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LA
CREENCIA Y EL HACEDOR. Aproximaciones a la experiencia
judeocristiana
Por Sergio Fuster
A la memoria de mis
Padres
Et
mortuus est Dei filius, prorsus credibile est, quia ineptum
est. Et sepultus resurrexit; certum est, quia impossibile
est"* -Tertuliano, De
carne Christi, 5.
*(Y
muerto está el hijo de Dios, lo cual realmente es creíble,
porque es absurdo. Y sepultado, resucitó; lo cual es
seguro, porque es imposible)
Durante
estas última décadas, las ciencias duras han abordado con
bastante asiduidad el tema del "instante" de la
creación. Tal vez, sorprenda saber que la cuestión del
origen del Universo no tiene nada de nuevo. Allá por el
1700, Sir. Isaac Newton planteó la hipótesis de que el
sistema solar tuvo que tener una causa primera(1).
Dijo: "Este hermosísimo sistema del sol, planetas y
cometas solo pudo proceder del consejo y dominio de un ser
inteligente y poderoso"(2).
Traspasando
los límites de nuestro sistema planetario conocido y
pensando en la totalidad del universo, hoy en día, la
teoría de la "Gran explosión" o "el
problema del principio del universo", es generalmente
aceptada en el ámbito de la astronomía y la astrofísica.
Por supuesto, la intervención de un ser causante en
un Big Bang es un asunto que los entendidos prefieren
no tocar y que descartan sobre los teólogos, que a no ser
por los recursos míticos o por los presupuestos adoptados
por el dogma tampoco sabríamos resolver de manera
satisfactoria(3).
Ya
que así están dadas las cosas, me permito decir algo que
tampoco tiene nada de nuevo: que dicha teoría astronómica
sorprendentemente confirma lo que ya describía el saber
pretérito acerca del comienzo del universo y del mundo.
En
la sabiduría del Egipto antiguo leemos:
"Pero
Ptah había ideado primeramente el universo ( pt lit.
Cielo; t3 lit tierra o país) en su corazón(ib,
lit vasija canopo), ante la totalidad de los Dioses, para
perfeccionar las nueve formas. Todo lo que él imaginó lo
pronunció su boca a manera de orden"(4)
(Según la inscripción de Shabaka y el papiro Harris, col.
44, 2 ff.)
Otro
ejemplo similar lo encontramos en la tradición semítica.
Aquí exponemos las palabras de apertura de la Biblia en
Génesis 1: 1 que nos dice:
"En
el principio creó Dios el cielo y la tierra."(5)
Tal
como sucede con la escritura del papiro egipcio antes
citado, en el hebreo bíblico tampoco encontramos una
palabra adecuada para señalar a lo que nosotros entendemos
como universo(gr. kosmos(6)), por ello
la expresión "cielo y tierra", bien suple esta
idea(7).
La
misma limitación idiomática aparece en la versión acadia
del poema de creación babilónico(8) Enuma Ellis,
cuando en la tableta I nos cuenta:
"Cuando
en lo alto el cielo no había sido nombrado,
En
lo bajo la tierra no tenía nombre..."
O
en el texto bilingüe de la biblioteca del rey Teglatfalasar
I que transcribimos a continuación:
"Después
de que, fundidos juntamente, el cielo se alejo de la
tierra, y las Diosas madres vinieron a la existencia,
y
fue hecha la tierra, y la tierra fue hecha...(9)
"
En
síntesis, en las distintas tradiciones míticas notamos que
el origen de todo lo conocido es antecedido por una causa:
la manufactura divina sobre la obra presente; sea este el
poder vibratorio de la palabra, el aliento de la boca, o el
método por fundición (en un horno)de un hábil herrero o
alquimista(10). En todos los casos vemos un esquema
de transformación.
Pero
volvamos al libro de Génesis. Observamos aquí que Dios
aparece y funciona como el "causante" que crea, (heb.
bara), aquel que moldea su materia prima con solo
una orden que profiere de su boca, como una emanación
desde el "espíritu" hacia la concreción de la
"materia".
De
la obra dejada por el artista se desprende que su existencia
(idea-espíritu)y acción (brazo -logos) es un hecho
real, inmutable e indiscutible. ¿Indiscutible? Llevando el
ejemplo al plano divino ¿Acaso la existencia de Dios no es
un tema a debatir? Es mas, muchos profesan ser a-teos(11).
Esto
es cierto, pero si utilizamos para el texto un enfoque
teológico, es decir, partir de un presupuesto de Dios,
debemos admitir que en el instante de la creación no
existían todavía los hombres para que pudieran dudar o
discutir su mismísima existencia.
Por
lo expuesto, admitimos entonces que la existencia de Dios es
un presupuesto único en sí mismo. Dicho en otras palabras,
en este caso se debería separar de la dependencia de la fe
subjetiva visto desde un enfoque eidetico; porque
para el sentimiento traducido en el dogma, Dios es anterior
a la Fe y anterior al hombre con sus dudas o certezas.
Siguiendo
esta línea de razonamiento, el hombre no necesariamente
debe ver milagros para creer; ya que Dios efectuó obras
poderosas que legitiman su condición aún antes que
hubiera humanos que pudieran ejercer fe. En Génesis 1: 6 y
9, leemos:
"Dijo
Dios: Haya un firmamento (Lit.
expansión) por en medio de
las aguas, que las parte unas de otras (...) Dijo Dios:
Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un
solo conjunto, y déjese ver lo seco. Y así fue."
Observe.
Aparece la tierra. Inmensas placas tectónicas emergiendo de
caóticas aguas y creando una atmósfera(12), un
catastrofismo. Seguramente hubiese sido impresionante
haberlo visto, pero desde ya nadie pudo presenciarlo(13).
No obstante, nadie duda que esto alguna vez ocurrió, porque
la tierra está aquí bajo nuestros propios pies para
probarlo.
Veamos
un segundo ejemplo más cotidiano, leamos Génesis 1: 11:
"Dios
dijo: Produzca la tierra vegetación: hiervas que den
semillas y árboles frutales que den fruto según su
especie, con su semilla dentro, sobre la tierra. Y así
fue."
Este
es un "milagro" diario que damos por sentado, el
crecimiento de la vida vegetal según su especie.
Por
lo expresado, debemos dejar bien claro que en nuestra
consideración no discutiremos si Dios existe o no, ya que
Dios mismo dijo lo siguiente a Job (38: 4):
"¿Dónde
te hallabas tú cuando yo fundé la tierra?
Infórma(me)
si de veras conoces el entendimiento."(14)
¿A
donde queremos llegar con el razonamiento expuesto arriba?
Que
según la mayoría de los mitos de creación, cuando el
hombre devino a la existencia fue formado de esa misma
naturaleza terrestre, cuyo artesano fue el Ser Supremo. Por
lo tanto, llevamos en nuestro "ser interior" la
esencia de ese Ser exterior primero(15). Dicho en
otros términos, somos en cuerpo (Materia)y en espíritu (Energía)un
milagro viviente, tan perfectos que nuestra misma condición
lleva aparejado el proceso de ejercer nuestro propio
pensamiento y de llegar a dudar, o hasta negar, a ese Ser
primero.
Este
hecho último no debería sorprendernos, según da a
entender la antropología bíblica, el libre albedrío
es parte integrante de la perfección humana.
Parte
integrante de nuestra perfección es también la impresión
en nuestra psiquis -herencia psíquica- de ese Ser
primero, diseñador y constructor de nuestro ancestro
originario(adamá). Tal como un niño lleva
estigmatizado en lo más profundo de su ser la experiencia
de su nacimiento y su niñez, de la misma manera nosotros
heredamos la percepción de ese instante creador en el
"inconsciente colectivo"(16); aquello que
muchos denominan ese Dios interior(17). A ese
"recuerdo" lo vamos a llamar la idea a priori
o el tipo (lit. gr. topos)del Ser Supremo (18).
Esta
idea está varada de nuestro inconsciente. A raíz de esto
solo la recordamos en forma de imágenes oníricas, o
abandonando el lenguaje del psicoanálisis y adoptando el
léxico religioso, en formas de representaciones míticas
como una de las manifestaciones del consciente que efectúa
un juicio de valoración numinoso i. e. traducción en
figuraciones y símbolos; desde allí se transparenta y nos
habla.
Pensar
a Dios en nuestro ser interior es el primer paso en el
camino del alma, pero pocos tienen conciencia de ello. Este
olvido produce "la angustia de los orígenes",
angustia entendida en términos de la filosofía budista
como nesciencia. Este velo nos lleva a las búsquedas de
"algo" o "alguien" en el más allá.
Semejante pulsión ha sido definida por muchos como la dimensión
espiritual.
Por
ello, reconocer que la idea del Ser Supremo tiene su asiento
en el laberinto de nuestras profundidades e inunda nuestra
alma, nos distingue como hombres; negar esta idea equivale a
negar la naturaleza y singularidad humana.
En
otras palabras, la religión, entendida como un sistema mas
o menos ordenado de símbolos, mitos, ritos y dogmas,
satisface en forma de objeto una necesidad básica del
hombre: la espiritual. No por nada en el discurso más
famoso de Jesús que pronunció sobre una montaña utilizó
como apertura esta concepción: "Felices son los que
tienen conciencia de su necesidad espiritual"
(Mateo 5: 3).
Ahora
bien ¿Cuál es la primera vía (razón básica) de
percepción de un Ser Supremo? A diferencia de lo que
planteó Jung, con relación del origen de la noción
religiosa inconsciente, proponemos que esta idea, además,
es solidaria (esta indisolublemente ligada)con el ambiente
exterior (lo dado) que asombra, supera y trasciende al
individuo(es proyectiva), por lo tanto, lo damos en llamar
"un sentir la ley natural".
Esta
idea ya la planteó el Barón de Montesquieu(19) en
el siglo XVIII. El propuso que Dios tiene una relación
primaria, natural con lo creado, porque estableció
leyes naturales para conservar esa creación.
Por
ejemplo, observemos a una de las cuatro leyes físicas
fundamentales, la ley de gravedad(20) Esta
ley nos permite conservar la vida y desarrollarla sobre
nuestro planeta, siempre y cuando la utilicemos
apropiadamente. No podemos arrojarnos de un noveno piso y
salir ilesos. En otras palabras, no podemos violarla -ni
esta ni ninguna otra ley natural o moral- sin sufrir las
consecuencias. La armonía con la naturaleza y sus códigos
implícitos es imprescindible, en esto el Rta hindú,
el Tao chino o el ma'at egipcio tienen razón.
