecnología porque trata individualmente los
elementos nanométricos y luego los integra o globaliza. Es una
globalización donde los individuos cuentan, es humanista.
Es difícil prever lo que la nanotecnología puede alcanzar, pero
su ruta debería ser la de la vida, relacionando física, química,
biología y nuevos modelos y simulaciones matemáticas. Es una
ciencia multidisciplinaria, y esta tecnología sólo será
realizable cuando se comprendan los mecanismos básicos en el
rango nanométrico. Los países que se lancen a esta aventura serán
nuevos líderes mundiales.
Nuestro futuro está en juego. El horizonte y las perspectivas que
se vislumbran son prácticamente inimaginables. Todo depende de
nuestra imaginación, curiosidad, tenacidad y medios materiales,
pero sobre todo, y como siempre, de nuestros recursos humanos. Por
eso, países como EEUU, Japón, Suiza o Alemania han explosionado
en su investigación sobre la ciencia de la nanoescala y la
tecnología que conlleva. No en vano, el presidente Clinton anunció
en su discurso del 21 de enero de 2000, en el Instituto Tecnológico
de California (Caltech), -puede consultarse completo en la dirección
www.fsp.csic.es- que en su nuevo presupuesto dedicaría 200.000
millones de pesetas a investigación biomédica, pero que también
quería dejar como legado 100.000 millones de pesetas a su
Iniciativa sobre Nanotecnología, que para él tiene un horizonte
sin fin.
Suiza, en su tercera fase, dedica a esta iniciativa 8.000 millones
en cuatro años; Japón, unos 70.000 millones en cuatro años, así
como Alemania, Holanda, Suecia, etcétera. Además, tienen centros
de excelencia y competencia en nanotecnología. Y estas
inversiones son adicionales al presupuesto normal para investigación,
que es grande. La parrilla de salida es muy importante, porque es
una ciencia básica que producirá tremendos outputs tecnológicos.
Y en España, ¿que está ocurriendo en nanotecnología? Existe un
grupo de investigadores con un razonable impacto a nivel
internacional como indican los registros, que andan dispersos.
Andamos como francotiradores, valiéndonos de los contactos que
nos hemos creado. Si queremos dinero, debemos buscarlo donde
podamos. No hay iniciativa ni presupuesto especial.
De hecho, en el nuevo Plan Nacional de Investigación Científica,
Desarrollo e Innovación Tecnológica 2000-2003, la nanotecnología
no está, no sabe o no contesta, y, sin embargo, las
comunicaciones tienen un papel prominente. Es una inconsistencia
tan grande que no vale la pena ni discutirla. Porque es claro que
si queremos estar in, deberían crearse la condiciones y los
medios adecuados.
El nuevo Gobierno ha creado un Ministerio de Ciencia, Tecnología
y Comunicaciones. Se trata de una oportunidad si su principal misión
no se dedica sólo a las .com y a la distribución de las bandas
de frecuencia. Pueden ustedes imaginar, por todo lo dicho antes,
la efímera vida que van a tener los portales de Internet y los
teléfonos celulares actuales.
Es evidente que la ciencia es el sustento del desarrollo global y
se basa en individuos que pueden acreditar en los circuitos científicos
sus registros. Es necesario, más que nunca, que los responsables
y consejeros hayan tenido y hayan sido personas relacionadas con
la ciencia y la tecnología y que se reestructuren la plantilla de
científicos y los sistemas de contratación. Cuando una empresa
no es rentable se reestructura, se jubila al personal no
productivo y se contrata a otro.
El mayor y peor problema de la investigación en España es el de
la funcionarización y la endogamia con personas que, hagan lo que
hagan, no pueden ser retiradas de sus puestos fijos. Personas que
claman que la ciencia no tiene nada que ver con la tecnología y
retiran de las bibliotecas científicas las revistas más
importantes porque no hablan mucho de tecnología. Hay una
endogamia reinante, en la que el 98% de los científicos ha hecho
su tesis en el sitio donde tiene el puesto fijo y, en muchos
casos, apañando los tribunales. Hay instituciones científicas
que no pueden, o no quieren, contratar científicos extranjeros de
valía y donde los contratados con sueldo racionales, que ni
siquiera competitivos, deben ser funcionarios.
