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LAS AGUAS SIN PIEDAD
Recuerdos de la inundación de Santa Fe

Con fotos y un escrito de Horacio Saucedo, víctima de la inundación.

 

Horacio Saucedo sufrió la inundación en la ciudad de Santa Fe, en abril del año 2003. Aquí, fue fotografiado en el momento en que recogía algunos escombros de una pared derrumbada por la presión del agua.

 

   La boca del cielo se abrió. Desaforadas lluvias inacabables se precipitaron sobre la tierra. Y sobre un río: el Salado; y sobre una ciudad: la ciudad de Santa Fe; y sobre alrededor de 100.000 destinos. Que debieron huir del agua sin piedad que avanzó como un incontenible dragón avasallador. 

  El 29 de abril del año 2003 ocurrió la gran y trágica inundación de la ciudad de Santa Fe, capital de la provincia homónima de la República Argentina. Casi 1/4 del casco urbano se anegó. Sólo luego de dos semanas las aguas descendieron. La catástrofe se produjo por la furia del clima, pero también por faltas de medidas adecuadas para prevenir la eventualidad de una peligrosa crecida del Salado. Largos períodos sin grandes crecidas estimularon la ocupación de parte del valle del río Salado. Desde hacía más de diez años no se medían las alturas y los caudales del río. 

 Entonces, por una desgraciada convergencia de distintos factores ocurrió la tragedia. Ocurrió la destrucción, la desesperación. Aún no se conoce con exactitud la cantidad de muertos. 

  Las aguas han bajado. Pero las heridas continúan abiertas.

  Llegué a la ciudad de Santa Fe, donde conocí a Cecilia Lammertyn, brillante estudiante de filosofía (un ensayo sobre Simone Weil de su autoría puede ser consultado en Textos sobre Filósofos y filosofías de este sitio); y conocí, asimismo, a Héctor Rotger, entusiasta poeta y músico, creador de cantatas, director de coro, y difusor, mediante una página web, de grandes poetas y pensadores. 

  Y también me encontré con Horacio Saucedo. Un encuentro totalmente inesperado. Quería saber la situación actual en los barrios afectados por la inundación. Pregunté en un negocio la ubicación de las zonas inundadas. Se me sugirió hablar con un hombre, que sufrió la inundación en el barrio Santa Rosa de Lima, y que posee, a escasos metros, un puesto de venta de garrapiñadas, en la peatonal San Martín, la calle más importante de la ciudad. Antes de que pudiera ir al encuentro de la persona en cuestión, ésta entraba al local con un mate en mano. Le manifesté mi interés por los trágicos días del desborde del Salado. Entonces, Horacio Saucedo comenzó a relatarme su historia. Y, para mi sorpresa, me refirió que, luego de la gran inundación, había realizado un breve escrito, con letra manuscrita, y con esfuerzo en su redacción porque, como con digna humildad me aclaró, sólo tiene el cuarto grado de la instrucción primaria. 

  La historia de Saucedo es un símbolo de las miles de personas que padecieron  desesperación e impotencia ante la invasión incontenible de las aguas sobre sus preciados hogares, con sus tesoros de recuerdos familiares y cosas queridas. Saucedo me acercó su texto, y unas fotografías obtenidas durante las trágicas jornadas de la devastación. Comprendí inmediatamente que el escrito, las fotos, y los recuerdos de Saucedo son una hebra de la Argentina Invisible, de su historia de dolor y de abnegación para enfrentar lo trágico. Con el beneplácito de Horacio, decidí entonces presentar en este momento de Temakel sus recuerdos de la gran inundación, su escrito con esmeradas letras manuscritas y unas imágenes que nacieron sobre el murmullo violento de las aguas sin piedad. 

Esteban Ierardo

   

EL ESCRITO QUE ME ENTREGÓ HORACIO SAUCEDO CON SUS RECUERDOS EN IMÁGENES PARA AMPLIAR: 

Arriba, la primera versión resumida de su breve relato. Abajo, a las dos partes de la versión definitiva. En la segunda parte, los recuerdos de Saucedo concluyen junto  a un dibujo que recrea la triste imagen de las calles y casas inundadas realizado por Martín Niz. 

 

 

Parte 1

 

 Parte 2

 

A la izquierda, fachada de la casa de Saucedo cuando ya comenzaban a subir las aguas.

El agua llegó a cubrir casi completamente la casa. Derecha, la casa luego del descenso de las aguas. Y Saucedo intenta salvar algunas de las pertenencias sepultadas por  la amplitud líquida.

Izquierda, la camioneta del padre de Saucedo amenazada por el incremento gradual de la inundación.

Izquierda, imagen de una de las habitaciones de la casa de Saucedo después de la retirada de las aguas. La devastación es lo único que sobrevive.

 

  En los dos sitios que se detalla a continuación podrán hallar más imágenes e información sobre la inundación; en el primer sitio se incluye también el testimonio poético y reflexivo de otra víctima de la furia de las aguas.

www.mdp.edu.ar/.../ la_inundacion_en_santa_fe.htm

argentina.indymedia.org/ news/2003/05/109458.p...

 

Dibujo de Martín Niz al final del breve relato de Saucedo a propósito de la trágica inundación de la ciudad de Santa Fe.

 

 

 

 

   ©  Temakel. Por Esteban Ierardo