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   TÉCNICA E INTERNET

    Por Brián Covaro


 

Técnica e internet 

 

Presentación

  Tenemos el agrado de editar en esta Biblioteca Virtual de Temakel un aporte de gran valor para la comprensión de la comunicación mediatizada por los procesos tecnológicos en el mundo contemporáneo. Brián Covaro, sociólogo argentino, radicado en la ciudad de La Plata, nos ofrece un ensayo de meticuloso rigor y una rica profusión de fuentes. Su propósito esencial es desentrañar diversos niveles de significado en el vínculo entre técnica e internet. Covaro realiza primero un "bosquejo de la genealogía del pensamiento técnico moderno", una indagación de diversos perfiles históricos y filosóficos de la máquina y la dinámica de la acción tecnológica. En una segunda parte de su exploración, Covaro hurga los sentidos de la "comunicación digitalizada", las implicaciones del internet en las comunicaciones sociales, interpersonales y su poder constructor de realidad dentro de la aldea global.  

E.I

 

 

 

 
 
  

  TÉCNICA E INTERNET

  

  Por Brián Covaro

  

Introducción: El ascenso del obrar humano

Sujeto y estructura

 

"Que los espectadores se conviertan en su propio entretenimiento; que sean ellos mismos actores."

Jean J. Rousseau

 

A grandes rasgos, dentro de las pautas teóricas que se abren en el interior de la teoría social, la sociología ha creado todo un acervo teórico focalizado en el análisis de las perspectivas de los actores sociales, los sujetos (1). Este interés proviene de las teorizaciones y posteriores conclusiones por las cuales ésta misma perspectiva del sujeto -en su sentido más amplio- está intrínsecamente atravesada en su concepción misma, por una imponente tensión (o relación-tensión) con las estructuras -también en un sentido amplio- que aparecen como marco objetivo de referencia del mismo sujeto. (2)

Esta mirada conceptual está compuesta de dos senderos, que a primera vista parecen excluyentes; la ya mentada perspectiva del sujeto, y la referida a la objetividad de la estructura, es decir, la de la estructura como sistema objetivo. Sin embargo, este dilema conceptual a la vez que analítico, nos permite afirmar con seguridad, que "... Las dos afirmaciones, que la sociedad es un producto del hombre y que el hombre es un producto de la sociedad, no son contradictorias. Más bien reflejan el carácter dialéctico del fenómeno societal. Solo si se conoce este carácter se comprenderá la sociedad en términos adecuados a su realidad empírica.". (3)

Las teorizaciones que se llevarán a cabo en adelante, pueden leerse bajo este esquema de pensamiento y de análisis de lo social. La técnica y el pensamiento técnico, serán estudiados como fenómenos humanos, históricos, que pueden ser pensados bajo esta perspectiva dialéctica-analítica del sujeto y la estructura. Llevando esta lógica al extremo, se podría decir que en toda teorización de lo social, esta relación-tensión es el gran tema de fondo. De esta lógica central, se desprenden como fuerzas centrífugas todas las temáticas y las teorizaciones acerca de lo social; o, en casos como éste, se puede inferir cómo se crean, se presentan y se imponen a los hombres todo tipo de fenómenos, bajo esta esencial y primaria relación, en todas sus formas y en todas sus dimensiones de conciencia posibles. La técnica será leída bajo estas dos dimensiones, fundiéndose en esta íntima relación arquitectónica de lo social.

Cuando pretende medirse la acción del sujeto, siempre se lo supone en relación con la estructura (4) que lo contiene, con el medio físico, psíquico, social y cultural donde residen todas las articulaciones de la conciencia y la experiencia humana existencial y creadora. La estructura, para el hombre, aparece como "el puente que une todos los diversos significados de la forma"(5). El sentido (6), en tanto marco objetivo estructural, y en cuanto dispositivo para la acción del sujeto, es lo que determina el tipo de relación estructural del sujeto, una relativa estabilidad de la estructura en sus formas, y un despliegue particular de acciones y mentalidades. Toda concepción significativa de realidad estructural, que es el dispositivo mental humano que se construye en su intento por percibir el todo, es realizada por un tipo de sujeto histórico, que crea esa dimensión mental de su estructura, y que es a la vez un producto más de ese conjunto de mentalidades históricas y de su síntesis, la estructura objetiva de cada momento histórico. Un tipo de ordenamiento constructivo de lo real, como por ejemplo la percepción holística de la realidad, toma sentido justamente en su fragmentación significativa, en su parcelación, dotando a la noción de estructura de múltiples inversiones entre las relaciones del todo y las partes, resultando fundamental su enmarcación conceptual en momentos históricos y en determinados tipos de relaciones sociales, que dotan de sentido a las estructuras, a su dinamismo y al sujeto social e histórico que interactúa dentro de las mismas.

De esta íntima, fundante e implícita relación del sujeto con la estructura, parten todas las concepciones de naturaleza humana y la constelación de sensaciones y de sentido que inspira toda estructura en todos los sujetos históricos. Toda época está enmarcada en un tipo determinado de relación entre el hombre y el medio (en el sentido amplio que venimos esgrimiendo), y por lo tanto, también enmarcada asimismo en un tipo de acción, relación y conciencia humana; en sujetos, la primer síntesis. Esta dialéctica confirma las distintas estructuras de la historia humana, moldeando individuos, y éstos, creando las estructuras como sistemas acabados.

 

El ser-para-el-cambio

"Toda emancipación es la reducción del mundo humano, de sus relaciones, al hombre mismo."

Karl Marx.

 

El posicionamiento valorativo en la acción humana, del tipo que ésta sea, acusa posteriormente una necesidad de teorización, es decir, una posibilidad de aprehender la naturaleza, las fuentes y las consecuencias de todo accionar humano en el mundo en cada momento histórico (7); incluso una teorización acerca del accionar humano, como sabemos, nos llevará indefectiblemente a rozar teorizaciones e intuiciones acerca de las estructuras humanas. Las teorizaciones de un lado o del otro, serán cuestiones de doble flujo, pues están envueltas, teóricamente, en una dialéctica (8) de mutua intervención; el hombre no podrá aislarse de su estructura, y ésta no tendrá identidad ni realidad sin él. Creemos oportuno insistir que en cada momento histórico, este tipo de relación marcará una época característica, un mundo y un hombre determinados.

Ahora bien, el pensamiento técnico, o si se quiere, el desarrollo de la técnica, ha pasado por todas estas etapas junto con el sujeto que hizo posible todo tipo de avances y emancipaciones múltiples. De todo esto concluimos que la técnica es uno de los tantos dispositivos para la acción que posee el ser humano como ente en el medio Posicionándonos desde aquí, la técnica moderna se ha caracterizado por llevar al máximo, cualitativa y cuantitativamente, los primeros exponentes ya presentes en el nacimiento de la posibilidad técnica en el ser humano de la modernidad. Entonces, dadas las características del accionar técnico moderno, ¿Qué clase de sujeto es el que puede parir estas construcciones del mundo?; o ¿qué clase de individuo fabrica estos postulados con los que se objetiva el medio y él mismo?

El hombre moderno (9), nacido casi explosivamente por sus nuevas actitudes en medio de una estructura rígida pero inestable, construye también como en toda época, su concepción del mundo sobre la base de rupturas y continuidades con períodos anteriores. Desde lo primario proyectado a todos los fenómenos del mundo externo, como también el destino sentenciado de los hombres, tuvieron en la Edad Media y en períodos anteriores, una referencia necesaria y excluyente, en causas divinas y en la casuística (10). La base de todas las teorizaciones cognoscentes, y también la estructura conciente del hombre, se remitían necesariamente a estos parámetros, insinuados en su explicación última, monocausal, la respuesta teológica al mundo, a la totalidad.

Dentro de las etapas históricas del pensamiento, el período del Iluminismo es conocido como el progresivo despertar humano de las ataduras de las antiguas tinieblas en las que estaba inmerso el inmediato mundo medieval, junto con su organización economicosocial y junto con sus secuelas mecanicistas en sus relaciones sociales. Dentro del proceso iluminista, las concepciones filosóficas de sus hombres, provenían, antes que nada, de un proceso evolutivo en cuanto a la figura del hombre en el mundo. Centrándose en el papel de la razón (11) como cualidad propia, como medio y como exponente máximo en los criterios de conocimiento y de verdad, las temáticas, ya abordadas en períodos anteriores (por ejemplo por Descartes, Spinoza o Kant en el terreno estrictamente filosófico), instauraban, ante todo, una nueva forma de pensamiento, un nuevo sistema de referencia y un nuevo dispositivo contextual para la acción (12). Creaban dentro de un contexto, un nuevo mundo.

