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SOBRE
EL ORIGEN PAGANO DE LA NAVIDAD
Por
Sergio Fuster
El
Árbol de Navidad se enlaza habitualmente con una fecha fundamental en el
calendario de los festejos cristianos. Sin embargo, el árbol orlado con
vivaces luces, posee lejanos y fundamentales antecedentes paganos. Ese
origen antiguo de la festividad cristiana vinculado con el culto romano
de Mitra o las creencias mitológicas germánicas, por ejemplo, es
trazado aquí, en Temakel, por Sergio Fuster, investigador
bíblico argentino.
En un estatuto adoptado en 1660 (Bahía de
Massachusetts, Nueva Inglaterra) se había prohibido la celebración de las Navidades por considerarlas inapropiadas para los cristianos debido a su origen pagano. De esto se desprende que en muchas costumbres y fiestas populares
podemos encontrar restos fósiles de antiguos rituales en honor a los
dioses. Claro que en su mayoría se pierden en la inmensidad del oscuro pasado de las creencias
humanas; de hecho, lo mismo ocurre con la celebración del natalicio de Cristo. Por lo tanto, en el presente trabajo trataremos de
develar qué fue lo que ocurrió en el comienzo de los tiempos, y a partir de
allí explorar los diferentes afluentes míticos y rituales reconstruyendo esta costumbre tal como la hemos heredado.
EL PROBLEMA DE LAS FECHAS
Siempre se nos ha dicho que Jesús nació el 25 dc diciembre.
Pero lo cierto es que un serio repaso por la cronología antigua nos revela que no es tan claro este asunto.
En el Nuevo Testamento no se menciona la fecha, porque entre las observaciones hebreas no
estaba la de celebrar cumpleaños, herencia que recibiera la primera comunidad cristiana compuesta en su mayoría por
judíos, como luego lo corroborara Orígenes (siglo III ) llamándolas "Fiestas
paganas". Por lo tanto, este dato sigue siendo un enigma.
No obstante, se puede acceder a una hipótesis que podría acercamos a una fecha aproximada. Siendo que Jesús nació antes de la muerte
de Herodes el grande (Año l AC ), la fecha en cuestión se podría ubicar para el año II AC. Lógicamente, el tiempo
de la muerte de Herodes es un tema muy discutido por los historiadores.
Pero la fecha propuesta se deduce teniendo el apoyo de dos métodos cronológicos fundamentales:
la datación consular (1) y la datación astronómica (2), ya que un
eclipse lunar tubo lugar para esa fecha.
Ya para los siglos ll-lll, durante el período preniceno, en los
siglos anteriores al Concilio de Nicea, comenzaron a aparecer los primeros elementos paganos en el cristianismo. San Telesforo (siglo II
) desarrolló la idea de celebrar el cumpleaños de
Cristo (3). Durante los siglos posteriores, se barajaron diferentes fechas.
Clemente de Alejandría había calculado su nacimiento para el 18 o 19 de abril o 29
de mayo (4). Un dato interesante es el que se publicó en el año 243 DC, bajo el titulo
"DE PASCHA COMPUTUS" , escrito probablemente en Africa. Este libro afirma que "nuestro Señor nació
el 28 de Marzo". La declaración estaba basada en el siguiente calculo: cuando Dios
creó el mundo lo hizo en siete días; en el primero dividió a luz de las tinieblas y como El es perfecto la división debió ser proporcionalmente igual, es decir para el equinoccio
del 25 de marzo (calendario romano). Según dice la Biblia en Malaquías 4:2, Cristo es
"El sol de justicia" (aludiendo a una profecía mesiánica), y como Dios
creó el sol al tercer día Cristo debió nacer tres días después del 25 o sea el 28 de
marzo (5).
Ya para el siglo IV se establece por un lado el 6 de enero para Oriente (fecha que coincide con el ciclo del sol de invierno y con el homenaje
a Dionisio), que según Clemente corresponde con la Epifanía o bautismo
de Cristo; y, por el otro, el 25 de diciembre para Occidente (6).
