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EN
BUSCA DE QUE ME NOMBRES
aquí
entre cumbres gastadas por mis vigilias
encuentro un nombre escondido
disfrazado
las ruinas se oprimen detrás de la llanura
yo no sé de otra
posibilidad
las imágenes destejen al poniente
su rojo laberinto de greda
y las hebras de un entramado recordar
me anudan a otra espalda
sigo siendo la misma que vio
la que leyó las letras en el templo
el rayo y el fuego endurecen la piedra
la sal pule el dibujo
en mis manos
ese gajo de eternidad impuesto
y el fango
que me responde quién soy
todo está del revés
una mirada desde otra parte
puede ser lo absoluto
o ninguna cosa
re– crear cada
espacio
según una posición cualquiera
según un estadio tal vez libre
quizá construido por indigencia
por queja
ya es un giro en sí
cabeza abajo
la realidad no es una actitud
distinta de mis actos
son los sucesos consolidados en mí
una quietud que avanza en su trayecto
en esta lejanía de sentirme idéntica
puedo cambiarlo todo
de regreso
y este murmullo que tranquiliza
y este ir y viajar inadvertido de los peces
y este puro cruzar de alas
caminar de corales
adornar de espuma
contra mi tajante fluir de agua desprejuiciada
envolvente
mineral
de perpetuo
de nunca
consigo ver cómo el horizonte trasiega auroras
crepúsculos
hacia mis ojos que son contados por la arena
mirados por el tiempo
por qué no hallar lo que es cierto en lo insondable
por qué no ser Jonás devuelto de una boca
rodeado por la corriente hasta el alma
por qué no llorar lágrimas de nubes para estar
por qué no resurgir con cada ola que se suelta
en la playa
y dejarse arder al sol de los retornos
y beberse sobre amplias rocas
y absorberse
hasta ser factible intervalo
o más
hoy me permito la pena
como si fuera pieza de alguna rebelión
de algún rebote lanzado al desamparo
o a la soledad
una ajena intuición me dedica quimeras
pero mi deseo se ciñe con el pasado
la única abertura es el ahora
busco un pretexto
y entre tanta incuria
me aventuro hacia el sol
como el corazón de un ave
Creó, pues, Dios al hombre a su imagen
Génesis, 1-27
puedo todo
hasta el íntimo gesto de crear
a la vida nos ponen con una misión
con un cifrado saber que se rastrea en la carne
hasta convertir al tiempo en escolta de
varios huesos apenas bosquejo de nosotros mismos
tal vez nosotros mismos
ya en el final del recorrido
repito y me desconozco
el caos reanuda una idéntica larga hilera de veces
la ausencia
un no ser que acude acaso adrede
e interactúa con lo diario
una nada imperiosamente deseada en donde juego siendo
en donde elijo quedarme
como un dios aprisionado
obsesivo
modelando por necesidad
hasta la fatiga
mi obra
la labor
y mis dedos que interpelan cisuras en otro plano
me alojo en él
como en la lengua que no enmudece mi sospecha
y en la elipsis que apuntala mi elegía
sostengo en el rebelde porque de estos bienes
mi sanguínea escritura
una atinada afirmación
la bendita acústica de las ánimas
que me pueblan
* Something strarge is the soul on the
earth
George Trakl
después de la ablución
mi silueta abandona el ritual
ya no soy yo
soy el agua que circula y no se deposita
soy el alma del agua
lo extraño
el elemento constante
un espíritu con afán de indicio posible
una cadencia interior
el suave significado de la huella
por la que trajino una andanza fecunda
me sé algo central y delicado
intenso
me siento algo trascendente
puesto a vivir
* Algo extraño es el alma sobre la tierra. G. T.
es probable que hoy me contradiga
la noción de una certeza que se labra de lo simple
me explica desde un ritmo inicial
desde el aire que se enfrenta con el agua
desde lo que no se ve
de la coincidencia con lo divergente
nacerá un cambio
un conflicto
la fisura donde pienso al ser
soy cautiva
y al mismo tiempo
la victoria me libera
mi contradicción indaga la esencia permanente de las cosas
Una gota más una gota, no hacen dos gotas,
hacen una más grande.
