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EL PALACIO SAN JOSÉ

Donde el siglo XIX es continuo presente

                                                                                    Fotos: página Palacio San José y Esteban Ierardo

 


Fachada del Palacio San José, en las afueras de Concepción del Uruguay, Provincia de Entre Ríos, Argentina.

 

  El palacio San José

  Algunas de las salas del Palacio San José 

 Breve biografía de Urquiza

  

  En las afueras de Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos, a 23 kilómetros, se alza el Palacio San José, el hogar del primer presidente constitucional argentino, el polémico Justo José de Urquiza, quien derrotó a Rosas en la batalla de Caseros en 1852. Ya dueño del poder, el vencedor del Restaurador de las Leyes, ordenó la construcción de una imponente edificación impregnada de buen gusto, lujo y ostentación.

El Palacio fue construido entre 1848 a 1865, junto a un templete y un lago artificial.
La noche del 11 de abril de 1870, penetraron a caballo en el Palacio quienes asesinarían a Urquiza, al grito de "¡Muera Urquiza; viva López Jordán!". En la sala del crimen, el lugar que fuera dormitorio de Urquiza, se conserva en un postigo la huella ensangrentada de la mano del líder ultimado. Este lugar fue transformado después en oratorio por la esposa de Urquiza. 

El Palacio San José posee treinta y ocho habitaciones más las dependencias: escritorios, dormitorios, archivo, biblioteca, sala de juegos. Y un vasto comedor con una gran mesa de caoba; allí, diariamente, almorzaban unas 25 personas. Y también se destaca una pulpería. Un palomar que podía albergar 650 palomas. Pueden hallarse asimismo salas de cocina, salas de baño y recepción, capilla, cocheras, capilla, dos torres de vigilancia. En esas diversas salas predominan mármoles, espejos de lunas francesas, techos laminados en oro,  reliquias de tres santos lajas italianas. Y muebles de caoba, roble y caoba, algarrobo y porcelanas chinas.

  Tuve ocasión de visitar este importante sitio en la historia argentina. El Palacio se encuentra tan bien conservado que no es necesario un gran esfuerzo para sentir una rápida y convincente regresión al siglo XIX. Aquí, la época de Urquiza no es evocación brumosa o la información transmitida por las líneas de un libro. Es un continuo presente. Que habla de la arquitectura como signo del poder. Y también, en una de sus salas, aún grita el peligro de la muerte violenta que acompaña al poderoso, a aquel que, acaso, ejerció y disfrutó en exceso de los beneficios de la autoridad.

Esteban Ierardo

 

  

Formas de llegar al Palacio San José:

Desde Buenos Aires / Rosario / Sur del País:

a través del Complejo Zárate Brazo Largo, distante a unos 230 km por ruta Nacional Nº 

12 y Nº14, hasta el acceso a C. del uruguay. A partir de ahí 23 km. por ruta 39.

  Desde Mendoza / Córdoba
la vía comunicante más próxima es el Túnel subfluvial por el que se ingresa a Paraná , Capital de la Provincia (261 km). desde ahí por rutas 18, 12 y 39.
  Desde Corrientes / Misiones
Por ruta nacional Nª 14, hasta el acceso a C. del uruguay. A partir de ahí 23 km. por ruta 39.
  Desde el Uruguay / Brasil
a través de los puentes internacionales Gral. Artigas, Gral. San Martín o por la represa de Salto grande (a 400 km. de Montevideo

 Para quienes deseen acceder a más imágenes e información sobre este importante patrimonio histórico de la Argentina Invisible:

www.palaciosanjose.com.ar

 

 

EL PALACIO SAN JOSÉ

El Palacio San José fue declarado Monumento Nacional
por Ley 12261 del 30 de agosto de 1935.

El Palacio, es sin duda una residencia extraordinaria,
tanto por su amplitud como por los detalles que contiene.
No existe en toda la República Argentina
otra construcción del tipo que pueda comparársele.
Ningún caudillo o personaje argentino
construyó para su residencia
un edificio semejante.