Para entender el porqué de la elección de esta fecha, vamos a tener que remitimos al alba de la civilización, ya que la
mayoría de los dioses antiguos renacían para el final de diciembre. Dioses como
Horus, Mitra, Dionisio, Adonis, Tamuz o Durnuzi.
EL ENIGMA DEL DECIMO MES
Desde lo antiguo se asocia el nacimiento de las divinidades solares para el décimo mes (diciembre en el calendario romano). En el hemisferio norte, para un observador ubicado en
el punto céntrico mesopotámico, se ve como el sol, desde que sale en el extremo
suroriental, recorre una línea oblicua ascendente en dirección a Europa.
Se detiene en el extremo norte del continente, para luego descender en dirección
suroccidental.
Aquí ocurre el solsticio de invierno. La creencia más generalizada
era que, al ser la noche del 24 al 25 de diciembre la más larga y a partir de allí los períodos diurnos
más extensos, se favorecía el crecimiento de la vegetación.
Pero existe una relación mucho más antigua relacionada con la muerte y renacimiento de las divinidades solares en el décimo
mes. Esto se relaciona con las hierofanías lunares. En Sumer, la Luna era la deidad principal masculina asociada con la
región de los muertos; o de las zonas infernales, el dios Sin. Los árabes festejaban desde
remotas épocas el nacimiento de la luna (7) para el mes
de Tebet (mes lunar caldeo, décimo mes) cuya etimología significa
"hundirse o penetrar en las profundidades". Era el tiempo anual en el que el dios
Dumuzi moría y quedaba atrapado en las regiones inferiores. Su amante, la diosa
Inanna, descendía para recuperarlo y lograba su renacimiento. Dumuzi corresponde con Tamuz, "el
lamentado"; con Adonis en Siria; con Dionisio en Grecia; con Horus en el Egipto Antiguo
(ya que su nacimiento se fecha para el final del mes de Mechir (8), diciembre); y con Mitra en Persia.
Si bien el Oriente próximo fue la cuna del simbolismo del décimo mes, la herencia cultural que recibimos en Occidente se la
debemos a tres afluentes que convergen en el Imperio Romano: las fiestas
de Saturno, la religión de Mitra, y el culto solar de los pueblos nórdicos europeos.
EL MITO DE SATURNO
Este dios de la siembra y la agricultura ya irrumpe en la antigua
Caldea, y es mencionado en la Biblia como "Sakkut", en Amos 5:26.
Pero el culto a Saturno en Roma fue importado de Grecia y relacionado con
"Satre", antigua divinidad etrusca (9) a la que se dedicaban cruentos sacrificios.
Según el mito, Saturno fue expulsado del Olimpo por Zeus recibiendo buena acogida en el
Lacio (10) hasta que fue proclamado rey. Entonces, propició un gobierno de paz y prosperidad llamado "la edad de oro", periodo en que los dioses convivían con los mortales.
Del recuerdo de esta era se establece la fiesta de la Saturnalia. En Roma,
la Saturnalia era una celebración gozosa pero a la vez nostálgica de aquel
paraíso perdido.
Esta fiesta se celebraba del 17 al 25 de diciembre y luego
durante los tres días subsiguientes
tenía lugar el festejo de los nombramientos de los magistrados (11). Durante esta fiesta cesaba el trabajo y los amigos acostumbraban intercambiar regalos y
saludos; se liberaban a los esclavos y hasta eran servidos por sus amos. El primer día se
hacía un sacrificio a Saturno, y el día 19 se dedicaba a Odis (Rea), diosa de la abundancia y esposa de
éste. En la época del Imperio, con el avance de la romanización, en Cartago se
asoció a Saturno con Baal. En dicha fecha se efectuaban horrendas inmolaciones de infantes (12).
Sin embargo, la religión tradicional romana sería invadida por cultos orientales.
Suele asociarse este fenómeno sincrético a la crisis del siglo III. Pero
más parece estar en relación, como lo dijo Mattheus y Cornella, con "los procesos de incremento de la movilidad
de los hombres e ideas del mundo mediterráneo bajo condiciones de paz creado por los mismos emperadores como parte de la unificación de los mundos latino, griego y medio
oriental" (13).
