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LA SALVACIÓN
POR EL CINE
Mediante
la filmación de "La puerta del cielo" Vittorio De
Sica salvó a 300 judíos del nazismo
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Vittorio
De Sica (1901-1974) |
El cristianismo habló de la salvación por la fe
y las obras. William Blake le agregó la salvación por el arte.
El arte que salva remite a una experiencia purificadora del
espíritu. Pero alguna vez el arte puede salvar la propia vida,
la integridad física, el anhelo de un corazón que quiere
seguir soñando y palpitando. Esto es lo que ocurrió con un
film de Vittorio De Sica. En 1943 la Alemania nazi aún
era una sombra sanguinaria extendida sobre Europa. Los
fatídicos campos de concentración eran la diaria tumba de
miles de seres humanos. La Gestapo secuestraba y enviaba a los
campos de exterminio a numerosos judíos. En ese terrible
horizonte, el cine fue la salvación. Vittorio De Sica acometió
la filmación de La puerta del cielo. El rodaje fue
patrocinado por el Vaticano. Trescientos actores, técnicos y
extras judíos fueron contratados para el rodaje. El Papa Pío
XII nombró a un joven monseñor para supervisar la filmación;
con el tiempo, aquél clérigo sería el Papa Paulo VI. Un
acuerdo confidencial entre el director italiano y el Vaticano
determinaba que la filmación se debía prolongar todo lo
posible a fin de impedir que los judíos fueran deportados. Un
film en marcha actúo así como mágica coraza protectora de
cientos de vidas. En este caso, la Iglesia desempeñó un rol
humanitario aunque aún se descargan sobre el Papa Pío XII y
otros altos eclesiásticos serias acusaciones de
colaboracionismo con el nazismo.
Vittorio de Sica brilló en la historia del cine italiano como
actor cómico y dramático, cantante y galán. Junto a Roberto
Rossellini, y su Roma, ciudad abierta, pasa por ser el
creador del movimiento neorrealista en el cine.
Ladrón de bicicleta (1948) es quizá su obra máxima y
acaso también Umberto D. (1953), la historia de un
hombre que trata de sobrevivir sólo con la ayuda de su perro.
En su filmografía se destacan también Siusciá (1946); Milagro
en Milán (1951); Pan, amor y fantasía (1953). De
Sica nació en el seno de una familia de la burguesía ilustrada
napolitana. Su presencia bella y simpática le permitió
incursionar inicialmente como galán en comedias que promovía
el fascismo para la diversión popular.
El cine de Vittorio De Sica exploró la triste realidad social
de la empobrecida Italia de la posguerra. Su compromiso con la
recreación del dolor y la tragedias sociales no le deparó
grandes fortunas. Pero dejó una huella imborrable en la
historia del arte cinematográfico. En 1973, afectado por un
cáncer de pulmón, De Sica murió en un hospital parisino. En
este nuevo momento de Cine y Trascendencia en Temakel le
presentamos un artículo de Julio Argañaraz donde se
reconstruye la especial historia de la salvación de la vida por
el cine.
E.I
LA SALVACIÓN POR EL CINE
Mediante
la filmación de "La puerta del cielo" Vittorio De Sica
salvó a 300 judíos del nazismo
Por
Julio Algañaraz
Dos
películas que recuerdan una epopeya y que podrían dar lugar
a una batalla judicial han reactualizado en estos días la filmación
de La puerta del cielo, que el gran Vittorio De Sica comenzó
a rodar hace 60 años, en el verano europeo de 1943. Era una extraña
producción cinematográfica que contaba con el patrocinio del
Vaticano y en la que trabajaba un número extraordinario de
actores, técnicos y extras, la mayoría de los cuales eran
alrededor de 300 judíos italianos y un grupo de perseguidos políticos
antifascistas, que fueron así salvados de las garras del ocupante
nazi.
De Sica contó luego que el acuerdo secreto con el Vaticano
establecía que la filmación debía prolongarse todo lo
posible hasta que llegaran los aliados a liberar a Roma, lo
que ocurrió el 5 de junio de 1944. Un joven monseñor, alto
prelado de la Santa Sede, fue nombrado por el papa Pío XII
—sobre quien pesan algunas acusaciones de haber apoyado al régimen
nazi— como delegado para la producción, con la reservada misión
de salvar a tanta gente de la Gestapo. Su nombre era Giovanni
Montini, quien en 1963 se convirtió en el papa Paulo VI.
