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   QUINTO ANUNCIO

  Por Rodrigo Verdugo Pizarro


 

   Presentación del autor

  Quinto anuncio

   

  Presentación del autor

 

Rodrigo Verdugo Pizarro nace en Santiago de Chile, el 9 de enero de 1977. Se inicio en el taller de poesía "Isla Negra", dirigido por el poeta Edmundo Herrera, desde 1992 a 1996 en la SECH. Coeditor y articulista de la revista Derrame.

Cursa estudios de licenciatura en literatura en la Universidad Andrés Bello. Su obra ha sido publicada en revistas y antologías como: Revista Aurora 55, Boletín de la fundación Pablo Neruda, Revista Piedrazo, Gaceta literaria El Bote, Revista As de Copas, Revista Voces (España),Revista Cognosco (España), Revista digital de Literatura y cine Deriva (España), Revista virtual Luke (España) Revista Letras Jóvenes (México) Revista Electrónica Letralia (Venezuela), Revista virtual Los poetas del cinco (Venezuela), Revista virtual La maquina de escribir (Argentina), Revista Remolinos (Argentina) Revista La Iguana (Argentina), Revista virtual de psicoanálisis Fuegos del sur (Argentina) Revista virtual Officina do pensamento (Brasil) Revista virtual Diez Dedos (Colombia),Escritores del mundo II de Alejandra Zarhi, Ed Rumbos 1995,Sitio público, Mago Editores, 2005, Desde mi ventana: soledad y vértigo,Ed Ábaco, 2006 (España), Antología internacional de poesía amorosa, compilación de Santiago Risso, Ed Alejo, 2006 (Perú)

Como así mismo en las páginas Web "Sonámbula, Surrealismo Latinoamericano", México a cargo del artista mexicano Enrique Lechuga. "Viu La Poesía",España, a cargo del grupo "Pocio poesía y educación" de la Universidad de Barcelona, dirigido por la catedrática Gloria Bordons, y "Rostros y versos, antologia poetica universal" El Salvador, dirigida por el poeta André Cruchaga

En 2002 publica su primer libro " Nudos Velados".

(Con prologo de Roberto Yánez e ilustraciones de Aldo Alcota)

Ha sido traducido Parcialmente al francés y al polaco.

En 2004 fue moderador del primer encuentro de poesía regional, llevado a cabo en la ciudad de Lebu.

En 2005 participa en la exposición colectiva "Derrame cono sur o el viaje de los argonautas", en la Fundación Eugenio Granell (Santiago de Compostela, España), y obtiene el primer premio en el concurso " Alas de Poesía", organizado por la asociación "Amigos de la poesía" Monterrey, México). Actualmente trabaja en dos libros inéditos "Anuncio" y "Transmisión debajo de las piedras", y en un ensayo sobre la obra del poeta Gustavo Ossorio.

 

 

 

 
 

 

QUINTO ANUNCIO

A Mi Madre Patricia Pizarro Silva

Por Rodrigo Verdugo Pizarro

 

I

El agua va más lejos que mi propia vida

Siento que el sueño está vuelto hacia el tiempo

Como la devolución a un enigma reflejado.

No se puede Salir de la luz, sin que no se descubra

Esa profecía que hay entre el cuerpo y el árbol.

Más tarde, más tarde el aire es visitado por bordes y mitades

Por estelas que se vuelven contra él

Si su cabeza empieza a disminuir en la distancia

No puede salir la luz de nosotros

Sin que no le salga al encuentro

Esa alianza que hay entre la hondura y la mano.

II

De las cavernas nos llega el eco de una orgía de radbomantes

Casi todos nosotros debemos salir con la campana

Que se apiada de que la sangre sea nocturna.

Estamos todos en nuestros puestos

Los filos aún están en cautiverio

Ya se abrirá la cámara de algodón

Entrarán dos centauros infrarrojos a engancharse

Podéis vosotros allá afuera simuladles sus puestos

Al buzo cargado de llaves, al bullicio de lana, al ligamento

Simulad que alguna vez sentisteis un rocío terminal en los pies

Todo os sucede ahora entre duraciones y estampidas

Los espectros de piedra oficiaron el aumento de la mañana

Y traemos aguas que celan a las columnas y a las espadas

Y traemos arenas azumagadas

Y traemos el fuego como mudanza

Para que el día se prepare para un umbral más grande

Cuando lo olvidemos

Cuando ya no importe si la eternidad es diurna o nocturna

Cuando el hombre y la mujer hayan traslucido

Lo que la muerte va espesando en el sueño.

