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EL
MOVIMIENTO DOGMA 95 Por
Leticia Castro
DOGME 95 nació en 1995 en Dinamarca, en Copenhague. Es un grupo de cineastas cuyo propósito es modificar el lenguaje cinematográfico. Los directores más conocidos de este movimiento son Lars Von Trier y Thomas Vinterberg, autores de su manifiesto arquetípico. En el texto que sigue a continuación, Leticia Castro analiza la estética de Dogma 95 desde la especificidad de su camino creativo, desde la particularidad de sus films representativos, y desde su vínculo con el espíritu innovador que involucra el concepto y la historia de las vanguardias.
E.I
EL
MOVIMIENTO DOGMA 95 Por
Leticia Castro Rumbeé
sin novedad por la
Veteada
calle
Que
yo me sé. Todo sin
Novedad,
De
veras. Y fondeé hacia cosas
Así,
Y
fui pasado.
CÉSAR
VALLEJO, Trilce
INTRODUCCIÓN
Este
trabajo tiene como objetivo analizar el movimiento de cineastas
DOGME 95 desde la perspectiva de las vanguardias artísticas.
Nuestra tarea será fundamentar sobre las bases de esta
afirmación a través del manifiesto de DOGME 95 y de las obras de
sus fundadores: Lars Von Trier y Thomas Vinterberg. Asimismo
intentaremos establecer la fecha de defunción de este colectivo y
desarrollaremos una descripción de las filmografías de estos
autores.
DESARROLLO
Génesis
del concepto
El
concepto de vanguardia es de origen militar y hace alusión al
grupo que marcha por delante de un ejército. A comienzos del
siglo XX esta expresión se traslada al campo de la cultura y las
artes.
Condiciones
históricas para su aparición
Para
que existan las vanguardias es necesario un tiempo moderno
desarrollado. Esto se traduce en:
-
Concepción
lineal de la historia. Es decir, plantear metas históricas,
la historia como un recorrido.
-
Determinismo
histórico. En relación con que todos deben pasar por ese
curso lineal que antes mencionábamos.
-
Concepción
evolucionista de la historia. Es decir, la meta de la
humanidad es la perfección.
-
Valor
de la novedad. Lo nuevo siempre es más valioso que la
tradición.
Con
este contexto es posible situar a las vanguardias. Se las puedo
ubicar "antes que el resto de la sociedad". Estas
características permiten que un grupo se autotitule como
vanguardia, y que el resto lo considere como tal.
Características
constitutivas de las vanguardias estéticas
Nicolás
Casullo afirma que la vanguardia artística es "básicamente
una experiencia grupal que se da en el campo del arte, de artistas
relacionados con ideas políticas, con sus propias experiencias
estéticas, que pueden estar constituidas por gente que esté en
un único medio de expresión estética, plásticos, escritores,
cineastas; o que también pueden cruzar sus experiencias
estéticas".
A
diferencia del Modernismo que se trata de creadores individuales,
las Vanguardias tienen una organización colectiva, se reúnen,
plantean un programa en común. Trabajan en términos
comunicativos, crean manifiestos, utilizan la propaganda, incluyen
reflexiones filosóficas, se nutren del debate constante, salen a pelear
una batalla cultural. Raymond Williams afirma que "el
modernismo proponía un nuevo tipo de arte para un tipo nuevo de
mundo social y perceptivo. La vanguardia, agresiva desde sus
albores, se veía a sí misma como una avanzadilla rupturista del
futuro: sus miembros no se consideraban como portadores de un
progreso ya reiteradamente definido, sino como militantes de una
creatividad llamada a revivir y liberar a la humanidad".
Podemos
señalar que, a comienzos del siglo XX, las vanguardias
produjeron, en términos estéticos, una revolución en la
representación de las cosas. Se plantearon como objetivo una
liberación de la expresión, de los imaginarios. La influencia de
la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud se manifestó en la
necesidad de tomar el inconsciente como un espacio de otras
verdades. De ahí, la importancia de los sueños y los símbolos
oníricos en las obras del Surrealismo.