Frente de la capilla, la cruz, 
pilastras, ménsulas,
las cabezas de ángeles
y los medallones
que aún se pueden observar
fueron construidos por el artífice Antonio González,
en Concepción del Uruguay.

El altar está construido en cedro con aplicaciones de oro,

representaciones de la Fe, Esperanza y Caridad.
El ara con sus respectivas reliquias,
según la tradición
es una piedra de las catacumbas romanas.
Está coronado con otra cúpula
con los atributos de la crucifixión
El San José y el Niño del Altar
fue obsequiado a Urquiza por su primo Máximo de Elia en el año 1860.
Tenía antaño un espléndido vestido de  terciopelo bordado en oro y piedras,
obra del grabador Pablo Cataldi.

La capilla tiene dos púlpitos.
Debajo del artesonado que hace techumbre,
  se encuentra la representación del Espíritu Santo
en la paloma con sus alas desplegadas. 

Exponente notable del estilo italianizante
en boga en esa época.
38 habitaciones en torno a tres  patios
forman el cuerpo principal de San José
Siguen las dependencias de servicio,
capilla, cocheras, huertas de frutales,
y al fondo, un lago artificial.

Escenario de notables acontecimientos políticos,
en San José se firmaron tratados internacionales,
se recibió a diplomáticos extranjeros y
al  primer Nuncio Apostólico y a numerosas
personalidades militares y políticas argentinas.

Sus interiores exhiben
el primer sistema de agua corriente del país,
además de documentos, antigüedades, y obras de arte
como los cuadros de las batallas que libró Urquiza
pintados por el uruguayo Blanes.

Varias obras de arte completan
la decoración del Palacio en la Capilla y el interior, cuadros murales
entre los que se destacan la serie de las
batallas de Urquiza del pintor uruguayo Blanes;
y en el jardín, bustos de hombres célebres
Napoleón, Hernán Cortés, Alejandro Magno y Julio César
y esculturas, de las cuales
cuatro estatuas de mármol de Carrara simbolizando
los continentes de América, Europa, África y Asia,
varios jarrones decorativos y otras.

Edificado en una sola planta,
con una torre en cada uno de los extremos de su frente,
se desarrolla sobre un amplio rectángulo, con tres divisiones :
un primer patio, el Patio de Honor,
todo circundado, como el frente, por ancha galería,
en el que se encontraban los locales de recepción
sala, escritorio, salón de billar, comedor
y los dormitorios para la familia
y los huéspedes de categoría principal.

En el segundo patio, Patio del Parral,
así llamado por tener en sus cuatro lados
un parral de hierro forjado, semejante al anterior, se encontraban el comedor y
las piezas para huéspedes de menor categoría.

Y en el tercero, abierto sobre el contrafrente
se ubicaban las dependencias y piezas para el servicio.
Separada del cuerpo principal 
estaba el " negocio mercantil de San José " y próximo a él
La Capilla, joya arquitectónica de estilo corintio,
cuya erección fue autorizada por Breve del Papa Pío IX y
consagrada el día de San José (19 de marzo de 1859)
por el Nuncio Pontificio Monseñor Marini.

El edificio estaba rodeado por un amplio jardín.
Al fondo se hallaba una extensa quinta, de veinte has. de superficie
con gran cantidad y variedad de árboles frutales y forestales.
Y algo más lejos, hacia el oeste, un gran lago artificial
(185 metros por 110 metros)
rodeado por altos paredones con canteros de flores
e instalaciones para presenciar
espectáculos desarrollados en su interior.

Ruinas actuales del antiguo
Lago Artificial,
donde navegaban ligeros veleros
y se realizaban fastuosas fiestas.

 

 El edificio está sólidamente construido con ladrillo y cal
y terminado con materiales seleccionados,
habiendo sido muchos de ellos, como azulejos, mosaicos, cristales y espejos traídos directa y expresamente de Europa.

Para el riego del jardín y quinta, y los baños y servicios generales,
existía una completa instalación de agua corriente,
con su toma en el Río Gualeguaychú a 2 km. de distancia
y una larguísima extensión de cañerías desplegada en todos los sectores. (*)

(*) Fuente: Tango-tour.com.ar, Portal del Tango y el Turismo en Argentina.

