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DOGVILLE.
Acto IX
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Nicole
Kidman como Grace, en Dogville.
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Lars Von Trier es uno de los raros directores contemporáneos
que evidencian un esfuerzo por la creación trascendente. En
su última obra, Dogville, con el papel protagónico femenino
de Nicole Kidman, esta tensión creativa compone un escenario,
de tinte teatral, donde transcurre la vida del pueblo de Dogville.
Allí llega Grace (N. Kidman), perseguida por la mafia. Para
ser aceptada, Grace se entrega humildemente a las condiciones
impuestas por sus anfitriones. Alternativamente, sufre humillaciones,
abusos y excentricidades. Una aparente fragilidad y sufrida
dulzura dimana de su carácter. Pero, al final, la temida
mafia llega hasta su refugio. Entonces sobreviene la sorpresa:
Grace es la hija del jefe mafioso. Y la que antes fue indefensa
víctima, obrará ahora como suprema jueza que
decide sobre la vida y la muerte en el diminuto universo de
Dogville. Aquí presentamos el momento final del film,
donde Grace, luego de reunirse con su padre, sostiene con
éste un álgido diálogo donde se discuten
las razones para el perdón o la condena de los habitantes
de Dogville. La obra del director danés asume entonces
aristas metafóricas, el agudo tono de una indagación
moral. Tal como lo revelan las últimas palabras del
Narrador: "Sea que Grace dejó a Dogville, o por el contrario
que Dogville la dejó a ella, y al mundo en general es una
pregunta de una naturaleza moral embarazosa que beneficiaría
a pocos preguntar, y a menos aún proveer una respuesta. Y
ninguna de hecho será respondida aquí".
E.I
DOGVILLE
Acto IX
Narrador: Desde el momento en que finalmente comenzaron a escucharse los sonidos de los vehículos, uno a uno desde el límite del bosque, las cosas se movieron rápidamente. Tom arregló una delegación para efectuar una recepción adecuada. Dogville estaba fuera de ritmo, pero sin embargo era hospitalario.
Tom: Bienvenidos, caballeros, bienvenidos. El pueblo está a vuestra disposición. Debería tener una gran llave para daros, pero solo tengo una pequeña.
Gángster: ¿Dónde está ella?
Tom: A salvo, por esta misma llave
Gángster: ¿Dónde está ella?
Tom: OK. Si se preguntan acerca del sonido, están llevando columnas para construir una cárcel nueva. Díganme, ¿Aumentó la criminalidad en este país, como nos dejan creer? ¿O tal vez la gente observa cosas como crímenes, porque envidian el éxito? ¿Cuál es su opinión acerca de este asunto? Quizá no tiene. Llegaré a la puerta. Perdón. Voilà, como dirían los franceses.
Gángster I: ¿Cómo está esto?
Gángster II: ¿Quién hizo esto?
Tom: Billy, levanta tu mano, levanta tu mano.
Gángster: ¿Quién es Billy?
Alguien: Busca tus herramientas.
Tom: Nos sentimos más seguros cuando ella tiene puesta la cadena. Ustedes probablemente están más adaptados en manejarla con bondad.
Ninguno de nosotros se siente capaz de aceptar dinero sólo por ayudar a la gente, excepto que ello los ayude a ustedes a sentirse mejor, el despojarse...
Gángster: ¡Cállate!
Tom: Absolutamente
Narrador: Grace no era experta en automóviles exclusivos, pero reconoció sin dificultad el sonido del vehículo que estaba a la vuelta de la esquina en Canyon Road en ese mismo momento. Por último, en la memoria de Grace, el ronroneo legendario del Cadillac serie 355C estaba inextricablemente enlazado a otro, bastante menos sofisticado: el de disparos dirigidos contra su persona
Grace: ¡No! ¿Necesitas justificar tus acciones antes de dispararnos? Eso es nuevo. Eso podría interpretarse como debilidad, papá. Me has decepcionado.
Padre: No voy a dispararle a nadie.
Grace: Me disparaste antes.
Padre: Si. Lo siento. Estoy arrepentido. Estabas lejos. Pero dispararte no sirvió de nada, ciertamente. Por supuesto, tu eres muy, muy obstinada.
Grace: Si no quieres matarme, entonces ¿por qué has venido?
Padre: Dado que esa conversación en la que me dijiste lo que no te gustaba de mí nunca concluyo realmente, dado que te fuiste, debería estarme concedido decirte lo que no me gusta de ti. Eso, creo, es lo que sería una regla de conversación cortés.
Grace: ¿Por eso apareciste? ¿Y me llamas obstinada? ¿Estás seguro de no haber venido a forzarme a volver, y llegar a ser como tú?
Padre: Pensé que había una posibilidad de forzarte, pero claro que eso nunca sucederá. Serías más que bienvenida, si retornas a casa, y te conviertes en mi hija nuevamente. Hasta comenzaría a compartir mi poder y responsabilidad, si te atreves. Si no te importara...
