En
cada nueva jornada se renueva en La Habana el aire de su destino
histórico especial. Entre la ciudad pululan las columnas. Firmes pilares que
entregó el estilo barroco americano. Entre las sólidas sombras de las
columnas caminan imágenes que el ojo del documentalista retiene en la memoria
del celuloide: un músico que improvisa; unos niños que juegan a las cartas;
un hombre limpiando unas rejas de sinuosas líneas. Y un perro que duerme.
Sueño paralelo al de un hombre que duerme. Y un auto antiguo que rueda tras
la silueta de la reja de un balcón.

En el
corazón de la pasión cubana conviven lo europeo y lo africano. Pero
preservando sus diferencias. El África ancestral llegó a América entre
cadenas ensangrentadas y el perturbador vaivén de los barcos esclavistas. El
africano arribó a una tierra americana de dolor y sufrimiento. Tras siglos de
penurias y cascadas de lágrimas, logró recuperar alguna libertad. Libertad
para venerar y preservar sus raíces, la voz de los tambores y ritos del
continente de los ancestros.
El
sacerdote Babalaw Osvaldo Olivera es uno de los que, en la ciudad de las
columnas, veneran y preservan las tradiciones ancestrales.

El
sacerdote babalaw no puede ser ladrón, embaucador o licencioso. Su presencia
debe irradiar el bien. El babalaw debe alimentar a los dioses en su altar a
través de una comida especialmente preparada para ellos; debe purificar a
personas y lugares; debe comunicar al hombre con lo sagrado. La religión y el
ritual auténticamente vividos son escaleras desnudas y libres hacia las gemas
de algo divino. Y también, en La Habana singular, brilla el arte documental,
el de Henry Eric, realizador de Bocarrosa, testimonio en la década de
los 80' del difícil destino del travesti en una urbe de rígido machismo.
Algunas imágenes de Bocarrosa fulguran en el devenir de La ciudad
de las columnas. Y, asimismo, se muestra la pasión creadora de lo
teatral. Del teatro de Pepe Santo.

Santo es
director de Juegueespacio, un grupo de teatro experimental. Santo educa
a sus actores en el arte de desplazar el espacio y los objetos. La escena ya
no es un inmóvil decorado. El espacio es lo escénico nómada, lo que se
mueve gracias al libre y ocurrente desplazamiento de los objetos por parte de
los actores. Agilidad, libres movimientos corporales, acrobacia, le dan
movilidad a los objetos; y, así, muestran la fuerza de su presencia, de su
singularidad.
Y el
director juega ante cámara con su propio cuerpo, con sus brazos extendidos
sobre una blanca pared. Los dedos se extienden, proyectan hacia adelante sus
líneas, guían al ojo en el salto hacia otra imagen.

José
Martí alza su mano bajo la mirada alta del cielo y la nube. Martí, "el
poeta, escritor, orador, catedrático, agitador, conspirador. Estadista y
soldado", en el decir de Varona. El héroe cubano, el de "Por Cuba y
para Cuba"; el de "La edad de oro", una revista dedicada a los
niños; el de "Granos de oro", sus pensamientos selectos en cinco
volúmenes; el de las traducciones de Víctor Hugo y Thomas Moore; el que
murió de "cara la sol" en la batalla de "Dos ríos". El
que golpeó con fiereza, como lo hace el boxeador entre las nerviosas cuerdas
de un ring.

En la
ciudad de las columnas golpea y esquiva Edilberto Castillo, batallador que
enseña el viril combate en un gimnasio en el que reinan el fervor y la
disciplina. La cámara lo contempla en su atento contemplar un televisor donde
rugen con sus puños De la Hoya y Vargas. Castillo dice al documentalista que
lo visita que el boxeador es el que lucha desde abajo, desde el sótano de las
privaciones, desde la pobreza de los que más sufren. Y el boxeador disfruta
con el golpear y ser golpeado. Ser hombre del box es disfrutar con la lucha de
la que tanto sabe la Cuba de ayer y hoy.

La Cuba del Che es la de la dura escuela de la lucha revolucionaria. El Che de
la iniciativa transformadora, del combate contra Batista y de la aventura
épica en Bolivia. Sus efigies en La Habana son todavía la señal de un
ejemplo. Una imagen con aureola sagrada.
En el
presente de la ciudad de las columnas continúa la arquitectura de la
revolución, y la memoria de las proezas bélicas de antaño. Y la frescura
líquida de la alta cúpula que cae, se despeña, una vez más, sobre las
duras columnas y las calles...

...y sobre el paraguas de apasionado rojo de una mujer que camina. Pincelas
húmedas barnizan la ciudad. Las gotas orquestan su música cuando sus dedos
pulsan las teclas de las casas y peatones, de autos y calles. Música de la
lluvia celeste, hermana de la otra, de la musicalidad que brota de los dedos
de Víctor Seide mientras rasga su guitarra.

Seide
derrama su canto y los sones de su resonante instrumento. Y también agita el
recuerdo de los días del combate revolucionario. Es familiar de Batista, el
corrupto dictador del pasado. Pero eligió combatir por otra causa. Recuerda
Seide la ausencia de distancias entre los oficiales revolucionaros, bajo la
conducción de Castro, y los soldados rasos. Primero comían los
soldados, después los jefes. Muchos hombres fumaban de un solo cigarrillo. El
Che emerge también entre los recuerdos. "Si no tienes valor para ir
donde voy yo, no puedes incorporarte a nuestro ejército", decían los
labios del argentino revolucionario. Que emanaba la autoridad de los que
avanzan siempre adelante en el momento del ataque. Y recuerda Seide que, antes
de la Revolución, el placer del mar también era para los ricos. En la playa
de Varadero no se admitía a los que habían nacido sin una banda de oro en
la frente. Pero ahora, en las costas de la ciudad de las columnas, el agua
baña por igual a todos. El mar alza su mano líquida para empujar hacia el
futuro. Empapa la ola al niño con algún sueño. Que todavía espera.

Todas
las fotografías arriba expuestas pertenecen a el documental La
Ciudad de
las columnas, por Luis García Verdú,
realizado con la colaboración de Producción Ochun y el Taller
de Imagen de la Universidad de Alicante.
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(*)
BIOGRAFIA De LUIS GARCÍA VERDÚ:
Operador
de cámara y editor de la
serie documental " Vent de Mar " 1992.
Operador
de cámara y editor de la
serie documental " Cota Cero " 1994.
Realizador
de la serie de la serie
documental " Escritores Latinoamericanos en
Vísperas
de un nuevo Siglo " 1995.
Operador
de cámara y editor de la serie documental América
entre dos Oceános "
1997.
Operador
de cámara de la serie documental " La España
Sumergida " 1998.
Operador
de cámara en la serie documental " Crónicas
del Mediterráneo" 1999.
Operador
de cámara para la Biblioteca Virtual "Miguel
de Cervantes" de la
Universidad
de Alicante 2000-2001.
Operador
de cámara en el documental "Mujeres de la
noche que buscan el día "
2001.
Operador
de cámara en el documental sobre Pablo Casals
" Un Músico para un mundo mejor", 2002.
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