Las entidades naturales, como el cosmos, el espacio, el tiempo, los objetos, el movimiento, la velocidad, el entorno, etc., serán aprehendidas del mundo fenoménico, para pasar por el laboratorio de la mente, y ser reprocesadas como categorías conceptuales dotadas de un valor significativo y locativo propio, pero atribuido por el hombre. Lo mismo correrá para los parámetros sociales consensuados de la vida de los hombres, como las leyes, el poder, la religión, las instituciones, la ética, el Estado, etc. Todo orden, tanto del mundo natural como social, serán construcciones humanas, artificialidades, dividendos de la acción racional del hombre. De todas maneras, todos estos procesos acontecidos son, ipso facto, repercusiones del posicionamiento del hombre como objeto de estudio dentro de la filosofía contemporánea. El interés por el medio, será el interés por el sistema donde habita el hombre, sistema no como escenario de las mayores creaciones divinas, sino campo de estudio de fenómenos crecientemente aprensibles, localizables y significables.

El terreno gradualmente ganado por las prácticas científicas, canalizadas en la organización conceptual de la experiencia, incentivó la meditación filosófica y científica de estos fenómenos. Se creía en -y posteriormente se demandaría- la racionalización, no sólo de la naturaleza, sino también del mundo social y cultural del hombre(13). La razón sería la medida de todas las regularidades naturales, como así el fundamento de las instituciones humanas que son pensadas como las regularidades del hombre y como norma. Esta intención emancipadora respecto a las atávicas estructuras materiales y mentales como repertorio de la historia, se centró en la acción racional humana; se centró en el hacer, en el hacer pensado y justificado, en la meditación, en la reflexión y su resultado, en la acción intencional, provista de sentido. El nacimiento del hombre moderno, no sólo libera a él mismo de los compartimentos del pasado, si no que libera progresivamente todas las potencialidades humanas. Es, sin más, la reafirmación del sujeto como componente sui generis de la estructura natural. El sujeto racional formará parte del curso de las cosas, es decir, será, igualmente que su medio, un producto histórico motivado, devenido de un proceso conciente, nacido por la provisión de sentido propio. Este curso será interrogado en su esencia, en su devenir, y el hombre querrá intervenir, en y por su sentido, histórico, cultural y conceptualizado en relación con los demás hombres y con el pasado. El sujeto se erigirá como autopresencia autónoma en la conciencia y en la práctica, despojándose de todo tutelaje ajeno a él, al que no pueda someter al examen racional. El hombre moderno disuelve la antigua totalidad para crear otra, y mata al viejo mito para reemplazarlo por otro sistema de valores. Cambia la estructura piramidal y hermética del pretérito mundo por la inmensa diversidad, por la multiplicidad en todas sus relaciones; cambia la realidad suprema, por el caos múltiple, hacia donde se proyectará para descifrar su esencia, su regularidad, su pretensión de aprehensibilidad. La soberanía en el mundo no será una entidad superior, sino sus mecanismos de captación de la totalidad; será su propia entidad, su ser.

La razón del mito

"De lo que se trata en primer lugar y siempre es de comprender la esencia de la era a partir de la verdad del ser que reina en ella, porque solo así se experimenta al mismo tiempo aquello que es más digno de ser cuestionado y que soporta y vincula desde un fundamento a un crear en dirección al porvenir, dejando atrás a lo que está ahí para que la transformación del hombre se convierta en una necesidad surgida del propio ser...".Martín Heidegger

 

 

La modernidad, espacio de la historia donde creemos movernos, posee varias vetas que necesitan de una genealogía analítica de sus lógicas y sus características dominantes. Como hemos visto hasta aquí, toda era es un momento histórico creado y dominado por lógicas estructurantes que poseen su fundamentación valorativa en sus continuidades asi como en sus rupturas y en sus posteriores proyecciones devenidas en postulados dictaminados. La acción del hombre proveerá al mundo de sentido, de sentido humano subjetivo, devenido pretenciosamente en objetivo. La capacidad y el potencial de hombre se canalizaran en la acción intencional, en el nacimiento de la voluntad como motor subjetivo. Cada hombre será una voluntad, un ser emancipado del mundo teológico, pero a la vez de los demás hombres; será un individuo. Lo que dictará sus actos, ya no serán los mandatos divinos, o cualquier inspiración mágica, sino su razón. La razón como conductora de este proceso continuo, a la vez que su contenido y medida.

Lo inédito de la modernidad, y que resulta revolucionario en el campo de la técnica, fue que el hombre, por primera vez en la historia de la humanidad, había podido conjugar, dentro de su mente, la función crítica con la acción productiva, haciendo de estas dos, un estado de cosas nuevo mediante la acción racional. (14)"La fe se vuelve razón, el valor último se convierte en racionalidad instrumental, la acción como ejercicio de "la voluntad" se trueca en conducta como "un hecho de la naturaleza", el reino moral se transforma en el reino científico, la conexión de sentido pasa a ser conexión causal, el mundo nouménico se transforma en fenoménico"(15). Esta relación entre pensamiento crítico y praxis, estrecha los vínculos de estos dos momentos desde su nacimiento; sin esa potencialidad crítica de reestructuraciones totales, el avanzar metódico del sujeto, no poseería la gran carga innovadora y el especial énfasis práctico que caracteriza a este momento histórico. La praxis, nacida de las constantes reestructuraciones de sentido, determinara las nuevas nociones de movimiento y cambio estructural, tanto del hombre, como del medio referencial.

Tal vez de esta forma, por este camino, se encuentre la manera justa para intentar esbozar una teorización acerca del pensamiento técnico. Dentro del pensamiento técnico, un tipo de pensamiento para la acción, la distinción residirá aquí en el papel de la técnica moderna, en su importancia en esta etapa histórica y en el sujeto que la hace posible, y en las consecuencias para su vida -cada vez más tecnizada- que acarrea toda creación técnica. La modernidad verá a la técnica como desafío humano, como constructora del mundo social. Como hemos visto, lo que posibilita la técnica es un tipo de pensamiento y actividad humana, constante a lo largo de la historia y en todos los ámbitos de la vida humana que se cristaliza en los márgenes de acción y de emancipación que tiene el hombre con su relación al medio.

La base lógica del pensamiento técnico, una constante a lo largo de la historia humana, aparece como el pensamiento gradualmente emancipador del hombre en referencia y relación con el mundo, que es de donde nace la capacidad técnica para abordar el medio. El notorio papel de la técnica en esta era, es el posicionamiento de sus incógnitas, valores y hallazgos en el centro de una época, la dimensión totalizadora de la meditación del ser. Esta acción liberadora es la autoafirmación de necesidades humanas como problemáticas centrales de una época, y las creaciones que posibilitan esos dispositivos llamados a enfrentarlas; eso caracteriza al hombre moderno y lo caracteriza como un tipo de hombre determinado en sus prácticas y en sus relaciones con la estructura. El acervo del criterio de verdad de esta era -su herramienta metafísica-, y por el cual se construye, se comprende y se modifica la estructura (el método más efectivo, certero), es la racionalidad con que se lee al mundo fenoménico natural y sociocultural en sus distintas relaciones e idiomas. Concepción de realidad, de lo múltiple por definición, a la dominación de ciertas parcelas de la misma mediante elementos provistos de exactitud creados por el hombre. Ese es el escenario donde nació y donde se desarrolla la técnica moderna.

El hombre ingresó a la modernidad con esas ambiciones, que a la vez fueron desafíos, puesto que, como piensa el filósofo francés Pierre Thuillier, "cuando el hombre dice: la naturaleza es como una máquina y voy a desarmarla con mi destornillador, ya es filosofía."

 

Lo que se tratará realizar aquí es, por un lado, identificar a groso modo las grandes modificaciones que ha tenido la técnica y sus creaciones en la etapa moderna. Por otro, responder a los interrogantes que se desprenden inevitablemente del impacto que ha tenido este devenir en la existencia del hombre en cuanto sujeto social inserto en su estructura.

La primer parte de este trabajo estará remitida a las caracterizaciones paradigmáticas de los cambios producidos en el pensamiento técnico moderno, las teorizaciones que acusan y denuncian dichas modificaciones, y también al tipo de sociedad que resulta de lo anterior.

La segunda parte estará dedicada a ejemplificar lo expuesto anteriormente con, lo que creemos, es el emergente de este tiempo -en lo que respecta a productos técnicos-; la creación de un sistema técnico de comunicación, complejo, que por las características que presenta, justifica preguntarse cómo, en qué medida y en qué forma, condiciona potencial y progresivamente al hombre a vivir en un tipo determinado de sociedad, diferente a la recientemente anterior, y que además ofrece las posibilidades, potenciales también, de crear un nueva dimensión cultural y orden técnico donde éste se mueva con competencia. Al preguntarnos por el cómo, en qué medida y en qué forma, estamos hablando de definir un posible nuevo tipo de relación del sujeto con la estructura.

 

Parte I: Bosquejo de la genealogía del pensamiento técnico moderno

 


La fundamentación de una era

 

"El hombre es la medida de todas las cosas"

Protágoras

 

El hombre como constructor del medio

 

El tiempo de la historia humana suele dividirse para su clasificación y su ordenamiento, en períodos que son característicos por ser lapsos de tiempo en donde el hombre que vive en ellos, mantiene postulados y sostiene concepciones de las cosas de una manera y no de otra. Podemos decir todo esto apoyados en ciertas concepciones y estructuras reales que poseyó el hombre a lo largo de la historia y que han ido mutando con el correr del tiempo y el devenir de las etapas históricas.

