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SENDEREAR
En los cerros i visto sendas de andar
animales sueltos
subir o bajar
por rodados difíciles
y en las pizarras
escribir con letras
de pezuñas, cascos,
patas de guanaco
ir
por agua
o pasto en
busca de vida.
Ariscos.
Dejar señas desde o a dónde,
rastros
efímeros
en los despeñaderos
campo de
aludes.
Eso vi allá
y en eso ando, camino este es
mi senderear con
palabras ir
por pasto de luz y
agua escondida
en los nacederos de la
evidencia.
Y aunque también
aquí las avalanchas
borrarán todo,
éstos mis rastros dejo, voy
suelto
semejante a en el
cerro aquellos animales
que andan en lo
que son hasta morirse.
RECUPERACIÓN DE LA VISTA
Yo no tengo culpa, suéltenme,
no soy malo.
estuve haciendo todo lo que los demás hacían,
armando
desarmonías pero inocentemente.
No deben a prisión llevarme porque
créanme,
no veía
bien, cometí abuso de ceguera
no estuve a altura de saber qué.
Mejor dicho en mis andanzas mezquiné amor
porque los
demás hacían así. Era el mundo
y yo ando
en el mundo.
Recién he visto claramente hoy
cómo es
esto de no hacer daño,
y vivo el cambio pero por culpa del pasado
nadie cree
que soy inocente.
Deténganse, apártense, ahora no es ayer,
déjenme
ir a donde voy,
a
sentarme en el fondo de mi casa
para
mirar la belleza de un álamo.
IDEOLOGíAS Y TRAMPAS
Dijiste que matarse por un ideal
es
hermoso, bonito,
propio de la fe o acción heroica.
Tonces ahí stán los que se explotan
con una bomba que a la vez mata gente.
¿Es bonito?
Mariposa que vuela alto a,
es
la utopía a
un país libre y hermoso cuya belleza
es
que a ahí nunca se llega.
Pero si tu mente caza esa mariposa
y la diseca,
se te seca el corazón y ya no podés cantar.
Y aquí eso de los que capturan.
a inocentes para fosilizarlos,
los
llevan al terreno rnesozoico
y duras penas se desempioja uno.
Y en librase de eso veo a jóvenes que
hacen arcadas y no consiguen
botar el anzuelo. Sería bueno
un mano en la frente ponerles, ayudarlos
a que vomiten.
A OTRA COSA
¿Pongámonos bien la vida
que
nos pusimos del revés?
En
vez de alimentar historias de plomo
digamos
cosas fáciles.
En
vez de hacer de perro del hortelano,
o
llorar a la luna porque no nos quieten,
echemos
pájaros en el jardín de las preciosidades.
Probemos saludar a desconocidos
a ve si aparece el amor,
pues qué delgado está el mundo,
qué pálido, y necesita apoyo.
Aventa una palabra uno y afecta al tiempo futuro;
por eso hay que hablar con cuidado
y
sonreír más.
Pogámonos bien la vida a ver qué pasa,
pues así como estamos se han desequilibrado
los
bancos de las plazas
y si no intervenimos
¿a
dónde va a ir la gente a tomar aire?
SU VIAJE
Anoche a solas ha reverente
sale al patio va levanta ojos
a las inmensidades, por la Cruz del Sur viaja
a donde nunca siempre.
Ahí anda a,
sin tiempo, desde lo sabido a
no recordar qué, vacía, plena de ver.
Sin mañana o ayeres, hora libre
horra de
pensar atenta sólo
a
la respuesta silente de allá.
En levedad
quedó unida a ser
centro de sí en ominosa y nada. Y
por el hilo de u grillo solitario
bajó a
tierra.
Miró en
torno paredes la casa, sí
ésta es la casa al reconocerla
entornó los
ojos resignadamente.
Se le posó en
la cara una sonrisa pálida.
Amanecía ya. Fue ese su
viaje.