CRISTO Y EL SOL
En Occidente, además de los cultos a las deidades existentes, se había hecho muy popular entre los ejércitos el culto al dios solar
Mitra. Tal es así, que comenzó a celebrarse su nacimiento durante las
Saturnalias. Del 17 al 23 eran como de costumbre las fiestas en honor a Saturno, pero el día
del 24 y 25 era dedicado a Mitra. El 24 Mitra moría y comenzaba al atardecer su "transito inferior del sol"
(como ya vimos esto era asociado en la antigüedad temprana con las
hierofanías lunares). Luego, el día 25, el Sol renacía victorioso como el sol invencible, NATALIS SOLIS
INVICTI.
El culto a Mitra llegó al Imperio de la mano de muchas costumbres mezcladas de la religión semita y otras de Asia Menor. Ya el emperador Cómodo fue iniciado en sus misterios.
Y esta religión había ganado terreno poco a poco. Entre sus adherente
había un buen número de soldados irnperiales (14). Sus templos se erigían en cavernas y en ellos se puede observar
representaciones pictóricas del sacrificio al toro, como en el culto a Cibeles con el rito del
"TAUROBOLIUM".
El toro y su sacrificio tenían un vínculo simbólico con la muerte
y la resurrección, y con el crecimiento de las cosechas. Es posible que esta asociación haya
influido en la fusión con el culto a Saturno. Los motivos de las pinturas nos muestran ciertos pasajes
mitícos en la que se apoyaba el ritual, como la conversión del dios en piedra, el
golpe con la espada sobre el peñasco divino causando la lluvia, o la captura del toro y
su sacrificio al sol. Entre sus ritos de pasaje, había siete grados dc
iniciación. En uno de ellos, el candidato fingía morir para luego
renacer; en otro paso, se le entregaba una espada adornada con guirnaldas y
éste lo rechazaba con las palabras "Mitra es mi único guardián". Al ser una religión exclusiva de hombres exaltaba
el valor y la lealtad.
Lo cierto es que el culto a Mitra ofrecía puntos en común con
el cristianismo, no sólo por su sentido moral y por la observancia de un día semanal de
descanso, sino también por sus creencias escatológicas. Tal fue su parecido que Tertuliano
aseguró que el culto de Mitra era "una diabólica imitación del cristianismo" (15). Ya para
el siglo IV, Constantino y su madre eran adoradores del Sol invencible;
un culto que obviamente continuaron practicando aun después de haber abrasado el
cristianismo. Esto se evidencia en la estatua que posteriormente se erigió al emperador con la leyenda "A
Constantino, reflejo de la justicia del sol".
En aquel mundo, más mitraico que cristiano, se buscó una solución en la religión en aras de la unificación
del Imperio. Sin embargo, se eligió ésta última como religión oficial, ya que la Iglesia había podido desarrollar
una teología sistemática que era más abierta y abarcativa; y, de hecho, su
filosofía era más atractiva para el mundo intelectual (16).
En otra perspectiva, la religión solar era fácilmente convertible al monoteísmo (lo que nos retrotrae al antiguo culto al disco solar
del faraón Akenaton). El sol ocupó así un lugar análogo para la religión judía,
ya que la luminosidad era un atributo de Yahve. De manera semejante, la
Iglesia cristiana llamaba a Cristo "luz del mundo". También, tanto
Cristo como el Sol, triunfan sobre la muerte a través de la
resurrección (17).
La historia de los cinco mártires (18), que data de la época de Dioclesiano, ilustra muy bien
este punto. Aquella historia nos dice que a cinco escultores se les
ordenó que levantaran una estatua al Sol Invencible.
Así lo hicieron. Pero cuando nuevamente se les ordenó que tallaran otra estatua
dedicada al dios Esculapio se negaron, prefirieron la muerte antes que cometer un acto de flagrante idolatría.
Por lo antedicho, se puede asegurar que no suscitó problema alguno el reemplazar el nacimiento del dios solar Mitra durante las
Saturnalias (25 de diciembre), por el de Cristo con atributos como el del sol.
