|
EN EL CAMINO
DE LA POESÍA Y EL SÍMBOLO
Las
formas del faro cultural de Héctor Rotger en Santa Fe
|

Portada
de uno de los números de la especial publicación Ouroboros, nacida de la labor de difusión cultural de
Héctor Rotger en la Ciudad de Santa Fe. |
Desde la Ciudad de Santa Fe, resplandece un faro que irradia
señales creativas e ilumina un camino hacia lo indeterminado
y misterioso del ser.
Gracias
a los auspicios de Cecilia Lammertyn y de Edgardo Suárez,
conocí a Héctor Rotger en el vasto colegio Almirante Brown,
donde éste oficia como vice-director. El diálogo con
Héctor es siempre animado, un devenir hacia nuevos horizontes
y hacia las escaleras de la reflexión poética.
Héctor
Rotger es músico, pianista,
docente, con una amplia experiencia en la dirección coral
de adolescentes. Creador de numerosas cantatas y canciones:
la Cantata de la Ciudad de Santa Fe por ejemplo, y una cantata
inspirada en el célebre discurso del jefe Seattle. Ávido peregrino
de la poesía, el ensayo, el cuento breve, Rotger ha editado
periódicamente "El Arca del Sur", y la publicación
trimestral "Ouroboros", distribuida no sólo
en Santa Fe, sino también, por iniciativa de "Tierra
Madre" de Edgardo Suárez, en El Bolsón. Desde el 2002,
"Ouroboros" reúne un trabajo anual que bulle y se
entrega a la memoria del papel durante las cuatro estaciones.
Rotger recorre con fruición el puente integrador de Oriente
y Occidente, las tradiciones simbólicas ancestrales, la fascinación
por el misterio indescifrable y el oxigeno hambriento de divinidad
y cosmos.
"Ouroboros" es en sí misma una pieza de creatividad
artesanal. Su forma es original. Sus papeles se doblan y se
pliegan. Acceder a sus contenidos no implica la comodidad
habitual de abrir unas hojas y lanzar los ojos a la lectura.
El descubrimiento del rico contenido interior supone primero
un placentero abrir, y un posterior desplegarse de las hojas
impresas.
La
animada difusión de grandes tesoros de la cultura y del camino
simbólico por parte de Héctor Rotger pertenece a la música
poco escuchada de la Argentina Invisible. Aquí contribuimos
a la expansión de esta musicalidad. Presentamos un texto de
Héctor, "La palabra coherente", editado en un anuario
con varios de los textos editados en el devenir de las estaciones
en "Ouroboros". También hallarán el texto-manifiesto,
las palabras que propagan el espíritu de "Ouroboros".
Y, al final, dos links para acceder a los
manantiales-faros de Rotger en la red.
En el camino de la serpiente que se devora a sí mismo, late el
regreso al origen. Y el manantial que asegura la creatividad como
estado inagotable del ser.
Esteban
Ierardo
La
Palabra Coherente
Por Héctor Rotger
Refiere la crónica que un hombre emprendió un viaje con el
cometido de hallar las palabras que tuvieran coherencia con
los actos de su vidas.
Pasaremos
por alto las peripecias, a veces escabrosas, de aquella búsqueda.
Pero el relato culmina a la hora en que estando en una playa
lejana, a orillas del mar, nuestro hombre escuchó cantar a un
viejo marinero.
El
idioma no era el suyo, pero el canto inentendible lo subyugaba. El
canto se volvía líquido en la murmuración del oleaje,
combinando con la despejada soledad en la que los únicos
habitantes, fuera ellos dos, eran los riscos y las piedras del
relieve irregular de la playa.
Fijó la vista en un sitio distante del mar y dejó que la
circunstancia lo envolviera con el oleaje y aquel canto inesperado
y encantador.
De
no haber sido porque aquel era el brillo desmesurado de la luna,
no hubiera estado despertando en la playa varias horas después,
sino cincuenta años antes, ante otra desmesurada luz blanca que
emergía de una sombra plácida y una voz que había reconocido
desde adentro de otra agua, y que le hablaba y le cantaba un
idioma que jamás olvidaría, pero del tampoco había entendido,
como en este canto marino, una sola palabra.
Fue
cuando empezó a entenderlas, que las palabras de aquel primer
idioma lo abandonaron para siempre.
Desde
entonces le quedó la nostalgia de la palabra que tuviera
coherencia con los actos tal como la que había escuchado en el
acto de nacer (*).
 |
| "Ouroboros
o indicios de un peregrino de la comunidad dispersa en
errancia al hontanar", publicación del fulgor
reflexivo y filosófico y del fluir del manantial poético
entre hierbas y serpientes que se devoran, en pos del
regreso al origen. |
|
¿QUÉ
ES OUROBOROS?
Por
Héctor Rotger
Ouroboros
no es una marca comercial, un producto, un
artículo de compraventa.
Ouroboros
es una situación en el proceso del ser.
No
es una situación localizable, ya que el proceso es uno
mismo siendo. Y siendo uno mismo la medida de ser, no
tiene forma de localizarse a sí mismo en ese proceso.
Dicho en sencillo: somos una perpetua incógnita para
nosotros mismos. Sin embargo, como tenaces ignorantes,
hemos venido construyendo y defendiendo verdades
irrefutables durante milenios.
Cuando todas esas verdades ceden, cuando queda expuesta
su relatividad (ya que no su falsedad), solo nos queda
una certeza; estamos vivos porque otros están
igualmente vivos y esos otros viven porque hay toda una
cadena ininterrumpida de otros que, aunque no lo
sospechen, son recíprocamente internecesarios e
interdependendientes.
Basta
esa ética, y toda convivencia se dará por añadidura.
Y
así como el diamante puede cortar por su dureza todos
los demás cristales, Ouroboros puede penetrar todo lo
fijo y cristalizarlo en el hombre, que es lo que impide
estar en "proceso". Si se está en proceso,
toda palabra y gesto impulsan. Si se está cristalizado,
toda palabra y todo gesto encierran.
Las
palabras de Ouroboros pretender impulsar. Para eso ha de
leérselo desde la incertidumbre, que es la inconmovible
certidumbre de pertenencia al Cosmos que emana del
corazón estupefacto. (*)
Otra
noticia acerca de Ouroboros:
"Mira
bien estos dos dragones, pues son los comienzos
verdaderos de la filosofía que los sabios no han podido
enseñar a sus libros. Al que está abajo y no tiene
alas se le llama lo fijo y lo constante, o el varón. El
de arriba es lo volátil o la negra hembra oscura. Al
primero se lo denomina azufre o lo caliente y seco. Al
segundo mercurio, o lo frío y húmedo. Cuando ambos se
unen y dan lugar a la quintaesencia (Ouroboros), pueden
superar todas las cosas metálicas, densas, oscuras y
resistentes".
Nicolás Flamel, Alquimista, 1681.
|
|
|

Héctor
Rotger |
(*)
Fuente de texto en recuadro derecha arriba: Texto
"La palabra coherente" de Héctor Rotger, en "Ouroboros
o indicios de un peregrino de la comunidad dispersa en errancia al
hontanar", p. 93; segundo texto, "Qué es Ouroboros?, procede de la
presentación de la revista homónima.
|