Cada sistema de concepciones dentro de una dimensión cultural, está formado por sólidos sectores teóricos-argumentativos y una estructura de valores acerca de lo real (paradigmas), que constantemente el hombre buscar redefinir y/o culminar de definir en toda su dimensión. La modernidad es una era característica por sus rupturas, radicales en ciertos campos donde se venían sosteniendo ideas, conceptos y concepciones desde hacía mucho tiempo.

Lo que denominamos la concepción de la realidad, tiene, creemos, una importancia suprema en lo referente al estudio de la relación del sujeto con la estructura. Tal importancia está cimentada en la referencia objetiva que supone al hombre el ámbito donde se desarrolla la vida en general, desde la historia de la humanidad, hasta cada partícula cósmica que reside en el mundo; desde lo hiper concreto a la abstracción total. El mundo como observación, como unidad y sistema, como imagen de presentación de unidad unívoca, indivisible, aprehensible, y como representación, supone, como venimos sosteniendo, un tipo de sujeto. Esta construcción estructural tuvo su proceso histórico, como hemos visto, y fue uno de los productos de la evolución secular de la ciencia y del pensamiento moderno en general.

El hombre moderno, que es el hombre que interesa abarcar aquí en referencia a la técnica, entra en su era, ante todo, con la conciencia y la angustia de lo múltiple. La realidad será, palabras más o menos, con claridad o no tanto, la síntesis percibida de un entramado de múltiples relaciones, ámbito que pone límites a la estructura mental del hombre, pero que también ofrece desafíos de dominio en cuanto a ciertas de sus parcelas.

La manera con el que hombre aborda el entramado de lo real, es decir, las pautas modernas de aprehensión de lo real, estará apoyado en la certidumbre de la manifestación de los fenómenos. Aunque por un tipo de manifestación que permite congelar en su lógica a lo aparentemente real, estamos hablando de las construcciones conceptuales sobre la base de las regularidades. Todas estas percepciones y posteriores teorizaciones, hacen pensar al sujeto situado en el constante movimiento de lo real, y en la necesidad de hacer un corte estático en la misma realidad para poder obtener cierta certidumbre en los tópicos y en las construcciones buscadas, en los datos. Allí el hombre construye las regularidades.

En la base de este esquema mental, donde las relaciones se encadenan y crean fenómenos que a la vez se explican siguiendo (en dirección directa y contraria según el caso) una cadena causal, se descubrirá que ciertos fenómenos, causas o relaciones no se dan o aparecen en la realidad tal cual son, es decir, no develados empíricamente, una vez dado este primer paso.

Dada la multiplicidad y la velocidad de la totalidad percibida e intuida, y por lo tanto su inaprehensibilidad íntegra, el hombre fragmenta la trama de lo real y construye las regularidades observadas en los fenómenos, en las manifestaciones de lo real percibido. "Galileo cuando ve moverse un cuerpo hace todo lo contrario: se pregunta de qué movimientos elementales y, por lo tanto, generales, se compone aquel movimiento concreto. Esto es el nuevo modo de operar con el intelecto: <análisis ed la naturaleza>." (16) Las regularidades, repetición fáctica de fenómenos o acontecimientos reales que se encuadran dentro de un sistema, funcionaran como indicadores de ciertos estados de cosas estables de lo real dentro de lo múltiple indescriptible. La regularidad de ciertos hechos, develará muchas veces que los mismos son parte de cadenas que remiten a otros estados reales; por lo tanto, una regularidad percibida como hecho simple, por su carácter regular, formara parte de un proceso que será un hecho fáctico complejo, alejado de ese primer momento de simplicidad empírica. Las regularidades son esquemas mentales de asociación de ideas y de momentos, que trabajan sobre el entramado de lo real.

Por las regularidades percibidas, el hombre amplía progresivamente su campo de acción, por lo tanto minimiza parcialmente su sentimiento de vulnerabilidad con el medio. Cuando argumentamos que las regularidades de los fenómenos sirven al hombre como único indicador del lo real, estamos haciendo hincapié en un tipo de concepción de la realidad y de esquemas mentales y técnicos del hombre moderno occidental, ámbito de nacimiento de estas manifestaciones axiomáticas, filosóficas y cognoscentes. Estamos presenciando una metodología de acción del hombre para con su medio, un accionar moderno, resultado de la ciencia secular que el sujeto la percibe como el único medio develador, el único que le permite conocer el medio en sí y tener algún tipo de inferencia sobre el mismo.

En síntesis, lo regular y su manifestación, será la pauta de aprehensión humana -con sentido subjetivo y posteriormente presentado como objetivo- de lo real. Es la relación más general que el hombre entablará con su estructura percibida como real. Uno de los tantos paradigmas que crea el hombre, como nuevo posicionamiento ante el medio, su creación y relación estructural.

 

La técnica

 

Una definición (primera y general) de pensamiento técnico, podría ser: Como todo pensamiento determinado por la relación, devenida en necesidad, por parte del hombre con el medio.

El hombre es un creador de dispositivos artificiales funcionales y teleológicos que logra insertarlos en los medios naturales, estableciendo una continua trama entre ellos y él, con el fin último de adecuar el medio para la mayor y creciente adaptación; ésa es la lógica primera del pensamiento técnico, humanizar técnicamente lo natural, desde las aprehensiones a las creaciones. Como accionar práctico, todo pensamiento técnico, y la técnica en sí, son realidades antiguas; tal es así, que podemos pensar en la técnica, el pensamiento técnico y la imaginación técnica, la posibilidad técnica del sujeto, como una característica esencial del ser humano.

La técnica es el dispositivo con que el hombre adapta el medio a sus necesidades y a sus intereses; consiste básicamente en la construcción por parte del hombre de un entorno artificial para su vida, la que se desarrolla dentro de un sistema complejo de necesidades, donde la primera es subsistir. La creación de lo artificial devenido en "natural" es lo característico del hombre. No hay manera de concebir la vida humana sin este accionar técnico, de manera que el hombre no se limita a utilizar la técnica como medio para sobrevivir, pues cada necesidad típica de éste lo impulsa a producir otros aspectos artificiales que ensanchan su dominio técnico y crea nuevas dimensiones artificiales. Partimos de la presencia del hombre en el medio, condicionado; y partimos de una característica técnica del hombre, como dispositivo y como recurso para intentar minimizar este condicionamiento. De allí las necesidades, y de allí el hacer del hombre, un nuevo tipo de hacer que consiste en producir lo que no existe en la naturaleza, sea que no esté presente en absoluto, o que no esté cuando sea necesidad apremiante. (17)

Para Lewis Mumford, en una obra citada aquí, la técnica es un fenómeno y un proceso que "... comenzó cuando el hombre usó por primera vez sus dedos como pinzas o una piedra como proyectil: como el arte mismo, se enraíza en el uso que el hombre hace de su propio cuerpo."

La práctica secular mediante la cual el hombre se relaciona y modifica el medio, son pautas y praxis históricas y culturales que poseen una evolución determinada, donde cada acción, se manifiesta con todo un acervo de historias de metodologías en el método técnico, es decir, la técnica es un proceso acumulativo; lo que se sabe por adelantado al contemplar las cosas, es el acervo de conocimiento del cúmulo de creaciones humanas en torno al mundo y a las cosas. Si el hombre es un ser histórico, también lo es su relación y su modo de relación con la naturaleza y su grado de evolución en el pensamiento, la imaginación y las posibilidades técnicas creadas o por crear. Por lo tanto, también supone un análisis histórico el accionar técnico, junto con sus creaciones, y la escala de necesidades e intereses. Para ser más ilustrativos podríamos citar al mismo Ortega (1939) cuando explicaba que "Eso que llamamos naturaleza, circunstancia o mundo no es originariamente sino el puro sistema de facilidades y dificultades con que el hombre-programático se encuentra [...] Y esto que primitivamente hallamos no tiene un ser aparte e independiente de nosotros, sino que agota su consistencia en ser facilidad o dificultad, por lo tanto, en lo que es respecto a nuestra pretensión. Sólo en función de ésta, es algo facilidad o dificultad Y según sea la pretensión que nos informa, así serán éstas o las otras, mayores o menores, las dificultades que integran el puro y radical contorno. Así se explica que el mundo sea para cada época, y aún para cada hombre algo distinto." Una vez satisfechas las primitivas necesidades, las de sustento, la posibilidad técnica del hombre -y lo que lo será rasgo característico y exclusivo suyo (18)-, se cristalizará en el incremento material de nuevas necesidades e intereses más elevados y sus posteriores conjuntos de creaciones técnicas llamadas a absorberlos. Lo que nos mueve a sostener que los dispositivos técnicos, y lo que lleva a considerar la técnica en sí, no es la satisfacción solamente de las necesidades, sino también englobar las situaciones de bienestar, cualitativamente y esencialmente más profundas, superfluas y complejas. Una de las tantas implicaciones en el accionar del hombre que lleva consigo el fenómeno técnico, son los crecientes logros en materia de adaptabilidad del medio, con una concomitante reducción del esfuerzo impuesto en la acción productiva.