Nosotros
podemos definir la ley natural como cada uno de los
invariables principios por los que se rige el mundo externo,
al que denominamos universo (cosmos); sean
dimensiones visibles o invisibles.
Esta
constancia observable en la naturaleza inmediata, esta
inmutabilidad, contribuye a que se produzca una dialéctica contradicto
in terminus; es decir, a que se imprima en nosotros
"el homos religiosus como término de base"
la conciencia del Ser primero desde otro término
ontológico de base.
Esta
polaridad en la noción de totalidad ontica es el mysterium
magnum. Durante los últimos siglos, los antropólogos e
historiadores de la religión han hablado que esta
inmutabilidad produjo en el hombre arcaico lo que llaman 'La
religión natural' naturaliter religiosus(21).
Es
enteramente cierto que el hombre en su ego mas intimo
tiene impreso una espiritualidad (religiosidad) innata,
basada en la lógica ecuánime de objeto-sujeto; es
decir, como la observación de los ciclos invariables del
cosmos por un lado, y la esencia de su propia conciencia por
el otro(según Steiner, él "Yo" espiritual)(22).
Estas condiciones producen una sensación de expectativa y
una actitud de espera. Digamos pues: "el sol siempre
sale por oriente", este hecho empírico da los
basamentos necesarios para creer que seguirá saliendo por
el mismo lugar.
En
otras palabras, aunque un agricultor no tenga fe en
una deidad determinada(una máscara de Dios(23)),
tiene que creer en la ley natural, por el ciclo de las
estaciones, por las cosechas, porque siempre crecieron y
siempre crecerán 'según su género', y de ninguna manera
son decepcionados.
Por
lo tanto, la observación de la estabilidad de las leyes
naturales o de los ciclos biocósmicos que gobiernan el
universo inmediato constituyen el fundamento para los planes
y para las actividades del hombre.
Pero
a pesar de la noción natural de un Ser supremo, nuestra
época se caracteriza por una inversión de niveles: el
escepticismo. La gente cree en lo que ve y da por sentado lo
que existe simplemente porque es constante, y por lo tanto,
lo ha olvidado. La humanidad, en líneas generales, ya no
medita en lo creado, porque siempre esta; y por la ley
natural confía en que siempre estará.
En
síntesis, para tener fe hay que tener algo más que
la idea del Ser supremo mediatizada por los invariables
sistemas naturales. Ya que esta idea sin una guía y un
entendimiento apropiado, en que consiste y como funciona,
existencialmente hablando, sin la transparencia simbólica
de los estados del alma(24), produce lo que ya
conocemos como adoración ritualista, desde la
especulación racionalista del dogma hasta las prácticas
mágicas in situ(25), como una
inversión de niveles, presentada en la forma de una re-ligación
próxima a su fosilización(26).
Tener
fe no es simplemente creer en algo, es un saber que da una
experiencia. Por ello, cuando esta idea se combina con una
norma básica espiritual de entendimiento exacto de la
divinidad como una deidad concreta (teísmo) y
verdadera, en un juego de búsquedas y encuentros y de un
conocimiento interior, produce fe también estable y
auténtica.
Esta
dimensión enaltece al hombre y su experiencia religiosa,
mantiene con vivacidad primera las significaciones propias
de sus sistemas simbólicos, lo eleva, ya que lo pone en una
posición natural ante el asombro del misterio, y esto es el
motor del alma.
La
fe es un concepto que ensancha el proceder axiológico
humano, propio de una experiencia autentica de la divinidad.
Pero
esta condición de fe no siempre se produce, por ello hay
que definirla dialécticamente según el lenguaje bíblico,
comprenderla ontológicamente, edificarla sobre fundamentos
espirituales meditativos, ejercerla en la praxis religiosa y
conservarla a través de las etapas vitales, para que
contribuyan al crecimiento profundo de la persona.
La
idea del Ser supremo es común a los hombres; la fe no es
posesión de todos(II Tesalonicenses 3: 2).
Por
ello en nuestra ruta vamos a transitar los siguientes
itinerarios: en primer lugar debemos lograr proponer una
definición de fe, como dimensión teológica bíblica lo
más funcional posible a nuestros objetivos; segundo vamos a
argumentar como edificarla dentro de un aparato existencial;
y tercero propondremos un autoexamen para ver si somos
hombres de fe, para lo cual nos adentraremos en nuestro
aspecto emocional.
Conclusiones
-
La
idea del Ser Supremo no es únicamente psíquica
("Yo" espiritual)sino que tiene
fundamentos objetivos sensitivos y ontológicos bien
demarcados, como por ejemplo: la observación
experimentada de las leyes que rigen la naturaleza por
un lado, y el conocimiento intelectivo en una divinidad
determinada mostrada por una tradición, por el otro.
-
La
observación y dependencia de estas leyes naturales han
producido en el hombre por lo menos cuatro reacciones
fenoménicas como ser:
-
Prácticas
mágicas. Dichos actos
tienen por objeto manipular las fuerzas ocultas que
regulan estas leyes, sean mentales o naturales.
-
Ritualismo.
Nos referimos a la perdida de sentido de la verdadera
experiencia de Dios, racionalizada en el dogma. En
dichas circunstancias los rituales bajo "la
especulación filosófica" de alguien pierden su
valor hierofantico originario y son olvidados.
-
Escepticismo.
El mecanismo es similar al supracitado, explicándolo
"todo" bajo la razón y la demostración
empírica. Vía inadecuada para abordar el proceso
espiritual.
-
Fe.
Nos referimos a vías del saber del orden vivencial, a
una sensación de espera piadosa por las decisiones de
una deidad volitiva con personalidad propia.
¿QUÉ
ES LA FE?
El
conocimiento popular habla de la fe en distintos ordenes. En
los diccionarios de la lengua castellana el concepto es
vertido generalmente de la siguiente manera: "Creencia
firme y sin examen para lo cual no hay prueba"(27).
Dicha
definición describe más bien lo que se entiende por
credulidad o confianza facilista (28), en algo
imaginario por nesciencia que da como resultado la
superstición. Teológicamente, la Fe (en este caso hablamos
de la fe de la que nos habla la Biblia), adopta distintos
sentidos funcionales de acuerdo a la época en que se la
encuadre.
En
el Antiguo Testamento ´aman (Heb. lit. estar firme,
en forma causativa héémin, creer confiar(29))
significa una actitud del hombre frente a Dios. Implica el
asentimiento de la inteligencia, la confianza del corazón y
la obediencia de la voluntad(30). De esto se
desprende que en el lenguaje paleotestamentario
"confianza" y "obediencia" preceden a la
Fe(31).
En
tiempos del judaísmo se recalca el lado intelectual de la
Fe(32). Esta consistía en una fe depositada en un
solo Dios y en su justicia, que castiga con bien o mal en
una condición escatológica(33).
La
visión cristiana primitiva da su propia aplicación(34)
y definición. Los escritos neotestamentarios no conocen una
estructura uniforme acerca de la Fe. De estos se desprende
que no estuvieron interesados en sintonizar los diversos
conceptos, ya que se centran únicamente en el
acontecimiento de Cristo(35). Pero sí se esfuerzan
por hacer una diferenciación entre la Fe como saber y la
creencia en cuanto a un relato "de oídas". I
Timoteo 4: 6, 7 dice:
"Si
tú enseñas estas cosas a los hermanos, serás un buen
ministro de Cristo Jesús, nutrido con las palabras de la fe
(...). Rechaza, en cambio, las fábulas profanas y los
cuentos de viejas(Lit.
muthos, según Mss. Alejandrino (A))..."
A
continuación procederemos a analizar esta visión que nos
evidencia la dicotomía entre creer en algún
"cuento"(gr. mithos) o en saber
"algo" mediante una experiencia.
Alrededor
del año 60, un sabio cristiano compone, en un griego culto
dentro del koiné, un tratado teológico que integra
magistralmente la visión paleotestamentaria con las
interpretaciones cristológicas que estaban en boga entre
los discípulos de Jesús: nos referimos a la carta a los
Hebreos. Esta epístola difícil arroja luz sobre el tema
que estamos considerando.
La
carta a los Hebreos 11: 1 lee -para favorecer su
comprensión a continuación exponemos cuatro formas de
traducir el texto-:
A)
"Y es la Fe la seguridad que se tiene de las cosas
esperadas, la prueba que hay de las cosas que no se
ven". (V M(36))
B)
"Ahora bien: es la Fe la garantía de lo que se
espera, la prueba de las cosas que no se ven".(N
C(37))
C)
"La fe es garantía de lo que se espera; la prueba
de lo que no se ve". (NBJ(38))
D)
"Fe es la expectativa segura de cosas esperadas, la
demostración evidente de realidades aunque no se contemplen"
(TNM(39)).
A
pesar de las diferencias lexicales que se observan en las
traducciones supracitadas se distingue un denominador
común. Palabras más palabras menos, todas orientan el tema
en dos direcciones polares dentro de la "no
visión" sensitiva: por un lado hacia acontecimientos
en el plano físico, pero están propuestos en una
dimensión de tiempo futuro y por ese mismo hecho
velados a nuestra vista; y por el otro, de la
presencia implícita de seres espirituales en el presente
pero invisibles también al ojo humano por la naturaleza de
su sustancia incorpórea.
No
debemos olvidar el contexto en el que el escritor da esta
definición que nos ocupa. Desde el vss. 36 hasta el vss. 39
del capitulo anterior (X) habla de la fe como una condición
que sirve de inestimable ayuda para la perseverancia en
tiempo de persecución, incluso cuando la misma muerte esta
cerca(40).
En
esta porción el escritor contrapone la vida, como
consecuencia directa de una fe viva y constante ante la
perdición del alma. Sin duda es de una orientación
escatológica, propia de seguir el modelo del dechado
Jesús, quién conservó su "estado activo en otro cuerpo"
aún después de ser muerto, ya que Dios lo resucitó(41).
En
este sentido, la dirección doctrinaria es proyectada en
el tiempo pasado -mito (no en el sentido de
"cuento" sino en el orden de un acontecimiento
dador de sentido)o kerigma (en el sentido de saber)- y
alimentada por un suceso originario. El creer con fundamento
que ciertos acontecimientos realmente ocurrieron en la
historia fáctica, condiciona la espera confiada en los
sucesos futuros dentro de la misma línea argumental.