III

Los muertos se llevan chispas microcéfalas para sus viajes

Cambian de rostro a cada momento durante el velorio

De modo que sus deudos ya no saben a quien están llorando

Tal vez el mar haya insinuado levantar el velo

Pero el velo nunca se ha levantado

De los valles se oyen gárgaras

Con las que intentan saldar el vuelo de los pájaros cabalísticos.

Oh aguas, yo era el que ignoraba hasta

que la luz respondió a mis huesos

hasta que las piedras dejaron que la noche agonizara

Oh aguas, que quede sobre nosotros

Solo esa liberación entre las nubes y la carne.

IV

Mi boca ya habrá conocido todo tipo de entrañas

Para cuando tú me engañes con un ángel.

No quiero que la piel nos mire enteros

Ni que por ella, sigan los tormentos parados en la luz.

Estamos todos en nuestros puestos

Las venas como andamios

Nuestro arrepentimiento es imposible de fingir

Nos exhortan los dos centauros infrarrojos que acaban de salir

Y dan gritos terribles entre las achiras.

Del libro inédito "Anuncio"

 

OCTAVO ANUNCIO "Es cuando los vestidos se llenan de agua negra,

Mientras crece un opaco y turbulento sueño"

Victoriano Vicario

Ni con tierra de desierto escarmientan los imanes

Nosotros tampoco, ni nuestros ojos, ni nuestras manos

Que juegan a bautizarse en una mano de fuego

Hasta que los ojos quedan como formulas

Hasta que las manos quedan como engranajes en tinieblas

Y listo queda el cuerpo ya para su condena

O para ver su parentesco en una mano de fuego

O para luego olvidarlo y andar por todas partes señalando

Esa iluminación que le teme a las piedras

Ese fuego que murmura cuerpos ocultos sobre el cuerpo

Esa sangre que sólo propone ruinas.

Se remontan tarde los ojos y las manos

Hasta la más devota orilla del frío

Dejando atrás el trabajo diario

De cargar arqueólogos muertos, rebeliones de saltamontes

De descargar luego en cada tina

Casi creyendo ver a la garganta del amanecer

Coincidir con el fondo de las minas

Donde deben de yacer mis madres

con trigos y polos estériles en las bocas.

La garganta del amanecer pasaba frente a mi puerta

Nuestros vecinos la manipulaban con pájaros envueltos en sabanas

Pasaba seguida de carros funerarios, de peces con ojos de culos

Hasta llegar al final de la calle donde alguien la mordía

Para hacerla coincidir con los campanarios

Donde deben de yacer esperando los murciélagos

Con una cabeza de maniquí entre las patas.

Se remontan ya de noche los ojos y las manos

Hasta ese desacierto brumoso que acompaña a los hilos y a los pájaros

Señalando cabezas pintadas en los barrancos

Señalando esa luz arrodillada

Casi creyendo ver de nuevo cuando los cubrieron de lilas maléficas

El día que partimos a la guillotina

que esta vez abierta en tres nos esperaba

tal como fue planeado primero los ojos, luego las manos,

después el cuerpo que listo sin duda quedará ya para señalar

esa transparencia que nos espía

o para ver predicar a los átomos de nuevo

o andar con las intrigas de los ídolos de goma

casi creyendo ver que una mano de fuego

los descuelga de la multiplicidad

una mano de fuego que sola se remonta al desierto

donde el sol es derrumbado por gemidos

donde la noche es impuesta como reducción de tumba

y nunca se sabe quien traiciona a quien

desde cuando las venas se familiarizaron con sus pesadillas de líneas

desde cuando alguien agrando sus entrañas

para que todas las redes alucinaran.

