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   SENDEREAR

    Por Jorge Leónidas Escudero


 

 
  
  

 Jorge Leónidas Escudero

Senderear. Prólogo por Beatriz Della Motta

Senderear (*)

  (*) Aclaración: En esta edición de Senderear no presentamos la obra completa sino una selección de estos diez poemas: "Senderear"; "Recuperación de la vista"; "Ideologías y trampa"; "A otra cosa"; "Su viaje"; "Campos de la difunta"; "Atisbos"; "Sin salvación"; "Parar la oreja"; "Ultima apuesta". 

   La fuente original de esta selección es Jorge Leónidas Escudero, Senderear, Editorial Martín, San Juan, 2001.

 

 Jorge Leónidas Escudero  nació en la provincia de San Juan, en la República Argentina, donde reside actualmente. Se han publicado los siguientes libros de poesía: 1970, La raíz en la roca; 1978, Le dije y me dijo; 1984, Piedra sensible; 1987, Los grandes jugadores; 1989, Basamento cristalino; 1990, Antología (exclusiva de poemas del autor hasta esa fecha); 1990, Umbral de salida; 1992, Elucidario; 1993, Jugado; 1994, Aires de cordillera (Album de canciones del autor y música de José Luis Aguado); 1995, Cantos del acechante; 1996, Viaje a ir; 1998, Caballazo a la sombra; 1990, Dibujos-poemas (23 dibujos de Malena Peralta y sendos poemas del autor. Edición especial de la Universidad Nacional de San Juan); y en marzo del año 200 fue editado el libro Aguaiten, que precede al presente

SENDEREAR. PRÓLOGO

No importa por donde vaya la ciencia,
los poetas ya estuvieron allí.


(Atribuido a Freud por unos, a Einstein por otros)

    Cuando doy vuelta la última página del libro, descubro que los poemas se han quedado en mí. No puedo salir de entre sus palabras. No me dejan.
    Sigo detrás de ellas que me llevan "sendereando" hasta los "nacederos de la evidencia".
    Yendo por ese rumbo que ha trazado el poeta, he dado con "el pasto de luz y agua escondida". Fue entonces que las palabras y yo, hicimos cumbre.
    He andado tantos libros de Escudero y no dejo de asombrarme pues siempre  abre algún camino ignoto, siempre alumbra otros cielos de mariposas en medio del desierto y por él nos arrea. Y es difícil volver.
    Intento ahora apearme de ese desafío intenso, de ese atisbo relampagueante de eternidad que nos dice su poesía.
   Cuando uno lo encuentra a Jorge por la calle, pequeño, terroso, cuando uno logra arrancarle un mezquino trazo de conversación, no puede creer que él sea el develador atento y puntual del misterio.
    Pero si se lo observa mejor, se le descubre en los ojos ese ahondamiento infinito de piedra indecible. y el peso de grietas, destellos y temblores, se le nota en los brazos.
    Dicen que es jubilado, sin embargo sabemos que tiene un conchabo que le traga sus días y deslíe sus noches. Es un conchabo sin treguas ni descansos y ese rigor lo obliga y lo persigue.

    Y él cumple con su oficio y en intención de pájaro, cada tanto vuelca sus odres, despliega sus milagros, delata los fantasmas y en extraña ceremonia, nos expone a la luz de sus orígenes.

   Escudero nombrador, descifrador, dueño de la palabra y el silencio, cada libro suyo nos confirma el poder fulgurante y sorprendente de la poesía, esa resolución apabullante y derrumbe, intemperie y latido, amenaza y memoria.

  "SENDEREAR"; Jorge cree que es final, pero no, es inicial, es principio. Conspiración tramada vaya a saber apostando a qué pleno de estrellas.

    Beatriz Della Motta

 

   


SENDEREAR


En los cerros i visto sendas de andar 

animales sueltos subir o bajar 

por rodados difíciles y en las pizarras 

escribir con letras de pezuñas, cascos, 

patas de guanaco ir

por agua 

o pasto en busca de vida.