Las
vanguardias encontraron en el inconsciente, todos aquellos
elementos reprimidos por la moral burguesa. El artista de
vanguardia planteará la reivindicación y la liberación de lo
instintivo. A su vez, tratará de expresar todo lo que el arte
burgués deja afuera. Como señala Casullo, "el arte de
vanguardia va a contener variables ideológicas y teóricas donde
va a reivindicar una violencia categórica de su mensaje
artístico como respuesta, desde las obras, a la violencia de la
propia guerra, a la violencia del propio hombre, de la vida
cotidiana, de vivir en una metrópoli, en la masividad, en la
irracionalidad de las relaciones humanas alienantes y vejadoras
del hombre".
Otro
elemento característico de las vanguardias estéticas será la
oposición al criterio burgués de la belleza artística. No puede
utilizarse el concepto de belleza para una obra artística,
ya que siempre es un término histórico que depende de las elites
que tienen acceso al arte. En estas circunstancias, el artista de
vanguardia deberá poner en práctica la crítica a través de su
obra. En blanco de la misma será el "orden social
dado", es decir, todas aquellas reglamentaciones políticas,
estéticas, culturales y sociales que son impuestas por la moral
burguesa.
Podemos
decir que las vanguardias lucharán por construir una nueva imagen
crítica de mundo. En otras palabras: una nueva representación.
Liberación de la violencia, de la crítica, de las pasiones, de
una nueva sensibilidad.
A
modo de síntesis, podemos decir que las vanguardias:
-
Rompe
con la ilusión de realidad. El hecho estético
requiere de la reflexión, no es del orden del gusto o del
placer. Plantean lo esencial contra las apariencias. Es
decir, rescatan lo que las apariencias esconden. Rompen con
las representaciones del dominio; es en la forma y no en el
contenido donde el arte entra en cuestión. Esto se podría
ejemplificar de la siguiente manera: plantear a un receptor
la pregunta "¿Esto es arte?". Desde el momento en
que la respuesta para ser: "sí, esto es arte", no
se trata de una vanguardia estética.
-
El
lenguaje artístico construye la realidad. El arte no es
mimesis, no se trata de una imitación. No hay nada antes
que el lenguaje, la realidad es el lenguaje.
-
El
arte debe expresar sobre todo el conflicto del arte. El gran
tema del arte es el arte mismo, porque el arte es la representación.
Es aquel discurso que reflexiona infinitamente sobre el
lenguaje. Su forma de reflexionar son las nuevas formas que
aparecen y critican los modos anteriores.
-
Cuestionan
la propia autonomía del arte. Para las vanguardias, el arte
no debe ser una producción idealizada, de
"elegidos". Su ida utópica es que todos seamos
artistas.
DOGME
95
En
1995 en Dinamarca, más precisamente en la cuidad de Copenhague,
surge un colectivo de cineastas autodenominado DOGME 95. El
manifiesto de este movimiento fue redactado por Lars Von Trier y
Thomas Vinterberg. A continuación analizaremos los elementos
propios de un grupo de vanguardia que contiene el documento.
El
manifiesto comienza con la explicitación del principal objetivo
del movimiento: "luchar contra ciertas tendencias del cine
actual". Se definen como "un acto de sabotaje".
Continúa con una crítica al cine de autor surgido en
1960. Es decir, una crítica a un grupo de cineastas que intentó
cambiar el curso que tenía el cine hasta ese momento. DOGME 95
acusa que "el cine antiburgués se hizo burgués pues había
sido fundado sobre teorías que tenían una percepción burguesa
del arte".
Este
es el primer punto de encuentro con las vanguardias estéticas. Es
aquí donde se expresa el rechazo ante las formas dadas por
el criterio burgués que define qué es y qué no es cine. DOGME
95 argumenta su postura y dice que "el concepto del autor,
nacido del romanticismo burgués, era entonces... ¡falso! ¡Para
DOGME 95 el cine no es algo individual!"