Del libro inédito "Anuncio"

 

 

 

DIECISEISAVO ANUNCIO

Llegamos a la ciudad temible

donde los corderos se columpiaban en alambres

Rondaban patrullas de lenguas, calvos ancianos de negras capas

era nuestro lugar de siempre,

nuestro dormitorio estaba en un ascensor

Luego de verificar cada rincón, de edificar ciertas alusiones

le prendimos velas al cadáver de la distancia

llegamos a acostarnos, a copular, alguien movió la palanca

y descendimos al subterráneo, las paredes eran distintas,

estaban llenas de repisas que a su vez estaban llenas

de tubos de ensayos sucios y vacíos, por una rendija se oían gritos,

se veía la sombra de corderos columpiándose

la intermitencia de esas patrullas de lenguas

estaba en nuestras bocas y en tu vagina

de nuestro dormitorio, salían alusiones a la piedra y al agua,

llegaban a todos los rincones de la ciudad.

Vi todo lo tuyo y no eras más

que la inocencia del relámpago sobre la cama

nada más que la gran oscuridad de un parque

ven te dije, ven oh pájaro antes que la altura sea estrangulada

ven a mi, dijiste porque después que nos amemos,

las nubes entenderán el desgarro.

Alguien movió la palanca, otra vez ascendimos

Vistes todo lo mío, la gran oscuridad de un parque

y yo amordazado sobre la mesa uterina

viste al que quería partir, como lo iban siguiendo esas olas

que eran los áureos carpinteros

como iban ofreciéndole verle desde todos los ángulos a la vez

para que así pudiese guardar memoria y extinción,

como dos maceteros distintos.

Viste al que quería regresar, como las olas estallaban

y en el camino se encontraba con nidos inasibles, puertas y tatuajes

la gran oscuridad de un parque,

memoria y extinción sobre la mesa uterina

mientras la sangre nos dimensionaba.

Llegamos a la ciudad temible, de prisa a nuestro lugar de siempre

llegamos a acostarnos, a copular, a ver todo lo nuestro,

esas alusiones que salían del mar

porque el mar era la víspera de nuestros cuerpos

y llegaba el turno de ellos, quienes nos traían en bandejas

esas cabezas de corderos, cabezas vertiginosas, por cierto,

prueben de esa sangre, se oía por las rendijas

porque cada vez que alguien lo hace el torbellino se persigna

prueben ponerle esa cabeza de cordero al cadáver de la distancia

mezclen esa sangre con la vuestra, decían los calvos ancianos

de negras capas, mientras se acciona de nuevo la palanca,

cambian de nuevo las murallas

por las rendijas se oía como respiraba la neblina,

como si tuviera el resultado de piedras y de aguas,

ese que tienen nuestros cuerpos cuando duermen

sabréis oh hombre y mujer como regresar tanto del ángel

que araña el fondo del mar, como de la inocencia del relámpago,

ah en definitiva de la gran oscuridad de un parque

sabréis como mover la palanca a vuestro favor

o acaso vuestros cuerpos no vuelven juntos,

justo cuando las grietas perdonan lo que pasa dentro de las nubes

y las alusiones rodean por los cuatro costados a la ciudad temible.

Del libro inédito "Anuncio"

 

 

DIESCICIETEAVO ANUNCIO A Ludwig Zeller

Un anzuelo de labios para ir en busca de ese paraíso

que se extravió en el fuego

relacionarse como manchas con la muerte,

otros como golondrinas con la intemperie masacrada

las lámparas reciclan fantasmas, sin estar destinadas a eso

siempre cuando escribimos, estamos imitándolas

siempre con el mismo susurro como derrotero,

un susurro que aunque lo dejemos en la tierra o en el cielo,

no puede ser consumido por nada

pero que a cualquier precio seduce a las raíces durante las noches.

Yo comercio con escarabajos, aguas amnióticas, hipótesis,

porque vendrá el exterminio

y que pueden hacer algunos si no es tener una cruz de mañana,

cubrir de fluor el desfiladero

saber que el párpado vuelve inmemorial al ojo

y volver a buscar debajo de las piedras

que pueden si son arrojados por sus propios huesos,

cuando la seducción va saliendo de las cajas de niebla

y el animal alquímico sigue robando uñas,

y sigue incitando a las puertas, estrellas y piedras

a una fusión riesgosa.

Nos hemos comparado tanto con ellos, que los creemos como hermanos

Seguimos comparando manos, acantilados, petrificaciones

con un estallido que nos trae de todas partes,

sin que tengamos necesidad de trazar una red

o una ley para la sed de las horas,

es simplemente que nunca estaremos listos

como la espuma para el secreto

ese es nuestro consuelo, ojalá nunca lo sepan nuestros padres

porque no seguirían levantando la fortificación

por eso comparando hemos llegado a saber

que las confesiones de la noche son pájaros,

y cuando vuelve el día no están por ninguna parte,

aunque algunos busquen infructuosamente en los armarios,

en las casas de muñecas, en los ceniceros y hasta dentro

del propio ancestro, como si un desconocimiento se metiera

dentro de todos los ojos

haciéndonos saber que lo que nunca seremos abre puertas

debajo de la tierra.