A
continuación, procederemos a realizar nuestra propia
traducción del versículo 1 de la epístola a los Hebreos
en el capítulo 11 para lograr una mayor comprensión de la
cuestión. Para lo cual hemos decidido tomar el griego
común (koiné) del texto maestro de B. F. Westcott y
J. A. Hort(42).
"Estin(43)
dé pistis(A) élpizoménon(44) úpostasis(B),
pragmáton(45) elegkos(C) ou blepomenon(46)".
A.
Pistis(47):
Esta palabra se traduce como "Fe"(48).
Según el griego koiné denota "confianza y
firme convicción"(49). El griego clásico
nos enriquece el término(50) con las
siguientes acepciones: "Garantía";
"Prueba"; "Argumento";
"Pacto"; "Juramento"(51).
B úpostasis:
(Hipóstasis) "Esperanza",
"confianza", "base",
"sustancia", "causa",
"fundamento", "esencia",
"certeza", "garantía",
"convicción". Se traduce como
"expectativa segura", "garantía de lo
que se espera" o "seguridad de las cosas que
se esperan". Además de las acepciones con la que
comúnmente se la emplea dentro de la experiencia
religiosa, tiene un sentido comercial(52).
En
los antiguos documentos en papiro donde aparecen listas de
compras, "hipóstasis" se usa con la intención
de transmitir la idea de algo tangible que garantiza
posesión futura(53).
Por
ejemplo, en el puerto de Biblos (antigua Guebal) era
común que la gente comprara y vendiera cosas que no veía
ni podía asir -invisible e intangibles-. A cambio de su
dinero recibía "una escritura de propiedad"(54),
es decir, un documento que garantizara la posesión futura
del objeto no visto. Aclaremos que era "no
visto" porque su presencia estaba en el tiempo
futuro. Los productos comprados estaban en camino dentro
de las galeras que venían de Africa, de Tarsis o de la
India. Esta espera confiada estaba alimentada en la
experiencia empírica de pasadas transacciones exitosas.
Por
lo tanto, podemos ahora traducir el texto de la siguiente
manera:
"Fe(esta
es) es la escritura de propiedad"
-
eleycos:
"Convicción", "prueba",
"garantía". Se traduce como elenco o
catálogo. Sin duda podemos decir que tiene un sentido
teatral. En las antiguas tragedias griegas de Sofocles,
Esquilo o Eurípides, antes de entrar en el anfiteatro,
el espectador tenía acceso a un catálogo con los
nombres de los personajes de la obra y en ocasiones la
letra del coro. Seguramente estos pormenores, más allá
de facilitar la comprensión del tema expuesto, le
creaban expectativa; de modo tal que pudieran disfrutar
de estos detalles antes de verlos, con la seguridad
de que va a ser así(55).
En
síntesis: la fe sería una clase de conocimiento o una
confianza firme, como si uno tuviera un documento o una
declaración jurada de que va a poseer algo que todavía no
ve. Pero aclaremos, no lo esta viendo no porque no exista o
porque sea una expectativa fantástica, sino porque dicho
acontecimiento o es de orden espiritual, o en su defecto,
esta en el tiempo futuro.
El
análisis de este texto de Hebreos 11: 1 nos lleva a
preguntarnos ¿Fe o convicción en que tenían los
cristianos primitivos?
-
Tenían
la seguridad de tomar posesión de las csas que se
esperan, pero que no veían todavía porque eran atemporales.
-
Por
otro lado, tenían la certeza de que existen seres
espíritus que no son visibles al ojo humano solo porque
tienen cuerpos inmateriales.
Pero
el asunto va más allá de este análisis expuesto. Porque
el contexto testamentario sugiere que la fe es mucho más
que pruebas tangibles no visualizadas, estén en el pasado,
presente o futuro y que pasen solo por un proceso de
cognición. Ver con el sensor anímico no es una condición sine
qua non. Más bien abarcan la idea de una clase de
visión etérea, espiritual que ilumina el corazón de los
hombres sensibles que andan con Dios, o que gustan una
relación de confianza con él. Dicho sea de paso, es ver de
otra manera (ojo espiritual); es como un estado que florece
en el corazón humano como resultado de tener "el
Espíritu Santo de Dios" y se basa fundamentalmente en
la confianza en el otro a través de una vivencia religiosa.
PRESUPUESTOS
TEOLOGALES PARA EDIFICAR LA FE
La
Fe, como virtud teologal, se edifica sobre "dos
cosas" inmutables, eternas, que no pueden cambiar.
-
La
Palabra de Dios
-
La
garantía legal que reside en dicha palabra
La
palabra de Dios
Cuando
abordamos el tema de la "palabra de Dios", es
decir, aquella que profiere la divinidad, tanto en el
concepto antiguo como en el concepto teológico cristiano,
es necesario enfatizar que la misma se presenta en dos
estados dentro del marco la experiencia humana, sea
mística o dogmática.
-
Un
estado oral
-
Un
estado escrito
-
El
estado oral:
Cuando
hablamos del estado de oralidad de la palabra de
Dios nos referimos a una manifestación etérea. Ahora
bien, lo primero que nos viene a la mente son los mitos de
creación de Génesis 1. Según la forma estructural del
relato sacerdotal(P), cada día creativo comienza con la
expresión "Dijo Dios" (lit. habló, expiró
Dios), suceda esto o aquello, y culmina el núcleo
temático con una expresión resultante: "Y llego a
ser Así" (TNM) o "Así fue"(BJ)(Lit. se
materializo el hálito). Es decir, la palabra de Dios se
cumple.
El
mitologema de la aparición del universo conocido a partir
del Verbo en función de "brazo" creador de los
Dioses es un motivo bastante común en la constelación
paleoriental.
Para
la mentalidad arcaica el Verbo (Lit. acción. Hb. dabar,
lit "cosa", "elemento concreto")era
portador de un poder <potencia, carga>
perteneciente a las dimensiones espirituales(56).
"Aquello
que nosotros llamamos una frase, se constituye de una
serie de seres aéreos, sutiles y vibrantes... Las
palabras son las esencias materiales y activas de las
cosas, y hablar equivale a hacer manifiestos a estos
grupos de simulacros animados, personales y sonoros de los
objetos y los seres, que constituyen las secuencias
verbales".(57)
Para
los egipcios las cosas fueron hechas a partir del
"viento" o aliento creador y las lágrimas de
Horus(58).
En
el portón de Euergetes (Ptolomeo VII)en Karnak se
escribió un resumen del concepto general de la creación
del mundo, aunque el origen del texto podría remontarse a
la época saita:
"El
( Amón el oculto)anunció las cosas venideras y éstas se
produjeron inmediatamente. El creó lo que era
pronunciado por su voz".(59)(El
nun, fonema n, lit. "agua corriente",
compuesto del fonema r lit boca, hablar, da lugar
al "nombre". Eg rem)
Para
los hindúes todo provino del aliento creador de Brahma(60).
En el Enuma Ellish, poema babilonico antes citado,
Marduk creo a un hombre al hallar inspiración en la
palabra ( acadico Nmm. Lit. semen) de los demás
Dioses(61).
Volviendo
a la idea del Génesis 1, la creación misma nos da
evidencia del cumplimiento de la palabra hablada de Dios.
Recordando el vss 11 de Génesis 1, si uno siembra una
semilla de trigo, va a crecer trigo. Aunque no se vea
inmediatamente este invariable resultado, se puede tener
la expectativa segura que va a crecer la planta
correspondiente a la semilla que uno plantó.
Teológicamente ¿cómo se puede estar seguro o confiado
de este fin? Porque Dios habló en el principio que las
plantas crezcan "según su género" y esto es
inmutable, no falla. No falla sencillamente porque no
puede, porque la ley natural lo plantea así. Que de la
semilla de trigo nazca otra planta es físicamente
imposible.
En
otras palabras, la creación misma nos habla de la
confiabilidad de un Creador y nos hace percibir a este Ser
Supremo hoy, gracias a los dichos del pasado, sostenidos
en la experiencia de la narración mítica que da sentido
a nuestra realidad.
Sin
embargo, esta naturaleza no siempre ha acercado al hombre
a Dios ya que este no siempre ha sabido leer el mensaje
implícito en ella.
La
epístola a los Romanos Cap. 1: Vss. 25 nos dice:
"a
ellos que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y
adoraron y sirvieron a la criatura en vez del Creador, que
es bendito por los siglos. Amén".
La
idea que plantea Pablo, siguiendo la línea de la
propaganda profética testamentaria, es que el hombre,
muchas veces, en vez de ver la obra de Dios en la
creación, vio en ella a Dios mismo.
Invirtió los niveles de la experiencia. Y esto desde el
punto de vista del espectador es en cierta medida cierto.
Una
creencia muy arcaica es que los cuatro elementos básicos
como "fuerzas" cósmicas contrapuestas y en
equilibrio(aire, fuego, tierra, agua), son emanaciones de
la divinidad y tienen un carácter entitativo. Cuando uno
ve el culto que el oriental le rinde al río
Ganges(elemental "agua", visto como los cabellos
de Siva), no todos los devotos tienen conciencia de que es
un medio simbólico para adorar a alguien "más
alto" y no un signo acuoso mágico.
Esta
tautegorización reductiva del fenómeno en pro de una
experiencia esencial, dentro del adorante es lo que
criticó el Apóstol cristiano. Para el ideario
neotestamentario, esta clase de culto es adoración
primitiva, degradada, porque rinde devoción a elementos
inferiores y adultera la concepción espiritual. Esto no
es fe entendida en el lenguaje cristológico. Esta se
edifica más bien, no en percibir las cualidades de los
elementos implícitos, sino en sentir las cualidades de
aquel que creó los elementos.
"Porque
lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se
deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su
poder eterno y su divinidad, de forma que son
inexcusables"(Romanos
1: 20 ).
Los
recursos naturales dados nos deberían conducir a percibir
en ellos algo más que funciones, hablamos de experimentar
cualidades que transignifiquen la cosa, como por ejemplo
el Amor, la justicia, la sabiduría y el poder; que no es
otra cosa, según los místicos, que la visión elevada de
los cuatro elementos.
Pero
el hecho de que el hombre por su mera observación no
siempre haya edificado Fe verdadera, que tampoco haya
llegado a conocer ciertas verdades fundamentales (Como el
eterno cuestionamiento de porque los ciclos estacionales
no le revelen definitivamente la dimensión existencial
luego de su extinción), demuestra que la creación
natural no es suficiente como función comunicativa.