LOS PUEBLOS NORDICOS Y EL ORIGEN DEL ARBOL NAVIDEÑO
El árbol es rico en hierofanías. Por su forma y por su modalidad, es símbolo ideal de la
vida. Por ser vertical, es fálico; y por perder hojas y renovarlas cada año, es asociado con la muerte y la
resurrección (19). Esto fue así desde la antigüedad. El motivo del árbol sagrado lo encontramos ya en un bajorrelieve del palacio
de Asurnasipal ll (20) en Tell-Ninrud. El símbolo del árbol en Babilonia fue estilizado con el signo
de la cruz, como la tau de Tamuz (Dumuzi sumerio) el dios que al renacer adoptaba el símbolo vegetal.
Entre los mitos nórdicos, descubrimos que el árbol era el centro del
universo. Para los germanos, la vegetación también estaba asociada con la agonía mortal del
sol; hecho coincidente éste con las Saturnalias. Los antiguos indoeuropeos observaban
que hacia la mitad del invierno el sol quedaba inmóvil cerca del oriente meridional
y luego se elevaba paulatinamente. A este fenómeno astronómico se lo conoció como el día del solsticio (sol
detenido) (21). Temiendo que la oscuridad de diciembre venciera al sol y lo
ocultase, se decoraban las casa con acebo, hierba, muérdago y laurel, ya que estas hojas perennes, al seguir en el mismo estado aparente después de ser arrancadas, eran símbolo de inmortalidad.
Además, se encendían leños; se hacían grandes fogatas y se prendían
velas. Esta iluminación durante esa noche actuaba como una especie de magia imitativa
que intentaba revivir al sol. Por lo tanto, en la mentalidad arcaica, los
árboles iluminados no sólo eran símbolo de fertilidad sino de renacimiento solar. De estas creencias
se derivan las prácticas de entregar una rama de alguna planta al final de la Saturnalia, a los nuevos magistrados como símbolo de permanencia en su cargo.
En la Edad Media, el leño era parte de un impuesto en productos naturales que el vasallo debía pagar a su
Señor
feudal (23). Los cánones exigían que se pagaran productos determinados según las fechas y en evocación a rituales pasados.
Así como en Pascua se exigían huevos, en Navidad se exigió un leño. Este no era un
leño pequeño sino que consistía en una enorme porción de árbol. Durante la Navidad, el leño se quemaba en el
hogar; acto seguido, toda la familia iba a los servicios religiosos dejando el leño
encendido. Si la tea ardiente se apagaba por alguna razón, esto era presagio
de desgracia.
Según la leyenda, fue Lutero quien cambio esta costumbre entre los protestantes.
Así, en lugar de quemar el leño, se le encendían velas (24). Dicha costumbre comenzó a difundirse en América para 1761 importada directamente de Alemania.
Ya para 1850, por primera vez, en Nueva York comenzaron a iluminarse los
árboles a gas.
ODIN Y SAN NICOLAS
En algunas partes de Alemania se puede observar la costumbre de prometer juguetes a los niños si son buenos y si no se les amenazaba con un personaje diabólico llamado "Nicolás el velludo" (25) que se los iba
a llevar en una bolsa. La figura de San Nicolás es muy popular durante las
Navidades. En la tradición cristiana suele relacionarse con el obispo Nicolás de Lacia, región que hoy pertenece a
Turquía. Hombre famoso por su generosidad y sus donaciones. En una ocasión,
ayudó a una familia muy pobre arrojándole durante tres días una bolsa
repleta de monedas por la chimenea. Se dice que Nicolás murió el 6 de
diciembre. Sus restos fueron transportados al sur de Italia y la Iglesia lo
canonizó como "San
Nicolás" (26).
Pero una mirada más profunda nos evidencia que este
personaje tiene raíces en la mitología nórdica. Odín era un dios que
vivía en una estrella. Además, tenía una larga barba blanca y un extraño sombrero. Los teutones
creían que, después de la fiesta del sol, el 25 de diciembre, Odín cabalgaba con las almas de los difuntos hasta
el 6 de enero. El ventarrón que levantaban tras su paso atraía las semillas:
de esta manera fertilizaba la tierra. Aparejado con esto, se efectuaba el ritual de poner por la noche heno en las botas y
zuecos bajo la creencia de que los caballos necesitaban alimento, especialmente el caballo gris de
Odin, llamado Sleipnir. En lugar del heno, Odín dejaría oro (27).
