La
imprenta en Mallín Ahogado, en el Valle de El Bolsón.
Aquí, Edgardo Suárez y su familia realiza una valiosa
y poco conocida labor de difusión cultural.
|
Es
una fría noche patagónica. Luego de una grata conferencia
pronunciada en la Biblioteca Pública de El Bolsón, avanzamos
en un automóvil por un árido camino de tierra. Quien maneja
es Edgardo Suárez. Tras
un camino de más de veinte kilómetros, llegamos hasta una
chacra envuelta por los mantos oscuros que se descuelgan desde
un despejado cielo estrellado. Me adentro en un camino que
serpentea entre unos árboles. Un joven con linterna viene
en mi auxilio. En el final del sendero, se alza una casa de
gruesos troncos de madera. Una cabaña de dos pisos cuya presencia,
para mí, animal urbano, constituye un mágico y rápido viaje
a otro tiempo, a otra forma de habitar en el mundo.
En
el hogar de madera vive Edgardo Suárez con su familia: su esposa,
y sus dos hijos: María Luna, y "Manu", dos jóvenes de
cordiales maneras y pureza en sus rostros que acompañan a su
padre en el trabajo en la imprenta entre los árboles.
Edgardo
llegó a Mallín Ahogado, un hermoso sitio en el Valle
de El Bolsón, hace más de veinte años. Dejó Buenos
Aires para seguir el tambor de un destino diferente. Es un
idealista al que no le intimida el devenir del tiempo o la
comodidad de la sociedad moderna que prefiere la costra de
las comodidades, y el desinterés por la introspección, por
el mejoramiento humano o la contemplación gratuita de la naturaleza.
Edgardo
es un humanista inquebrantable. Alguien que, desde su singular
y acuariano modo, escala las laderas de la ampliación de la
conciencia, del despertar de las gemas del espíritu. Su vida
interior se une con el amoroso caminar sobre la tierra patagónica,
o con el vigoroso trabajo sobre la madera. Edgardo construyó
más de cien cabañas. Y desde hace varios años, edita dos publicaciones:
Tierra madre, henchida de trascendencia e idealismo;
y Conociendo nuestra gente, revista grávida de amor
por la riqueza humana y rural que late en la cordillerana
geografía patagónica.
En
Tierra Madre, Edgardo, acompañado por su esposa, ha
editado, entre otros, textos de Sartre, Fanon, Macedonio Fernández,
el maestro hindú Vivekananda, o el economista humanista E.
F. Schumacher. Actualmente trabaja en una edición completa
de Walden, la gran obra del filósofo del bosque Henry
David Thoreau.
En Conociendo nuestra gente se encuentran entrevistas
a numerosos paisanos que, con silencioso y digno trabajo,
se forjan dentro de las duras zonas rurales del gigante patagónico.
Con
gran generosidad, Edgardo dedicó su tiempo de tres soleados
días para presentarme a valiosos pobladores de Mallín, y me
acercó a senderos entre las montañas nevadas, ríos de música
hipnótica y continua, y las hojas profundas de un bosque solitario.
Desde
hace algunos años, Edgardo trabaja en su imprenta que vive
entre los árboles. Allí, ha editado libros como La revolución
del rastrojo, del sabio cultivador japonés Masanobu
Fukuoka; Patagonia de pie, publicación de varios autores
coordinada por Lucas Chiappe, fotógrafo y gran defensor de
los bosques patagónicos; Relatos del Mar, maravillosa
obra de recuerdos de sus viajes por la Antártida y numerosos
mares de un marino retirado de la Armada.
Y a través del encuentro y el diálogo con el escritor de Esquel
Ariel Puyelli, concibió la idea de una especial iniciativa
cultural: el Grupo del amigo del Libro Patagónico.
Tradicionalmente, un escritor debe acercar su obra a una editorial
para gestionar su eventual, y muchas veces fallida, publicación;
o debe pagar su edición. Desde un lugar de la Patagonia, desde
un sitio de la Argentina Invisible, esta tradición es transformada
por un nuevo camino. Un grupo de lectores y escritores acuerdan
aportar unos cinco pesos mensuales. Con el dinero así obtenido,
se cubren los gastos para la edición de un libro por mes en
la imprenta de Edgardo, en la imprenta entre los árboles.
Hoy
por hoy, alrededor de ciento cincuenta personas integran el
Grupo del Amigo del Libro que ha cristalizado ya la publicación
de varias obras, como Los cuatro relatos patagónicos de
Ángel Uranga, Territorio: waj Mapu. Patagonia secreta,
de Martha Perotto, Más de 800 plantas medicinales.
Investigación y actualización en Fitomedicina,
de Claudia Cristina Rodriguez y Daniel Rodolfo Lisato, una
pareja de médicos y constructores de maravillosos juguetes.
Esta
iniciativa editorial ofrece su nuevo sendero para la publicación
no sólo a los habitantes de El Bolsón, Esquel o Comodoro Rivadavia.
Esta posibilidad podría extenderse también a
cualquier otro lugar de la Argentina e incluso, por qué no,
más allá de nuestras fronteras.
