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UNA IMPRENTA ENTRE LOS ÁRBOLES Y EL GRUPO DE AMIGOS DEL LIBRO

Texto y fotos Esteban Ierardo

 


La imprenta en Mallín Ahogado, en el Valle de El Bolsón. Aquí, Edgardo Suárez y su familia realiza una valiosa y poco conocida labor de difusión cultural.

 

  Es una fría noche patagónica. Luego de una grata conferencia pronunciada en la Biblioteca Pública de El Bolsón, avanzamos en un automóvil por un árido camino de tierra. Quien maneja es Edgardo Suárez. Tras un camino de más de veinte kilómetros, llegamos hasta una chacra envuelta por los mantos oscuros que se descuelgan desde un despejado cielo estrellado. Me adentro en un camino que serpentea entre unos árboles. Un joven con linterna viene en mi auxilio. En el final del sendero, se alza una casa de gruesos troncos de madera. Una cabaña de dos pisos cuya presencia, para mí, animal urbano, constituye un mágico y rápido viaje a otro tiempo, a otra forma de habitar en el mundo.

 En el hogar de madera vive Edgardo Suárez con su familia: su esposa, y sus dos hijos: María Luna, y "Manu", dos jóvenes de cordiales maneras y pureza en sus rostros que acompañan a su padre en el trabajo en la imprenta entre los árboles.

 Edgardo llegó a Mallín Ahogado, un hermoso sitio en el Valle de El Bolsón, hace más de veinte años. Dejó Buenos Aires para seguir el tambor de un destino diferente. Es un idealista al que no le intimida el devenir del tiempo o la comodidad de la sociedad moderna que prefiere la costra de las comodidades, y el desinterés por la introspección, por el mejoramiento humano o la contemplación gratuita de la naturaleza.

 Edgardo es un humanista inquebrantable. Alguien que, desde su singular y acuariano modo, escala las laderas de la ampliación de la conciencia, del despertar de las gemas del espíritu. Su vida interior se une con el amoroso caminar sobre la tierra patagónica, o con el vigoroso trabajo sobre la madera. Edgardo construyó más de cien cabañas. Y desde hace varios años, edita dos publicaciones: Tierra madre, henchida de trascendencia e idealismo; y Conociendo nuestra gente, revista grávida de amor por la riqueza humana y rural que late en la cordillerana geografía patagónica.

 En Tierra Madre, Edgardo, acompañado por su esposa, ha editado, entre otros, textos de Sartre, Fanon, Macedonio Fernández, el maestro hindú Vivekananda, o el economista humanista E. F. Schumacher. Actualmente trabaja en una edición completa de Walden, la gran obra del filósofo del bosque Henry David Thoreau.

  En Conociendo nuestra gente se encuentran entrevistas a numerosos paisanos que, con silencioso y digno trabajo, se forjan dentro de las duras zonas rurales del gigante patagónico.

 Con gran generosidad, Edgardo dedicó su tiempo de tres soleados días para presentarme a valiosos pobladores de Mallín, y me acercó a senderos entre las montañas nevadas, ríos de música hipnótica y continua, y las hojas profundas de un bosque solitario.

 Desde hace algunos años, Edgardo trabaja en su imprenta que vive entre los árboles. Allí, ha editado libros como La revolución del rastrojo, del sabio cultivador japonés Masanobu Fukuoka; Patagonia de pie, publicación de varios autores coordinada por Lucas Chiappe, fotógrafo y gran defensor de los bosques patagónicos; Relatos del Mar, maravillosa obra de recuerdos de sus viajes por la Antártida y numerosos mares de un marino retirado de la Armada. 

  Y a través del encuentro y el diálogo con el escritor de Esquel Ariel Puyelli, concibió la idea de una especial iniciativa cultural: el Grupo del amigo del Libro Patagónico. Tradicionalmente, un escritor debe acercar su obra a una editorial para gestionar su eventual, y muchas veces fallida, publicación; o debe pagar su edición. Desde un lugar de la Patagonia, desde un sitio de la Argentina Invisible, esta tradición es transformada por un nuevo camino. Un grupo de lectores y escritores acuerdan aportar unos cinco pesos mensuales. Con el dinero así obtenido, se cubren los gastos para la edición de un libro por mes en la imprenta de Edgardo, en la imprenta entre los árboles. 

Hoy por hoy, alrededor de ciento cincuenta personas integran el Grupo del Amigo del Libro que ha cristalizado ya la publicación de varias obras, como Los cuatro relatos patagónicos de Ángel Uranga, Territorio: waj Mapu. Patagonia secreta, de Martha Perotto, Más de 800 plantas medicinales. Investigación y actualización en Fitomedicina, de Claudia Cristina Rodriguez y Daniel Rodolfo Lisato, una pareja de médicos y constructores de maravillosos juguetes.

Esta iniciativa editorial ofrece su nuevo sendero para la publicación no sólo a los habitantes de El Bolsón, Esquel o Comodoro Rivadavia. Esta posibilidad podría extenderse también a cualquier otro lugar de la Argentina e incluso, por qué no, más allá de nuestras fronteras. 