LOS PRIMEROS CRISTIANOS NO LA CELEBRABAN
El hecho de que no se documentara la fecha del nacimiento pero
sí de la muerte de Jesús, demuestra
cuál rito era importante para sus discípulos más allegados. Ni se les
cruzó la idea de tal celebración. La doctrina temprana estaba dominada por la
creencia de una segunda presencia de Cristo en poder real. Se lo
visualizó en el Apocalipsis sobre un caballos blanco, con una corona y una espada venciendo a
sus enemigos. Pero el hecho de que sus expectativas no se cumplieran en su tiempo, dio lugar a la adaptación de la Iglesia durante la época prenicena a la situación política imperante, oficializando el cristianismo después
de Constantino como estrategia de cohesión. En vez de esperar una presencia mesiánica única y absoluta, Cristo ahora renacería todos los años el
25 de diciembre. La fecha tradicional de la muerte y resurrección de los dioses del paganismo.
Como el caso de Mitra.
Esta vuelta a las creencias madres arquetípicas, denota la
continuidad entre la navidad cristiana y los ancestrales ritos
paganos.
Ilustraciones (desde arriba hacia abajo): 1: un
contemporáneo árbol navideño hogareño; 2: Detalle del calendario
introducido por Julio César antes del 46 AJC., donde el 17 del décimo
mes (diciembre) se festejaba la Saturnalia; 3: Mitra en el momento se
sacrificar al toro; 3: Asurnasirpal ll a ambos lados del árbol sagrado;
4: Santa Claus, festivo heredero de la tradición
nórdica.
CITAS:
1) FLAVIO JOSEFO: Antigüedades Judías Libro XVI ,sec. 4.
2) Para una consideración cronológica , ver THE JOURNAL OF THEOLOGICAL
STUDIES (Edición de H. CHADWICK Y SPARKS, Oxford 1966,Vol. 17, pag. 287.
3) FRENANDO NICOLAY "Historia de las creencias", Bs. As., Ed.
Anaconda 1946, Vol. 1, Pag. 414.
4) W.T. 1960, Vol. LXXXI N’. 24. Pag. 741
5) Idem.
6) Op. cit.,Nota 3.
7) ¿QUE HA HECHO LA RELIGION POR LA HUMANIDAD?, l953 W.T. Pag 100.
8) F.SCHWARZ: Geografía sagrada del Egipto Antiguo. Bs. As. Errepar S.A. 1979
.Pag.190
9) RAYMON BLOCH, "Los etruscos", Bs.As., Eudeba 1978, pag.47
10) El culto a Saturno era una religión mistérica y un dato interesante es
que la región del Lacio, el lugar donde se practicaba, significa LATUERAT
"ocultarse".
11) DISCOBERING C.C.FLOLKORE, citado por Journal Awake. W.T. 1989.
12) F.L.CARDONA. "Mitología Romana", España., Ed.Olimpo, pag. 120
13) T.CORNELL Y J.MATTHEUS. "Roma, Legado de un Imperio", España,
Ed. Folio, Vol II, pag. 176.
14) LLOYD B. HOLSAPPLF, "Constantino el Grande", Ed. Espasa Calve,
BS.As., 1941, pag. 52 15)
lbid, pag. 53.
16) Ibid, pag. 61.
17) Ibid, pag. 185.
18) Ibid
19) M. ELIA.DE, Tratado de Historia de las Religiones, México, Ed. Era., 1972,
pag. 244.
20) MICHAEL ROAF, Mesopotamia y el Antiguo Oriente, Barcelona, Ed. Folio, 1985,
vol II, pag. 163.
21) Op. cit., Noya 11.
22) THE WORD BLOK ENCYCLOPEDIA, 1973.
23) Op. cit., Nota 3, pag. 419.
24) C.SAINZ, "La Navidad en la historia", Clarín, 22 dc Diciembre 1991,
pag. 8.
25) Op.cit., nota 3.
26) Op. cit., nota 24.
27) W.T. 1981., pag. 27
28) LOS ORIGENES DES FET[S CHRETIENNES, citado W.T., 1960, pag. 741.
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