Los
empréstitos del siglo XlX
Los
empréstitos del siglo XX
Antecedentes
del no pago de la deuda
El
juicio contra la deuda
Reflexión
final
Bibliografía
ADVERTENCIA PRELIMINAR
Este
trabajo que hoy sale a la luz, es el resultado de un Seminario
que se llevó a cabo durante cuatro semanas en la Facultad de
Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata, en
el que intenté explicar de la manera más simple y didáctica
algunos aspectos históricos de nuestro endeudamiento externo.
LOS
EMPRESTITOS DEL SIGLO XIX
Las
primeras tentativas de endeudamiento externo se producen en
1818. Hay en ese año algún intento a través de hábiles
banqueros que ya andaban por Buenos Aires, pero su concreción
se produce en 1822, cuando empiezan las conversaciones con los
banqueros británicos para conseguir un empréstito para
instalar un puerto, crear un Banco Nacional y otras actividades
que estaban proyectadas. El 1 de julio de 1824, siendo
gobernador de Buenos Aires Martín Rodríguez y Ministro de
Hacienda Bernardino Rivadavia, se firma en Londres el
empréstito con la casa Baring Brothers, por la suma de
1.000.000 de libras esterlinas, equivalente a 5.000.000 millones
de pesos fuertes.
La
operación se pactó al 70%, es decir que solo se recibirían
700.000 libras. Pero ocurre que los banqueros descontaron
130.000 en concepto de dos anualidades adelantadas, siendo la
suma efectiva a remesar a Buenos Aires de 570.000. Los que
intervinieron en la operación fueron Felix Castro, Braulio
Costa y John Parish Robertson, que negociaron con Baring. Hay
algunas discusiones sobre como se efectuó la remesa de los
fondos, y si el pacto suponía la entrega en oro metálico. Lo
cierto es que solo llegaron al Río de la Plata 96.613 libras en
oro, y el resto en letras de cambio contra comerciantes ingleses
y otros vernáculos que supuestamente debían pagarlas. Los
intermediarios de la operación, negociaron los títulos en
Londres al 85%, es decir que se quedaron con una ganancia de
120.000 libras.
La
garantía del empréstito fueron las tierras de la provincia de
Buenos Aires, y cuando Rivadavia fue Presidente en 1826, elevó
esa garantía a la totalidad de la tierra pública de la
Nación. Después de transcurrido los años retenidos en
concepto de intereses adelantados, no pudieron pagarse los
intereses, y debió recurrirse a la venta de dos barcos para
afrontar el pago de las obligaciones. Rosas se enfrentó con una
deuda que ya era cuantiosa, y trató de demorar los pagos, aún
cuando las presiones se hicieron cada vez más intensas. En
1842, un representante de los banqueros, trató de llegar a un
acuerdo y entonces Rosas ordenó a su ministro en Londres, Dr.
Manuel Moreno, que explorara la posibilidad de entregar las
Islas Malvinas a cambio de la cancelación de la deuda, previo
reconocimiento de la soberanía argentina sobre las islas. La
negociación no prosperó, y a pesar de los dos bloqueos que
soportó el gobierno de Buenos Aires, y a las difíciles
condiciones de la administración solo se les pagaron unas sumas
insignificantes, alrededor de 10.000 libras. Recién en 1857, el
Dr. Norberto de la Riestra, firmó en Londres el 28 de octubre
de 1857 un acuerdo, contrayendo nuevas obligaciones, y
renegociando la deuda en su totalidad. A esa fecha los intereses
vencidos importaban la suma de 1.641.000 libras, y la deuda en
su totalidad era de 2.457.155 libras. Todos los gobiernos
posteriores continuaron pagando, y refinanciando la deuda, hasta
que se canceló definitivamente en 1903.
A
ningún funcionario se le ocurrió nunca establecer si el dinero
efectivamente había llegado y como. La cuestión se aclaró
recién en 1881, cuando el Dr. Pedro Agote, Presidente del
Crédito Público Nacional, presentó un documentado informe
sobre las finanzas públicas, a pedido del Ministro de los
Estados Unidos llegando a la conclusión de que no existía la
menor constancia en los archivos del Estado que las letras
fueran pagadas alguna vez.