De lo anterior podemos esgrimir las diferencias que encarna el proceso que junta las condiciones para que emerja la técnica moderna. La técnica premoderna, la práctica técnica premoderna, artesanal, era un proceso que tendía, ante todo, al equilibrio estático, a la conjugación de medios apropiados y fines reconocidos anteriormente; y era en gran medida, la creación y el uso de herramientas y dispositivos para el negocio y la economía de la vida (Mumford dirá que en un principio la técnica estuvo "ampliamente orientada hacia la vida, no centrada en el trabajo o en el poder"). La técnica estaba asociada a las personas productoras de artesanías o artefactos, que a la capacidad técnica en sí, como posibilidad extraordinariamente humana de proceder. El proceso era continuo y los grandes cambios eran más bien cualidad inesperada de las casualidades y sorpresas. Centralmente, las técnicas y las herramientas para estos fines concientes fueron esencialmente los mismos durante enormes períodos de tiempo. La cierta rigidez que encarnaba la técnica premoderna estaba sedimentada en la falta de un motor ideal de progreso -cosa que sí tendrá su equivalente entrado en la modernidad- en el culto a las artes (contexto técnico del momento), y tal vez lo más importante, adolecía de un método intencional y racional para producir los avances y las grandes rupturas, como prácticas investigativas, experimentales e informacionales. (19)

El proceso técnico moderno difiere en todas estas dimensiones características de la práctica técnica premoderna. Los medios técnicos modernos no se agotan en el alcance de sus objetivos, sino que son un proceso continuo, no estático, multifacético y sin búsqueda de equilibrio (Mumford, dirá de la técnica moderna o monotécnica, que se "basa en la inteligencia científica y la producción cuantificada, se dirige principalmente hacia la expansión económica, plenitud material y superioridad militar"). Las innovaciones técnicas, teóricas y las apropiaciones prácticas, son intensamente difundidas, sin ser agotadas en su aplicación y en un eterno redescubrir, presente en su espíritu constante de progreso. El filósofo Martín Heidegger explicitaba este espíritu estrictamente moderno de la técnica, cuando escribía que "... realmente es verdad que el hombre de la era técnica está pro-vocando de un modo especial y sobresaliente al desocultar." En el plano de la subjetividad, las realizaciones técnicas, además de cumplir ciclos como los que anteriormente expusimos, estructura al ser en cuanto a su realización como ente sobre el medio y como ser histórico. Como ente en el medio, porque su escenario será la naturaleza, la realización material de sus actos; y como ser histórico porque cumple con los dictámenes naturales sobre la base de las herramientas físicas y metafísicas acordes a su evolución y posición histórica. La técnica es el puente en su relación con la estructura, y a la vez su dispositivo como ser en una vía histórica. Lo que es, históricamente, lo desoculta, lo crea y lo plasma sobre la tierra.

Una de las características más importantes que le queremos atribuir al estado moderno del desarrollo técnico, y que algo insinuamos párrafos anteriores, es que este accionar esencialmente humano, al entrar en esa etapa histórica, deja de ser un dispositivo íntegramente práctico para transformarse en un accionar complementado por argumentaciones teóricas de dicho accionar. Estamos hablando de la relación estructural que tienen en la modernidad, en occidente, la técnica con la ciencia moderna.

La relación entre la técnica y la ciencia, mostrará el interés humano por el conocimiento en cuanto tal, la epistéme. Y este estado mental y material de cosas, separará las prácticas técnicas procesadas por generaciones como un mero proceso acumulativo de saberes; la atención estará depositada en la práctica fundamentada, en la pretensión de conocimiento de las causas y razones de toda nueva creación, de todo nuevo accionar. Es el principio de exactitud y de eficacia del pensamiento técnico.

Todo acervo teórico será apuntalado por las prácticas científicas, y en lo que respecta a la técnica, el hombre moderno creará un campo específico dentro de la ciencia que se centre en los avances técnicos. En síntesis, esta evolución mostrará un estado de cosas nuevo donde "... la tecnología puede entenderse como aquello que acontece en el interior de la trayectoria de la técnica cuando surge, dentro de la civilización occidental, un conjunto de conocimientos teóricos que permiten explicar o dar razón de lo que es eficaz en concreto. Este paso fundamental se cumple dentro de la civilización occidental en el momento histórico de descubrimiento y construcción de la ciencia natural moderna. Es esta ciencia la que permite ofrecer las razones teóricas que justifican (es decir, explican conceptualmente) por qué ciertas prácticas concretas son eficaces y permiten proyectar nuevas prácticas sin necesidad de basarse en una experiencia previa." (20)

La moderna práctica de la ciencia va emparentada con un momento anticipador, que se ve confrontado con el medio, la experiencia. Este último paso es posterior al previo pensamiento y comprensión de ciertas regularidades del medio ya moldeadas por la ciencia, y es el nuevo modelo de acción de la técnica dentro del circulo virtuoso de la observación y la teoría.

Si hacemos un esporádico recorrido de esta relación entre ciencia moderna y técnica moderna, es decir, si nos detenemos en las nuevas formas que se montan en torno a estas disciplinas en la modernidad, vemos que las pautas de acción del hombre, si bien son creadas por la capacidad técnica intrínseca en él y toda su memoria cultural, se ven revolucionadas por ciertos emergentes. Donde y cuando la ciencia descubre entidades reales, cualidades nuevas, propiedades inéditas en los organismos o en el medio, que eran hasta ese momento imposibles de percibir o de prever basándose en los antecedentes conocidos por esta amplia y atávica acumulación de saberes, se produce un nuevo avance que, amplia el campo de acción del hombre y reafirma la metodología de los dispositivos técnicos y científicos como paradigmas de conocimiento y de creación, es decir, de aprehensión de lo real bajo la forma del entendimiento y la praxis humana.

 

Ciencia y técnica

 

Una de las características principales de la ciencia occidental moderna, es que en tanto proceso evolutivo, sus saberes obtenidos pueden acumularse y agregarse de manera integral y complementaria en una estructura jerárquica de conocimiento. Este ordenamiento y posterior desarrollo continuo, pudo alcanzarse una vez que el hombre consiguió explicar teórica y metodológicamente un gran cúmulo de fenómenos -en primera instancia- naturales de toda índole.

Bajo este esquema teórico-explicativo y demostrativo se realizó la síntesis que inició la nueva mecánica matematizada, conjuntamente con la física teórica moderna. La unión de las distintas ramas de las ciencias naturales, subordinadas constructivamente a una misma historia y esquema cognitivo, ha creado una unidad que ha mutado -aunque en una sola dirección- en los últimos tres siglos.

Concomitantemente, la filosofía de la ciencia -mediante sus abstracciones acerca de la ciencia y su método-, contribuyó a la creación racional de un conocimiento científico y unificado; una quimérica construcción final de un sistema único, homogéneo, virtuoso, donde cada fenómeno tiene descripción, explicación causal y se puede clasificar y aislar espacio-temporalmente, observando sus relaciones dentro de un sistema único, medible. El sueño de la totalidad aprehendida por el hombre moderno, fue lo que lo caracterizó: "El progreso de la ciencia, se pensó, se podía medir contra el acercamiento a dicho sueño." (21)

De lo expuesto anteriormente, creemos poder afirmar que los nuevos matices con que la técnica ingresa en la modernidad, están estructuralmente relacionados con el desarrollo de la ciencia moderna.

Este proceso paralelo por el cual transita el recorrido de las transformaciones se evidencia en los nuevos métodos que utiliza la ciencia, como por ejemplo la organización teórica, conceptual e instrumental de la experiencia. La fabricación de artefactos justa y precisamente para las prácticas científicas, posibilitó la matematización exacta de los fenómenos a tratar, y por ende, la creación de instrumentos de calidad creciente en cuanto a la medición y parametrización, lo que posibilitó incrementar el conocimiento en referencia al medio, y todo un acervo teórico en cuanto a prácticas científicas. Para ser claros, la ciencia dejará de ser una práctica de contemplación tal cual era entendida en la antigüedad, y pasará a ser una ciencia que debía sus experiencias a la percepción y aprehensión de fenómenos vía la técnica; los fenómenos comenzaron a construirse técnicamente, a observarse instrumentalmente.

