Los caballos gritan su libertad en la llanura. Vacas y
árboles gozan con los amables rayos solares. La casa colonial,
de ancha y blanca fachada, resplandece con un vivo brillo. La
silueta del Museo gauchesco Ricardo
Güiraldes
anuncia un hogar para muchos reflejos de la Pampa y sus
habitantes de antaño. Cerca vive la población de San Antonio
de Areco, el terruño del gran escritor Ricardo Güiraldes.
Güiraldes
se hizo célebre con su Don
Segundo sombra. De su pluma también nacieron El cencerro
de cristal, un libro de poesía, y las novelas Raucho,
Rosaura y Xamaica; ésta última inspirada en las
impresiones de un viaje a las Antillas.
Güiraldes
visitó la India. Allí conoció la sabiduría trascendental del
Vedanta y el camino del nirvana. Bajo el influjo de la
espiritualidad hindú exploró su propia interioridad, en pos de
algún éxtasis o revelación, en la obra Sendero. En el
Museo, bajo la frágil protección de un cristal, descansa el
manuscrito de Sendero. Un guía del Museo me permitió
hojear el cuaderno donde, con letra manuscrita, Güiraldes
escribió sus reflexiones espiritualistas. La última
oración se tornaba inteligible, las letras se distorsionaban
hasta devenir una raya. Los últimos signos esbozados por Güiraldes
antes de morir en
1927.
En 1933, un pariente de Güiraldes,
desde su condición de intendente de San Antonio de Areco, creó
el "Parque
Criollo y Museo Gauchesco "Ricardo Güiraldes".
Aquí se alza la
ermita de San Antonio, con una imagen del Santo del siglo XVII;
la pulpería La Blanqueada y la tahona, máquina empleada antaño
para moler trigo. La casa-museo recrea el
casco
de una
vieja estancia del siglo XVII, protegida por un foso, un
parapeto de tierra y vetustos cañones. Dentro del Museo el
visitante puede encontrar libros, armas, iconografía, cuadros,
enseres y prendas que
ilustran las costumbres del hombre de campo. Se conservan
también numerosas pertenencias de
Ricardo Güiraldes, como el
escritorio y la silla donde éste tradujo el Martín Fierro.
Asimismo, se exhiben ponchos que pertenecieron al cacique
Calfucurá, una cama de Juan Manuel de Rosas y numerosas piezas
de valor histórico, que evidencia la habilidad de las
artesanías y orfebrerías gauchescas.
El museo incluye 40
hectáreas donde crecen muchos ejemplares de flora
autóctona.
Alrededor de la casa-museo, todos los años se celebra el Día
Nacional de la Tradición. En 1939, el gobernador de la
provincia de Buenos Aires, que en ese momento era el doctor
Manuel A. Fresco, instituyó en su territorio el día de la
tradición. Una ley bonaerense posterior, aún vigente, ordenaba
su celebración en San Antonio de Areco y Luján. Finalmente se
dispuso que San Antonio de Areco sea sede permanente del Día de
la Tradición. En este día, alrededor del Museo, se escucha el
clamor popular que vitorea la doma de briosos caballos por
audaces y experimentados jinetes. Una multitud viste
tradicionales ropas gauchescas. Y numerosos visitantes siguen
los avatares de los domadores, payadores y cantantes
folklóricos.
Y durante todos los días, cerca del Parque criollo, fluyen las
aguas del río Areco. Su nombre
procedería del triunfo obtenido a sus orillas en un combate con
los indios por un militar español de apellido Areco en el siglo
XVII. Pero el historiador lugareño José C. Burgueño,
en el diario La Nación del 27 de Marzo de 1910, exponía que
"lo más probable es que el nombre de ese arroyo o río se
deba a que en sus orillas crecía la Areco, especie de palma,
cuyo fruto hacía entrar los indios en la composición del buyo
o betel".
Junto al río Areco, Ruiz de Arellano habría de fundar san
Antonio de Areco.
El general Ruiz de Arellano era descendiente de sancho V, rey de
Navarra. Arribó al Virreinato del Río de la Plata en el año
1662. Por sus servicios a la Corona Española le fueron
concedidas treinta y dos leguas cuadradas. En esta extensión,
en 1726, Arellano fundó la Capilla de San Antonio de Areco.
Esta Capilla fue la
matriz del pueblo, que con su mismo nombre, se desarrollaría
luego. La fecha actualmente aceptada como la de la fundación
del Pago de Areco es el 23 de Octubre de 1730, día en que la
Capilla de Areco se convirtió en una de las primeras seis
parroquias de campaña.
El interior de la capilla de Areco poseía un
retablo dorado donde San Antonio sostenía entre sus brazos al
Niño Dios.
A diez kilómetros de San Antonio de Areco late la Estancia La
porteña, en la que Güiraldes
se inspiró para escribir Don Segundo Sombra.
Prisioneros en nuestras urbes de asfalto, cementos y
laberínticas calles, puede alcanzarnos el deseo de lo abierto,
de una tierra desnuda que, entre hierbas y piedras, se extiende
hasta el horizonte lejano. Es la nostalgia por un suelo
ardiente. Por el gaucho que siempre recorría con su caballo una
tierra libre hacia un ocaso rojo y vivido. Las señales de una
vida auténtica, valerosa y telúrica ya perdidas. Pero en un
museo enquistado en un verde pétalo de las planicies pampeanas,
aún tremolan los reflejos de las fundas y cinturones de los
gauchos. De esos jinetes apasionados. Para quienes Dios
gobernaba el mundo recostado sobre la llanura.
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Para
los amigos visitantes de Temakel de Argentina y otros países
que deseen visitar El "Parque
Criollo y Museo Gauchesco "Ricardo Güiraldes",
les informamos que éste se halla abierto de lunes a
domingos entre las 9 y 19.00 hs.
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El
Río Areco, a poco distancia del Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes.
Acompañando texto, primera foto arriba: parte de la
fachada de la casona del museo, con sus ventanas y
puertas y paredes que reproducen el estilo
arquitectónico del siglo XIX; y, abajo, el camino que
lleva hasta la entrada del museo
que preserva parte del
legado de Güiraldes
y lo gauchesco. (Aclaración:
no presentamos imágenes interiores del museo aquí dado
que sus autoridades no autorizan la obtención de fotos
de los valiosos objetos en exhibición por no estimarlo
conveniente.)
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