Debemos hacernos atractivos a científicos de todo el mundo para
compartir sus ideas y poner en práctica proyectos punteros. Para
ello debemos tener salarios y condiciones de contratación de
acuerdo con lo existente en el mercado científico. Se trata de
tener un sistema seminal, no endogámico y enfermo como es
actualmente. El individuo con registros ha de ser
lo principal y debe tener los medios y posibilidades de construir
a su gusto. Especialmente en nanotecnología, que es una
iniciativa muy dinámica en todo el mundo.
Una ciencia basada en los individuos será humanista. Moraleja: la
ciencia y la tecnología no son compartimentos separables como
algunos predican, tratando de vender oro por hojalata cubierta con
purpurina. (*)
(*)
Fuente: Heinrich Rohrer y Nicolás García,
"Magia y futuro de lo pequeño: nanotecnología: editado
anteriormente web elmundo.es
FÍSICOS CHINOS CONSIGUEN LOS
PRIMEROS "ÁTOMOS ARTIFICIALES"
Por
Eduardo Martínez
Aseguran que pueden construir cualquier material eligiendo únicamente
su composición y tamaño
Investigadores de la Academia China de Ciencias han conseguido en
laboratorio agrupaciones de cristales a escala atómica, lo que
significa la capacidad de fabricar industrialmente "átomos
artificiales" de cualquier material. Toda una revolución que
impulsará nuevos procesadores, las investigaciones en
nanotecnologías y la informática cuántica.
Un equipo de investigadores chinos ha conseguido en laboratorio
agrupaciones de cristales a escala atómica, lo que en la práctica
significa la fabricación de átomos artificiales.
La
proeza ha sido realizada por un equipo del Instituto de Física de
la Academia China de Ciencias (Chinese Academy of Sciences, CAS),
que trabajó a partir de un sustrato de silicio.
Las
nanoagrupaciones de cristales (nanocluster crystals) forman parte
de las tecnologías que se desarrollan a escala molecular con la
finalidad de ser explotadas en los procesadores ópticos, sistemas
de grabación magnética de alta densidad, en la informática y en
la criptografía cuánticas.
Hasta
ahora, según estos investigadores del CAS, la inestabilidad de
las propiedades de los materiales en nanoagrupaciones impedían su
producción a escala industrial, barrera que ahora ha sido
franqueada.
Según
explica la Academia China de Ciencias en un comunicado, el
problema de la inestabilidad lo solucionaron colocando átomos de
metal repartidos armoniosamente sobre el sustrato de silicio,
utilizando para ello un sistema denominado “procedimiento mágico
de agrupamiento” (en inglés magic clustering process).
Material
de diseño
Este
equipo, formado por Jia Jinfeng (Jin-Feng JIA) y Xue Qikun (Qi-Kun
XUE), afirma que es capaz de producir materiales de diseño con
propiedades específicas eligiendo únicamente la composición y
tamaño de las agrupaciones de átomos artificiales.
El
descubrimiento, aparte del interés industrial, constituye un
fuerte impulso a las investigaciones en nanotecnologías, ya que
la progresiva reducción del tamaño de los transistores (elemento
constitutivo de los procesadores) alcanzará su techo en 2014.
Esta
limitación está llevando a muchos laboratorios a buscar mayores
reducciones a partir de otras tecnologías, particularmente las
nanograpas o nanoclusters.
Estos
nanoclusters son los que han conseguido ahora los investigadores
chinos, quienes consideran que en la práctica son átomos
artificiales que pueden ser a partir de ahora fabricados a
voluntad.
Esta
nueva capacidad de la ciencia, cuyas consecuencias para el
desarrollo tecnológico aún no se pueden anticipar, ayudará
también a profundizar en el conocimiento de la materia y en el
comportamiento de los átomos. (*)
(*)
Fuente: Eduardo Martínez,
"Físicos chinos consiguen los
primeros átomos" editado
anteriormente en web nanotecnologia.com el
27/04/2003.
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