La suma
total pagada según todos los autores que se ocuparon del tema:
Scalabrini Ortiz, Fitte, Rosa, Vedoya, fue de 23.734.766 pesos
fuertes, es decir alrededor de 4.800.000 libras, pero aquí creo
que también hay un equívoco, porque todos los autores abrevan
el en informe del Dr. Agote quien en 1881, estimó lo que se
había pagado y lo que quedaba por pagar, pero como la deuda se
canceló como dijera en 1903, a través de nuevas
refinanciaciones, creo personalmente y debe ser materia de
investigación el monto real que costó este singular
empréstito, piedra angular del endeudamiento argentino.
Si bien
estas cifras hoy no resultan demasiado significativas, si se las
compara con la que a diario vemos en cuanto a las obligaciones
externas, para su época fueron cuantiosas, y condicionaron la
política de sucesivos gobiernos que se vieron entrampados en
una deuda, en su mayor parte fraudulenta, cuyos verdaderos
artífices fueron argentinos que sirvieron los planes de
expansión financiera de la city británica. Naturalmente que
esta no fue una cuestión improvisada o accidental, sino que
respondía a una política de Gran Bretaña con los países
americanos. Hubo en la misma época más de 10 empréstitos, con
condiciones similares, y las consecuencias fueron iguales.
Debe
tenerse en cuenta que después del fracaso de las expediciones
militares de 1806 y 1807, se intentó una forma más sutil pero
más efectiva de dominación. La Argentina era una presa
demasiado codiciada para ser independiente. Como decía Canning
a Lord Granville en una célebre carta: "Los hechos están
ejecutados, la cuña está impelida. Hispanoamérica es libre y
si nosotros sentamos rectamente nuestros negocios ella será
inglesa". Así como político genial que era, incentivó
todos los procesos de libertad de las provincias del Virreinato
del Río de la Plata, de Venezuela, Colombia, etc, porque la
independencia de España, debía significar el sometimiento a
Gran Bretaña, a su poder económico que se extendía sin
escrúpulos por todo el continente. Hay una carta de Canning al
Duque de Wellington del 8 de noviembre de 1|822 donde decía
" cada día estoy más convencido que en el presente estado
de la península española y en nuestro propio país, las cosas
y los asuntos de la América Meridional valen infinitamente más
para nosotros que las de Europa, y que si ahora no aprovechamos,
corremos el riesgo de perder una ocasión que pudiera no
repetirse. Por supuesto que la ayuda prestada a través del
dinero y de influencias políticas no tenía el propósito de
ayudar a los procesos independentistas, sino por el contrario
manejar toda la economía, monopolizando la totalidad del
comercio. Se cambió la violencia de las expediciones militares
buscando otras formas de dominación, y a través del sistema de
librecambio, empezaron los grandes desequilibrios, de los que
nunca pudimos salir.
Los
empréstitos fueron la llave maestra del control financiero del
país, y por tal motivo la política económica que se llevó
adelante estuvo condicionada inevitablemente a un endeudamiento
externo que fue creciendo cada día más. Si en muchos casos
había reales necesidades de financiamiento, los objetivos,
fueron como ocurre en la actualidad, seguir endeudándose para
pagar deuda. Es por eso que el empréstito Baring es
verdaderamente emblemático de una constante de nuestra vida
económica.
Desde
ese primer empréstito hasta la terminación de la Presidencia
de Roca se contrajeron 13 empréstitos externos
Fecha
valor nominal ($ F) colocación resultado
27/5/1865
12.600.000 72% 9.072.000
19/2/1869
5.000.000 88% 4.400.000
27/8/1873
10.000.000 89% 8.905.000
5/8/1879
30.800.000 88% 27.104.000
2/10/1880
12.350.000 82% 10.127.000
5/9/
1881 4.000.000 90% 3.600.000
28/10/1881
4.000.000 80% 3.200.000
14/1/1882
8.000.000 85% 6.800.000
12/10/1882
8.500.000 85% 7.225.000
27/10/1882
20.000.000 85% 17.000.000
25/10/1883
30.000.000 81% 24.300.000
21/10/1885
42.000.000 80% 33.600.000
9/10/1886
20.000.000 80% 16.000.000
__________
_________
Total 207.250.000
171.333.000
Diferencia:
35.917.000
Es
decir que en 20 años las utilidades de los prestamistas solo en
la suscripción de los empréstitos fue de 35.917.000 pesos
fuertes, lo que resultan no solo sumas exorbitantes, sino
reveladoras del real sentido económico de tales colocaciones. A
estas cifras usurarias hay que sumar los intereses, las
comisiones,y demás malabarismos técnicos que siempre operan en
perjuicio de los deudores.
