Contra
la apatía, contra la mezquindad, contra el individualismo y
contra la desesperanza: la libertad, la autogestión. De
aquí, emergen y se avivan proyectos impulsados por pequeños
grupos, a veces alguien solo/a, con la intención del
intercambio (sin fines de lucro), y el indispensable impulso
de abrirle espacios a lo que uno valora. La Isla Negra es
uno de ellos, porque brinda un espacio a voces que no lo
tendrían por pobreza de prensa, ausencia de aire, carencia de
interés y falta de editoriales curiosas.
Cuando
una isla nace para el contacto -sin convulsión ni maremoto,
sino de a poco- no demora en tender puentes, en hacerse
archipiélago. De pronto, regular, paciente y no tan
prontamente, llega con su armado de poemas y mensajes a todos
los países de Latinoamérica, encuentra hermana en Italia y
se difunde por España.
La
revista fue fundada por Gabriel Impaglione, responsable de su
edición, contenido y difusión. Es de formato digital y llega
gratuitamente, por correo electrónico, a quien se suscriba.
Gracias
a esta cada vez menos isla, surgida en abril del 2004 y de
frecuencia casi semanal, tenemos la oportunidad de leer y
compartir poemas propios y de otros.
Ahora,
lo invitamos a Gabriel Impaglione a la Argentina Invisible
para que nos describa ciertas regiones de una Isla para nada
Negra.
"De
todas maneras aquí
me
propongo terminar esto,
y
antes de volver al Brasil
pasando
por Antofagasta
en
Isla Negra los espero,
entre
ayer y Valparaíso." *
*
Neruda, Pablo. Del poema "Itinerarios"
en
Estravagario, Bs. As., Ed. Debolsillo, 2003.
¿Cuándo empezaste
con esta isla que ya va por la 44?
-
Isla
Negra comenzó en abril de 2004, desde la ciudad de Luján,
Buenos Aires. Brazo poéticamente armado para la distribución
digital de los contenidos del programa radial homónimo que se
emitía por Radio Ciudad de Luján, vieja FM que abrió sus
puertas generosamente. Ya se sabe que programas de poesía y
literatura en general son perros verdes-rabiosos, poco gratos
a los dueños de radios comerciales.
¿Y
en qué consistía el programa?
-
La
gente pedía textos y la cosa comenzó a hacerse un poco más
grande, con el tiempo.
¿Con
qué frecuencia la estás publicando?
-Semanalmente,
casi... un delicado equilibrio entre su densidad y la
periodicidad. No importa salir justo cada siete días, sino
salir con contenidos...
¿Sabés
qué recepción tiene?
-
Si
se trata del humor con que los suscriptores abren los
archivos, en líneas generales es bueno. En los peorcitos
(fanáticos de la lectura y todo eso), bárbaro. Entre los que comparten colaboraciones, textos y desvelos
poéticos, maravillosa.
Si
la idea de recepción viene unida a cantidades.... no hay
estadísticas ni mucha preocupación por realizarlas. Sabemos
que estamos llegando de a poco a 1600 suscriptores, y hay al
menos otro tanto que la recibe de amigos, e incluso nosotros
mismos la reenviamos a gente que no se ha suscripto:
instituciones, nuevos contactos. Permanentemente se abre esta
forma de distribución, en general para estimular su lectura.
¿En
cuantos países se la recibe?
-
No
hemos hecho cuentas al respecto. En Latinoamérica no hay
país que no tenga al menos una persona que la recibe.
También en Europa hay cientos de suscriptores, estos datos se
revelan por las colaboraciones que llegan periódicamente.
Pocos suscriptores en Asia y Africa, pero buenos.
¿Quiénes
colaboran regularmente?
-
Hay
un buen movimiento de interacción entre colaboradores y
publicación, y sobre todo un nivel literario de excelencia,
cosa difícil de conseguir en publicaciones de este tipo,
donde se reciben muchas colaboraciones y parece estar escrito
en alguna parte que hay que suscribirse y escribir a todo lo
que ande por allí, aunque no se escriba jamás.
En
este sentido, hay muchísimos suscriptores que se han abonado
a Isla Negra para recibir contenidos, esto es muy saludable.
No es una revista hecha entre gente que escribe, es una
revista de la gente que siente placer con la literatura.
¿Tiene
alguna línea editorial?
-Sí,
afirmación de la libertad y la belleza, del antiimperialismo
y la promoción cultural integradora. La poesía como casa de
fraternidades. La voz por una cultura de paz.
¿Cuál
es la intención de la publicación?
-
Promover
autores, poéticas, integrar culturas.
¿Repercusiones?
-
Hay
una experiencia de edición en papel que está realizando
Gabriela Piccini en Pigüé con el nombre de El Viento en Isla
Negra, uniendo con ambos nombres también un poema de Neruda.
Gabriela, que es tan sensible como luchadora, esta
consiguiendo en esa ciudad bonaerense la multiplicación del
amor por la lectura, la participación creativa y el
descubrimiento de autores y poéticas de todo el mundo.
Esta
misma experiencia estamos tratando de llevarla adelante en
Sardegna, para lo que estamos contactando amigos y colegas.
Aquí en Italia editamos, en formato digital, la Revista Isola
Nera, la versión italiana de Isla Negra. La dirije mi mujer,
Giovanna Mulas, escritora italiana reconocida por su
trayectoria. Es una experiencia realmente excelente, porque
además de abrir el juego a autores sobre todo
latinoamericanos, estamos acercando autores italianos a
nuestra Latinoamérica, cosa que no es tan común (y no
pregunten por qué, pero debe ser en todo sentido, en los
espacios de la literatura, del arte en general, este "nefreguismo"
por la promoción y la integración cultural).
Así,
para Isola Nera, estamos traduciendo autores en lengua
española al italiano y al sardo, como para Isla Negra,
autores italianos al español.
La
realización de la revista en papel, tipo periódico, de
circulación gratuita en comercios, instituciones públicas,
escuelas, bibliotecas, etc, será un buen paso avanti en la
promoción literaria, y seguramente de esta experiencia
surgirán otras ideas para darle estructura a un proyecto
cultural más sólido.
¿Además,
otros países?
Sí,
a su vez estamos charlando con dos amigos poetas, en Portugal
y en Francia, para editar la isla Negra en esos idiomas y
tratar de llevar cada tanto una edición en papel de
distribución gratuita al menos en una ciudad de cada país.
Se debe comenzar por algo, una pequeña acción, que
multiplique y gane espacios y adherentes.
Además,
hay bibliotecas que están armando con las ediciones de Isla
Negra y de Isola Nera un archivo digital literario que ponen a
disposición de los usuarios. La idea es buena, no cuesta
nada, e incorpora al patrimonio autores y ediciones que de
otra manera sería imposible incorporar.
En
este sentido, las nuevas tecnologías ayudan para ampliar
horizontes. Y nosotros decimos que las viejas tecnologías
(por llamarla de algún modo), es decir la impresión en
papel, ayudan a consolidar los espacios de integración
cultural, porque ganan espacios en las casas de la gente: es
allí donde radica su éxito.
¿Quisieras
agregar algo?
Sí,
una dirección electrónica para todos aquellos interesados en
recibir las revistas o aportar ideas: poesia@argentina.com
o a impaglioneg@yahoo.es.