Un
elemento interesante que surge de este documento es el rol que se
da a las tecnologías que provee el sistema económico. Para DOGME
95 el auge de las nuevas tecnologías tiene como consecuencia la
"democratización suprema del cine". Para argumentar
esto, se autdenomina vanguardia: "cuanto más accesibles se
hacen los medios, más importante es la vanguardia. No es algo
accidental por lo que la vanguardia tienen connotaciones
tecnológicas".
Es
llamativo el énfasis que le ponen Von Trier y Vinterberg a la
necesidad de destruir el individualismo en el cine: "por
primera vez, no importa quién es el que hace las películas (...)
Debemos ponerles uniformes a nuestras películas, porque el cine
individualista será por definición decadente".
DOGME
95 emprende la batalla contra la idea de concebir a una película
como una ilusión y redacta diez "reglas indiscutibles"
a las que denomina VOTO DE CASTIDAD.
El
voto de Castidad
Juro
que me someteré a las reglas siguientes, establecidas y
confirmadas por:
-
El
rodaje debe realizarse en exteriores. Accesorios y decorados
no pueden ser introducidos (si un accesorio en concreto es
necesario para la historia, será preciso elegir uno de los
exteriores en los que se encuentre este accesorio).
-
El
sonido no debe ser producido separado de las imágenes y
viceversa. (No se puede utilizar música, salvo si está
presente en la escena en la que se rueda).
-
La
cámara debe sostenerse en la mano. Cualquier movimiento -o
inmovilidad- conseguido con la mano están autorizados.
-
La
película tiene que ser en color. La iluminación especial no
es aceptada. (Si hay poca luz, la escena debe ser cortada, o
bien se puede montar sólo una luz sobre la cámara).
-
Los
trucajes y filtros están prohibidos.
-
La
película no debe contener ninguna acción superficial.
(Muertos, armas, etc., en ningún caso).
-
Los
cambios temporales y geográficos están prohibidos. (Es
decir, que la película sucede aquí y ahora).
-
Las
películas de género no son válidas.
-
El
formato de la película debe ser en 35 mm.
-
El
director no debe aparecer en los créditos.
¡Además,
juro que como director me abstendré de todo gusto personal! Ya no
soy un artista. Juro que me abstendré de crear una obra, porque
considero que el instante es mucho más importante que la
totalidad. Mi fin supremo será hacer que la verdad salga de mis
personajes y del cuadro de la acción. Juro hacer esto por todos
los medios posibles y al precio del buen gusto y de todo tipo de
consideraciones estéticas.
Así
pronuncio mi voto de castidad.
En
este conjunto de reglas aparece una idea que las vanguardias de
comienzos de siglo XX promulgaban: el arte no puede ser
considerado bello. En estos párrafos atacan la idea de buen gusto
y rechazan las pautas estéticas dadas.
Por
otra parte se manifiesta una fuerte crítica a la noción
romántica de artista. DOGME 95 rechaza la creación de obras como
finalidad y propone "hacer que la verdad salga de los
personajes y del cuadro de acción".
En
este manifiesto, DOGME 95 intenta instalar una nueva sensibilidad
en la producción de películas. Persigue el fin de terminar con
las formas de hacer cine hasta el momento. Para eso, no duda en
establecer normas de producción que garanticen el sabotaje.
LARS
VON TRIER
A
continuación analizaremos parte de la filmografía de este
director danés.
Comenzaremos
con Los idiotas, película estrenada en 1998 y filmada bajo
las reglas de DOGME 95. Fernando Martín Peña, crítico de cine y
organizador del BAFICI, comentaba a propósito del estreno de este
film que "como los protagonistas de su película, el danés
Lars Von Trier, es un señor que se hace el idiota en público
para pasarla bien (...) El film es la ilustración del Dogma no
sólo en términos de forma sino de contenido: la única verdad es
la realidad y aunque se la pueda evadir temporalmente haciéndose
el idiota (o filmando idioteces), eventualmente las ficciones
caerán y entonces habrá que optar entre algún modo de asumir
esa realidad o continuar embotado en la idiotez ya delatada".