Grace: ¿Entonces, qué es? ¿Qué es la cosa, la cosa que no te gusta de mí?
Padre: Es una palabra que usaste, que me provocó. Me llamaste arrogante.
Grace: Saquear, cual si fuera un don del derecho divino, yo llamaría a eso arrogancia, papá.
Padre: Eso es exactamente lo que no me gusta de ti. Eres tú la que es arrogante.
Grace: ¿Es eso lo que viniste a decir? No soy la que estoy juzgando, tu eres.
Padre: Tu no estás juzgando, porque simpatizas con ellos. Una niñez de privaciones y un homicidio, realmente no justifica un homicidio, ¿Cierto?. La única cosa que puedes culpar son las circunstancias. Violadores y asesinos son tal vez víctimas, de acuerdo contigo, pero yo, yo los llamo perros. Y si lamen en su propio vómito, la única forma de pararlos es con el látigo.
Grace: Los perros solo obedecen su propia naturaleza. Entonces, ¿por qué no deberíamos perdonarlos?
Padre: A los perros se les puede enseñar a hacer muchas cosas útiles, pero no si los perdonamos cada vez que obedecen a su propia naturaleza.
Grace: ¿Así que soy la arrogante? ¿Soy arrogante porque perdono a la gente?.
Padre: Dios mío. ¿Puedes ver cuan condescendiente eres al decir eso? Tu tienes, tu tienes esa noción preconcebida de que nadie -escucha- nadie puede lograr el mismo nivel de actitud ética que tú, así que los exoneras. ¡No puedo, no puedo pensar en nada más arrogante que eso!. Tú, mi niña, mi niña adorada, tú perdonas a otros con excusas que nunca en la vida aceptarías para ti misma.
Grace: ¿Por qué no debería ser misericordiosa? ¿Por qué?
Padre: No, no, no, debes, debes ser misericordiosa cuando sea el tiempo de ser misericordiosa, pero debes mantener tu mismo principio. Se lo debes a ellos, se lo debes. Todo eso que te mereces por tus transgresiones, se lo merecen por sus transgresiones.
Grace: Son seres humanos.
Padre: ¿Todo ser humano necesita dar cuenta de sus acciones? Por supuesto que sí. ¡Tú no les das esa oportunidad!. ¡Eso es extremadamente arrogante!. Te amo, te amo a muerte. Pero eres la persona más arrogante que haya conocido nunca. Y me llamas arrogante. No tengo más que decir.
Grace: Eres arrogante, soy arrogante, lo has dicho, ahora puedes irte.
Padre: No sin mi hija, supongo. Dije sin mi hija.
Grace: Sí
Padre: Bueno...
Grace: Si!!!!
Padre: Bueno, tú decides, tú decides. Grace, dicen que tienen problemas aquí...
Grace: No. No más que en casa.
Padre: Voy a darte un tiempito para pensar esto. Tal vez cambies de idea.
Grace: No lo haré.
Padre: Escucha amor mío. El poder no es tan malo. Estoy seguro de que puedes encontrar tu vía de hacer uso de eso a tu manera. Da un paseo y piénsalo.
Grace: La gente que vive aquí hace las cosas lo mejor posible bajo circunstancias muy duras.
Padre: Si tú lo dices... pero lo mejor posible, ¿ es realmente suficiente? Te amo.
Narrador: Grace ya lo había pensado por largo tiempo. Sabía que si no le disparaban cuando llegaban los gángsters, estaba enfrentada a la sugerencia de su padre: regresar a convertirse en conspiradora con él, con sus gángsters, matones y canallas. Y no necesitaba un paseo para reconsiderar su respuesta a eso. Y aún si sabía que la diferencia entre la gente que conoció en casa y la gente que conoció en Dogville de alguna manera había mostrado ser más leve de lo que esperaba.
Grace vio las grosellas tan frágiles en la oscuridad suave. Era bueno saber que si no se las trata nocivamente, estarían allí llegada la primavera, como siempre, y llegado el verano estarían nuevamente estallando con una cantidad comprensible de frutillas que tan buenas son en las tortas, especialmente con canela.
Grace miró alrededor a las caras asustadas detrás de los vidrios que la seguían a cada paso y se sintió avergonzada de ser parte de lo que infligía ese miedo. ¿Cómo podía odiarlos por lo que eran en el fondo meramente sus debilidades? Ella hubiera hecho probablemente cosas como las que le sucedieron si hubiese vivido en esas casas. "Medirlos con su propia medida" declara, como lo expresa su padre. ¿No había, en nuestra honestidad, hecho lo mismo que Chuck, y Vera, y Ben, y la sra Henson, y Tom y toda la gente en sus casas?.