Las
necesidades de financiamiento que muchas veces se pretextaban no
eran tales, en realidad lo que se pretendía era hacer negocios
que dejaran suculentas ganancias, y nuestros gobiernos se
involucraban en tales maniobras, con perfecto conocimiento de lo
que hacían, además que los participantes de la operación, o
eran socios, o resultaban espléndidamente retribuidos por su
colaboración. Y así como la mayor parte de los documentos que
tienen que ver con el empréstito Baring desaparecieron de los
archivos, la documentación de las siguientes operaciones
financieras no tuvo mejor suerte.
Tales
préstamos siempre fueron considerados normales, aunque fueran
lesivos para la economía nacional, y cuando los pagos se
hacían exigibles, y los recursos no resultaban suficientes, no
se vacilaba en realizar cualquier sacrificio, que siempre iba en
beneficio de los acreedores. No en vano decía el Presidente
Avellaneda: " La República puede estar dividida hondamente
en partidos interiores, pero no tiene sino un honor y un
crédito como solo tiene un nombre y una bandera. Hay dos
millones de argentinos que economizarían hasta sobre su hambre
y su sed para responder a los compromisos de la fe pública ante
los mercados extranjeros"
Al
llegar Juarez Celman al gobierno, la deuda siguió creciendo y
las aventuras especulativas determinaron que la economía
argentina llegara a un estado de crisis, que produjo la
revolución radical, y la caída del gobierno, haciéndose cargo
de la Presidencia el Dr. Carlos Pellegrini. Pero antes de tomar
la decisión de afrontar las responsabilidades del poder,
consultó a un grupo de banqueros, a quienes les pidió 50
millones de pesos, para enfrentar la inminente quiebra del Banco
Nacional, del Banco Hipotecario, y del Municipal. Cuando se
asegura la provisión de esos fondos, recién se considera
presidente. Esos fondos, no se utilizaron para el destino
requerido, sino que fueron girados inmediatamente a Londres para
evitar la gran crisis de la banca Baring que estaba semiquebrada,
debido a inversiones no solo realizadas en nuestro país sino a
negocios realizados en otras partes. Por supuesto que el
gobierno no podía dejar desprotegidos a tan fieles súbditos, y
fue así que el Banco de Inglaterra corrió en auxilio de Baring,
y junto a los banqueros Roschild realizó una reconversión de
la empresa, que canceló parte de sus obligaciones con el dinero
enviado por el Presidente argentino.
Pellegrini
envió a Londres al Dr. Victorino de la Plaza, quien suscribió
un nuevo convenio el 5 de mayo de 1891 con la firma J.S. Morgan
por 75.000.000 de pesos moneda nacional, que en realidad
constituyó una moratoria financiera con plazos distintos para
el pago de la deuda. La nueva deuda se cambiaba por deuda impaga
de anteriores empréstitos, afianzándose la garantía con todas
las rentas argentinas y los derechos de la Aduana sobre la
importación.
En
1893, el Ministro de Hacienda Dr. Juan José Romero, dio
instrucciones al embajador en Gran Bretaña Luis Dominguez para
un arreglo de la deuda. Le decía "pagar las deudas con
más deudas es caminar en derechura hacia la bancarrota. Y es
por eso, que se pidió que durante diez años se suspendiera el
pago de las amortizaciones, pagándose intereses sobre los
capitales adeudados, en un 2% inferior a lo que se tributaba
hasta ese entonces.
La
situación al terminar el siglo no podía ser más comprometida.