 

Ariscos.
Dejar señas desde o a dónde, 

rastros efímeros

en los despeñaderos 

campo de aludes.

 

Eso vi allá
y en eso ando, camino este es 

mi senderear con palabras ir 

por pasto de luz y agua escondida 

en los nacederos de la evidencia.

 

Y aunque también aquí las avalanchas 

borrarán todo, éstos mis rastros dejo, voy 

suelto

semejante a en el cerro aquellos animales 

que andan en lo que son hasta morirse.

 

RECUPERACIÓN DE LA VISTA

Yo no tengo culpa, suéltenme, 

no soy malo.
estuve haciendo todo lo que los demás hacían, 

armando desarmonías pero inocentemente.

No deben a prisión llevarme porque créanme, 

no veía bien, cometí abuso de ceguera

no estuve a altura de saber qué.


Mejor dicho en mis andanzas mezquiné amor 

porque los demás hacían así. Era el mundo 

y yo ando en el mundo.

Recién he visto claramente hoy 

cómo es esto de no hacer daño, 

y vivo el cambio pero por culpa del pasado 

nadie cree que soy inocente.

Deténganse, apártense, ahora no es ayer, 

déjenme ir a donde voy, 

a sentarme en el fondo de mi casa

para mirar la belleza de un álamo.

 

IDEOLOGíAS Y TRAMPAS

Dijiste que matarse por un ideal 

es hermoso, bonito,

propio de la fe o acción heroica.
Tonces ahí stán los que se explotan
con una bomba que a la vez mata gente.
¿Es bonito?

Mariposa que vuela alto a, 

es la utopía a
un país libre y hermoso cuya belleza 

es que a ahí nunca se llega.

Pero si tu mente caza esa mariposa 

y la diseca,
se te seca el corazón y ya no podés cantar.

Y aquí eso de los que capturan.
a inocentes para fosilizarlos,

los llevan al terreno rnesozoico
y duras penas se desempioja uno.


Y en librase de eso veo a jóvenes que
hacen arcadas y no consiguen
botar el anzuelo. Sería bueno
un mano en la frente ponerles, ayudarlos
a que vomiten.

A OTRA COSA

¿Pongámonos bien la vida 

que nos pusimos del revés? 

En vez de alimentar historias de plomo 

digamos cosas fáciles.

 

En vez de hacer de perro del hortelano, 

o llorar a la luna porque no nos quieten, 

echemos pájaros en el jardín de las preciosidades.

Probemos saludar a desconocidos 

a ve si aparece el amor, 

pues qué delgado está el mundo, 

qué pálido, y necesita apoyo.

Aventa una palabra uno y afecta al tiempo futuro;
por eso hay que hablar con cuidado 

y sonreír más.

 

Pogámonos bien la vida a ver qué pasa, 

pues así como estamos se han desequilibrado 

los bancos de las plazas
y si no intervenimos

¿a dónde va a ir la gente a tomar aire?



SU VIAJE


Anoche a solas ha reverente
sale al patio va levanta ojos
a las inmensidades, por la Cruz del Sur viaja
a donde nunca siempre.

Ahí anda a, 

sin tiempo, desde lo sabido a
no recordar qué, vacía, plena de ver.

Sin mañana o ayeres, hora libre 

horra de pensar atenta sólo 

a la respuesta silente de allá.

 

En levedad quedó unida a ser 

centro de sí en ominosa y nada. Y 

por el hilo de u grillo solitario 

bajó a tierra.

 

Miró en torno paredes la casa, sí 

ésta es la casa al reconocerla 

entornó los ojos resignadamente.

Se le posó en la cara una sonrisa pálida.
Amanecía ya. Fue ese su
viaje.