Todo esto induce a pensar que la ciencia moderna es tal en cuanto modificaciones en el método posibilitados por la tecnología, puesto que la construcción de instrumentos de medición potencializa -siguiendo los parámetros técnicos aquí vertidos- las percepciones humanas y crea las condiciones ideales para la experiencia, donde entran en juego postulados teóricos en su posibilidad de contrastación empírica; es decir, crea ambientes artificiales donde se den en término justo las variables necesarias para tal experimento, algo que en la observación a secas de la naturaleza, sería casi imposible. Las posibilidades de la ciencia moderna, también dependieron del grado de desarrollo de estos primeros instrumentos de medición. Lo inobservable, lo imperceptible a los sentidos, es percibido, construido y entendido en forma de cálculo -fruto de anteriores aprehensiones devenidas en regularidades estables-; eso es el objeto de estudio de la ciencia, construcciones teóricas apoyados en soportes tecnológicos, que se evidencian por efectos perceptibles que revelan tales instrumentos.

Las pautas técnicas con que la ciencia realiza el impacto cognoscente, construyen una noción de realidad y de regularidad tal, que podemos afirmar que cambia radicalmente el concepto y la práctica misma de la observación. Las prácticas empíricas todavía poseen un valor importante en la ciencia moderna, aunque debamos hablar de otro tipo de percepción empírica; la observación será tal en cuanto exacta, por lo tanto instrumentalizada, y será constantemente ampliada en doble sentido, por los instrumentos técnicos, y porque cada nueva experiencia será resultado de las modificaciones (producto de pretéritos experimentos contrastados y por lo tanto teorizados) y las consideraciones de las anteriores. De esta manera, la exactitud, como también la más profunda empíria y fundamentación teórica posible de la experiencia, serán dos procesos paralelos (22).

La contrastación de la experiencia y sus postulados con la realidad, supondrán un riguroso examen experimental en los términos artificiales anteriormente expuestos, único modo de fabricarlos y darle la nominación de postulado científico. La capacidad de generar dispositivos técnicos por medio de la tecnología, es la condición básica y necesaria de cualquier método experimental que pretenda cientificidad, dada la característica técnica y artificial de los experimentos.

Como vemos, la técnica focalizada y estudiada como formas primordiales de la acción humana, la tecnología, es un componente más de la ciencia moderna, tanto teórica como práctica.

Otro aspecto que creemos fundamental, en lo referido al papel de la técnica y la tecnología en el desarrollo de la ciencia moderna, es la base instrumental y por lo tanto técnica que poseen los conceptos científicos. Esto posibilita leer lo real en términos objetivos en cuanto a las entidades naturales en tanto regulares; como en cuanto a los objetos o cosas que se mueven dentro de esos parámetros de realidad. Permite profundizar las características, las entidades de los objetos, también el medio en donde se desarrollan tales características a tener en cuenta (siempre y cuando sean fundamentables y subordinadas a una regularidad mayor) para crear parámetros de función y desenvolvimiento de tales entidades. La ciencia crea técnicamente nuevos conceptos clasificatorios y de medición.

Es un método conceptual-teórico, posibilitado por el soporte técnico de los experimentos que hacen posible la confirmación de las teorías. También es el método que utiliza la ciencia para construir sus postulados acerca de lo real. "En el mundo actual, los resultados fácticos de las confirmaciones de nuestras teorías científicas son los productos tecnológicos, y éste es el punto fundamental. ¿Qué son tales productos? Todos son previsiones que tienen éxito." (23)La misma idea de confirmación, constrastación o falsación que están en las escuelas epistemológicas, es el criterio de verdad de la ciencia moderna; esto corre, como vimos, para los postulados teóricos de cada disciplina científica, como para el éxito preventivo de cualquier concepto o instrumento de medición científica. Por eso, "... desde el punto de vista epistemológico, la tecnología, a través de los productos tecnológicos, constituye la base más fuerte para aceptar la mayoría de las teorías científicas actuales, y no sólo se refiere a la utilidad práctica de sus aplicaciones." (24)

 

Estrictamente en nuestra época, es muy difícil poder sostener un consenso y un discurso serio acerca del realismo de la pretendida unicidad científica (25), es decir la unidad metodológica bajo una diversidad descriptiva y explicativa o argumentativa. La instrumentalización de la práctica científica ha posibilitado nuevas y complejas imágenes que utiliza la ciencia como energía informativa que inspiran a una creciente especialización y fragmentación de la práctica científica primero -vía la heterogeneidad de datos-, y una disgregación disciplinaria, después -vía la proyección de imágenes cognitivas que hacen que los límites sean cada vez más flacos, pero que a la vez la unión disciplinaria sea casi imposible-.

La especialización creciente ha causado cierta inestabilidad en la pretendida unidad científica, la de explicar bajo una misma mirada conceptual las apariencias y la esencia de la naturaleza. Sin embargo, al surgir nuevas disciplinas -o ciencias- que fragmentan, delimitan y recortan aspectos del medio natural y social mediante mecanismos totalmente distintos entre sí, aparecen momentos cognitivos gradualmente aislados que impiden un acumulamiento lineal al estilo clásico y la posterior reducción o fusión epistémica.

La práctica científica actual nos muestra una gran diversidad en cuanto a las mismas, a los métodos, lenguajes, comunidades, instituciones, etc, que difícilmente puedan conjugarse bajo una luz común. Lo central es que ha habido un surgimiento de nuevas -y cada vez más impermeables y menos exportables- comunidades científicas subordinadas a prácticas y recortes igualmente diferentes. Cada vez es más forzada la alianza o subordinación excesiva, cada magnitud de nivel descriptivo o conceptual, o de recorte y construcción teórica, de una disciplina hacia otra (26).

Siguiendo en sintonía con lo que venimos sosteniendo, la ilusión de control completo del ente que puede pensarse en la práctica científica moderna, choca contra lo que posibilitó este postulado. La técnica y la tecnología aplicada a los experimentos ha creado una variedad de campos para aplicarlas, fragmentando cada vez más esta práctica. La tecnologización de la práctica científica hace posible una revisión histórica acerca de la praxis cognoscente y puede posibilitar al hombre nuevas líneas de unificación como de fragmentación científicas.

 

La mecanicidad

 

Partiendo del concepto de regularidad que intentamos recortar y trabajar aquí, podemos ver como la mecanicidad, forma regular de acción con la que se puede -gracias a su aprehensibilidad previa provista de un mismo tipo de regularidad anterior o superior- conducir las entidades reales de la naturaleza (por ejemplo el movimiento, la fuerza, el tiempo y el espacio), deviene como un concepto de fundamento y función hermética, que el hombre crea, absorbe y utiliza para su acción.

El concepto de mecanismo, de mecánico, o conjuntamente, de mecanicidad, es ante todo, un paradigma. Los mecanismos son estados de cosas, sistemas con una lógica propia, bloques esquemáticos de acción, de dirección autocumplida de sentido.

La mecanicidad como concepto recibe también el impacto epistemológico que le otorga la tecnología bajo tres formas; una, como sistema conceptual, definido clara y profundamente basándose en las crecientes internalizaciones categoriales de la observación y la construcción del medio; la segunda, como sistema cerrado de acción y transmisión continua de datos y movimiento; y la tercera, resultado de ésta última, como cosificación de esta lógica, la creación mecánica, las máquinas.

La semántica de este concepto ha variado dentro de una misma lógica durante las etapas de la historia; de su significado en la antigua sociedad griega como "invención ingeniosa", ha pasado a ser un sistema conceptual de referencia en cuanto a movimiento, enlace y circulación de impulsos energéticos o de datos, de la índole que éstos sean. Tal esquema lógico, se ha posicionado durante mucho tiempo como dispositivo para explicar y conceptuar diversidad de entidades, como sistemas filosóficos o metafísicos, realidades orgánicas o la misma naturaleza, la primera gran analogía mecánica organicista.

Como sistema mecánico, la naturaleza posee características tales en su funcionamiento que pueden aprehenderse conceptualmente si se la entiende como sistema mecánico de sucesos. Esta forma de ver y construir la naturaleza conceptualmente fue preponderante en la etapa comenzada por René Descartes. Otro tanto vale para cualquier entidad que en su accionar, su lógica o modo de funcionamiento, tome forma el concepto de mecanismo o mecanicidad. Nuevamente nos es claro Ortega (1939), cuando nos dice que "La técnica moderna enlaza con Galileo, Descartes, Huygens; en suma, con los creadores de la interpretación mecánica del Universo. Antes se creía que el mundo corporal era un ente amecánico, cuyo ser último estaba constituido por poderes espirituales, más o menos voluntariosos e incoercibles. El mundo, como puro mecanismo, es en cambio la máquina de las máquinas."

Dentro de la ciencia moderna y su creciente especialización, el concepto de mecánica explica la relación y el movimiento de los cuerpos; de este modo, cada teoría dentro de la física, posee este carácter y puede ser englobada en una forma más de utilización del concepto. Cada sistema teórico mecánico, se coloca dentro de la teoría general de la mecánica, como por ejemplo el newtoniano. (27)

Puede afirmarse que, a grandes rasgos, con la noción de mecánica o mecanicismo (conjunto de sistemas mecánicos que a la postre forman un sistema mecánico total que los engloba), se ha tratado de construir significativamente la noción de realidad orgánica o de naturaleza, utilizando la mecanicidad como instrumento hermenéutico, y posteriormente también la noción de instrumento mecánico creado.