La deuda externa de la Nación era de 884.222.743 pesos m/n. Los
ferrocarriles eran ingleses, los bancos más importantes eran
ingleses, la industria la manejaban los ingleses, los
empréstitos los otorgaban ellos casi exclusivamente. Como
infelizmente diría años después el Vicepresidente Roca::
"desde el punto de vista económico somos una parte
integrante del imperio británico". Además todos los
recursos estaban afectados a las garantías y a los pagos de los
cuantiosos empréstitos que se habían celebrado, y sobre los
cuales no existía una pormenorizada verificación del empleo de
los fondos, ni la forma en que se habían hecho efectivos, sino
solo cifras que se dieron por buenas, dadas por los banqueros y
que servirían para que las obligaciones crecieran cada día
más. Es tan cierto esto, que el propio Carlos Pellegrini decía
en el Senado de la Nación en 1901: " Hoy la Nación no
solo tiene afectada su deuda exterior, el servicio de renta de
la Aduana, sino que tiene dadas en prenda sus propiedades; no
puede disponer libremente ni de sus ferrocarriles, ni de sus
cloacas, ni de sus aguas corrientes, ni de la tierra de su
puerto, ni del puerto mismo, porque todo está afectado a los
acreedores extranjeros"
LOS
EMPRESTITOS DE SIGLO XX
Los
comienzos del siglo, no muestran demasiadas variaciones en el
endeudamiento externo que se mantiene en valores con cierto
equilibrio, porque se siguen pagando puntualmente y se remesan
al exterior las amortizaciones comprometidas. El gobierno del
Dr. Quintana y el posterior de Figueroa Alcorta, si bien no
presentan alteraciones significativas, disminuyen los montos,
debido a la amortización del capital, que siempre responde a
los mismos agentes financieros.
Cuando
asume Irigoyen en 1916, va a comenzar a acentuarse la baja de
los montos de la deuda hasta llegar al fin de su presidencia a
la suma de 535.734.657. Durante su presidencia se cortan
abruptamente los fines a que se destinaban los créditos, y si
bien no puede hablarse de un cambio económico realmente
significativo en este tema, la idea del endeudamiento pasa a ser
otra, y el Presidente se propone pedir dinero, para destinarlo a
la explotación de las reservas de petróleo de Comodoro
Rivadavia, la creación de una marina mercante y la
constitución de un Banco Agrario; es decir crear riqueza, y no
dedicar el dinero a aventuras especulativas, o a nuevas
refinanciaciones destinadas a enriquecer a los capitalistas
extranjeros que operaban en el país. Pero el Senado de la
Nación, en manos de los opositores bloqueó sistemáticamente
todos los proyectos presidenciales y nada se pudo hacer. Pero a
pesar de todo se pretendió llevar adelante una política
distinta, donde se pondría el acento en el capital nacional. Su
gobierno fue una excepción a esa vieja concepción política
del sometimiento, y de allí surge una gran empresa, un
verdadero emblema del poder de decisión de la República:
Yacimientos Petrolíferos Fiscales, que solo tuvo como aporte
del gobierno la suma de 8.000.000 de pesos, habiéndose
financiado exclusivamente con el petróleo que extraía.
El
General Enrique Mosconi que se hace cargo de la Dirección de la
empresa, lleva a cabo una admirable y eficiente administración
y sienta las bases de lo que va a ser una de las petroleras más
importantes, y simultáneamente empieza una lucha con dos
colosos de la explotación de hidrocarburos: la Royal Dutch de
capitales ingleses y holandeses, y la Standart Oil de propiedad
de Rockefeller.
La
prudente política de endeudamiento externo de Irigoyen es
alterada por Alvear que en su gobierno aumenta la deuda externa
hasta la suma de Pesos 1.111.675.585, aunque existen algunas
discrepancias sobre los montos, pues algunos autores señalan
que la deuda externa se cuadruplicó, con relación a la
presidencia anterior.
Vuelto
Irigoyen al poder, y condicionado no solo por la situación
económica, sino por las fuerzas políticas que pugnaban a su
alrededor, controlando a través de un senado opositor los
propósitos del gobierno no es mucho lo que pudo hacer, pero
respecto a la política petrolera, además de continuar con el
fortalecimiento de YPF, impulsó un proyecto de ley para
nacionalizar la totalidad de las reservas de petróleo, el que
aunque aprobado por la Cámara de Diputados, nunca fue resuelto
por el Senado, controlado por la oposición conservadora. Ese
gran pecado del presidente de defender la política petrolera
autónoma del país, sería uno de los factores fundamentales de
su derrocamiento.
En
1927-28 la Standart Oil de Nueva Jersey consigue un millón de
hectáreas para cateo en la provincia de Salta. No las obtienen
directamente sino que a través de ciertos personajes de la
tradicional sociedad salteña convertidos en testaferros de la
compañía, se apoderan de una enorme extensión, y la
transfieren con posterioridad. para que la operación se
disimulara y no se corrieran riesgos. Esa verdadera apropiación
fue anulada con posterioridad, debido a los graves vicios que
presentaba.
