LA PLAZA SAN MARTIN
Poema de Jorge Luis Borges
                                                                     
A Macedonio Fernández

 

 

 

 

 

 


     En busca de la tarde
     fui apurando en vano las calles.
     Ya estaban los zaguanes entorpecidos de sombra. 

     Con fino bruñimiento de caoba
     la tarde entera se había remansado en la plaza, 

     serena y sazonada, 

     bienhechora y sutil corno una lámpara, 

     clara como una frente, 

     grave como ademán de hombre enlutado. 

     Todo sentir se aquieta 

     bajo la absolución de los árboles
     -jacarandás, acacias- 

     cuyas piadosas curvas
     atenúan la rigidez de la imposible estatua 

      y en cuya red se exalta
     la gloria de las luces equidistantes 

     del leve azul y de la tierra rojiza. 

    ¡Qué bien se ve la tarde 

     desde el fácil sosiego de los bancos! 

     Abajo
     el puerto anhela latitudes lejanas 

      y  la honda plaza igualadora de almas 

      se abre como la muerte, como el sueño. (*)

(*) Fuente: Jorge Luis Borges, Fervor de Buenos Aires, Obras Completas, V1, Buenos Aires, Ed. Emecé, p.21.

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