Peña
afirma que "el texto del Dogma tiene el tono imperativo de
aquellos manifiestos artísticos que solían producir los
cineastas en tiempos más propicios para las discusiones
estéticas y teóricas, y su principal mérito ha sido justamente
el de provocar nuevas discusiones, que pueden sonar más
superficiales que aquellas (porque el cine también lo es) pero
que no son menos divertidas".
Sobre
la base de este comentario, podemos decir que, se reconoce a DOGME
95 como una vanguardia estética, más allá del elemento
nostálgico en el comentario de Peña.
Si
tomamos el caso de Bailarina en la oscuridad (2001) (imagen
abajo izquierda) podemos
remitirnos a las declaraciones de Fernando López, cuando afirma
que "a Von Trier le gusta sorprender; le complace estar a la
altura de una reputación de iconoclasta para la que hizo
suficientes méritos y que se ha despeñado en mantener viva. Y a
esa voluntad parece determinar que cada paso que da esté guiado
por la obstinada búsqueda de la novedad. Una suerte de rebelión
obligatoria y constante que vuelve, al fin, en su contra, le quita
libertad y echa dudas sobre la sinceridad de sus atrevimientos. El
Dogma fue seguramente un truco eficaz para sacudir la inercia de
un cine industrial demasiado conforme consigo mismo, pero Von
Trier se ha entusiasmado tanto con su papel de agitador que
comienza a parecerse a los falsos idiotas de su film de 1998: sus
bravatas anárquicas tienen cierto olorcito a diversión de
burgués aburrido y sobrealimentado; sus osadías, sin duda
llamativa, parecen un poco cínicas y sobre todo estériles: es
difícil examinarlas a la sospecha de fraude".
En
este fragmento, López critica el rumbo que toma Von Trier e
introduce dudas sobre la credibilidad del cineasta. Aquí podemos
relacionar el concepto de Nietzsche de sobreabundancia de vida, es
decir, "una conciencia absoluta que no nos lleva una
felicidad estúpida, nos lleva a una conciencia trágica, porque
esta lucidez nos desnuda la miseria del mundo".
Cuando
Fernando López afirma que "cada paso que da (Lars Von
Trier) esté guiado por la obstinada búsqueda de la novedad"
y lo analiza como un aspecto negativo, podemos contraponer las
palabras de Casullo cuando analiza la noción de artista que
defiende Nietzsche: "el artista genuino dice no. A mí me
importa un cuerno lo que la gente quiera. Él va a hacer su arte,
precisamente su único valor auténtico es experimentar, quebrar
las modas y los gustos, crear lo que siente, lo que piensa, lo que
concibe. Allí comienza una gran confrontación con el
mercado".
Ahora
pasemos a Dogville la primera entrega de la trilogía
americana como el mismo Von Trier la denomina. Lisandro Listorti
comentada en 2003, a propósito del estreno del film en Argentina,
que, "El realizador danés Lars Von Trier no tiene ningún
tipo de confianza en la humanidad. Esto ya se había anticipado en
sus anteriores películas y en Dogville termina por
confirmarse (...) Los personajes abren puertas que no se ven pero
que se escuchan y se analiza el comportamiento del individuo
frente a una sociedad enferma (...) El desprecio de Von Trier por
el género humano no deja exento al espectador; a lo largo de los
177 minutos del film los protagonistas son sometidos a todo tipo
de humillaciones y situaciones violentas. El distanciamiento que
impone la puesta resulta esencial para tolerar todo lo que
sucede". Listorti resume "como una parábola bíblica
sobre la bondad y el poder –con dilema moral incluido -, narrada
como un cuento de hadas y con una ironía propia de fin de siglo, Dogville
transmite al espectador la mirada nada inocente de un realizador
extranjero sobre la sociedad de los Estados Unidos".