Cae
Irigoyen en circunstancias que son conocidas de sobra, y el tema
del petróleo vuelve a tomar una relevancia inusitada, porque
para el capital extranjero resultaba un verdadero despropósito
que existiera una empresa que a comienzos del año 1930, era el
décimo productor mundial de ese combustible. Además, y según
cálculos efectuados por irreprochables técnicos desde 1926
hasta 1934 YPF, le ahorró al país la suma de 1.052.000.000 de
pesos que hubiera debido girar al exterior si el petróleo
hubiera sido explotado por compañías extranjeras. Y así
comienza una lucha entre la Royal Dutch-Shell y la Standart para
obtener la preeminencia en la explotación de los hidrocarburos,
debiendo esta última abandonar el país, debido a la política
probritánica, que va a continuar, luego del breve y nefasto
gobierno de Uriburu.
En 1932
asume la presidencia de la República el Gral.Agustín P. Justo,
con un nuevo proyecto económico distinto al de Irigoyen, y
retomando de alguna manera la gran tradición conservadora
respecto al capital extranjero. En 1933, y debido a la presiones
ejercidas por Gran Bretaña se firma el desgraciadamente
célebre Tratado Roca-Runciman, por medio del cual accedimos a
todas las pretensiones que se nos impusieron a cambio de que
cuando ellos lo considerasen necesario, nos comprarían
determinados cupos de las carnes destinadas a la exportación.
Como no podía ser de otra manera, por el art. 2º del tratado,
se establecía que la suma de las exportaciones se destinaría
"al pago del servicio de la deuda pública externa
argentina", pero además, y según señalara Scalabrini
Ortiz, había algunas cláusulas secretas, que nunca se dieron a
conocer. Lisandro de la Torre pulverizando las razones de los
defensores del Tratado dijo en el Senado: " En estas
condiciones no podría decirse que la Argentina se haya
convertido en un dominio británico, porque Inglaterra no se
toma la libertad de imponer a sus dominios semejante
humillación… Inglaterra tiene por esas comunidades de su
imperio mas respeto que por el gobierno argentino"
Nunca
pudieron encontrarse las pruebas, pero algunos papeles que nunca
fueron publicados, y que fueron confiados a mi custodia,
confirmarían que tales acuerdos secretos realmente existieron.
Uno de esos documentos es una carta confidencial reservada que
envía Sir Eugene Millington Drake, Encargado de Negocios de
Gran Bretaña en nuestro país al Dr. Carlos Saavedra Lamas,
Ministro de Relaciones Exteriores, donde le dice que apure de
inmediato en el Congreso la Ley de Coordinación de los
Transportes, y que quede bien claro que los intereses
británicos deben quedar bien consolidados en esa ley. En otra
nota también le pide, o podríamos decir le exige que en las
próximas licitaciones se prefiera a las empresas de capital
británico.
En 1935
se creó el Banco Central como un organismo mixto controlado en
un 50% nominalmente por el estado nacional, y el otro 50% por
bancos extranjeros. La idea teórica, era que el Banco al no
estar sometido a la órbita del gobierno, sus decisiones no iban
a estar sujetas a los vaivenes políticos que pudieran ocurrir.
Que las decisiones en ese Banco se tomaban en Gran Bretaña, lo
da el hecho que un político argentino, el Dr. Manuel Fresco,
que fuera gobernador de la provincia de Buenos Aires, se enteró
en Londres a través de Mister Follet Holt, directivo de los
ferrocarriles ingleses quien iba a ser el gerente, y quienes
ocuparían los cargos directivos, cuando nada se sabía en
Buenos Aires. Fresco se asombró, pero eso no podía resultar
extraño, porque el banco fue estructurado en Europa, y Sir Otto
Niemayer, director del Banco de Inglaterra, viajó a Buenos
Aires, para entregar el proyecto y discutir su instrumentación
En
1935, todos los activos del estado y la deuda que manejaba el
Banco de la Nación pasaron al nuevo Banco, que aunque en manos
extranjeras, comienza a ser el nuevo agente financiero de la
República. Cuando se efectúa la transferencia se hace constar,
entre otras operaciones que en ese año se ha pagado al gobierno
de Gran Bretaña la suma de Pesos 66.682.902 en concepto de
intereses de la deuda con ese país, y la suma de Pesos
28.636.363.63 en concepto de cancelación de un préstamo de la
Casa Baring.