 

CAMPOS DE LA DIFUNTA

Otra vez ando el campo este seco 

de retamos jarillas e írseme la tarde 

en lo que es ver, 

sin más estar que en mis ojos la yerma 

extensión del desierto sanjuanino.

 

Sesga un pájaro desde y va a

lo mismo siempre lento a lo mismo vuela

como si no se moviera y se apaga. 

El cielo enciende alguna estrella sobre 

los jarillales ya oscurecidos.

 

Monte achaparrado donde ha muerto
y vive la Difunta Correa.

Y es su hijo es quien llora
en tanta soledad viento trío.

Y ese es mi estar aquí en ‘l inmenso 

campo santo de ella, bravía sed a donde vine para

 en lo que me es ver sentir, 

tras el pájaro huyente del día

la unión con la Madre.

ATISBOS

Veces me alejo caminando lejos 

en divergencia de mis propios pasos. 

¿Busco lo perdido hace miles de años?

 

Un hombre oscuro pervive, late 

como crisálida o un algo 

que pide abrir alas en mí. Siento

que desde la penumbra me empuja pan que regrese
¿a dónde?

De modo que divago y fluctúo 

en la ciudad bullicio y abatido
me derrumbo en los bancos de las plazas, 

espero no sé qué.

 

El hombre misterioso se aproxima, intenta
religarme a su mundo indefinido pero 

no doy chispa. no accedo 

a su fervor de vida más allá de todo.

La vislumbre de Eso me perturba.
Hombre oculto no insistas,

ya es demasiado tarde, no puedo

volver a donde nunca estuve.



SIN SALVACION


Acercamiento en todo pero no 

consigo más que aproximaciones tristes 

como de zorro que se relame 

ante lo inabordable. Termino 

introduciéndome dos dedos en la boca y trato 

de destrabar la lengua, pero está pegada, 

no habla, no quiere, no sabe

palabra luminosa como espero.

Aspiro a definir lo innominado 

como quien desafía al cielo pero caigo 

y se me naufragan
las palabras en un mar de saliva. Quiero 

a solo impulso de garganta decir 

lo fundacional del mundo y se me resulta 

un tartamudeo sin sentido.

 

Desolado, 

mano en la mejilla pensativo quedo 

como para que me saquen 

una fotografía artística.

 

Al yerme así mañana cuando muera 

alguno desos que nunca faltan dirá: Este 

parece vanidoso y mírenle la cara, tiene 

que haber sido nomás un tonto en vida, 

un decidor le palabras huecas para cáscara 

como nuez apolillada.


PARAR LA OREJA


Como las orejas del gato 

que hacia cualquier ruido apuntan 

así escucho hacia adentro de mí 

qué dice el pálpito.

 

Hago así porque él sabe
si aparece o no la chispa. ¿Qué chispa?:
la que  ilumina lo oscuro. 

Más no se puede decir 

porque es difícil de explicar.
De ahí que yo cace conocimiento oculto 

con con orejas de gato estar atento 

a ver qué pasa en el centro de mí.

 

Y esta es la brújula es para definir qué;
es la  corazonada es; pero nos engañamos

a veces y nos desoímos
cuando la mente bruta habla
y su voz tapa
a la voz del pálpito en el centro de uno.


ÚLTIMA APUESTA


Apártense, déjenme pasar,

vengo de estar existiendo y ya lo sé 

voy a las palideces. Merezco

descanso pero antes 

quiero mirar atrás del horizonte paa 

no verme siempre aquí como árbol seco 

donde no hay más que hablar.

 

No atajen, no digan que hay medicina buena.
dejen que me siente en el umbral 

a ver pasar la última gente. Los pájaros 

están escondiendo lo la cabeza bajo el ala.

 

Manden a alguien a comprar pan,
no digo de aquí sino de mañana 

porque mi hambre última 

es de lo que aún no he visto. (*)

(*) Fuente de todos los poemas:  Jorge Leónidas Escudero, Senderear, Editorial Martín, San Juan, 2001.

 

 

 

 

 

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