Nuestros padres se inclinan ante la piedra

que encierra la posibilidad de que seamos infinitos

piedra que luego será muro, oh primera piedra a la que llegaron

cuando venían del mar con un desastre de labios,

cuando no resistían la mordedura del paraíso con tablas fabulosas

pero ya en tierra firme, se frotaron las manos en la piedra

él hizo su inscripción de niebla en las semillas

una y otra vez le decía: "sea tu cabellera la que brote

de la boca de la esfinge,

eso seria como aquel terremoto en el cementerio",

"Lo que advierten las estrellas esta en tus pechos,

yo lo sé y lo grabo porque se que cuando nos despidamos

el fuego separara los mundos.

Pero ya en tierra firme ella se confeso diciéndole:

"nunca terminaras de conocer esa sal que aparece

en los agujeros ebrios,

"Hoy en día un llanto de meteoros mide los arrecifes,

mide los martillos"

¿pero que es lo que él engendra, que es lo que ella guarda

en su vientre?

si todo es pensamiento debajo del agua.

Comparamos manchas, vuelos, rotaciones, vasos

jamás lo hacemos de día, de día un umbral siempre pasa la lista,

y siempre faltan algunos

andarán blasfemando contra el horizonte, o asexuando las anclas

tal es el dolor de ellos, que apadrinan acantilados

y no haya red ni ley que valga para ellos,

al volver la noche, solo encontramos una desnudez que destruye

reconstruimos con diamantes la boca

que animalizó al viento y al fuego

como si fuera también un consuelo

ante tanto arrebato, ante tanto extravío.

 

 

Del libro inédito "Anuncio"

 

 

DIECIOCHOAVO ANUNCIO "Yo baño caracoles fétidos, la muerte mientras

tanto camina lentamente"

Armando Uribe

Oh esencia negra que cuelgas como vestido

algunos viajan hacia ti, nosotros te tomamos

para que nuestra sed sea un castigo para las aguas.

Algunos viajan hacia ti con naipes y muebles

nosotros te tomamos para calmar la serpiente de miles de bocas

que anda casa por casa, playa por playa,

vendiendo el disfraz de la cicatrización, bajo un sol de otoño.

Algunos levantan el vestido y encuentran manicomios submarinos.

nosotros aún mentimos, les decimos a nuestras mujeres que irán

con nosotros, pero solo a una le llegamos a decir:

"Te prometo que aunque las víboras destronen la lluvia,

tus filos seguirán cantando, aún bajo la luz de esa estrella

que no muere ni deja morir".

Si mujer, la noche esta enterrada en tu lengua,

por eso es tan bella tu sed.

algunos antes de partir, cristalizan su hermandad,

me ponen un anzuelo maldito,

por eso amaneces con un feto de cera entre las piernas

y yo debo sacarlo los domingos,

llevarlo a la rueda de la fortuna, que de mil vueltas

que vea como los esqueletos gigantes se apoderan de los cementerios

no es verdad acaso que si los días tuvieran la originalidad de dios,

las piedras no nos habrían dejado escapar

estaríamos presos todavía, sostenidos por un ojo, sin saberlo,

pero ay no ponemos acaso espejos dentro de las cavernas

y los adornamos con guirnaldas

y detrás de nosotros siempre aparece aquel ojo, al que le han puesto

precio los demás ojos

y creemos que es nuestro hermano muerto, y nos sentimos culpables.

tanto como aquella vez que pusimos un feto de cera entre tus piernas

y te masturbamos con él

entonces la sombra de un latido huracanado iba abriéndose camino,

iba extendiéndose como un paraguas bajo el que algunos se esconden

para ver a los ángeles enrollar las cavernas

y guardarlas como pertenencias propias.