Los métodos de investigación científicos tipificaron una manera de estudiar y teorizar el entorno mediante esquemas de pensamiento trazados por esta lógica. El estudio del movimiento de los cuerpos, se proyectará ad infinitum y será propicio para tratar de dominar conceptual y fácticamente a la naturaleza.

La creación del espacio y el tiempo como categorías humanas científicas, no puras, impulsó al sujeto a enmarcar sus ámbitos naturales más radicales bajo la lógica de la mecanicidad. Todo ámbito de acción, tanto en la naturaleza, como en cualquier sistema mecánico creado por el hombre, formara parte de la misma cadena causal bajo las constantes entidades regidoras de la naturaleza. Los movimientos de los cuerpos, y a la vez la realidad natural toda, serán secuencias de un sistema mecánico, con sus regularidades y reglas, que corresponderá a una rigurosidad causal exclusiva y excluyente. La naturaleza es, a los ojos del hombre moderno y su ciencia, un sistema mecánico construido por un cuasi infinito sistema causal llamado siempre a autorrenovarse en su finalidad.

A lo largo de la historia, el resultado material del pensamiento técnico, es su aplicación en el mundo y en el hombre, y las creaciones artificiales desde un primer momento. La técnica puede ser comprendida como transformación de la práctica; como reducción, abstracción y cosificación de trabajo humano, de actividad humana. El comienzo de la lógica mecánica tiene varias etapas, pero en donde residen las características evidentemente revolucionarias, es en el comienzo de la automatización, es decir, la transformación autonómica de la praxis humana solo permitida por la evolución tecnológica de los sistemas de movimientos y cierto grado en la subordinación de las entidades reales.

A partir de este esquema mental, los fenómenos pueden leerse bajo otra perspectiva, a saber, el lenguaje humano de la naturaleza, la matemática y la física (28). Movimiento, control y encauzamiento de los movimientos, fijación de los hechos y su constante variación como tales (regla y ley), espacio, tiempo, relación entre materia, espacio y tiempo, etc. Este tipo de pensamiento llevado al momento creador de materialidades para un fin, cosifica trabajo humano mediante dispositivos materiales que reproducen y re-producen (como lógica humana, es decir, ya existe en el pensamiento) la mecanicidad de los movimientos. Esta lógica prolongadora de la acción humana sobre el medio, potencializa esta acción y la proyecta a la autonomatización en la mayoría de los casos. La técnica entonces aparece como la práctica que inicia la búsqueda de medios para real-izar y llevar a la práctica ese tipo de pensamiento previo.

Puede pensarse que el primer fruto material de esta lógica técnica, es el dispositivo de alcance humano más inmediato, la herramienta -posteriormente será el sistema mecánico o máquina-, protoproducto del pensamiento técnico al potenciar el esquema corpóreo humano en el medio.

 

Máquinas y ontología

 

Lewis Mumford afirma que la máquina es el emergente más significativo de la técnica a lo largo de la historia; es, en sus palabras, "el hecho técnico más patente de los últimos mil años" (29). Este autor rastrea, creemos acertadamente, el nacimiento de toda noción de autómata con el desarrollo de las facultades del cuerpo humano.

La evolución de la máquina tuvo varias etapas. Las máquinas, como también las herramientas, han nacido como creaciones humanas inspiradas en dos funciones íntimamente relacionadas -tal vez las mismas que la de la propia técnica-, reforzar y proyectar al máximo posible la fuerza humana, corpórea, el trabajo humano; y la otra, -su consecuencia- modificar, con gradual importancia, el medio físico y humano.

La máquina posee una gran carga ontológica. La idea de máquina se basa en la idea del hombre como ser funcional; las primeras aproximaciones y los primeros modelos maquinales fueron humanos, grandes ensambles colectivos de cuerpos humanos focalizados en funciones específicas. Las máquinas en la forma moderna, explotan y se proyectan como forma general, cuando el hombre pluraliza las funciones y logra otorgarle una forma no humana, no orgánica, donde el hombre modifique crecientemente el medio y potencialice sus acciones. La gran máquina humana fue el antecedente obligado de los sistemas mecánicos alimentados por fuerzas o energías exógenas y extraorgánicas.

Mumford sostiene que las ideas que inspiraron a las máquinas (sintéticamente, la regularidad y repetición, el orden y la organización de la acción) ya estaban en la mente humana sobre la base de la misma analogía del hombre mismo como un ser internalizador y aplicador de hábitos asumidos. El encauzamiento mecánico de la acción, dispositivo primario de toda acción maquinal, elimina la cuota de azar real y posibilita que la regularidad -atributo humano real y construido a la vez- se proyecte en una creciente cantidad de acciones humanas productivas.

El gran impulso de la máquina como modelo óptimo de trabajo se vió potenciado por dos factores, uno psicológico, y es cuando el hombre utiliza su imaginación como primer campo experimental para proyectar toda función dentro de un marco de mecanicidad. El otro factor tiene que ver con las prácticas científicas, el interés en dominar y crear sistemas mecánicos cada vez más complejos y donde la acción regular sea cada vez más autónoma y con un margen de error en el proceder y funcionamiento mínimos (30). El autor mismo nos dice que: "Galileo se halló a sí mismo con un mundo físico abstracto hecho de masa y movimiento que podía ser observado por el ojo, manipulado por la mano, y reducido a cambios de cantidad y posición que podían ser descriptos por los matemáticos. La ciencia, al otorgarle un certificado de realidad sobre esta clase de mundo, le concedió a la máquina prioridad por sobre otras áreas de la cultura humana." (31)

La internalización del medio será la imagen del mundo como reserva de energías a capturar para hacer funcionar y crear todo autómata. El circulo virtuoso esta alimentado por la lógica de la creciente aprehensión, de reservas de poder energético, que son cosificadas en entes mecánicos que posibilitan la potencailización de la acción humana autónoma y de la acción humana en el medio.

La creación de un producto típico de la aplicación material de la ciencia moderna es la máquina. En cierto sentido, la máquina no sólo es analógica con el funcionamiento de la naturaleza, también en ciertos momentos llega a remplazarla y a superarla. Es la creación de un sistema autonómico, nuevo, que imparte sus lógicas en todo entorno humano.

La creación de la máquina supone una certeza pretérita en cuanto a su constitución y funcionamiento, cuestión que la diferencia de toda constitución orgánica o natural. La creación de la máquina moderna, es fruto de una creación intelectual anterior, es decir, es un sistema creado a costa de y paralelamente a la naturaleza.

Las máquinas son modelos, y se presentan en muchos momentos de manera ideal. La mecanización de los fenómenos naturales u orgánicos son modelos de funcionamiento y de manifestación de los mismos.

Las máquinas se han desarrollado basándose en dispositivos artificiales, no orgánicos, que ensamblados en una relación común, operan sobre el medio canalizando energías, realizando actividades útiles para el ser humano, potencializando el alcance del cuerpo humano, o focalizando una función o tarea determinada (32). La evolución de las máquinas -de la cuál es imposible hablar hasta un momento determinado separándola de la herramienta- (33), logra su última etapa, la actual, en el alcance de la acción automática, en la automatización.

La automatización es la abstracción máxima del trabajo humano, la captación, cosificación y proyección ad infinitum de acción humana con independencia relativa. La automatización es un sistema de secuencias de acciones determinadas por y para un fin. Con todo esto estamos diciendo que un desarrollo determinado de la mecánica, es una condición necesaria para que se pueda hablar de automatización. Las distintas nociones de automatización se deben al grado de independencia de ciertas funciones determinadas en referencia al ser humano. (34)

Todas las actividades o campos de la vida humana que son absorbidos y moldeados por la técnica, son esferas regulares en el transcurrir, son momentos mecánicos en la estructura de actividades humanas. Momentos vitales, fundamentales en cuanto a manutención y progreso como especie.

Continuando con el tema de la evolución de las máquinas, desde la herramienta hasta el autómata, la esfera de la producción propició de escenario cuasi excluyente en lo referente a los nuevos avances tecnológicos, es decir, nuevos métodos y modos de captación y reproducción de actividades humanas. ¿Quién puede dudar, desde Marx hasta aquí, el papel fundamental que tiene el trabajo, la praxis productiva, en la evolución del hombre biológico y social?

Sostener estos postulados nos puede sugerir dos estados de cosas reales; el primero, que la técnica es un medio presente en toda actividad vital del hombre, que se entiende como el dispositivo mental con que el hombre ha tratado estos temas desde su ser como especie, y que cada emergente en los dispositivos técnicos asciende al hombre, en su relación con el medio, como ser progresivamente emancipado. Segundo, que dadas las características de las esferas vitales del hombre donde operan los dispositivos técnicos, el hombre necesariamente reproducirá un orden estructurado en su momento histórico y en su vida en particular, acorde a la evolución de sus comportamientos y hábitos tecnizados.