Por
último mencionaremos Cinco obstrucciones, película
cercana al género documental, co dirigida con Jorgen Leth. El
film cuenta como Von Trier propone a Leth volver a filmar cinco
veces un viejo cortometraje llamado The perfect human que
éste último dirigió en los años sesenta. Von Trier se encarga
de poner ciertas "pautas" para las remakes; su
objetivo, según él mismo confiesa, es arruinar el corto de Leth.
Al finalizar la experiencia, Von Trier en su rol de sádico
manipulador escribe un texto que deberá leer Leth. En una de sus
frases afirma: "La única persona deshonesta aquí, eres tú,
Lars. Sólo viste lo que querías ver. El escepticismo que sientes
hacia ti mismo quisiste dirigirlo también hacia mí. Y al
hacerlo, te has descubierto."
Ante
preguntas sobre el cinismo en sus películas, Von Trier afirma que
"si somos personas pensantes hace falta cierto nivel de
cinismo para sobrevivir. Estoy en plena terapia contra la
ansiedad, la teoría es que el cerebro filtra las sensaciones
sensoriales porque no son muy importantes. Hay un reducido grupo
de personas compuesto por desquiciados y por medios desquiciados
con tendencias artísticas, cuyo filtro no funciona bien. En otras
palabras, su filtro no retiene todo lo que carece de interés par
la vida humana. A menudo interesan a la gente que tiene buenos
filtros porque les abren los ojos a cosas que no ven. Pero estos
artistas no son personas felices. Si el filtro no funciona bien,
no es posible existir correctamente como ser humano".
En
referencia a Tom, personaje de Dogville, Von Trier asegura
"Es un cínico ¡pero yo también lo soy! Mi ópera prima El
Jardinero de las Orquídeas, comienza con un texto que dice
que la película está dedicada a una chica, muerta de leucemia,
con su fecha de nacimiento y su muerte. ¡Es pura invención!
Simple y llanamente mentira. Una manipulación, cinismo. Me dije
que si la película comenzaba de ese modo, el espectador la
tomaría más en serio, claro, porque todos respetamos la
enfermedad y la muerte". En este pasaje observamos como Von
Trier pone en ridículo los valores morales de la sociedad. Ante
el mandato "moral" social que podríamos sintetizar en:
"hay que respetar la muerte y la enfermedad y no burlarse de
ella", el director danés responde poniendo un texto falso
sobre una chica supuestamente muerta de leucemia. No obstante eso,
tiempo después lo confiesa públicamente argumentando que lo hizo
para agregar valor dramático a su obra. A riesgo de quedar como
un mentiroso manipulador, Von Trier se asume como cínico y se
burla de la moral burguesa, "no quiere consolar al burgués.
No quiere consolarse"
THOMAS
VINTERBERG
Este
director danés, inauguró el DOGME 95 con el film La
celebración (Festen) en 1998. La película, premiada en
numerosos festivales, retrataba con ironía un drama familiar
complejo. Según reza la premisa, los Klingenfeldt, una familia de
la alta burguesía danesa, se dispone a celebrar el sesenta
cumpleaños del patriarca, un hombre de trayectoria y reputación
intachable. Tres hermanos muy diferentes están dispuestos a
contarlo todo.
El
siguiente largometraje de Vinterberg fue It´s all about love.
Esta película no fue filmada bajo las reglas del manifiesto DOGME
95. El realizador comentaba en 2002, año del estreno, que:
"Me encantó ser parte del DOGME 95. En aquel momento
suponía andar en la cuerda floja, pero ya no lo es. Cuando
comenzamos se trataba de osar hacer algo diferente, ahora está
totalmente aburguesado".