"Los cielos declaran la gloria de Dios"(62),
pero es un testimonio callado (Hablo una vez y para
siempre y está narrado en el mito) la espiritualidad del
hombre trasciende más allá de lo que ve, es expansiva
como el espíritu que reside en él, necesita nutrirse de
respuestas concretas en el presentes para espectar en el
futuro, datos intelectivos que la naturaleza por sí misma
no puede proporcionar, revelaciones desde otra dimensión
(la mostración de la otredad). Necesita una revelación
divina.
-
El
estado escrito
La
invención de la escritura es un hecho cultural sin
precedente. Mediante ella se puede asegurar la fijación de
la palabra. En consecuencia, el fenómeno de la
constitución de un corpus sacrum se entiende como
que Dios tuvo que materializar su palabra hablada en un
documento testamentario para satisfacer la necesidad
espiritual de los hombres mortales y
transitorios..."por si lo buscan a tientas pueda ser
hallado(63)".
La
misma estructura se da en la vivencia de todas las culturas
(Islam, Brahamanismo, taoísmo 'aunque algunos hablan del
absoluto por vía negativa son demasiados verbosos como para
pretender la ocultación', etc.)que tienen textos
"revelados", como cierta la epifanía del
misterio.
La
revelación escrita (en este caso la Biblia)de ninguna
manera muestra todo en cuento a Dios: "Porque cuanto
aventajan los cielos a la tierra; así aventajan mis caminos
a los vuestros y mis pensamientos a los
vuestros"(Isaías 55: 9); pero sí hace por lo menos
tres proposiciones cognoscibles a la mente humana que la
creación por su misma esencia no puede.
-
Revela
el Nombre de Dios: Jehová o Yahvé y lo que esta
grafía significa.
En
la antigüedad, todos los Dioses tenían nombre. Este era en
sí mismo parte de su naturaleza divina. En el caso de
Yahvé, su nombre era una evidente sustitución de su
representación física. Al invocar su nombre se lo hacía
presencial.
En
paleohebreo sabemos que no se usaban vocales, y en el caso
del Nombre divino era representado gráficamente con cuatro
letras: Y H V H, conocido como el tetragrámaton. Con el
tiempo este idioma pasó al olvido y así la pronunciación
correcta del Nombre se olvido. Las tradiciones judías
consideraron que este Nombre era demasiado sagrado para
pronunciarlo, de esta forma que quedo lentamente en desuso.
Tal es así que hoy no se conoce con exactitud su verdadera
dicción(64). Sin embargo, pronunciación más usada
en español es Jehová(65).
Con
relación al significado, debemos decir que el
tetragrámaton tiene una función "de acción". La
gramática hebrea posee dos tiempos verbales primos: un
estado perfecto o acción acabada y otro, tiempo imperfecto,
que muestra una acción en curso.
YHVH
tiene todas las características de ser un verbo en forma
causativa del estado imperfecto hawar, lit "llegar
a ser" o "causar que las cosas sean". Este
modo aparece por primera vez en Exodo 3: 14, aquí Dios se
revela a Moisés quien no sabe a ciencia cierta el
significado del nombre divino(66) o lo que este
implica.
En
este pasaje Moisés pregunta:
"Contestó
Moisés a Dios: 'Si voy a los israelitas y les digo: El Dios
de Vuestros padres me envía a vosotros; y ellos preguntan:
¿Cuál es su nombre?, ¿Qué les responderé? Dijo Dios a
Moisés: "Yo soy el que soy" Y añadió:
"Así dirás a los israelitas: Yo Soy me ha
enviado a vosotros".
La
Versión Moderna y la Nacar Columga hacen la misma
traducción del pasaje hebreo "Yo Soy". Es cierto
que el significado tiene una arista filológica, es decir,
lo que significa el término, pero también es cierto que
tiene una significación teológica y de sentido que le da
al Dios hebreo una funcionalidad determinada y lo propone
como sustantivo definido.
El
Término hebreo en primera persona "Ehyer asher
ehyer" traducido habitualmente como "Yo
soy", y vertido del griego "Ego eimi ho ón",
tiene una raíz indudablemente de ser y esta influenciado de
alguna manera por la filosofía griega. El verbo usado no
significa ser llanamente sino literalmente llegar
a ser(67), pero no tampoco significa la existencia
en un modo taxativo, sino significa venir a la existencia,
acontecer, ocurrir, asumir un atributo, entrar
en un estado, constituir (68).
Esto
en lo que refiere al lado etimológico. Con relación al
aspecto funcional de Yahvé como una divinidad que realiza
lo que dice y escribe, diremos que este Dios confiable, en
el estado de ser no significa que tiene la condición
que siempre tuvo a la manera aristotélica; más bien tiene
la connotación de venir o resultar ser(69)
Vale
decir, que su significación es sin duda simbólica.
Encierra la noción de que Él es intrínsecamente cumplidor
de sus palabras, de las que salen de su boca o de las
que escribe con su dedo. Yahvé, en el lenguaje y
pensamiento helenístico, siempre tubo la condición de ser
(ente), pero al dar a conocer su nombre y manifestarse
llegó a existir. Según la metafísica arcaica(70),
tener nombre, dar nombre o llegar a conocerlo, es llegar a
ser o devenir, existir.
De
esta manera Yahvé se devela como un ser "vivo",
"activo" en la historia, él no es como los seres
inertes antiguos obradores de hazañas arquetípicas
narradas en los mitos y eternizadas en los ciclos astrales o
vegetales, sino un actor constante que da bases para confiar
en su acción.
Para
comprender el alcance que tiene el significado de su nombre
con su naturaleza como divinidad, sería bueno repasar
comparativamente algunos sistemas narrativos sagrados
contemporáneos. Hemos visto que en las estructuras míticas
orientales "todo" lo existente proviene de las
aguas primigenias, del caos pre-creacional o de la
unidad mínima.
Volviendo
una vez más al poema de Enuma Ellis, Marduk crea el
orden (cielo y tierra) después de vencer al des-orden o el
caos primigenio simbolizado por el monstruo Tiamat y por Ab-zu.
Entre los egipcios Atum, el autocreado, nacerá de la
manifestación ordenadora dentro de las aguas de Nun,
lo pre-formal, las oscuras profundidades del inconsciente.
Lo mismo vemos en los textos de Ugarit, con relación a la
mitología cananea, que los Dioses, aunque no nacen de un
mar embravecido, sí surgen de un oscuro vapor ex deo.
En
síntesis queremos subrayar que los antiguos mitologemas de
los vecinos del pueblo de la Biblia, presentan un motivo de
una unidad informe como origen de la emergencia de las
entidades divinas. Dicho en palabras de Jung(71),
venciendo los terroríficos monstruos y fantasmas que tanto
tememos de nuestro inconsciente para conquistarlos en el
plano de la conciencia pura(72).
Por
lo tanto, en la teodecia antigua(73), vemos que lo
caótico(el líquido amniótico), esta primero y guarda un
esquema de unidad, es "la causa" que al igual que
el ensof da a luz, lo "que llega a ser"
-Dioses y titanes- personajes que desarrollaran el drama
mítico(74).
Sin
embargo, en el esquema bíblico, Yahvé se movía sobre las
aguas primeras, como un pájaro, causando los
acontecimientos en sí mismos. Vale decir que él es la
causa y el ser que da origen a los demás seres. Siendo una
divinidad que no puede trascenderse a sí misma. El es la
reunión de lo sagrado y de su manifestación(75).
2)
La palabra escrita, al presentar a un Dios vivo y actuante
en la historia, revela al hombre cual es su voluntad
parcial, sus leyes generales, además de ser, su palabra
escrita misma, relato de su intervención en ciertos
puntos directrices de la historia en los cuales entendemos
sus pactos con hombres de fe de tiempos antiguos.
La
intervención de un Dios vivo en la historia religiosa de un
pueblo, como lo fue en el caso de Israel, hace que nazca una
nueva experiencia religiosa: la Fe. Según la tradición
bíblica el Padre de la todos los hombres de Fe fue el
patriarca Abraham(Romanos 8).
Analicemos
los hechos.
La
historia de Abraham es bien conocida. Trata de un patriarca
que habitó el levante durante los siglos XIX -XVIII
aproximadamente (76). Su historia es la historia de
una amistad comunicativa, es el relato de una promesa: la de
Dios con relación a la posesión de la tierra a los
descendientes del patriarca y su cumplimiento, como
consumación de las palabras de Génesis 1 "Dijo
Dios"-"Así fue".
El
tema que genera la dimensión teologal de la Fe se refiere a
que Dios le profirió a Abraham una promesa imposible:
que tendría un hijo a la edad de 100 años junto con su
mujer de 90 años. A pesar que dicha predicción le causo
gracia a su mujer, Abraham creyó en que Dios realizaría la
sentencia de su palabra. Y así fue. Abraham y Sara
concibieron un hijo con la ayuda de Yahvé.
Sin
embargo el relato es interrumpido por una narración
insólita. Yahvé, el Dios de la vida, le pide a Abraham que
inmole a su hijo como sacrificio a él -que lo devuelva al
origen-. Insólito para la mentalidad del patriarca, pero no
para la mentalidad de los pueblos circunvecinos.
En
el entorno del segundo milenio en el Antiguo Oriente
Próximo, las divinidades adoradas por las ciudades estado
cananeas eran cósmicas, es decir, se manifestaban en los
ciclos estacionales, y al ser sedentarias, hierofanizadas en
el crecimiento anual de las cosechas.
Según
el mito, durante el invierno o temporada seca, el malvado
Dios de la aridez Mot (funcionalmente Azazel) asesinaba a
Ba'al y ejercía un reinado de desolación e infertilidad.
Al aparecer la primavera, Ba'al el Dios de la buena cosecha,
resucitaba y vencía en feroz combate a Mot aprisionándolo
en las profundidades de la tierra. Para bendecir la
temporada Ba'al mantenía lujuriosas relaciones sexuales con
Astarte. Acción de la cual quedaban profundamente agotados(77).
Este
mito tenía un rito análogo que lo reactuaba todos los
años. Se decía que por lo menos una vez en la vida una
doncella de alta sociedad debía prostituirse ritualmente en
el templo(78). Siete días previos a la llegada de la
estación primaveral, las doncellas se internaban en el
templo dedicado a la Diosa, durante el cual lamentaban la
muerte del Dios. Según versaba el mito el día séptimo
resucitaba Ba'al y se apareaba con Astarté. Razón por la
cual justificaba una orgía en los recintos sagrados. Tiempo
después muchas doncellas terminaban encinta. Eran
bendecidas por tener el hijo del Dios. En realidad un
extranjero o un sacerdote cumplió con el servicio(79).