Abajo, en el recuadro, en un texto escrito por Ariel Puyelli, se expresa la filosofía del Grupo del Amigo del Libro, y el modo de comunicación con esta alternativa para la edición de los sueños hechos de escritura, y de la tinta que fluye sobre las hojas blancas entre los generosos brazos de una imprenta.

Una imprenta que palpita entre los árboles, la tierra y el viento patagónicos.

Edgardo Suárez y sus hijos, quienes trabajan junto a él en la imprenta rodeada de árboles.

 

  

Pequeño manifiesto por el libro

La reedición de los sueños

A lo largo del tiempo, la tarea de los artistas ha sido considerada por todas las comunidades como un factor importante para su crecimiento. La de los escritores no es ni fue jamás la excepción.
El trabajo solitario del escritor es la primera etapa de un proceso que termina en el lector. La poesía, el cuento, la novela, el ensayo, el escrito científico, etc., nacen de la inquietud de compartir ese material con los semejantes; y todos sabemos las dificultades que los autores independientes tenemos para lograrlo: la falta de recursos económicos es la más importante y es salvada sólo con los ahorros personales o excepcionalmente con el aporte de instituciones.
Por otra parte, es una realidad el obstáculo que tenemos los lectores para comprar libros para nosotros y nuestros hijos. Los precios que han impuesto las grandes editoriales o los talleres gráficos, obligan a abstenerse de compras o demandan un gran sacrificio para las economías familiares.
¿Cómo se pueden conjugar las necesidades del escritor -de editar- y la del lector -de comprar- si no con ediciones económicas para todos?
Editar a bajo costo libros que puedan ser comprados por todos, ¿es una utopía o una cuestión de compromiso con el afecto que sentimos por los libros? A quienes disfrutamos del aprendizaje y la recreación que ofrecen los buenos libros, nos parece que ese cariño a los libros y el sueño de recuperar las bibliotecas familiares, merecen poder concretar un proyecto viable desde el corazón y la buena voluntad.
Un grupo de amigos del libro (especialmente del libro patagónico) creemos que es posible la edición mensual de uno o más libros a bajo costo y con un precio de tapa accesible a la gran mayoría de las familias.
Podemos hablar de "venta anticipada", pero en este proyecto preferimos hablar del "afecto anticipado" por la obra a editar. Al igual que preferimos no hablar de un "proyecto editorial" (frase hecha por las grandes empresas editoriales) y sí de una "reunión de amigos de los libros".
Si los lectores nos comprometiéramos a hacer un pequeño aporte mensual para editar -también mensualmente- uno o más libros y los escritores retribuyéramos ese aporte con la obra misma, estaríamos en condiciones de cerrar el círculo roto por una concepción económica que impide editar o comprar libros.
No son pocos los escritores que ya han puesto en práctica este proyecto en nuestra región y otras zonas del país. Y los resultados fueron ediciones y reediciones a muy bajo costo; en algunos casos, miles de libros ya reposan en las bibliotecas de miles de familias.
Como todos los emprendimientos comunitarios o grupales, el éxito no se basa en los números, sino en el grado de amor que todos pongamos en ellos. Este emprendimiento no es la excepción. Los escritores escribimos para editar, y los lectores compramos para leer. En el medio está el libro, un objeto que merece volver a ocupar su sitio de privilegio en cada hogar, sin que ello implique resentir las economías de la familia. ¿Es posible que cinco pesos por mes puedan representar un libro para la familia? Lo es. De hecho, varios autores ya están haciéndolo con sus obras gracias a la buena voluntad de amigos y vecinos.
Si todos nos propusiéramos recuperar el amor por el libro y sumarnos al sueño del escritor por ver su obra impresa, podríamos crear otra vez ese circuito de vida que permite el nacimiento de libros y el crecimiento de escritores y lectores; vecinos y amigos al fin y al cabo.
Compartamos este proyecto. Charlémoslo con quienes creemos que es posible la unión entre el escritor, el lector y el libro; que no es una utopía crear un vínculo concreto y cotidiano entre todos y que podemos parir libros para disfrutar y aprender, para informarnos y compartir.
Se puede concretar el sueño de editar y leer. De seguir escribiendo y leyendo. Todo depende de la voluntad de aquellos que gozamos escribiendo para nuestra gente y leyendo a nuestros autores. Todo depende, entonces, de reeditar los sueños y plasmarlos en la realidad.

Grupo de Amigos del Libro 

Invitamos a los amigos a comenzar a editar libros que hace años están aguardando pacientemente la oportunidad de llegar al lector. La premisa es aportar cinco pesos por mes y recibir, al cabo de treinta días, la obra editada. Por otra parte, se pondrá a disposición de todos, una lista de libros ya impresos con un precio de tapa sumamente económico.
Quienes deseen sumarse a este proyecto -como lectores o escritores- o necesiten aclarar dudas, pueden comunicarse con:

 Ariel Puyelli  e-mail: aapuyelli@hotmail.com)

 

 

 

 

 

   ©  Temakel. Por Esteban Ierardo