La
política bancaria es otro tema que se encuentra pendiente de
una investigación, y en forma especial las operaciones del
Banco de la Nación. En una investigación que llevé a cabo por
un tema relacionado con la neutralidad en la guerra del Chaco,
revisé los libros de actas del Directorio del banco y me llamó
la atención que en los años revisados (1932 a 1935), el 80% de
los préstamos que daba el banco no iban a los pequeños
productores, a los agricultores, al desarrollo de los pueblos de
las provincias, donde el Banco tenía una enorme red de
sucursales, sino a un amplio espectro de otras operaciones que
iban desde la construcción de viviendas suntuarias como la de
Matías Errazuriz (hoy Museo nacional de Arte Decorativo, hasta
la especulaciones económicas de Alfredo Fortabat, que en 1934
le debía al Banco la suma de Pesos 12.500.000, pasando por una
larga lista de nombres, que financiaban sus actividades
improductivas con la plata del estado. Fortabat nunca devolvió
lo que le prestaron, y el banco debió ejecutarlo, a través de
un juicio manejado muy morosamente, donde se liquidaron algunos
campos, pero la mayor parte de la deuda quedó impaga.
Otro
ejemplo realmente paradigmático del manejo bancario del
régimen conservador, es el Ingenio San Martín de Tabacal, de
Robustiano Patrón Costas, prominente hombre del régimen, que
fue construido con préstamos del Banco de la Nación, aunque
las operaciones figuraban a nombre de sus socios. Pero la
historia oficial, falseando deliberadamente la verdad, nos
muestra otra cosa, y si se consultan las publicaciones del
banco, especialmente las dedicadas a la celebración de sus 50 y
75 años puede verse como se expone la política crediticia de
la institución como destinada a favorecer a los sectores
productivos de menores recursos, cuando la realidad es muy otra.
Un historiador muy serio como el Dr. Ricardo Ortiz, en su
Historia de la Economía Argentina, indica que la mayor parte de
los préstamos fueron a la gran industria ganadera, pero nada
más, porque evidententemente no consultó los libros del
directorio, y no pudo ver que ese era solo un aspecto de las
operaciones que se hacían. Yo después de analizar esos tres
años me quedé con algunas dudas razonables, porque no podía
creer en tanta discrecionalidad, me parecía demasiado. Tratando
de indagar sobre otras fuentes vinculadas a ese tema, me
encontré con una obra muy rara, impresa por el Congreso
nacional, que se titula " Investigación sobre el Banco de
la Nación. Al leer ese libro, me di cuenta que me había
quedado corto en mis primeras impresiones. Ese trabajo era el
resultado de una investigación efectuada por el Dr. Juan B.
Justo en el Senado, en 1926, donde hace una radiografía del
Banco desde 1901 hasta 1926, documentando como había sido la
política crediticia Esa investigación, como la actual de la
deuda externa, no prosperó y fue archivada.. Nadie le llevó el
apunte en ese año, ni después. Presentó pruebas, pero en esos
documentos estaban involucrados ministros, senadores, diputados.
Era investigar al régimen, y por supuesto las posibilidades de
llegar a alguna conclusión eran inexistentes.. Hoy nadie se
acuerda de esas conclusiones.
Otro
hecho que tiene que ver específicamente con nuestro
endeudamiento, demuestra la habilidad de los acreedores, y la
canallería de nuestros gobernantes, tiene que ver con la
conversión de la deuda pública externa de la Provincia de
Buenos Aires. Intervinieron el Dr. Pedro Groppo, como Ministro
de Hacienda del Gobernador Díaz, y los banqueros Bemberg. La
conversión se hizo sobre cinco empréstitos con vencimiento el
último de ellos en el año 1955, donde a través de un
procedimiento de refinanciación de la deudas, el estado
provincial tuvo un perjuicio de 503.000.000 de pesos, además de
haberse pagado a Bemberg, la suma de 12.500.000 dólares en
concepto, de gastos, sellados y comisiones. Si bien el Banco de
la Provincia de Buenos Aires, era el natural agente financiero
del estado provincial, se prefirió a una banca extranjera para
realizar las operaciones. Este hecho fue denunciado por José
Luis Torres –un patriota injustamente olvidado- en su obra
"Algunas Maneras de Vender la Patria", aunque nadie se
atrevió a desnudar los mecanismos de la operación. Recurrió a
legisladores amigos, pero nadie quiso hacerse cargo de efectuar
la denuncia, y todo quedó en el olvido. Años después el
Instituto de Finanzas Argentinas de la facultad de Ciencias
Económicas de la universidad de Buenos Aires, hizo un análisis
de la conversión y llegó a la mismas cifras que había
denunciado Torres. Curiosamente esa conversión y el negociado
consiguiente no figura en ninguno de los libros de historia
económica en los que se trata el período, y lo más
significativo es que los detalles de la conversión no figuran
en los tres tomos de la Memoria del Ministerio de Hacienda de la
Provincia. Estas son cifras concretas, datos objetivos. Saque el
lector sus propias conclusiones.