Alguna vieja fotografía de la época lo muestra cuando fue a
supervisar la marcha del rodaje por cuenta del Centro Católico
Cinematográfico, que financió la película.
El caso es conocido, aunque se ha reactualizado en estos días por
el aniversario del comienzo de la filmación de La puerta del
cielo y por el conflicto entre el actor y director Christian
De Sica, hijo de Vittorio y de la actriz española María Mercader
- compañera entonces del director y madre de Christian-, quien
fue la protagonista del filme, y el director Maurizio Ponzi, que
ha terminado de rodar Con las luces apagadas, una producción
que cuenta también la extraordinaria historia de aquella filmación.
Christian De Sica hace dos años que anunció su propósito de
hacer un filme sobre lo que pasó en el rodaje de La puerta del
cielo. Ahora se limitó a decir que dio mandato a sus abogados
para que estudien si no están dadas las condiciones para hacer
una demanda de plagio contra Ponzi, quien retruca: "Mi
historia es diferente, yo sólo aproveché el contexto histórico
de la época".
El diario Corriere della Sera publicó una página con los
recuerdos de La puerta del cielo y el conflicto entre la
familia De Sica y el director Maurizio Ponzi. Pero lo importante y
conmovedor es la movilización humana y los riesgos que corrieron
los protagonistas de un caso único en la historia del cine
mundial por salvar de la persecución nazi a centenares de
perseguidos.
Vittorio De Sica contó varias veces, años más tarde, que también
él y otros cineastas querían prolongar al máximo la filmación
para salvarse ellos mismos de tener que irse de la Roma ocupada a
Venecia, la ciudad donde el régimen fascista de la República de
Saló, en el norte de Italia, había decidido establecer el centro
de la actividad cinematográfica.
El dictador Benito Mussolini había sido depuesto en julio de 1943
y rescatado más tarde por Hitler de su prisión. Los alemanes
ocuparon Roma y Mussolini lideró un régimen fantoche por orden
de los nazis, estableciendo un gobierno en la pequeña ciudad de
Saló, en el lago de Garda.
La puerta del cielo narraba el viaje de un grupo de
peregrinos al santuario de Loreto para pedir la intercesión de la
Virgen. El rodaje fue establecido en la basílica de San Paolo
Extramuros, una de las cuatro basílicas pontificias de Roma, que
gozaba de extraterritorialidad y enormes espacios.
Allí acamparon, hasta que llegaron los liberadores
estadounidenses, centenares de perseguidos antifascistas y judíos
romanos cuyo destino hubiera sido el campo de exterminio. Todos
fueron inscriptos con falsos nombres y vivían en la misma basílica
y en sus parques y jardines, para evitar caer en manos de la
Gestapo.
Un momento dramático se vivió en febrero de 1944 cuando el célebre
torturador y represor fascista Pietro Koch, fusilado después de
la liberación de Italia, entró con su banda en la iglesia y
se llevó a 60 sospechosos, de los cuales algunos no volvieron
más. Otro momento difícil se vivió unos días después, el 3 de
marzo, cuando un bombardeo aliado causó grandes destrozos pero
sin tocar la basílica de San Paolo, llena de gente como estaba.
La puerta del cielo fue también el filme en el que se
encontraron por primera vez Vittorio De Sica y el más grande
guionista que tuvo el cine italiano: Cesare Zavattini. Otro autor
del "copione" fue el escritor católico Diego Fabbri.
Cuando los norteamericanos liberaron Roma, el día antes del
famoso Día D del desembarco aliado en Normandía, Francia, que
dio comienzo a la fase final de la Segunda Guerra Mundial, De Sica
terminó la filmación de La puerta del cielo. La película
fue estrenada en 1945, aunque con poco éxito. Pero fue un gran
acontecimiento de solidaridad humana, lo que lo convierte en un
filme inolvidable. (*)
Imagen
de "Ladrones de bicicletas" (1948), una de las
obras máximas de Vittorio De Sica y del cine neorrealista
italiano. |
(*)
Fuente: Julio
Algañaraz, "Filmando una película. Vittorio De Sica salvo a
300 judíos de los nazis", publicado en Diario Clarín Ciudad de Buenos
Aires, el jueves 21 de agosto de 2003.
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