Nadie dudaría que ojos y fuentes son validos para el viaje,

más validos que cualquier otra pertenencia que se transparenta al

instante de partir

es que tanto ha ahondado en nosotros que ya no sabemos

cuando estamos debajo del mundo o no

con una sangre desértica que no cuenta ni con ojos, ni con fuentes,

a la hora de amar, al instante de partir, tú lo sabes, mujer

tantas bocas, pezones, piernas,

significan que la tormenta engrana las vidas

déjame andar con la mentira congelada en la frente

yo descoseré el vestido, antes que amanezca,

me ayudaran fetos de cera, hermanos muertos

el tejido sin querer ira formando otro vestido aún más grande

nos debatiremos a muerte por ser el primero en levantarlo

y hay tantos que ya vienen en camino,

y tantos que no pidieron viajar,

y tantos que llenan de tierra de cementerio, los prostíbulos

como la muestra más grande de éxtasis

y tanto que quisieron y que no pudieron viajar

y tantos que disfrazan con algas su oxidación

como la muestra más grande de catástrofe.

 

Del libro inédito "Anuncio".

 

 

DESPUÉS DE ESE DÍA

Cambiaron la ubicación de las cosas

sabían demasiado de una música de tierra para el viaje enemigo

El aura del mar levantándose, dejando atrás nuestros terribles ejes

la forma de mirarnos a los ojos, la forma de mirar a las piedras.

Sabían demasiado bien como unirse,

por eso recibieron el revés de las cosas

y se empezó gota por gota, nombre por nombre

mientras el mito se deshojaba a nuestros pies.

Sabían demasiado bien y no esperaron retratar a sus muertos

les bastó que el revés del mundo se levantara

contra los árboles y las aguas, contra las cosas, y las vidas,

contra cualquier herida que no tuviese un arrojo de estrella.

Lo sabían demasiado bien, apareando a las sílfides contaminadas,

saldando algo con ellas

poniendo plumas quemadas dentro de las almohadas,

reanudando las capturas

para que así llegaran y se ubicaran gota por gota, nombre por nombre

como antes cuando las cosas no limitaban con los hombres

sino que el tiempo limitaba con la piedra, limitaba con la luz

y piedra y sangre por igual buscaban legitimar el rayo

mientras la belleza ahuecaba los mares

y al final dios estaba esperándonos

con un ramo de accidentes en las manos.

 

DESDE QUE DESPERTÉ CONTIGO A Diana Camacho B.

Si, esta noche la eternidad se arriesga en nuestra sangre

Y antes que yo, el desciframiento cubre tu cuerpo.

¿ Recuerdas que con solo clavarle al ardor de un pecho

El bosque fue nuestro?.

Desde que desperté contigo

Las aguas nos volvieron imborrables

Y los días y las noches

se mantienen como caídas inconclusas.

 

ANOCHECE En memoria de Stella Díaz Varin

 

Nos tapamos el rostro con un escombro viudo

Pero igual vemos el mar y el cielo: los mismos delirios enraizados

Tampoco sabemos que hacer durante el día

Salvo tocar la flauta para que se abra la matriz blasfema

Donde tú estarás desaprobando ciertas sombras, ciertas llamas

O perfumándote para que los salvajes

te conduzcan en medio de una tempestad de imanes.

Mira como en ninguna casa nos reciben, como cierran sus puertas

Le temen a tu cabellera porque tiene el designio

De esos padres laberínticos que no tuvieron piedad de la luz

E hicieron un lecho sobre aberraciones de sal.

Vas engrandecida por cenizas lujosas, por armas de hielo

Que te rodean en círculos hasta que ninguno puede entrar

Salvo que tú lo decidas, salvo que le hagas la señal a la copa

Y el cielo enrojezca

Mientras tanto aquí nos quedamos aferrados al polvo jactancioso

Nos quedamos fuera de todo linaje, mientras la piel atrapa al día

Y una amenaza de cáscara se cierne sobre el mundo.

Esos padres laberínticos te están vaciando los ojos

Infringiendo lo conocido del agua

Quedan escombros viudos al centro de la noche

Donde tú estarás viendo a los pájaros alcanzar la angustia del fuego

Y nosotros aquí nos quedamos viendo que hombres y pájaros

Se quedaron para siempre en ello

Siempre nosotros mordiendo los árboles,

mientras que ahora ningún abismo le falta a la luz. (*)

(*) Fuente: Rodrigo Verdugo Pizarro, "Quinto anuncio",  enviado gentilmente por su autor para su edición aquí.

 

 

 

 

 

 

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