Otra de
las modalidades para usufructuar el esfuerzo del ahorro de los
argentinos, fueron las operaciones de redescuento que hacía el
banco de la Nación antes de 1935, cuando manejaba la totalidad
de las finanzas del estado. El Banco otorgaba generosos
redescuentos, por cifras que iban desde 1.000.000 de pesos en
los casos más pequeños hasta sumas que excedían los
40.000.000, bancos extranjeros, que realizaban grandes
inversiones, y después refinanciaban sus obligaciones, a
través de nuevas operaciones de similar contenido, a tasas
menores, a las que prestaban con el dinero del Estado. Esas
operaciones tampoco han sido materia de ninguna investigación
ni de ningún análisis, y accedimos a muchas de ellas, a
través de la búsqueda de documentos para otra cuestión
histórica.
A
través de estos ejemplos se puede ir articulando, que el tema
de la Deuda externa, y el sometimiento a los centros financieros
del poder transnacional no es cosa nueva, sino que viene desde
el fondo de nuestra historia. Hay una multiplicidad de
antecedentes, donde no solo intervinieron los banqueros, sino
fundamentalmente nuestra dirigencia política, que intervino en
esas operaciones, las usufructuó, y participó de lo que lisa y
llanamente era una estafa habitual a la Nación..
La
deuda externa en la época de Justo siguió creciendo, y aunque
se hacen pagos rigurosos en cuanto a los intereses y
amortizaciones se eleva desde 1932 que era de 942.251.900, a
1.224.027.685 en 1936, sin contar la elevada deuda interna, que
excedía los 2.853.160.368 a fines de 1937.
Durante
este gobierno que señala el comienzo de la llamada
"década infame", empiezan a movilizarse las
cuantiosas inversiones de los Estados Unidos, y la presión
constante de sus diplomáticos, que quieren sumar a la Argentina
a su esfera de influencia. Cuando se realiza la Conferencia
Panamericana de Montevideo en 1933, la Delegación de los
Estados Unidos presidida por el Secretario de Estado Cordell
Hull, lleva un proyecto para panamericanizar la legislación y
tratar de crear un órgano consultivo liderado por su país,
para mediar en los conflictos que puedan plantearse. Como
primera medida, se pretende que la Argentina, ratifique cinco
pactos internacionales sobre solución de conflictos. Se hacen
algunas negociaciones con el canciller Saavedra Lamas, y se
llega a un acuerdo, mediante el cual la Argentina apoyará las
pretensiones de Estados Unidos, más allá de cierta retórica
verbal, donde se enjuician algunas de sus posiciones.
Precisamente
en esa conferencia, y debido al estado de insolvencia financiera
de los países americanos, el Delegado de Méjico, Dr. Puig
Casauranc, presenta un proyecto de moratoria general de las
deudas, al que se opone Estados Unidos. Ante el compromiso
asumido por lHull de firmar el pacto antibélico de procedencia
argentina, nuestro país se opone a la moratoria, sosteniendo la
inviabilidad de tal propuesta y la necesidad de honrar las
deudas. Las relaciones con Estados Unidos parecen que pueden
encaminarse y es así que se convoca a la Conferencia
Interamericana de Consolidación de Paz que se realizará en
Buenos Aires en diciembre de 1936.