De
alguna manera, el hijo que llevaban en su vientre era el
hijo de Dios y a Dios le pertenecía su vida. Según versa
el credo cananeo, la pareja sagrada queda tan exhausta
debido al acto de fertilizar la tierra que necesita sangre
humana para regenerarse. Ello justificaba la práctica de
los sacrificios humanos. Los hijos del Dios debían ser
reintegrados al Dios mediante el sacrificio por fuego. Era
una economía de lo sagrado cíclica, cada acto se
justificaba a sí mismo como acción-reacción: Dios-hijo
-sacrificio -Dios(80).
Ahora
bien, el hecho que Yahvé pidiera un sacrificio del
primogénito que nació con su ayuda o bendición no
debería ser tan absurdo. Sin embargo, para Abraham lo
fue. Yahvé era de una naturaleza distinta de la que
poseían las divinidades cananeas. Yahvé no necesitaba de
sacrificios humanos para mantener su energía vital, ningún
mito hebreo antiguo lo sostenía. Yahvé no era el Dios de
las cosechas como Ba'al. Estas eran simplemente
manifestaciones del cumplimiento de su palabra hablada.
Por
lo tanto, Abraham no entendió; y sin embargo, obedeció. El
hecho que Abraham actuara sin comprender planamente el
propósito de Dios dio origen relacional al fenómeno de la
Fe. Entendida la fe aquí como un saber, no de los misterios
de Dios, sino de experiencia de sus cualidades como entidad
ontológicamente definida en el marco de una tradición.
Los
Dioses de la naturaleza tenían una economía de lo sagrado
que se autosostenía en los ciclos cósmicos. Yahvé no. El
era de una "naturaleza" distinta, ya que se
manifestaba en los hechos de una historia lineal.
Aunque Abraham no sabía él porque de dicho pedido divino,
obedeció porque confió en que Dios tendría un plan oculto
en los acontecimientos futuros, hechos que revelaría
a su tiempo indicado.
Esto
abre lugar a la dimensión de la promesa(palabra de Dios,
hablada o escrita), a la espera piadosa por
confianza(esperanza-sin saber claramente el final) y a su
cumplimiento. Dicha solidaridad desencadena una asociación
de temporalidad. Se prometió en el pasado, se espera en el
presente (con confianza, como si uno tuviera una escritura
de propiedad) y se recibe en el tiempo futuro el
cumplimiento. La recepción de la Palabra cumplida da como
resultado el fortalecimiento de la Fe y el crecimiento de
una relación(81).
Entonces
vemos que en dicho relato, entran en juego las dos
condiciones para definir la Fe. 1) La promesa de algo por
medio de la palabra de un ser invisible infalible, que no
vemos por su sustancia espiritual y por ende es solidario
con una "revelación misteriosa" y 2) el no ver
momentáneamente los resultados de dicha palabra proferida
en el pasado (mito) por hallarse (los resultados) en el
tiempo futuro o en camino.
Entonces
entendemos aquí por revelación, no los aspectos
incognoscibles del misterio hechos públicos, sino la
mostración en transparencia de ciertas directrices
cualitativas y de propósito dentro de un marco de una
relación entre dos sujetos; que al tener coincidencia
espiritual es misteriosa en sí misma.
Según
la defensa de Pablo, este recibir luego de la
"espera" produce la condición de iluminación
(ver con el ojo físico lo que ya se veía con el ojo
espiritual)y de ser justo a la vista de Dios el Padre, y por
lo tanto digno de "recibir" la promesa.
Esta
condición de ser justo, da a lugar a la tercera
proposición:
3)Se
revela que gracias a la Fe de Abraham se removerá algún
día la maldición de la muerte que cae sobre la humanidad.
Por
esa condición de justicia, a Abraham se le pronuncia una
nueva promesa.
"Por
tu descendencia se bendecirán todas las naciones
de la tierra, en pago de haber
obedecido tú mi voz"( Génesis 22: 18.)
Gracias
a la Fe que demostró Abraham, la maldición de muerte que
cae sobre la humanidad no será para siempre(82). Hay
una promesa de bendición aguardando a la humanidad que da
sentido a todo su credo interno.
Para
la teología cristiana es el elemento central del
acontecimiento de Cristo en función de redención. Pero
más allá de legitimar un sistema de creencias, la Biblia
es la piedra angular de la fe de muchas personas, en dicha
dirección podemos decir que es un testamento o un legado
para toda la raza humana.
La
garantía legal que reside en dicha palabra
El
noveno mandamiento, que Yahvé mismo escribió con su dedo
sobre una piedra en Sinaí dice: "No levantarás falso
testimonio". Mediante esta ley contra el mentir, Yahvé
se coloca en contra de los mentirosos, es decir, contra
aquellos que pronuncian palabras o escriben documentos en
que se comprometen a efectuar determinada cosa y no lo
cumplen.
Concluimos
entonces, que Dios no puede decir una mentira y al mismo
tiempo estar en armonía con su ley.
Por
tanto, Dios no puede mentir, es imposible, el noveno
mandamiento lo hace imposible; y si no puede mentir su
palabra es verdad por definición. Es decir, toda
profecía que pronuncie, ya sea un principio moral con un
resultado igualmente moral, o una ley natural con un
resultado físico, se cumplen en forma inmutable, sin falta.
Yahvé
quiso fortalecer la confianza del hombre en que él es el
Dios de la verdad, poniendo un sello o carácter legal a su
palabra(83).
Hoy
en día las personas legalizan documentos por sellos o
rúbricas ante escribanos públicos o funcionarios
autorizados. Sin embargo en épocas antiguas las palabras,
al menos entre pueblos nómadas, se legalizaban mediante una
ceremonia de juramentación(84).
En
los registros bíblicos se relata un episodio en la vida de
Abraham cuando fue ayudado por los reyes del Sidin a
expulsar a otros reyes invasores y a rescatar a su sobrino
Lot.
El
registro del Génesis nos cuanta:
"Después
de eso el rey de Sodoma dijo a Abrán: Dame las almas, pero
toma los bienes para ti. Ante esto, Abrán dijo al rey de
Sodoma: De veras alzo la mano (en juramento)(85)
a Jehová el Dios Altísimo, Productor de cielo y tierra, (y
juro)que, desde un hilo hasta una correa de sandalia, no, no
tomaré nada de lo que es tuyo, para que no digas: Yo fui
quien enriqueció a Abrán. ¡Nada para mi! Solamente lo que
ya hayan comido los jóvenes, y la parte que les corresponde
a los hombres que fueron conmigo... "( 14: 21-24(86))
La
actitud de Abraham es opuesta al pago del diezmo del relato
que precede(14: 17-20). Pero volviendo al texto, hemos
vertido esta traducción por que explica el rito de
juramento que solía hacerse entre las tribus caravaneras.
Entre
los pueblos antiguos "el juramento" consistía en
una aseveración por lo que se desea uno a sí mismo
un mal o una desgracia si no dice la verdad o no cumple lo
pactado. El efecto mágico de la maldición oral (o escrita
como se puede observar en las múltiples inscripciones(87)).
En
el acuerdo que data del siglo XV a. C., entre Idrimi rey de
Mukish y Pilliya rey de Kuzzuwatna en la zona de
Siriopalestina se encuentra la fórmula sobre la maldición
ante el no cumplimiento de dicho compromiso:
"Tablilla
del pacto(riksu), cuando Pilliya e Idrimi presentaron
juramento por los dioses y acordaron un pacto entre ellos
(...)A todo el que falte a las palabras de esta tablilla
¡Que los Dioses Adad (lit. Im), Shamash (lit. Utu), Ishhara
(Divinidad infernal) y todos los Dioses lo destruyan
totalmente"(88).
Un
segundo ejemplo lo encontramos en un tratado Hitita con
Ugarit(89), donde la inscripción cierra de esta
manera:
"Toda
palabra de este tratado y de este juramento, inscripto en
esta tablilla, si Niqmepa no es fiel a estas palabras del
tratado y del juramento, que estos Dioses, por su vida,
hagan desaparecer a Niqmepa, a su persona, a sus mujeres, a
sus hijos, su ciudad y su país y todo lo que posee".
El
efecto de la maldición sobre si mismo es proveniente de una
fuerza mágica de la aseveración misma o de la propia
divinidad ejecutora ante la mentira. Esto nos hace acordar
las maldiciones propuestas en la Alianza mosaíca en el
Deuteronomio cap. 30, si no se cumplieran las palabras de
esta Ley.
En
Hebreo se utiliza indistintamente la palabra 'ala
para juramento y para maldición, esta expresión es usada
en el Antiguo Testamento siempre con relación a los
juramentos humanos en sus tratados o alianzas.
Otra
palabra empleada para "jurar" es shaba,
donde la raíz semita es similar a la cifra
"siete". Algunos han pensado que la expresión
bíblica significa literalmente "septuplicarse", o
sea, atarse a sí mismo a siete cosas(90).
Sin embargo esta palabra se usa en el lenguaje
paleotestamentario con una relación teológica como veremos
a continuación.
Ahora
bien, si así legalizo Abraham su palabra ante el rey de
Sodoma, ¿Cómo fue que Dios legalizó su palabra ante los
hombres de aquella cultura?.
La
respuesta la encontramos una vez más en el mismo Génesis
22, pero ahora en el versículos 15 ss.
"
Y el ángel de Jehová procedió a llamar por segunda vez
desde los cielos y a decir: "Por mí mismo de veras juro
(91)(shaba)-es la expresión de Jehová- que por motivo
de que has hecho esta cosa y no has retenido a tu hijo, tu
único, yo de seguro te bendeciré y de seguro multiplicaré
tu descendencia como las estrellas de los cielos y como los
granos de arena que hay en la orilla del mar(...)(92)"
Y
ahora retomamos la promesa supracitada en el vss18.
"Por
tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la
tierra, en pago de haber obedecido mi voz".
De
esta misma manera Dios "juró" sobre su palabra.
Este hecho fundamental hace que la promesa de que la
humanidad no esta olvidada delante de los ojos de Dios
adquiera capital importancia y fortalezca la Fe de los
hombres seguidores de esta tradición.
Esta
es la segunda cosa inmutable en que se edifica la Fe, ya que
Dios no solo cumple lo que habla y escribe sino que también
jura sobre ella.