Toda base argumentativa en la etapa moderna está apoyada en el modelo y en la sensación de que los autómatas en su última etapa de desarrollo, son entes a considerar en cuanto a la relación que el hombre entabla con ellos, dado que en la psiquis del hombre aparecen como entes con "vida propia" llamados a reemplazar al hombre en ámbitos cada vez más humanos. Mumford junta dos sensaciones humanas que son tan imaginarias como reales: "La máquina ha establecido un omnipresente sentido del orden transfiriendo las regularidades primero asociadas con los cuerpos celestes a las instituciones humanas, entrenando a las personas en hábitos de puntualidad y brindándoles la confianza en el poder del hombre para comprender las fuerzas que lo rodean y diseñar los medios para controlarlas y adaptarlas a sus propios fines [...] de aquí que el problema planteado por el éxito de la máquina sea cómo restaurar esos objetivos humanos que fueron abandonados en la búsqueda de poderes extrahumanos, sin que esto implique la pérdida de las ventajas que la máquina trajo aparejadas." (35)

 

Técnica y teoría

 

Toda teoría es presentada y es constituida como abstracción y ordenamiento de cualquier tema específico. También es abstractamente expuesta, en referencia a conceptos -también abstractos- construidos. Sin embargo, las teorías también son sistemas coherentes de ideas y postulados que datan y estructuran lo real.

La importancia de las teorías, además de su poder epistemológico, es que reflejan épocas y personas. Toda teoría habla de su época -como estructura histórica- y de su autor -como sujeto histórico-. J. Alexander, dice: ".... hablaré de la sociedad contemporánea no sólo porque ha afectado la teoría contemporánea sino también porque la teoría contemporánea, a fin de cuentas, trata sobre la sociedad contemporánea." (36)

Toda teoría tiene (o sus autores pretenden que tenga) poder de fijación y de generalización. Sus postulados priorizan un ordenamiento de la realidad que es global y en algunos casos omni-explicativo. Toda teoría que tenga aspiraciones, fijará sobre lo real (como vinimos sosteniendo) leyes, estructuras y modelos que expliquen el devenir de las lógicas de lo real. Tal es así, que este autor también afirma que "la teoría es una generalización separada de los particulares, una abstracción separada de un caso concreto." (37)

Las teorías son razonamientos teóricos que no se relacionan en un sentido lato, directo e inmediato con "lo real".. No son procesamientos puros de realidades. Son conjuntos de ideas acerca de lo real que sostiene tal o cual escuela, o tal o cual hombre. Por lo tanto, sostenemos que ver una teoría como un sistema acabado es, ante todo, un error. Las teorías son generadas y construidas por datos empíricos, pero también por datos extra-empíricos no contrastables. Es lo que el mencionado autor llama los "elementos apriorísticos" de la ciencia y que ".... este elemento no depende de las observaciones sino de las tradiciones. ¿Qué son estas tradiciones científicas? Podemos convenir, sin lugar a dudas, en que están integradas por los componentes básicos de la ciencia social."

La técnica, tomada como un fenómeno emergente en sí, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, y los impactos -entendidos como consecuencias- en la cultura y la vida de los hombres -como procesos paralelos- han sido temas de importancia para la teoría social. "La pólvora como arma de fuego y la imprenta son auténticamente contemporáneos de la brújula y el compás: los cuatro, como pronto se advierte, de un mismo estilo, muy característico de esta hora entre gótica y renacentista que va a culminar en Copérnico. Noten ustedes que esos cuatro inventos obtienen la unión del hombre con lo distante –son la técnica de la <actio in distants>-, que es el subsuelo de la técnica actual. El cañón pone en contacto inmediato a los enemigos lejanos; la brújula y el compás al hombre con el astro y los puntos cardinales, la imprenta al individuo solitario, ensimismado con esa periferia infinita –en espacio y tiempo-, infinita en el sentido de no finito – que es la humanidad de posibles lectores." (Ortega 1939) Las intenciones y valores que mueven todas estas teorizaciones acerca del fenómeno técnico, son visiones acerca de la manifestación de éste, y pueden leerse bajo la relación sujeto-estructura.

En un contexto altamente tecnizado, el sujeto reaccionará ante la rígida y fría racionalidad técnica que estructuralmente envuelve al mundo moderno desde su nacimiento, y a la vez esta estructura -con estas características-, creará las condiciones materiales para parir sujetos social y culturalmente más técnicos, en su devenir subliminalmente violento y abarcador. El arrollador avance de los dispositivos técnicos en la vida social, tornará autónomo y determinista a todo desarrollo tecnológico, que causará la pérdida de los fines, y dictaminará la lucha de esta racionalidad técnica con el espíritu humano, como la angustia existencial de la modernidad y el sujeto histórico que habita en ella.

Esta esquematización -más que nada provocadora- es propuesta para poder explicar los tópicos que poseen las teorizaciones acerca de la técnica y el desarrollo tecnológico en la vida social moderna, articulación fundamental de toda teoría referida al tema en cuestión.

 

Las teorías sobre la técnica y el desarrollo tecnológico, puede separarse en dos grandes grupos: la teoría instrumental y la teoría sustantiva. (38) La primer teoría, conceptualiza el desarrollo tecnológico como un dispositivo humano dependiente de las demás esferas de la organización economicosocial; la técnica es vista como algo manejable, útil y previsible. La teoría sustantiva, la segunda en cuestión, le otorga al desarrollo tecnológico, no una dependencia, sino lo contrario, autonomía, autonomía feroz, arrasadora, que puede subordinar bajo su lógica cualquier forma y momento social y cultural del hombre. Para traducirlo en términos weberianos, la primer noción de desarrollo tecnológico, no supone la pérdida de los fines por los medios, cosa que sí sucede en la segunda concepción.

A continuación, se expondrán las características dominantes de estás nociones de tecnología. (39)

Lo central de la argumentación de la teoría instrumental o ingenieril, es la neutralidad de todo fenómeno tecnológico. Como entidad neutral, es aceptada en toda su forma y apariencia, y es conceptualizada como medio para un fin, es decir, como una herramienta útil para los propósitos fijados.

La neutralidad -característica principal- del campo tecnológico, supone:

 

    • Como medio puramente instrumental, el desarrollo tecnológico podrá ser utilizado para una constelación de fines, independiente de los que sean, y del desarrollo técnico mismo.

    • Independencia total en relación con la esfera política y ajena a las instituciones -"un martillo es un martillo".

    • Neutralidad total por poseer la racionalidad instrumental y la universalidad de postulados como criterios de verdad.

    • Su neutralidad supone su aplicación masiva y que se guía por las mismas normas donde quiera que se aplique.

    • Proceso devenido "naturalmente."

    • Tecnología como medio.

    • Búsqueda de función o funcionalidad.

 

Todas estos postulados que caracterizan una corriente de pensamiento hacia lo técnico, remarcan la neutralidad esencial de todo fenómeno tecnológico y deja vía libre para su aplicación y desarrollo indiscriminados, sólo determinados por parámetros de eficiencia y eficacia. Teoría que también ensaya los pasajes y desfasajes del cambio en las sociedades bajo la variable tecnológica; "La comprensión instrumentalista de la tecnología es especialmente prominente en las ciencias sociales. Aparece como un elemento importante en las tensiones entre tradición, ideología y eficiencia, que surgen de los cambios socio-tecnológicos." (40) La tecnología es un fenómeno tomado en toda su naturaleza, en sí mismo, analizando sus estructuras cognoscitivas y sus manifestaciones objetivas. Las defensas anteriores y recientes al fenómeno técnico y tecnológico por parte de los partidarios de esta teoría o corriente del pensamiento tecnológico, corresponde a ciertas materialidades aportadas al hombre por parte de la tecnología. El concepto de libertad mismo, será entendido en estos términos, y la actividad tecnológica –su meta, su telos- será la obtención de la libertad humana como ninguna entidad puede lograrla. La libertad es entendida como el dominio material y la superación de las limitaciones y coacciones del medio natural a la acción y aspiración del hombre como sujeto terrenal. (41)

Lo principal en la teoría sustantiva o humanista de la tecnología es negar cualquier tipo de neutralidad en la esfera técnica y tecnológica. Esta teoría conceptualiza a la técnica como un sistema acabado, con autonomía propia y que posibilita materialmente el constante surgimiento de nuevas dimensiones sociales y culturales para el hombre.

Lo fundamental de esta tradición teórica es que:

 

    • El universo técnico y tecnológico, no son neutrales ni tampoco están subordinados a las demás esferas de lo social.

    • Sistema expansivo, sin control, y creador de nuevos sistemas culturales. Fenómeno típico de la modernidad.

    • Proceso inevitable en su creciente instrumentalización -"un destino del cual no hay otro escape más que la retirada". Semejanza con el capitalismo.

    • A menudo, conclusiones apocalípticas.

    • Tecnología como medio y modo de vida desubjetivado.

    • Proceso devenido cultural y arbitrariamente.