Dicho Popular
nostalgia
tristeza que provoca la memoria del bien perdido
o de encontrarse lejos
o de verse solo
la acongojada perspectiva de vivir siendo un andariego
sin pertenencia donde abrigarse del dolor
porque esa facultad aprieta adentro
y es uno
y es todos los juicios
nadie puede cubrir nuestra angustia
aquella que nos espera para que empecemos a volver
para que nunca terminemos de llegar
aquella de la que estamos hechos
todos añoramos una misma región
igual los ríos y el mar
que confluyen
pero siempre dejan una gota ausente
allí
donde se puede crecer
Uno tal vez ponga ya de pie sus sentidos
y parta a responderse con la misma pregunta
Gabriel Lotorto
de nuevo el insistente y vago aleteo del viento
el plan de principio que me acosa
y el remolino del final como una llama
si volver fuera lo que ampare mis dilemas
los cobije sin averiguar
sin pedir explicaciones
volvería
total por cada tramo de envés
se me unirán suficientes enigmas
que sólo aumentarán mis demandas
seré detrás de lo inconcluso
la brizna exacta de inseguridades que irrumpe
con la marcha pausada y en retroceso
que se mantiene a su pesar entre mareas
hasta ahogarme en las ganas de reformular
lo que es
en otro sitio
en otra latitud
para poder ir
o venir
interminables veces
con la misma incógnita
por momentos
pierdo cualquier alcance
y un afluente de desorientación
deambula por mis arterias
ya no acierto con el agua
ni con el fuego
que templados supieron afianzar mi sangre
dejo de ser también como la tierra
y otro es el aire que me aviva
desde miles de pedacitos
voy
en busca
de que me nombres
como un alma errabunda
canto ante los susurros de un panorama sin luz
de una colina sin cuevas donde asilarse
o protegerse
me agoto en una garganta sin humedad
o en el llanto profano de los hombres que confían
sin notar que es la nada quien maneja el tiempo
un lapso que se fagocita hasta la matriz
unas pocas horas de inoportuna felicidad
unas pocas horas sin culpa
me pregunto si se acabará este baldío
este páramo de vanidades extensas donde todo se esfuma
donde ingenuas cimas se confunden con el cielo
tan alejado
me pregunto si alguien en esta selva de trampas inútiles
se detuvo a pensar en lo aparente
o en la rosa
la líquida rosa que se despeña en su rosal
de unos días
intento cantar desde el olvido entero
desde mi propia omisión
ensayo ser
una integridad sin máscaras
una zona llena de lucidez
duele en la tarde
el asfixiante resquebrajar del invierno
pero allí está el bien–
estar
a mí me daña la piel
el despiadado vértigo de lo que no se ve
las apariencias se condensan en las formas
una variación sería nacer antes de época
o descubrir que no he nacido
asumo la tempestad
la vez que no evité la suerte
el delirio
logré entreverlo todo
a la zaga del perímetro de un día
el comienzo fue el comienzo
yo
estaba siendo creada
observo
una y otra imitación de mí
frente a mí me desplomo sin tocarme
y soy de agua
de amatista
o de infinito
multiplico mis perfiles sin irme demasiado lejos
pero me reúno distante en un remoto contorno
aquí
más allá de mí una identidad parece imposible
sin embargo
el reflejo de mis ojos que me divisan
hace menos difícil la perfecta ceremonia
de tener que volver a esta osamenta
después de haber sido tantas
escapo
huyo de lo cierto y de la noche
de la pesadilla inefable
del sabor rancio que ocasiona la providencia
cuando entiendo que es la clara verdad
cuando veo a la tenaz fortuna
que me empuja hacia sus desafíos
pero no alcanza con que ciegue mis sensaciones
ni que reniegue de mí
ni que diga basta
fugarme
tampoco es suficiente
tal vez si disimulo
consiga desterrar la acedía
o tal vez ni aún así
* à la fin la masque devient visage
* a la larga la máscara se convierte en rostro. Marguerite Yourcenar
... quizá detrás de la moneda esté
Dios.
Jorge Luis Borges
estoy
donde nunca dejo de buscar
me encauzo
me abarco
me ignoro
siento cómo lo lejano me empuña
soy fuerza
una hechicera que calcula un calendario
el almanaque se me brinda flexible
y cada día es un zahir
cada número un reino
el vacío un sen–ti–do diferente
la alquimia
o mejor
la formación
puedo verme
trazando con mis manos sobre el polvo racial de las costas
en cada continente
un anuario de sal y de fuego
mitigo mis secretos
es el tiempo quien me recobra
mientras mi piel va
soltando una arenisca reciente
tibia
que me re–crea
incalculable
palimpsesto
desde
de algún fragmentado
lo repentino
suspendo el tiempo
mi boca se abre como la de un pájaro
pruebo capturar el vuelo
no tengo rumbo urgente
con equilibrio honro el aliento de la plenitud
me demoro
contemplo lo austero de la vista
vertiginoso un punto estalla en mis ojos
inconcebible
una geometría se hace enorme
ideal
y el firmamento se expande oculto alrededor de mis plumas
* And the death won’t have domain
Dylan Thomas
a veces quisiera transformarme en luna
o tener estrellas que jerarquicen mis tobillos
o sentir un río de nieves perdurables
habitando las raíces de mi cabellera
o ver peregrinar al sol hasta ponerse
entre un codo y otro de mi cuerpo
ambiciono ser una con lo natural
experimentar el color de la hierba
mezclado a la libertad de mi razón
y el perfume del aguacero que se alarga
desde la serranía cubierta de romero
hacia mi frente
entonces no reconocerme
ser día
noche
cielo
tierra
ser condición de mí misma
así la muerte pasa
ignorando que por las inexploradas ranuras de mis uñas
puede imperar velado
el secreto del cosmos
* Y la muerte no tendrá dominio. D.T.