It´s
all about love es una historia futurista que retrata la dificultad
que presentan las relaciones sentimentales en general. La gran
metáfora del film radica en la pérdida de gravedad en Uganda. En
una escena se observa habitante de dicho quien se salvó de salir
flotando al espacio que comenta: "los hombres no queremos
volar, no somos ángeles".
Otro
gran pasaje del film está representado por una situación, un
hecho que en la película aparece como normal, naturalizado: hay
personas, que por soledad o angustia, caen muertas en la calle y
los transeúntes deben ir esquivando cadáveres. Fernando López
asegura que "La reflexión de Vinterberg va a parar siempre
al mismo punto: todo tiene que ver con el amor -como dice el
título original- y su ausencia es la madre de todas las
desgracias. Sin amor, estamos condenados a la destrucción: se ve
venir una nueva era de hielo; la gente muere de soledad o de
tristeza y ni hablemos del destino aéreo de los pobres habitantes
de Uganda. (¿Por qué Uganda? Es una pregunta que sólo
Vinterberg podría responder.)" López continúa afirmando
que "liberado del corsé del Dogma y dispuesto a dejar correr
su fantasía para componer "un cuento de hadas en la vida
real", Vinterberg se concede todos los permisos, desde
trasladar la acción a cualquier escenario que le facilite la toma
de imágenes sugerentes, hasta trabajar con estrellas de Hollywood
y colocar a Sean Penn en el papel de un extraño personaje que
pasó del miedo a volar a la fobia por pisar tierra firme, y ahora
vive arriba de un avión filosofando por teléfono sobre los males
del mundo."
Mogens
Rukov, guionista del film asegura: "el mundo en el que
vivimos no está lleno de conspiraciones, sino de racionalidad; de
una racionalidad aparente. Estamos habituados a que nos lo den
todo hecho. No asumimos nuestra responsabilidad de nuestras vidas.
Andamos sonámbulos por la vida". Thomas Vinterberg agrega
que "lo que queremos decir con esta película es que se puede
morir de esto. Si no estamos presentes en nuestra propia vida, el
corazón deja de latir".
Tanto
Von Trier como Vinterberg, en su afán por desarrollar DOGME 95
presentaron tres rasgos que coinciden con los que Raymond Williams
define en su texto La política de la vanguardia: "a
la insistencia en la creatividad y al rechazo a la tradición,
debemos sumar un tercer rasgo común, a saber: que todos estos
movimientos, implícitamente pero con más frecuencia
explícitamente, se pretendían antiburgueses".
CONCLUSIONES
Alejandro
Díaz afirma que "En el Nº 43 de la revista Film,
publicado en 2005 por el Instituto Danés de Cine, Jørgen Leth
interroga a Von Trier acerca del estreno de Manderlay.
Entre referencias a Kubrick y, cómo no, a Dreyer, auténtica
obsesión (expuesta de manera más y más enrevesada en cada nueva
entrega) de Von Trier, el entrevistado tiene tiempo para volver la
vista hacia el Dogma95 en estos términos: «Creo que la
nueva ola francesa fue asombrosa, por supuesto, y los otros
movimientos que surgieron aquí y allá. Y eso fue lo que
buscábamos con Dogma95. Simplemente esperábamos encontrar
una herramienta que pudiésemos usar para algo. Lo primero que le
pregunté a Thomas Vinterberg cuando le llamé fue,
"¿quieres empezar un movimiento?". Y él dijo:
"¡Sí!". "Bien, ven y haremos esas normas Dogma"».
Con la prudencia pertinente con la que se debe abordar cualquier
declaración de Von Trier, nunca fiable como se ha comentado, la
conclusión a la vista de sus palabras es desoladora en tanto
pretende disociar el surgimiento de un movimiento cinematográfico
de cualquier contexto socio-político y reducirlo a un mero
capricho sin conexión con unas circunstancias temporales
concretas. Convertirlo en un juguete con el que pasar el rato, o
en una máscara de usar y tirar, pretendiendo ignorar que una
corriente artística no puede imponerse desde la voluntad
individual, sino que emana por sí misma, al menos en parte, de
una serie de elementos coyunturales. El Dogma95 se postula
finalmente, pues, como otro escenario para los cada vez más
retorcidos juegos de Von Trier".