    • Búsqueda de sentido.

 

Lo que querríamos resaltar en esta teoría, es la presencia implícita y, en pasajes, explícita que posee la perspectiva del sujeto. A la vez que fenómeno instrumental, la técnica y su posterior desarrollo tecnológico, son analizados basándose en las sensaciones que despierta estos estados de cosas técnicos y estructuras técnicas en la conciencia humana. Las dos teorías vislumbran la técnica como fenómeno estructural, inevitable; sin embargo, para la teoría instrumental, el fenómeno estructural es avalorativo y es el grado de desarrollo actual de un dispositivo humano para real-izar tareas y fines; la teoría sustantiva impone como tópico central en la discusión, las sensaciones y consecuencias subjetivas de esa racionalidad -cosificada y abstraída del sujeto- ordenadora y dictaminadora en la vida de los hombres y en la estructuración de las sociedades.

Una -la primera- deja correr a este fenómeno estructural con naturalidad y hace al sujeto adecuarse a él; otra -la teoría sustantiva- condena este transcurrir y recurre a críticas morales, existenciales, culturales y planea moldearlo políticamente a favor del hombre o especula con "un regreso a los orígenes". Adaptación y resistencia, pero ambas bajo la sombra del determinismo tecnológico.

 

Desde la perspectiva que venimos desarrollando, creemos ver claramente que el desarrollo tecnológico y la técnica en sí, son cuestiones reales y empíricas que sus naturalezas se desenvuelven -y por lo tanto pueden teorizarse- bajo la relación sujeto-estructura. Esta relación hace el hecho técnico. Bajo esta lógica, intentaremos exponer ciertos momentos de las teorías sustantivas o humanista en referencia a la técnica.

Elegiremos dos exponentes de la teoría sustantiva de la técnica, más útiles para la mirada que nos proponemos realizar del fenómeno en este trabajo. Para nuestro propósito elegimos ciertos momentos conceptuales de las teorías acerca de la técnica que crearon Martín Heidegger (42) y Lewis Mumford (43). Trataremos de leer bajo nuestra fundante relación de lo social -sujeto-estructura- cada sector de estas teorías y localizaremos a ésta misma en cada búsqueda de la verdad que cada autor intenta develar en sus postulados.

El hombre moderno en su accionar técnico concibe al medio natural como una gran base de reservas reales y potenciales de energía, captadas y traducibles en términos de cálculo. El filósofo alemán M. Heidegger, atribuye este paradigma a la esencia misma de la técnica moderna, argumentando para ésto que la esencia misma de dicha técnica se encuentra en su constancia y en su desocultar (44); "El desocultar imperante en la técnica moderna es un provocar que pone a la naturaleza en la exigencia de liberar energías, que en cuanto tales puedan ser explotadas y acumuladas. Pero, ¿no vale esto eso también para un molino de viento? No. Sus aspas giran, ciertamente en el viento, a cuyo soplar quedan inmediatamente entregadas. Pero el molino de viento no abre las energías de las corrientes de aire para acumularlas." (45)

La técnica se proyecta en el mundo y deja de ser un mero medio para un fin; es un destino humano llamado a desocultar y donde se manifiesta el ser. Este desocultar (pro-ducir) que domina la técnica moderna, acontece de tal manera que hace que se descubran las energías ocultas de la naturaleza; entonces nos dirá el filósofo, lo que se desoculta se descubre, lo que se descubre se transforma, lo transformado deviene en acumulado, lo acumulado, repartido, y este último se renueva cambiado. Todas estas etapas son formas de desocultamiento que sólo son permitidas por la técnica moderna, por la capacidad técnica del ser moderno. El mundo asi conceptuado, es un medio totalmente distinto a lo que era para un ser premoderno, donde esta lógica con el medio no fue llevada nunca hacia un extremo tan radical como se presenta en la modernidad.

De la forma desocultante que ahora tiene el hombre técnico para con el medio, se puede ver la otra arista de este paradigma relacional, y es la constancia con la que esta lógica de desocultar actúa en el mundo; "Por doquiera se establece que hay que estar en todas partes, lugar por lugar, y estar, ciertamente, para que sea establecible por un establecer ulterior más amplio. La palabra "constante" se mueve ahora en el rango de un título. Caracteriza nada menos que el modo como está presente todo lo que se refiere al desocultar pro-vocante." (46) Lo constante será una característica intrínseca del accionar técnico (desocultar) en la modernidad, el poder provocar de una manera notable el desocultar, de un modo exacto; el hombre y el método moderno, colocan a la naturaleza como una "conexión calculable de fuerzas", medibles, intuíbles, cuantificables, previamente calculables, es decir, "anunciantes".

La búsqueda de la esencia de la verdad, será transitada por el camino del método, modelo mental que tiene una nueva característica, la certeza apoyada en dicho esquema, la exactitud como norma general. Todo esto es posible, por un primer momento de captación de regularidades, que deviene en fuerza constante de la naturaleza como enunciado matemático.

Sólo la actitud de provocación del hombre a las fuerzas de la naturaleza, posibilita este "desocultar establecedor" (lo Ge-stell); es decir, un sujeto histórico activo en particular, y no otro (47). El sujeto que podrá intuir lo real del ente, descifrarlo y medirlo bajo formas exactas cuantificables, aunque "... del desenvolvimiento, en el que, en cada caso, lo real se muestra o retrae, no dispone el hombre." (48)

Este concepto de la técnica, nos parece oportuno para poder exponer una noción de sujeto y las nuevas posibilidades que le supone la aprehensión de la naturaleza y el medio humano como campo experimental de la constante acción emancipadora del hombre, aunque con la final conciencia de una imposible aprehensibilidad totalizadora.

Lo central del pensamiento teórico heideggeriano en referencia a la técnica, es que la cuestión o "la pregunta por la técnica" que se hace el filósofo, dice, resta mucho de ser un problema o una cuestión técnica. La intervención es una indagación filosófica acerca del fenómeno técnico, cosa que acusa una metafísica de larga tradición en occidente, que concuerda con la época de des-divinización del mundo mediante la ciencia moderna. Este proceso es el que hizo, por un lado, la reafirmación antropocéntrica del sujeto y la imagen del mundo como entidad exacta y calculable (49). El problema de la técnica envuelve al sistema metafísico occidental, ya que es la búsqueda de la justificación e identificación del ser existente y su totalidad. Nuevamente se busca prudentemente una distancia reflexiva -la búsqueda de sentido- respecto a la técnica, y no su exaltación ciega.

Por esta senda, Heidegger escapa a la conceptualización instrumental de la técnica, que disfraza al fenómeno técnico como un medio de capacidad humana neutro y que no permite descifrar su esencia (50). Entonces, ¿Dónde el hombre podrá acceder a la verdad de la técnica?. En su accionar mismo, en su pro-ducir, que es un desocultar esclarecedor, un modo de develar que le es propio. (51)

Este modo de pro-ducir, de desocultar, es típicamente moderno; Heidegger lo diferencia del pro-ducir de los griegos como poiesis (52). El pro-ducir en la técnica moderna, ya no se funda en un poiesis, sino en un "develar provocante"; lo Ge-stell (53), otra manera de hacer presente lo real, que comparte la ciencia física moderna. Lo real se pro-duce en cada época como develación.

Este último párrafo, es para remarcar la diferencia del "dejar advenir" griego (poiesis) y la "provocación calculante" (lo Ge-stell) de la modernidad en cuanto al papel activo del sujeto. Contemplación y manifestación, son superados y subvertidos, por la búsqueda activa y la enmarcación del medio.

Luego de la exposición y clasificación de la cuestión técnica como fenómeno y problema humano, Heidegger alerta mediante célebres metáforas, el peligro que conlleva esta forma moderna del desocultar. El hombre corre peligro de perderse en el trasfondo del medio liberador de energías; hombre que en el dominar de la naturaleza se domina y elimina a sí mismo como autopresencia, y pasa a ser una parte más del medio, devenido en cosa objetiva, cosificado.

El peligro es que el ser, fundamento de la subjetividad, acepte sin reticencias este develar calculador como únicamente válido; el peligro es el sujeto y su pérdida de morada, que es un dejarse vencer. Aquí es donde el filósofo argumenta que el pensamiento calculador no es capaz de pensar en el sentido del ser de lo existente -y donde se acerca a Weber-; al lado de él, es preciso desarrollar un pensamiento meditativo, que tome como su tarea la reflexión sobre lo más próximo y esencial. (54)

El historiador Lewis Mumford, realiza a lo largo de su obra la historia de la técnica en la humanidad, o si se quiere, la historia técnica de la humanidad. La obra de este autor -que se aleja de la heideggeriana en ciertos aspectos, pero comparten ciertas conclusiones finales- es una revisión de los grandes inventos de las eras técnicas por las que ha pasado el hombre. (55) Realiza análisis de los contextos donde surgieron los emergentes de cada época, y focaliza, en última instancia, su mirada sobre las consecuencias subjetivas de este proceso global e inminente.

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