Abajo,
en el recuadro, en un texto escrito por Ariel Puyelli, se
expresa la filosofía del Grupo del Amigo del Libro, y el modo
de comunicación con esta alternativa para la edición
de los sueños hechos de escritura, y de la tinta que fluye
sobre las hojas blancas entre los generosos brazos de una
imprenta.
Una imprenta que palpita entre los árboles, la tierra y el
viento patagónicos.
|
|
|
Edgardo
Suárez y sus hijos, quienes trabajan junto a él en
la imprenta rodeada de árboles.
|
|
Pequeño
manifiesto por el libro
La
reedición de los sueños
A
lo largo del tiempo, la tarea de los artistas ha
sido considerada por todas las comunidades como un
factor importante para su crecimiento. La de los
escritores no es ni fue jamás la excepción.
El trabajo solitario del escritor es la primera
etapa de un proceso que termina en el lector. La
poesía, el cuento, la novela, el ensayo, el
escrito científico, etc., nacen de la inquietud
de compartir ese material con los semejantes; y
todos sabemos las dificultades que los autores
independientes tenemos para lograrlo: la falta de
recursos económicos es la más importante y es
salvada sólo con los ahorros personales o
excepcionalmente con el aporte de instituciones.
Por otra parte, es una realidad el obstáculo que
tenemos los lectores para comprar libros para
nosotros y nuestros hijos. Los precios que han
impuesto las grandes editoriales o los talleres gráficos,
obligan a abstenerse de compras o demandan un gran
sacrificio para las economías familiares.
¿Cómo se pueden conjugar las necesidades del
escritor -de editar- y la del lector -de comprar-
si no con ediciones económicas para todos?
Editar a bajo costo libros que puedan ser
comprados por todos, ¿es una utopía o una cuestión
de compromiso con el afecto que sentimos por los
libros? A quienes disfrutamos del aprendizaje y la
recreación que ofrecen los buenos libros, nos
parece que ese cariño a los libros y el sueño de
recuperar las bibliotecas familiares, merecen
poder concretar un proyecto viable desde el corazón
y la buena voluntad.
Un grupo de amigos del libro (especialmente del
libro patagónico) creemos que es posible la edición
mensual de uno o más libros a bajo costo y con un
precio de tapa accesible a la gran mayoría de las
familias.
Podemos hablar de "venta anticipada",
pero en este proyecto preferimos hablar del
"afecto anticipado" por la obra a
editar. Al igual que preferimos no hablar de un
"proyecto editorial" (frase hecha por
las grandes empresas editoriales) y sí de una
"reunión de amigos de los libros".
Si los lectores nos comprometiéramos a hacer un
pequeño aporte mensual para editar -también
mensualmente- uno o más libros y los escritores
retribuyéramos ese aporte con la obra misma,
estaríamos en condiciones de cerrar el círculo
roto por una concepción económica que impide
editar o comprar libros.
No son pocos los escritores que ya han puesto en
práctica este proyecto en nuestra región y otras
zonas del país. Y los resultados fueron ediciones
y reediciones a muy bajo costo; en algunos casos,
miles de libros ya reposan en las bibliotecas de
miles de familias.
Como todos los emprendimientos comunitarios o
grupales, el éxito no se basa en los números,
sino en el grado de amor que todos pongamos en
ellos. Este emprendimiento no es la excepción.
Los escritores escribimos para editar, y los
lectores compramos para leer. En el medio está el
libro, un objeto que merece volver a ocupar su
sitio de privilegio en cada hogar, sin que ello
implique resentir las economías de la familia. ¿Es
posible que cinco pesos por mes puedan representar
un libro para la familia? Lo es. De hecho, varios
autores ya están haciéndolo con sus obras
gracias a la buena voluntad de amigos y vecinos.
Si todos nos propusiéramos recuperar el amor por
el libro y sumarnos al sueño del escritor por ver
su obra impresa, podríamos crear otra vez ese
circuito de vida que permite el nacimiento de
libros y el crecimiento de escritores y lectores;
vecinos y amigos al fin y al cabo.
Compartamos este proyecto. Charlémoslo con
quienes creemos que es posible la unión entre el
escritor, el lector y el libro; que no es una utopía
crear un vínculo concreto y cotidiano entre todos
y que podemos parir libros para disfrutar y
aprender, para informarnos y compartir.
Se puede concretar el sueño de editar y leer. De
seguir escribiendo y leyendo. Todo depende de la
voluntad de aquellos que gozamos escribiendo para
nuestra gente y leyendo a nuestros autores. Todo
depende, entonces, de reeditar los sueños y
plasmarlos en la realidad.
Grupo
de Amigos del Libro
Invitamos
a los amigos a comenzar a editar libros que hace años
están aguardando pacientemente la oportunidad de
llegar al lector. La premisa es aportar cinco
pesos por mes y recibir, al cabo de treinta días,
la obra editada. Por otra parte, se pondrá a
disposición de todos, una lista de libros ya
impresos con un precio de tapa sumamente económico.
Quienes deseen sumarse a este proyecto
-como lectores o escritores- o necesiten
aclarar dudas, pueden comunicarse con:
Ariel
Puyelli e-mail: aapuyelli@hotmail.com)
|
|