CAMPOS DE LA DIFUNTA
Otra vez ando el campo este seco
de
retamos jarillas e írseme la tarde
en
lo que es ver,
sin
más estar que en mis ojos la yerma
extensión del desierto
sanjuanino.
Sesga
un pájaro desde y va a
lo mismo siempre lento a lo mismo
vuela
como
si no se moviera y se apaga.
El
cielo enciende alguna estrella sobre
los
jarillales ya oscurecidos.
Monte achaparrado donde ha muerto
y vive la Difunta Correa.
Y es
su hijo es quien llora
en tanta soledad viento trío.
Y ese es mi estar aquí en ‘l inmenso
campo
santo de ella, bravía sed a donde vine para
en lo
que me es ver sentir,
tras
el pájaro huyente del día
la
unión con la Madre.
ATISBOS
Veces me alejo caminando lejos
en
divergencia de mis propios pasos.
¿Busco
lo perdido hace miles de años?
Un hombre oscuro pervive, late
como crisálida o un algo
que pide abrir alas en
mí. Siento
que desde la penumbra me empuja pan que regrese
¿a dónde?
De
modo que divago y fluctúo
en
la ciudad bullicio y abatido
me derrumbo en los bancos de las plazas,
espero no sé qué.
El
hombre misterioso se aproxima, intenta
religarme a su mundo indefinido pero
no doy chispa. no accedo
a
su fervor de vida más allá de todo.
La vislumbre de Eso me perturba.
Hombre oculto no insistas,
ya
es demasiado tarde, no puedo
volver
a donde nunca estuve.
SIN SALVACION
Acercamiento en todo pero no
consigo más que aproximaciones tristes
como de zorro
que se relame
ante lo inabordable. Termino
introduciéndome dos dedos en la boca y trato
de destrabar la
lengua, pero está pegada,
no habla, no quiere, no
sabe
palabra luminosa
como espero.
Aspiro a definir lo innominado
como quien desafía al cielo pero caigo
y se me naufragan
las palabras en un mar de saliva. Quiero
a solo impulso de garganta decir
lo fundacional del mundo y se me resulta
un
tartamudeo sin sentido.
Desolado,
mano en la mejilla pensativo quedo
como para que me saquen
una
fotografía artística.
Al yerme
así mañana cuando muera
alguno
desos que nunca faltan dirá: Este
parece vanidoso y mírenle la cara, tiene
que haber
sido nomás un tonto en vida,
un decidor le palabras huecas para cáscara
como
nuez apolillada.
PARAR LA OREJA
Como las orejas del gato
que
hacia cualquier ruido apuntan
así
escucho hacia adentro de mí
qué
dice el pálpito.
Hago
así porque él sabe
si aparece o no la chispa. ¿Qué chispa?:
la que ilumina lo oscuro.
Más no
se puede decir
porque es difícil de explicar.
De ahí que yo cace conocimiento oculto
con
con orejas de gato estar atento
a ver qué pasa en el centro
de mí.
Y esta
es la brújula es para definir qué;
es la corazonada es; pero nos engañamos a veces y nos desoímos
cuando la mente bruta habla
y su voz tapa
a la voz del pálpito en el centro de uno.
ÚLTIMA APUESTA
Apártense, déjenme pasar,
vengo
de estar existiendo y ya lo sé
voy a las
palideces. Merezco
descanso pero
antes
quiero mirar atrás del
horizonte paa
no
verme siempre aquí como árbol seco
donde no hay
más que hablar.
No
atajen, no digan que hay medicina buena.
dejen que me siente en el umbral
a ver pasar la
última gente. Los pájaros
están escondiendo lo la cabeza bajo
el ala.
Manden a
alguien a comprar pan,
no digo de aquí sino de mañana
porque mi hambre
última
es de lo que
aún no he visto. (*)
(*)
Fuente de todos los poemas:
Jorge Leónidas Escudero, Senderear,
Editorial Martín, San Juan, 2001. |