COMO
SABER SI SOMOS HOMBRES DE FE
La
palabra hablada por un lado, y la palabra escrita por el
otro, son elementos "cosas" que sirven para
edificar la Fe. Pero la esencia misma de la Fe no consiste
en la confianza en estas dos cosas puramente, sino que
debemos verla como una manifestación del espíritu mismo de
la cosa(93). Como un hilo que
delicadamente engarza estas "cosas inmutables".
Este
hilo parte, no de una concepción intelectual si no desde
otro ángulo. Estas son solo marcos o apoyos que la
sustentan. La Fe tiene que ver con una percepción que
descansa primariamente sobre una base sentimental o cuerpo
anímico, como atributo del espíritu o cuerpo etéreo. Esto
nos hace suponer, por lógica, que la Fe implica a dos o
más personas, una de las cuales no tiene que ser
necesariamente la divinidad.
Ahora
entendemos el fenómeno de la Fe dentro de otro orden: el de
una relación de apertura entre dos personas que se
disponen hacia un estado de conciencia determinado. Uno
se abre al otro al depositar confianza en ese otro(94).
Esta unión es un misterio de comunión entre dos seres,
abarca toda la existencia, sin esta apertura el hombre queda
condenado a la soledad y en consecuencia a la muerte. La
confianza y la fe, en el marco de la relación con el otro,
sostiene y da sentido a nuestra presencia (como ser-en-el-mundo),
la vida se ilumina y vale la pena transitarla(95).
La
confianza en el otro es depositada meramente por un acto de
amor. Aquí el misterio divino magnetiza toda la
experiencia. Sin amor no hay fe, sin fe(entendida en estos
términos) no hay relación posible con las manifestaciones
de la vida; los ciclos de la naturaleza (vida mineral,
vegetal y animal), con los otros hombres ni con ninguna
divinidad.
Llevado
al plano bíblico, la Fe en Dios implicaría desarrollar una
relación con él. ¿Cómo cultivar un trato con lo que no
se puede conocer, con lo otro, el misterio, lo sagrado?.
Varios pasajes testamentarios nos hablan de hombres fieles
de "anduvieron con Dios".
Esto
sería imposible sin la meditación o el pensar profundo en
la creación natural entendida como obra divina. Tampoco
sería viable sin la tradición hablada o escrita, que por
su misma carga cultural da identidad al Dios que
hayamos elegido servir. Dichas fuentes le otorgan a la
polaridad divina nombre, función, representación, una
historia sagrada sostenida en los mitos, entendidos como
patrimonio cultural y existencial de la raza humana.
Creer
en Dios no significa saber que esta allá, en alguna parte,
significa encontrarse con él, a través del mundo natural y
la herencia cultural que dan forma a su personalidad. Tener
fe no es carecer de dudas o de altibajos en el camino
espiritual, sino sentir la fortaleza para vencerlas mediante
una lógica religiosa implícita en cada cosmovisión y cada
texto sagrado. Pero sobre todo es la fuerza interna o el
poder del amor que "todo lo cree" (I corintios 13:
7)como cualidad que vibra en secuencia superlativa; y
"no es defraudado" en el depósito de su
confianza.
Para
la interpretación cristológica, él seguir viviendo como
sí viéramos en cumplimiento de las promesas bíblicas como
si ya estuvieran en el presente, imaginar el futuro mejor,
significa amar al que las promulgo y por supuesto percibir
el amor de él hacia el hombre. Esto nos hace encontrarnos
hoy con nosotros mismos, hallar paz y vivir con alegría.
Veamos
un ejemplo citado en los evangelios acerca de las palabras
de Jesús:
"Se
venden cinco gorriones por dos monedas de poco valor(96)
(lit dos asariones) ¿no es verdad? Sin embargo, ni
uno de ellos está olvidado delante de Dios. Pero hasta los
cabellos de la cabeza de ustedes están contados. No tengan
temor; ustedes velen más que muchos gorriones." (Lucas
12: 6, 7(97)).
En
sus frecuentes visitas a Jerusalén, Jesús, abra observado
como los mercaderes ofrecían gorriones (gr. strou-thí-on,
término aplicado a cualquier ave pequeña) por un valor muy
bajo(98). En otras palabras, estas pequeñas aves no
tenían ninguna importancia para los hombres.
Hoy
ocurre lo mismo, ¿sabemos cuantas aves pequeñas mueren en
una tormenta que azota a nuestra ciudad? ¿Sabemos cuantos
cabellos perdemos por día? ¿No es cierto que muchos de
nosotros a estos hechos no le damos mayor importancia en
nuestras vidas? Sin embargo, Dios esta atento también a
estas cosas. Un proverbio chino compara al universo con un
gran árbol tupido de incontables hojas. Dice que al
observar el cuadro pareciera que todas las hojas adoran al
árbol, pero cuando una de ellas cae, todo el árbol se
estremece.
Sin
duda, al Ser Supremo le interesa cada uno de los seres
vivos, todos forman parte de todo y todos somos necesarios
para que funcione el universo creado.
No
es posible comprender a cabalidad la actitud de Dios de
interesarse por estos hechos aparentemente pequeños. Sin
embargo, el hombre de Fe entiende que nunca va a conocerlo
todo en cuanto a Dios, pero aún confía en él, porque lo
ama. El hombre de Fe es diferente al hombre falto de ella,
tiene otra concepción de mundo, siempre espera con
alegría. Esto llena su vida y le hace agradecer el día
presente.
Para
la interpretación del escritor de la epístola a los
Hebreos, la Fe ha llevado a los hombres a los más osados
actos de fidelidad y amor, hasta el agravio y el martirio de
muchos como lo muestran la historia de la iglesia primitiva(99).
El
análisis del contexto, deja ver que para el mundo sin Fe la
actitud de sufrir privaciones hasta el mismo fin es
inconcebible, ridículo; pero de hecho ellos estuvieron
dispuestos a vivir y a morir por lo que todavía no había
llegado(100).
"Pero
ahora procuran alcanzar un lugar mejor, es decir, uno que
pertenece al cielo. Por lo tanto, Dios no se avergüenza de
ellos, de ser invocado como su Dios, porque les tiene lista
una cuidad". (Hebreos 11: 6(101)).
Los
cristianos primitivos tuvieron indudablemente Fe en la
persona de su Dios fundamentada en el kerigma o
resurrección de Cristo, y por lo que se lee a
continuación, su Dios tuvo Fe en ellos. Ya que por
la misma Fe:
"...por
fe derrotaron reinos en conflicto, efectuaron justicia,
obtuvieron promesas, taparon bocas de leones, detuvieron la
fuerza del fuego, escaparon del filo de la espada, de un
estado débil fueron hechos poderosos, se hicieron valientes
en guerra, pusieron en fuga a los ejércitos extranjeros.
(Hubo) mujeres que recibieron a sus muertos por
resurrección; pero otros hombres fueron atormentados porque
rehusaron aceptar la liberación por algún rescate, con el
fin de alcanzar una resurrección mejor. Sí, otros
recibieron su prueba por mofas y azotes, en verdad, más que
eso, por cadenas y prisiones. Fueron apedreados, fueron
probados, fueron aserrados en pedazos, murieron degollados a
espada, anduvieron de acá para allá en pieles de oveja, en
pieles de cabra, hallándose en necesidad, en tribulación,
bajo maltratamiento; y el mundo no era digno de
ellos..." (Hebreos 11: 33-38ª.(102)).
Los
hombres de Fe, desde la perspectiva cristiana, pueden estar
seguros que Dios tiene un lugar para ellos, su hogar,
mediante la descendencia de Abraham -el sacrificio de
Cristo-una bendición aguarda a la humanidad.
Como
estímulo Hebreos 6 13-19 nos dice:
"Porque
cuando Dios hizo su promesa a Abraham, puesto que no
podía jurar por nadie mayor, juró por sí mismo,
diciendo: "De cierto, bendiciendo te bendeciré, y
multiplicando te multiplicaré". Y así después que (Abraham)hubo
mostrado paciencia, obtuvo (esta) promesa. Porque los
hombres juran por el que es mayor, y su juramento es el fin
de toda disputa, ya que para ellos es una garantía legal.
De esta manera, Dios, cuando se propuso demostrar más
abundantemente a los herederos de la promesa la
inmutabilidad de su consejo, intervino con un juramento,
a fin de que, mediante dos cosas inmutables (la
palabra oral y escrita) en las cuales es imposible
que Dios mienta, tengamos nosotros, los que hemos huido al
refugio, fuerte estímulo para asirnos de la esperanza
puesta delante de nosotros.(103)
".
Las
Escrituras Hebreocristianas no pretenden, en el espíritu de
sus textos, ser testamentos para un solo pueblo; los dogmas
de los hombres "que nada entienden" así lo han
clausurado. La exposición precedente, se basó en solo una
vertiente de tantas. Pero estamos conscientes de que la
Palabra de los Dioses no puede ser encerrada en ningún
marco sino que emana hacia el interior de los hombres por su
misma naturaleza. Los mismos presupuestos fundamentales
pueden hallarse en los credos de todos los pueblos a lo
largo de la historia del hombre. Así lo entendemos y así
debe ser su aplicación.
Los
hombres de Fe, tanto de la antigüedad como de la
actualidad, y que pertenezcan a cualquier tradición
religiosa, pueden tener el estímulo de la palabra jurada de
Dios para mover montañas. Por ello, tales espíritus
preclaros pidieron a Dios en oración más Fe. Esto requiere
solicitar más pruebas de que la palabra de Dios es cierta,
es pedirle a Dios más justificación de su amor y que nos
sintamos seguros de ese amor; y de que todo lo que El ha
hablado en el discurso mudo de las maravillas naturales
patrimonio de todos los seres, y ha escrito en los textos
sagrados de todos los tiempos mediante sus profetas, tesoro
de sus civilizaciones, se cumplirá sin falta: porque su
amor lo demanda; y porque él así lo ha jurado.
El
siguiente trabajo fue inspirado en parte en una nota que
publicó la revista oficial de Watch Tower Bible and Tract
Society, en su N- 15 de mayo de 1966. A aquellos autores
anónimos, que seguramente están entre los muchos hombres
de Fe, sea mi reconocimiento. (*)
(*)
Fuente:
Este texto de Sergio Fuster nos ha
sido enviado para su edición original aquí.
(NOTAS)
-
Newton
había observado anomalías en los movimientos de Júpiter
y Saturno que le resultaron inexplicables, llevándolo a
pensar en la idea de Dios y la necesidad de su
intervención para corregirla. Sin embargo, Laplace
demostró en realidad que sus sistemas planetarios eran
estables y se autocorregían demostrando que Dios era una
hipótesis innecesaria. Cf. Exposition du systeme du
monde, 1798.
