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REZO
UNA PEQUEÑA PLEGARIA POR TI La
trilogía de la venganza de Park
Chan-Wook Por Alejandro Paggi
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Afiche
de "Simpathy
for Lady Vengeance" (2005), última obra de la trilogía de
la venganza del cineasta coreano Park Chan - Wook. |
En
los últimos años, el séptimo arte de procedencia oriental
comenzó a tener un mayor protagonismo mundial, en una escena
dominada históricamente por occidente. Akira Kurosawa, Takeshi
Kitano y Johnnie Too, son algunos de los nombres que asociamos a
este cine. Sin embargo, otros directores han surgido de esas
tierras, como en el caso del coreano Park Chan-Wook y su prolífica
obra, de donde podemos destacar la memorable "trilogía de
la venganza". A través de esas líneas nos sumergimos en
la profundidad de una trama tan antigua y compleja como la historia
de oriente.
A.P
REZO
UNA PEQUEÑA PLEGARIA POR TI La
trilogía de la venganza de Park Chan-Wook Por
Alejandro Paggi
El realizador coreano Park Chan-Wook dirigió la admirable
trilogía de la venganza compuesta por "Simpathy for Mister
Vengeance" (2002), "Oldboy" (2003) y "Simpathy
for Lady Vengeance" (2005). Cualquiera de las películas es
una muestra de la comodidad que siente el director ante el público
coreano, que es amante y gran consumidor de los dramas, quizás
debido a la historia reciente de este pueblo. Es que cada una de
estas piezas lleva implícita la idea de carencia, como un reflejo
del autoritarismo despiadado que tuvo que vivir la sociedad por
parte del régimen de Corea del Sur durante la década de 1980: la
opresión que genera ánimos de venganza, y la violencia como medio
elegido para realizarla.
Las
tres películas están unidas por la idea de que la revancha es la
mejor manera de elaborar un duelo, y cuentan con personajes que no
tienen un perfil exitoso, sino todo lo contrario. El realizador pone
en manos de antihéroes la delicada misión de desagraviar las
faltas contra sus protagonistas, en un marco donde la violencia
desmedida es la moneda de cambio, a la vez que el precio a pagar por
la afrenta cometida. Sin embargo, las películas no dejan de tener
sus momentos hilarantes, donde el humor es una herramienta utilizada
por Park Chan-Wook como forma de expresar la humanidad de sus
personajes, en un ambiente que no se priva de surrealismo, oscuridad
y violencia.
Si se observan las cintas según su orden de realización podemos
advertir que la venganza comienza como un acto espontáneo en la
primera (Simpathy for Mister Vengeance), en la segunda el
protagonista la ejerce con premeditación a través de un plan
elaborado a lo largo de años de encierro (Oldboy), y
finalmente en la última también existe premeditación, pero
convertida en un producto refinado y muy elaborado (Simpathy for
Lady Vengeance). En todos los casos, la venganza es como una
pequeña plegaria recitada en soledad.
Si bien las historias
no están relacionadas entre sí, la venganza evoluciona entre el
comienzo y el final de la trilogía. El realizador la toma como una
tortura a largo plazo, ya que las resoluciones nunca son abruptas,
sino largas y dolorosas, tanto para la víctima como para el
victimario. El espectador no puede dejar de ser un observador del
profundo dolor ajeno, aunque no pornográfico, ya que no se
desborda. La procesión de ese sentimiento agónico de pérdida
encuentra su camino dentro del espíritu de los personajes: la
violencia es desmedida, pero no siempre explícita.
La venganza es presentada como un camino posible a la redención,
aunque una vez alcanzado el objetivo ya no quede nada que redimir.
Los protagonistas van desarrollando un sentimiento de culpa a lo
largo de las historias que no les permite sentirse totalmente
purificados al final, quizás debido a que sus acciones están más
cercanas a la herejía que a lo sagrado. Es un viaje con boleto de
ida que consume a los personajes que la ejecutan, como si fueran un
cometa ardiente. Los enfrenta con lo más primitivo de su
composición humana hasta hacerlos dudar de seguir con lo planeado.
Otra forma posible de redimirse es a través de la oración, aunque
sea utilizada en estos casos por los victimarios, devenidos
víctimas con escasa suerte. El pedido de piedad no encuentra eco en
los protagonistas, que llevan a cabo su venganza a pesar de sufrir
también las consecuencias. Las dos formas que los personajes usan
para redimirse son paradójicamente enfrentadas en las tres
películas, con desenlaces trágicos.
Una gran cantante estadounidense de soul, Aretha Franklin,
interpretó una canción llamada "Rezo una pequeña plegaria
por ti", donde describía como a lo largo del día alguien
piensa en otra persona, todo el tiempo. Casi como una obsesión que
llegaba al punto cúlmine cuando le dedicaba una plegaria a ese otro
ausente. En la canción, quien canta no se atreve a pensar en
vengarse del amor perdido, sólo puede honrarlo. No como en las
películas de Park Chan – Wook, donde la venganza es el hilo
conductor que desborda las historias, aunque para los personajes sea
un acto íntimo, pequeño y obsesivo: como una plegaria que rezan
por ti.(*)

(*) Fuente: Alejandro Paggi, Reza una plegaria por ti. La trilogía de la
venganza de Park Chan-Wook,
editado aquí de manera original. |