 

ALGUNAS DE LAS SALAS DEL PALACIO SAN JOSÉ

 

Izquierda: Sala Sarmiento. Urquiza recibió en esta oportunidad, el reconocimiento del gran sanjuanino, que lo había combatido durante 25 años. En el centro: Rincón del dormitorio de Urquiza donde este cayó herido y fue ultimado a puñaladas. La lápida la hizo colocar su esposa y su inscripción es categórica en lo que respecta a la culpabilidad de López Jordán. Derecha: Sala de Recepciones, Llamada comúnmente de los espejos por su cielorraso compuesto por más de cien lunas importadas de Francia. Es la expresión cabal del refinamiento y el buen gusto que impera en el edificio (fotos y epígrafes en página oficial del Palacio San José). 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Busto de Justo José de Urquiza ubicado en el jardín del Palacio San José.

  Hijo de un inmigrante vasco afincado en Entre Ríos, comandante militar de medio territorio cuando los sucesos de mayo de 1810, Justo José de Urquiza nace en una gran estancia al norte de la villa de Concepción del Uruguay.

Se considera el comienzo de su vida pública se inicia en 1826 como diputado en la Legislatura Provincial, la que llegó a presidir, aunque se sabe de participaciones anteriores luego de la caída del Supremo Entrerriano, en 1821, comenzando así un trayecto de casi 50 años, ya que muere en 1870 siendo gobernador de Entre Ríos. En 1842 comienza su actuación como gobernador, momento en que su figura empieza a gravitar.

En 10 años desde entonces realizó una labor extraordinaria en todos los aspectos pese a que vivió montado en su caballo de guerra gran parte de ese período. Supo preparar un gran ejército , disciplinado y poderoso, y adquirió ante él mucho ascendiente. Ya meditaba que le sería necesario para cumplir el alto propósito de organizar el país con el basamento estable de las leyes que debían contener el principio de autonomía de las provincias.

Así lo señalaba la trayectoria histórica desde la época de Artigas primero y Ramírez después. Quiso iniciar la cruzada redentora al lado de Corrientes ya en el año 1846, que no pudo concretar en ese momento, pero ello no significaría nada más que una postergación que serviría para robustecer su anhelo y preparar mejor el programa. Lo que hizo en Entre Ríos en ese lapso de diez años desde 1842, es la gestación de las grandes realizaciones que ya tenía en perspectiva.

La obra cultural que realizó, corre pareja con la organización militar. Fundó escuelas en todos los pueblos y en la campaña, personalmente se ocupó de los detalles de su funcionamiento y en el progreso de los alumnos, incluso pasando largas vigilias revisando los cuadernos de algunos de ellos. Buscó afanosamente maestros, captó la necesidad de éstos e intentó en dos oportunidades funda escuelas normales, y cuando estaba a punto de lograrlo, lo sorprendió la muerte.

Fundó un gran Colegio de trascendencia universitaria, de enorme influencia en el ámbito nacional e internacional y lo siguió paso a paso, desde los detalles de ingreso de los alumnos, la calidad del personal, las múltiples necesidades que se le presentaron, de la apertura y clausura de clases, de los exámenes, las comodidades, la higiene y todo aquello que surgía como consecuencia de la vida en común de trescientos escolares. Hubo desde el comienzo del funcionamiento del Histórico Colegio del Uruguay un anhelo: que a sus aulas acudieran jóvenes de todas las latitudes argentinas, lo que está ligado con el gran propósito de la organización nacional. Es decir que Urquiza preparó fuerza y conciencia para el gran momento ilustrando a los jóvenes de todo el país para que interpretasen, en su momento, la nueva situación. Este momento llega en 1851, cuando se pronuncia contra Rosas.

Desde el Palacio de san José sale en la madrugada del 1º de Mayo de ese año al frente de sus hombres para proclamar su ansiedad y su propósito de constituir legalmente el país, lo que hace en la ciudad de Concepción del Uruguay, frente a la pirámide que recuerda al otro entrerriano que treinta había tenido la misma inquietud.