-
Newton,
I: "Principios matemáticos", Barcelona,
1993.
-
Baptist
Metz, J: "Teología contra mitología. Apología
menor del monoteísmo bíblico". En
"Cuestiones epistemológicas". "Materiales
para una filosofía de la religión". Madrid,
1992, Tomo I, pp. 279-294.
-
Esta
inscripción se halla hoy en el Museo Británico de
Londres. El texto completo fue editado por H. Junker: "La
mitología de Menfis", Tratados de la Academia
Prusiana de Ciencias, Berlín, 1939, N-23.
-
Las
citas bíblicas que ofrecemos en este trabajo serán
tomadas de la Nueva Biblia de Jerusalén a
menos que se indique lo contrario.
-
De
la palabra Kosmos (lit. orden) deriva cosmético,
mostrando la belleza y la armonía del universo. Las
propuestas pitagóricas mostraban ideas ocultistas que
versaban sobre un universo vivo emanado desde el Absoluto
y como consecuencia, los seres humanos compartían su
naturaleza astral. Dicho pensamiento ya estaba presente en
las mitologías paloorientales con relación a los motivos
de la multiplicación a partir de lo UNO y la solidaridad
del hombre con los minerales, vegetales, planetas, etc.
-
Es
de notar, que en el hebreo bíblico la expresión 'e-rets,
que se vierte como tierra, en esta ocasión se refiere a
la tierra en oposición con el firmamento. La palabra 'adha-máh
es otra variante que suele traducirse como terreno o suelo
cultivable. Es interesante ver también, que algo similar
encontramos en la inscripción egipcia supracitada donde
aparece la palabra pt para cielo, mientras que la
variante p3t se suele utilizar para "era
primordial", "en el principio", aunque
ellos, a veces, empleaban el concepto de Ma'at para
señalar un orden trascendente. Cf. Con los Textos de las
Pirámides, 474ª donde dice: "¡El espíritu (aj)al
cielo, el cadáver a la tierra". Cf. Jacq, C: "El
origen de los Dioses. Claves para descifrar los textos
de las pirámides", Barcelona, 1999.
-
Según
algunos eruditos bíblicos la tradición del Génesis fue
legada de este mito, aunque es un tema para su discusión;
mas que nada desde un punto de vista filológico.
-
En
acadio la palabra cielo se funde con la idea de Dios (protopanteísmo
-meter dentro de-) dingir an, en su valor
fonético, mientras que su signografía pictográfica ( c.
3100 a. C.) y cuneiforme (c. 2400 a. C. ) se tallaba con
una estrella de ocho puntas. Por otra parte, para tierra
podemos argüir que corresponde a la representación de la
parte más baja de la piedra du, gin, gub (lit.
pie, andar).
-
La
palabra acadia traducida generalmente como horno es ku-bu.
Sin embargo en Enuma Ellis (IV, 136, I, 3), ka-bu
designa al cuerpo de Tiamat, el monstruo que da origen al
cielo y la tierra (universo), en este caso asimilado al
embrión o al feto que da origen al mundo. Cf. Eliade, M:
"Herreros y alquimistas" Madrid, 1993,
pp. 68, 69. Ver Thureau-Dangin: Notes assyriogiques,
XXXV. En Revue d'Assyriologie, 19, 1922, pp. 81.
-
Hablamos
de ateísmo en la perspectiva de Bloch y como
característico de nuestros tiempos. Cf. Gimbernat, J. A: "El
ateísmo religioso", Madrid, 1996, pp.209-220.
Véase Bloch. E: "El ateísmo en el cristianismo",
Madrid, 1983.
-
Este
motivo mítico es muy arcaico. En Sumer la madre Nammu
cuyo nombre se escribe con el pictograma de Mar primordial
(semen), engendra por partenogénesis al cielo An y la
tierra Ki, de su unión sale la atmósfera Enlil. Cf.
Kramer: From the Tablets of Sumer, pp. 77 ss.
-
E.
A. Milme escribió: "No podemos hacer conjeturas
acerca del estado de las cosas (en el principio); en el
acto divino de la Creación Dios no es observado ni tiene
testigos". Jastrow, R: "El telar mágico. El
cerebro humano y el ordenador", Barcelona, 1981.
-
Traducción
del Nuevo Mundo
-
La
sabiduría oriental supo plasmar, lo que en occidente se
conoció por medio de las ciencias herméticas, de una
manera magistral en el concepto de atman de Brahman dentro
del atman de jiva. Cf. Brihadaranyakopanidhat, IV,
4, 5.
-
Jung,
C. G.: "Arquetipos del inconsciente
colectivo", Barcelona, 1997.
-
El
sabio Proclo dijo: "La Divinidad que habita dentro de
ti sabe que puedes conocer al Ser Divino, del que tu Alma
no es más que un rayo".
-
Op.
cit.
-
Montesquieu:
"Del espíritu de las leyes", Barcelona,
1987.
-
Las
otras tres leyes restantes son: 1) el Electromagnetismo,
2) la Fuerza nuclear fuerte y 3) la Fuerza nuclear débil.
-
Gracía
Bazán, F: "Gnosis la esencia del dualismo
religioso", Bs. As., 1978.
-
Según
R. Otto, "el sentimiento de criatura". Cf. "Lo
Santo", Madrid, 1980, pp. 16. Cf. Steiner, R:
"Teosofía", Bs. As.,1977.
-
Aquí
la expresión "máscara" es aplicado, en
términos de Jung, con relación al rol social que la
divinidad representa en el marco de una tradición
determinada.
-
Ricceur,
P: "Fe y filosofía. Problemas del lenguaje
religioso", Bs. As., 1994, pp. 77-80.
-
La
magia, como fenómeno psíquico, también está
basamentada en que en la naturaleza hay leyes que regulan
sus ciclos y movimientos, pero que están ocultos por
misteriosas fuerzas y que hay que imitarlas para producir
determinados fenómenos deseados. Los egipcios, entre
otros, realizaban complejos rituales para animar al Sol a
salir victorioso al despuntar el alba; ya que pensaban que
el astro peleaba una peligrosa batalla en el inframundo.
Dicho temor, era solidario con muchos pueblos de la
antigüedad.
-
Cf.
Jung, C. G: "Psicología y alquimia", Bs.
As., 1957.
-
Nuevo
diccionario Enciclopédico Ilustrado,
Bs. As. 1958.
-
Ib
Diccionario
de la Biblia, Barcelona,
1963, pp. 686.
-
Ib
-
Esto
lo veremos aplicado más adelante en nuestro análisis del
Génesis cuando veamos el ejemplo de Abraham. Sin embargo,
es de destacar que el judaísmo recalca en Abraham más
que obediencia la justicia. Cf. Jubileos 23: 10; 6:
19; 18: 1-19; 21: 2.
-
Cf.
I Macabeos 1: 12-16.
-
Para
ejemplos de Fe en la literatura rabínica, Cf. Strack&Billerbeck:
"Commentar Zum N. T. Aus Talmud und
Midrasch". Citado en "Diccionario de la
Biblia", Barcelona, 1963.
-
En
los evangelios sinópticos la Fe es aplicable a varias
situaciones. Tiene que ver con la sanación (Marcos 5:
34-36); con obrar milagros (Marcos 9: 33; Mateo 17: 20;
Lucas 17: 6); Fe en Dios como objeto (Marcos 11: 22-24).
-
Grabner-Haider:
"Vocabulario práctico de la Biblia",
Barcelona, 1975, pp. 583-584.
-
Versión
Moderna.
-
Nacar
Colunga.
-
Nueva
Biblia de Jerusalén.
Traducción
de Nuevo Mundo.
-
En
dicha dirección tenemos el testimonio de Filón, para
quién la Fe es de importancia capital y escatológica en
la experiencia religiosa.
-
Dicha
condición hace necesario una revisión de la primicia
escatológica entre la secta de los cristianos que desde
aquí se diferencia sustancialmente de la hebrea-judaíca.
Cf Fuster, S: "El hombre y los ritos funerarios
dentro de la escatología hebrea", on-line www.temakel.com,
2003. Es un tema a discutir acerca de la condición postmortem
de Jesús en actividad, ¿Metamorfosis, posesión,
resurrección, metempsicosis?. Cf. Elaine, P: "Los
Evangelios gnósticos", Madrid, pp. 40-90.
-
Westcott
y Hort: "The Nuw Testament in the Original Greek",
N. Y., 1981. Cf. "English text Underneath: An
interlinear Word-for-word translation into English",
1969. La siguiente lectura fue tomada del manuscrito
Alejandrino (A, 02), que data del siglo V e. C., que para
la exégesis de las epístolas ha sido muy útil debido al
koiné elevado que presenta; y el Vaticano 1209 (B,
03). Este último en un códice en pergamino que contiene
casi toda la Biblia y data de 350 e. C. Es el mayúsculo
más importante debido a que tiene el menor número de
faltas hasta el momento conocida; ya que representa una
forma de texto divulgado en Egipto alrededor del 200 e. C.
Cf. O'Callaghan, J: "El cristianismo popular en
el Antiguo Egipto", Madrid, 1975.
-
La
posición de estin al principio de la oración es
una manera de preparar la definición de algo.
-
Participio
pasado.
-
Lit.
cosa.
-
Participio
pasado
-
Pisteúein,
creer. Se emplea 240 veces en las escrituras, muchas de
las cuales no tienen un sentido estrictamente religioso.
-
En
el léxico hebreo para "fidelidad",
"estabilidad", "firmeza", "estar
firmemente establecido", "ser perdurable"
(Ex. 17: 12; Dt. 28: 59; 1Sam. 2: 35), se traduce de la
palabra 'a-mán y otros términos semitas afines
utilizados en los contratos comerciales de los textos de
Nuzi y de las cartas de Ras Shamra, donde es usual el uso
en compromisos y juramentos como símbolo lenguágico. Es
importante notar que de dicho lexema se deriva la palabra
"amen" tan usada en el género epistolar del
lenguaje neotestamentario.
-
En
el griego bíblico, dependiendo del contexto esta palabra
también puede significar "fidelidad" (I Tes. 3:
7; Tit. 2: 10).
-
En
la literatura clásica pístis significa la
confianza que se pone en los hombres, aunque alude a veces
a los Dioses. En Homero rara vez pisteúein tiene
un sentido religioso. Pisteuein tois theois, lit.
"Admitir la existencia de los Dioses". Si en
Hesíodo, 372; Sófocles, 14445.