me quedé
centinela junto al viento
y un rugido del aire confinó en mí
su capricho
inspiro la incidencia de la luz
en la terca confianza de la sombra
exhalo una locuaz alianza cincelada de tinturas
para desplegar nuevamente el riguroso remanso
de la naturaleza
respiro
sigo sujeta a los ciclos más antiguos del paisaje
voy cayendo
una lazulita en mi destino
me vuelve siete veces
y llego a deducir mis pasos
a partir de una distancia cercana
que deja que me evoque
desciendo encima de la tierra luminosa
concéntrica
atraída por los surcos de un perdido itinerario
la inmensidad ejecuta su vigorosa armonía de espejos
yo me modifico
durante la entrega
el devenir hace
de este duelo
un manantial inagotable
Para que no te olvides, que si existo
ha sido sólo para nombrarte.
Hugo Ditaranto
con humildad tu voz
acaso sea lo que solicito
oír
oírte
hasta desatenderte
hasta volver a escuchar
los acordes de las quebradas que cimbran
el bramido del océano cultivado en una caracola
la canción del aire cuando eleva las hazañas de los héroes
o cuando pergeña mitos
para dejarlos prosperar de casta
en estirpe
oírte nombrarme con la gracia de una flor
llamarme por mis versos
soy grafía que alberga entre sólidos renglones
montados a reserva
la ilusión de tu milagroso decir
* –Hypocrite lecteur, –mon semblable, –mon frère!
improvísate una nueva existencia
cada vez que me pronuncies
* –Hipócrita lector, –mi semejante, –mi hermano! Charles
Baudelaire
asciendo en medio de un humo infatigable
aquel calor lleno de lenguajes
reincide
la promesa quedó franca ante la hoguera
y una energía perduró ágil
expiada por la pira fatal que fue mi grito
hacia occidente un rezo se quema
se retuerce
me asemejo
al humo
decido que mis oraciones penetren inalcanzables confines
luego de desnudar aquella adormecida liturgia
hoy
el trabajo es solitario
sigiloso
con prudencia
formar una ética
una estética
y nada más tener discursos
arquetipos para derribar
me expatrío de la ley
entera confecciono los tramos
de una gran estrofa
que me olvida en los bordes
entrelazo cada remate
el poema no tiene fin
* Puis, l’homme, de faute en faute,
trouve le chemin qui mène au feu.
Antoine de Saint-Exupéry
quizás a menudo incurra en el equívoco
y este éxodo no sea más que
el tránsito por los escalones de
una montaña abierta al resplandor de
un abismo enclavado en lo umbrío del suelo
apegado a blandas rendijas de ancestrales cavernas
emplazado en el talante hundido de un volcán
donde exquisita la arcilla hecha flor de cuatro pétalos
me concede averiguar en sus cenizas
el fuego
diáfano pórtico que me dará vida
después de haber bailado la última danza
para conseguir amanecer igual al cielo
honda
tan enorme
como el sol
* Luego, el hombre, de error en error, encuentra el camino que lleva al fuego. S-E.
una brisa anuncia hoy mi fe
es una plegaria
además es música
un renovado suplicar de voces
y de esperas
parte el viento para instaurar el mundo
para fundarlo
sublime
re– ligo
en un soplo
mi voz
a esa ofrenda
y juro
y capitulo a la rueda de lo eterno
* Mantua me genuit
Virgilio
aspiro a ser uno
o todos los leones
traspasar el eximio fuego que delimita un círculo
esa temida esfera donde arder sería empezar
y elevarse
emprender
conquistar las nueve órbitas celestes del Paraíso
si obtengo la justa letanía
o la mano de mi firme maestro
que sea solito mi oficio
quien revele mi terruño
y abra
la flor
* Mantua me generó. V.
Pero también, también los dioses mueren para ser inmortales
y volver a encender, en un día cualquiera, el polvo y los escombros
Olga Orozco
hoy me conocí rayo
fulgor primero saturado de creación
lancé mi brillo en torno de los sueños de otros soles
y amaneció luz el día
más tarde
la realidad completó hombres de polvo
como espejismos que se van desmoronando
uno
detrás
del otro
hacia el desierto
donde cada partícula de sal
se define en roca
y así
mudado en piedra
lo permanente conserve
quién sabe
la
manera
de resistir
símbolos profusos
y una visión cautivada por lo exótico
suelo ser como una pitonisa
delante del vértice azul de mi obligado arcano
que traspongo
en un rincón hay una niña que llora
sentada a la vera de un cristal
me nombra
pero mi nombre ya no resuena
sin pactos
me adivino
me pregunto quién soy
ardua ocupación la de develar
compleja artesanía la de mi modo
creo ser aún un poco más
esta que proyecta
la palabra
fiel ente que acontece en silencio
en penumbras
que arriba como una bocanada de dolor
que aumenta como la tierra incesante en su donar
que acaricia la vida que al fin
se alza
me pregunto quién soy
y sólo percibo ese refinado misterio que se vive
levanto piadosamente mis dudas del camino
soy fugaz
y continúo
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