URQUIZA Y LA CONSTITUCIÓN:

El 3 de Febrero de 1852, la Batalla de Caseros, tuvo el alto designio de terminar las cruentas rencillas entre argentinos y unirlos a la sombra de una constitución. El triunfo en esa batalla le permite realizar el programa previsto.

El 20 de noviembre de ese año se reúne en Santa Fe el congreso constituyente y el 1º de mayo siguiente sale a la luz la constitución Nacional que hoy nos rige. La gran obra estaba cumplida. Satisfechos debieron estar los hombres de Mayo de 1810. A los 43 años comenzaba la práctica de las instituciones que aquellos previeron.

Surgiría entonces la primera presidencia constitucional del país. Sabido es que Buenos Aires se separó del resto de las provincias argentinas, por lo que el país debió iniciar este nuevo período sin contar con el valioso concurso de su provincia más rica, en especial sin contar con los grandes y casi exclusivos recursos que daba la aduana del puerto de Buenos Aires. Todo debió organizarse de acuerdo a la nueva situación. Entraron en juego los preceptos constitucionales, entre ellos, los que determinaban la organización de los tres poderes que comenzaron a actuar en el equilibrio que caracteriza a las democracias, con la casi nula experiencia que tenía el país en este sentido.

Cabe destacar la libertad de acción del Poder Legislativo, ya que el que ejercía el Ejecutivo era un caudillo fuerte y que podía nuclear una fuerza militar poderosa con su solo prestigio. Sin embargo, el primer Congreso argentino, trabajó con total libertad, sin presiones. Es que quien venía luchando desde más de 20 años por la imposición de la ley, quiso ser el primero en respetarla; después sería el primero en apuntalarla.

PRESIDENCIA DE URQUIZA

Durante la misma se destacan los empeños por el transporte y la inmigración, los estudios y contratación de técnicos del primer ferrocarril Rosario-Córdoba, con el pensamiento en el trasandino, quedaron establecidos, como también nuevas líneas de carros y diligencias, exploración de ríos, surgen las primeras colonias agrícolas con inmigrantes extranjeros, precursores de la agricultura como una de sus riquezas principales y el aporte de hombres de ciencia que se incorporaron al suelo argentino.

Urquiza cumplió todo su mandato presidencial (derecha, imagen del escritorio desde donde Urquiza ejerció su conducción de la Confederación argentina). Dejó el país totalmente unificado, ya que luego del triunfo en la batalla de Cepeda, el 11 de noviembre de 1859, la unidad queda establecida por el pacto de San José de Flores, queda reincorporada la provincia de Buenos Aires al resto de las provincias argentinas.

ASESINATO DE URQUIZA

Urquiza cayó asesinado un 11 de abril de 1870. Fue un crimen político. Cincuenta hombres invadieron el Palacio por su parte posterior. Los grandes portones abiertos y nadie para resistir (abajo izquierda, imagen del lugar por donde ingresaron los asesinos de Urquiza).

El único que intentó una resistencia fue el propio Urquiza, que tomó un arma e hirió a algunos de sus atacantes, pero un balazo certero dio en su mejilla y tras él, cinco puñaladas rubricaron el ensañamiento.

Uno de los asesinos, conocido de la casa, ante alguien que lo increpa por la brutalidad, dice que la cometieron porque era un traidor, vendido a los porteños.

En ello estaría la explicación de la causa de la tragedia. La alta política de amplitud nacional que siempre siguió, no fue captada en el momento por muchos sectores de entrerrianos en el último decenio de su vida. La interpretan como de entreguista, de claudicación a los principios autonómicos.

Urquiza conoció este proceso y siguió adelante. Aquí radica precisamente su grandeza. (*)

(*) Fuente: Página oficial del Palacio San José (Aclaración: las apreciaciones sobre la trayectoria política de Urquiza manifestada en esta breve biografía corresponden a la visión transmitida desde la página arriba señalada y no son necesariamente avaladas por este sitio).

 

 

 

Imagen del lago artificial que fue construido detrás del Palacio San José.

 

 

 

 

   ©  Temakel. Por Esteban Ierardo