Grace se detuvo. Cuando lo hizo, las nubes se esparcieron y dejaron pasar la luz de la luna. Y Dogville se sumergió en otro de sus pequeños cambios de luz. Fue como si la luz previamente lánguida y misericorde, finalmente rehusara cubrir el pueblo más tiempo. Repentinamente, no podías imaginarte una frutilla apareciendo un día en el arbusto de grosellas y solo podías ver la espina que había allí, ahora mismo. La luz ahora penetraba cualquier grieta e iniquidad en las viviendas y en la gente. Y, todo repentinamente, supo la respuesta a su pregunta muy bien. Si hubiera actuado como ellos, no hubiera defendido una sola de sus acciones, y no podría condenarla con la rudeza suficiente. Fue como si su pena y dolor asumieran su lugar correcto. No, lo que hicieron no era suficientemente bueno. Y si uno tenía el poder de ponerlo rectamente, era el deber de uno hacerlo. Por el bien de otros pueblos, por el bien de la humanidad, y no menos por el bien del ser humano que ella, Grace misma, era.
Grace: Si retorno y vuelvo a ser tu hija nuevamente, ¿Cuándo me será dado el poder de que me hablaste?
Padre: Ahora.
Grace: De una vez
Padre: ¿Por qué no?
Grace: Entonces eso implicaría que también tendría que asumir responsabilidades inmediatamente, de una vez. Sería parte del problema, como el problema de Dogville.
Padre: Podríamos empezar disparándole al perro y clavándolo en la pared, allí, delante de la lámpara, por ejemplo. A veces eso ayuda, ¿no?
Grace: No, tu quieres que yo haga asustar más al pueblo, pero eso difícilmente lo hará un mejor lugar. Eso podría pasar de nuevo, si alguien sobreviene, con sentimientos, frágil... Es para eso que quiero usar el poder , si no te importa. Quiero hacer este mundo un poco mejor.
Padre: ¿Sí?
Gángster: Aquél tarado no se calla. Dice que quiere hablar con usted, señorita. ¿Podemos dispararle ya?
Grace: Hablaré con él.
¿Qué? ¿Qué es?
Tom: No puedo ser culpado por estar asustado, ¿No?
Grace: No, es verdad.
Tom: No. Estoy asustado. Te usé, y lo siento. Soy estúpido, lo soy, y tal vez arrogante a veces.
Grace: Lo eres, Tom.
Tom: Aunque usar a la gente no es muy encantador, creo que debes estar de acuerdo en que esta ilustración específica sobrepasó toda expectativa. Dice mucho del ser humano. Ha sido doloroso, pero también creo que ha sido edificante. ¿Qué dices de esto?
Grace: No ahora, Tom. No ahora.
Si no hay pueblo, el mundo será mejor sin él. Eso es.
Gángster: ¿Sí?
Padre: Mátenlos y quemen el pueblo. ¿Qué? ¿Algo más, dulce?
Grace: Hay una familia con niños. Hagan eso primero a los niños para hacerla mirar a la madre, y díganle que pararán si ella contiene sus lágrimas. Le debo eso. Me temo que llora con facilidad.
Padre: Mejor te sacamos de aquí. Me temo que ya aprendiste demasiado rápido. ¿Tienes frío, dulce? ¿Quieres una siesta?.
Grace: Estoy bien
Gángster: ¿Abro las cortinas? Ya no las necesitan más.
Padre: ¿Qué piensas?
Grace: Deben abrirlas. Creo que es apropiado.
Tom: Bingo, Grace, bingo. Debo decirte que tu demostración supera a la mía. Terrorífica, si, pero muy clara. ¿Crees que se me permita usarlo como inspiración para mi escritura?
Grace: Adiós, Tom.
Hay algo que hay que hacerlo uno mismo.
Padre: ¿En serio? Eso tendrás que explicármelo.
Narrador: De repente hubo un ruido. No persuasivo y potente como había sido una noche lluviosa en primavera, pero suficientemente alto como para alzarse haciendo camino entre la madera que ardía rápidamente. Volvió. Todos lo oyeron. Grace fue la primera en reconocerlo.
Grace: Es Moisés.
Narrador: "Es Moisés", dijo, y saltó fuera del auto. Rápidamente cubrió la distancia hasta la casa del perro, a través de lo que, ahora que las construcciones se esfumaron, a duras penas podía llamarse "calle", y ciertamente no "Del Olmo", desde que no quedaba un solo árbol en la pequeña superficie montañosa de Dogville, y mucho menos un olmo. Era Moisés. Su supervivencia es asombrosa, un milagro.
Grace: No, no. No, déjenle por favor. Están volando las llamas en Georgetown, ahora mismo. Alguien vendrá y lo encontrará. Él está muy enojado porque una vez le quité un hueso.
Narrador: Sea que Grace dejó a Dogville, o por el contrario que Dogville la dejó a ella, y al mundo en general es una pregunta de una naturaleza moral embarazosa que beneficiaría a pocos preguntar, y a menos aún proveer una respuesta. Y ninguna de hecho será respondida aquí.
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(*)
Fuente: Traducción
del original realizada por Martín Valiente en el contexto
de la Fundación Centro Psicoanalítico Argentino, Buenos Aires,
Argentina; institución cultural a la que agradecemos por el
envío de este texto.
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