-
Las
etimologías propuestas están mayormente tomadas del "Diccionario
Griego-Español" de Miguel Belagué. (Madris,
1965).
-
En
el Antiguo Testamento se puede observar una connotación
similar, por lo que tiene una relación directa con el
Nuevo Testamento en este punto. En Génesis 15: 6, se
habla de la buena disposición de Abraham para recibir una
promesa, en este contexto Fe sería "un abandonar a
cuenta" o un acto declaratorio como era usual entre
los sacerdotes en el pago del diezmo. Dios define esta
confianza de Abraham como un comportamiento que se debe a
la alianza. Cf. Coenen, L-Beyreuther, E-Bietenhara, H: "Diccionario
teológico del Nuevo Testamento",
Salamanca, 1980, Tomo II, pp. 177.
-
Mouton
y Milligan: Vocabulary of the Greek Testament
(1963, pp 660).
-
Con
relación a este tipo de transacción en ejemplos
paleoasirios caravaneros, ver Larsen: "Old
Assyrian Caravan Procedures", Estambul, 1967, pp.
8, 10-12. Cf. Con las crónicas de Estrabón (X. 13. 7)
con relación a los tributos de equinos desde Armenia
hacia Persia y la expectativa real de tomar posesión de
la tropilla antes de verla.
-
Presenta
también la idea de "algo que no parece, es".
-
Sauneron-Yoyotte:
"La Naissance du monde", París, 1960.
Cf. Ogdon, J: "Discussions in Egyptology",
N 13, 1989, pp. 59 y ss.
-
Larock,
V: "La penseé mythique" I, Bruselas,
1945. Van Der Leeuw: "Phanomenologie der
religion", Turinga, 1933. Citado por Ogdon:
"La naturaleza humana antes y después de la
muerte según las concepciones egipcias", on-line
www.venezuelaegiptologica.com
2004.
-
Según
la versión del "Libro del conocimiento de la
Génesis del Dios sol y la destrucción de 'Apop'".
Papiro Nesi-Amsu 310 a. C. El original se encuentra en Fascsimiles
of Hieratic papyri in the British Museum, pág. 14,
Lámina XII.
-
Traducción
de Derchain: "Le Papyrus Salt 825. Rituel pour la
conservation de la vie en Egypte", En Mémoire de
I'Academie Royale de Belgique. Vruxelles", 1965.
-
Kenopanishat,
III, IV.
-
Enuma
Ellis, Tableta VI.
-
Salmo
19.
-
Hechos
17: 27.
-
Sin
embargo, se ha optado por pronunciarlo como Yahvé o
Jehová. Muchas escuelas judías, no solo abandonaron el
uso del nombre sino que lo reemplazaron por la palabra
"Señor" (hb. 'dn. Lit. 'adhonai).
La elección de los puntos vocálicos para 'adhonai
es tardía (Lit. a. o. a). Según algunos místicos no es
arbitraria. Se decía que encerraba la clave del
tetragrámaton (Yahowa).
-
La
lectura "Jehová", puede trazarse a la temprana
Edad Media. La encontramos en el manuscrito "Puñal
de la fe contra moros y judías" (1270) de Ramón
Martín, un monje dominico español a quien el Papa
Clemente IV comisionó para descubrir palabras del Talmud
que fueran ofensivas para los católicos. De ahí la
heredamos en nuestras Biblias. Jehová o Jehováh es la
forma más conocida en occidente.
-
Este
tema abre la polémica acerca de sí los patriarcas
conocían el tetragrámaton o no. Alt aborda esta
problemática acerca del culto patriarcal y que solo
adoraban al Dios del Padre. Otra opción es que los
hebreos conocieran su pronunciación pero no lo que
implica el "conocer el nombre de Dios", es
decir, la conducta ética envuelta en su adoración. Cf.
Alt, A: Der Gott der Vater (BWANT; III: 12, 1929).
-
"El
equivalente de "yo existo"(si pudiese concebirse
esta alternativa en la mentalidad hebrea) sería hayithi
(Tiempo perfecto), o "yo soy fulano de tal",
sería ani. Ehyeh no puede significar otra cosa
más que "yo seré o "llegaré a ser"
cierta cosa. Journal of Biblical Literature,
Tomo 23, pp. 23-26, 1904.
-
Let
your name sanctified: WT
1961, pp. 80, 81.
-
Pierrotti,
N: "El tetagrámaton
hebreo, su origen y significado", on-line www.ieab.com,
2005.
-
Usamos
el término "metafísica arcaica" o "teodecia
arcaica" debido a que consideramos que el antiguo
tenía perfectamente integrado un pensamiento coherente
dentro de sus recursos míticos, por lo tanto, no estamos
de acuerdo en llamarlo pre-filosófico simplemente porque
nos es desconocido.
-
Op.
cit: Nota 12.
-
La
escuela filosófica búdica del yogacara, siglos
antes de Cristo, ya había desarrollado un presupuesto
parecido a los estratos o naturaleza de la mente (Cf.
Freud). Hablaban de un estado inconsciente llamado
"Dependencia de otro", en las ideas que se
hallaban intraducibles como en un estado latente o
subliminal, y un estado "imaginado", en donde
aparecían recién las creaciones mentales o las
apariencias.
-
Op.
cit.
-
Los
babilonios tenían un representante del logos o ru'j,
era Naammu, representado por el signo para aguas
primigenias o lit. "semen", mostrando su
carácter andrógino. Es interesante notar que el signo
egipcio para agua corriente (vvv)(Gardiner N 35),
corresponde al fonema n, y la doble corriente (vvv;
vvv) representa a nn, o al nun, las aguas del no
ser, lit "no". En ciencias ocultas, este
logos o verbo es traducido como la "zona
astral", ámbito dimensional invisible en el que
contiene todos los arquetipos de los seres que existieron
y que volverán a existir.
-
Cf.
Schwarz, F: "Iniciación y pensamiento simbólico
en el Egipto faraónico", Bs. As., 1998. El autor
propone un excelente examen sobre la trascendencia de los
Dioses egipcios con relación a la concepción
monoteísta.
-
Cf.
Con las dos cronologías propuestas: Bright, J: "La
historia de Israel", Bilbao, 1970, y Archer, G: "Reseña
critica de una introducción al Antiguo Testamento",
N. Y. 1977.
-
Eliade,
M: "El mito del eterno retorno", Madrid,
2000. pp. 107-111.
-
Los
textos de Ugarit conocidos como UT 52; CTA 23, KTU 1.23;
demuestran las características de la naturaleza lascivas
de las divinidades cananeas.
-
Del
Olmo Lete, G: "Mitos y leyendas de Canaan, según
la tradición de Ugarit", Madrid, 1981.
-
Op.
cit.
-
Fuster,
S: "La religión del Antiguo Israel, perspectivas
históricas y fenomenológicas", Bs. As. 2003.
-
Según
los mitos hebreos, Dios condenó a Adán y su prole a ser
malditos sobre el suelo y a volver a él después de su
muerte. Cf. Ib.
-
Para
textos jurídicos, Cf. Milano-Weidner, AFO n-17, pp
276-277.
-
Para
ver un ejemplo de juramento de fidelidad de los eunucos a
Tudkhaliya IV; Cf. Von Schuler, E: "Hethische
Dienstanweisunger fur hohere Hof-und Staatsbeante"
Graz, 1957, pp. 8-25.
-
Hemos
elegido esta traducción ya que vierte el texto con la
palabra "juramento", aunque no esta la palabra
"jurar" en el hebreo original, sin duda,
permanece implícito debido a la postura de "alzar la
mano".
-
Traducción
del Nuevo Mundo.
-
Puech
Emile: "Tratados y juramentos en el Antiguo
Oriente Próximo", Doc. En torno a la Biblia,
Navarra, 1994.
-
La
tablilla data de 1480-1450, y se encontró una columna en
buen estado de conservación en Tell Atschana, en Siria.
El texto comprende 45 líneas y fue publicado por Wisemen,
D. J: "The Alalak Tablets", Londres,
1953, pp. 31-32.
-
Este
tratado fue encontrado en Ras Shamra, contiene 119 líneas
y es una alianza entre el rey hitita Mursili II y el rey
de Ugarit Niqmepa. Kestemont, G: "Le tratié entre
Mursilo II du Hatti et Niqmepa d'Ugarit".
En Ugarit-Foschungen 6, 1974, pp. 85-127. Cf. Virolleaud,
C: "Le Palais royal d'Ugarit, (Mission de Ras
Shamra XI)", París, 1965.
-
Cf.
con Jueces 16: 7; 13, donde Sansón se ato siete cuerdas.
Es preciso aclarar también que la relación entre jurar y
siete es discutible. Cf. Vine, W: "Diccionario
Expositivo de las palabras del Antiguo y del Nuevo
Testamento exhaustivo", Colombia, 1999, pp. 166.
-
En
las Escrituras Hebreas aparecen más de setenta veces
referencias a que Yahvé jura, pero nunca utiliza la
palabra 'ala (maldición sobre sí mismo) sino Shaba(siete).
-
Traducción
del Nuevo Mundo.
-
Gálatas
5: 22, 23, nos habla de los frutos o resultados de tener
el espíritu de Dios, a saber: Amor, alegría, paz,
paciencia, afabilidad, bondad, fé(pistis),
modestia, dominio de sí.
-
Higora,
S: "Vocabulario teológico desde nuestra realidad",
Lima, 1979, pp. 102-106.
-
Ib.
-
Un
asarión era la decimosexta parte de un denario.
-
Traducción
del Nuevo Mundo.
-
En
una inscripción sobre las tarifas del Emperador
Diocleciano (301) se observa que los gorriones eran los
pájaros más baratos, ya que se usaban como alimento. Cf.
Deissmann, A: "Light From the Ancient East",
N. Y. 1965, pp. 273-274.
-
Martirio
de Policarpo, en "Actas de Mártires",
pp. 31 ss.
-
En
una carta anónima a un tal Diógenes un cristiano
escribe: "viven en sus respectivas patrias, pero como
si fueran forasteros. Cumplen con todas las obligaciones
de un ciudadano, pero todo lo soportan como fueran
extranjeros. Para ellos cualquier país extraño es una
patria, pero toda patria les resulta extraña.(...)Están
en la carne, pero no viven según la carne". Citado
por Vives, J: "Los Padres de la Iglesia",
Barcelona, 1988, pp. 411 ss.
-
Op.
Cit. Nota 97.
-
Ib.
-
Ib
|