Es
posible revertir lo postulado por Díaz. Podríamos pensar que Von
Trier, en su afán provocador, intenta engañarnos, pretende
desligar la vanguardia de DOGME 95. Redobla la apuesta y pone en
duda su obra y su persona. Hace de la provocación y del
escándalo sus aliados. Arremete contra sus detractores creando
mantos de dudas acerca de su propio talento. No esconde su perfil
manipulador y se ríe de las contradicciones que invaden su
filmografía.
Podemos
afirmar que DOGME 95 fue un grupo de vanguardia estética. Su
efímera existencia es prueba de ello. Los primeros en ponerle fin
fueron sus promotores. Tanto Lars Von Trier como Thomas Vinterberg
no dudaron en dejar de lado las "reglas indiscutibles"
que habían dictado en el manifiesto. El motivo, como ellos mismo
argumentan fue que esta forma particular de producir cine se
había convertido en estándar, un género más. Había sido
devorada por el mercado, aquel enemigo que DOGME 95 intentaba
combatir.
Si
bien las vanguardias tienen como condición de existencia que el
resto de la sociedad las reconozca como tal, no quiere decir que
obtengan la aprobación ni el consenso del cuerpo social. Por el
contrario, las vanguardias estéticas de principios del siglo XX
sufrieron numerosos cuestionamientos de sus contemporáneos.
Siempre existieron sectores que condenaron y repudiaron los
manifiestos y las propuestas de las vanguardias; también
existieron quienes acusaron a estos artistas de farsantes,
provocadores de dudoso talento e incluso de ignorantes respecto a
la historia y a las técnicas artísticas. Iguales reproches
cayeron sobre los cineastas del colectivo DOGME 95.
Las
obras de DOGME 95 hablarán por sí mismas. Tal vez debamos
esperar un cuarto de siglo más para saber cuál será el juicio
que caerá sobre ellas. Por lo tanto, lo único indiscutible es
que DOGME 95 ha muerto.
"El
secretariado Dogma fue cerrado en Junio de 2002. La declaración
oficial que acompañó al finiquito decía así: « El
manifiesto Dogma 95 se ha convertido en una fórmula genérica, lo
cual nunca fue nuestra intención. Como consecuencia de ello
detenemos nuestra mediación e interpretación de cómo hacer
films Dogma y cerramos el Secretariado.» Von Trier, y por
ende sus correligionarios, dejan atrás su propia invención como
si se tratase de una carcasa inservible que no puede seguir
actuando como vehículo para su lucimiento. Como una máscara
anticuada. Como la muda de un reptil. (*)

Lars Von Trier
(*)
Fuente:
Leticia Castro, "El manifiesto Dogma 95", trabajo
realizado en el contexto de la materia Principales corrientes del
pensamiento contemporáneo de la Carrera de Ciencias de la
Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, en 2006, editado aquí de manera original.
Citas:
Casullo,
Nicolás, "El tiempo de las vanguardias artísticas y políticas",
en "Itinerarios de la Modernidad", Eudeba, julio de 2004, Pág. 68.
2Williams,
Raymond, "La política de la vanguardia", Pág. 40.
3
Se recomienda consultar el capítulo "El tiempo de las vanguardias
artísticas y políticas" de Nicolás Casullo, op. cit. Pág. 2
4 Casullo, Nicolás,
op. Cit. Pág. 2
5
Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente
6
Casullo Nicolás, op. Cit. Pág. 2
7
Casullo, Nicolás. Pág.90
8 Este
fragmento pertenece a una crítica del suplemento La Nación para el que
Fernando López trabaja. Para mayor información, ver
"Bibliografía".
Revista Miradas, en http://www.miradas.net/2005/n39/estudio/losidiotas.html
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