Meses
antes de la fecha convenida el Secretario de Estado de estados
Unidos, Cordell Hull, envía al Embajador argentino en
Washington, Felipe Espil, una carta confidencial reservada,
acompañándole el proyecto, de lo que años después sería el
Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca. La idea
trasmitida por Espil al canciller Saavedra Lamas, era que la
Argentina lo presentara como suyo en la Conferencia, y Estados
Unidos lo apoyaría. Como el ministro no comulgaba con los
propósitos norteamericanos, sino que entendía que los países
de Europa eran nuestro aliados naturales, no respondió la nota,
y esperó hasta que se realizara la Conferencia.
Roosevelt,
llegó el 6 de diciembre a Buenos Aires, en el acorazado
Indianápolis, y después de los homenajes de rigor, dejó el
país, quedándose la delegación norteamericana, encabezada por
el secretario hull. Allí Saavedra Lamas se opuso a todas las
pretensiones de hegemonía norteamericana, y esto sorprendió a
Hull, que no esperaba esa reacción. La zancadilla sufrida por
el estadounidense, lo hizo volver a su país, con su proyecto
frustrado, y con una furia descomunal, contra el gobierno
argentino. En sus memorias publicadas años después, Hull
sostiene que la Argentina era intratable, un país intolerable,
y que a los argentinos no había manera de encauzarlos en lo que
era el proyecto político de Estados Unidos. En 1938, la
Argentina se vuelve a oponer a los proyectos norteamericanos en
la Conferencia de Lima. La influencia británica era
considerable, y después del alejamiento de la Standart Oil,
Gran Bretaña utilizó gran cantidad de recursos para no perder
una influencia que era cada vez más declinante.
Cuando
se produce la segunda guerra mundial, Estados Unidos necesitaba
que nuestro país abandonara su posición neutral.
Políticamente era importante que la Argentina asumiera una
conducta frontal de enfrentamiento a las potencias del eje. Ese
era el aspecto visible formal, pero la realidad era la
instalación de bases militares en el Atlántico y en el Río de
la Plata, que conservarían después de la contienda, y les
servirían como avanzada militar en esta parte del continente a
la que nunca habían tenido acceso. En junio de 1940, el
Embajador de los Estados Unidos, presenta una nota confidencial
a la cancillería, preguntando cual sería la actitud del
gobierno argentino en el caso de una agresión de Alemania a su
país, y si se podía contar con colaboración militar. La
respuesta no es demasiado clara, pero se preserva la tradicional
política argentina de neutralidad en un conflicto en el que no
teníamos parte y tampoco podía afectarnos, y ello no porque
hubiera una posición pro nazi, sino porque era una vieja
postura diplomática que había tenido su más definido
expositor al presidente Yrigoyen. Unos meses después llegan dos
militares estadounidenses, en una misión confidencial a los
fines de conversar con militares argentinos sobre la posibilidad
que fuera planteada anteriormente. Traían un dossier donde
hablaban de una supuesta agresión alemana a la República
Oriental de Uruguay, y eso significaba ponerse a las puertas de
una agresión a la Argentina. Querían saber cual sería la
reacción en ese caso, y si se podía contar con colaboración
militar, y contribuir al establecimiento de bases para
operaciones. El Gral. Marquez, Ministro de Guerra dio una
opinión favorable al pedido, pero el Almirante León Scasso,
que era el Ministro de Marina, envío un informe al canciller
José María Cantilo, oponiéndose completamente al
establecimiento de las bases pedidas, y en un análisis
admirable, hace una verdadera radiografía de la política
norteamericana, de su actitud imperialista, de sus proyectos
reales, y se refiere a como a través del tiempo se ha apoderado
de una gran cantidad de países americanos. Indica que la
instalación de las bases militares supone, que nunca las
abandone, convirtiéndose en un innegable centro de poder en
nuestro espacio marítimo, y que el supuesto ataque al Uruguay
es una pretexto, porque la realidad demuestra que si ese país
fuera atacado, la Argentina no va a necesitar que le digan lo
que tiene que hacer, puesto que reaccionaría en su ayuda por un
elemental principio de solidaridad americana.
Para
los Estados Unidos la posición argentina es cada vez más
intolerable, y a medida que la guerra Europea y la intervención
norteamericana se hace más presente, las presiones sobre el
gobierno son cada vez mayores. Circulan las imputaciones de
nazismo contra el gobierno de Castillo, y especialmente contra
los militares que sostienen enfáticamente la posición de
neutralidad.
El
avance norteamericano, no solo es político sino económico, y a
través de una especie de pacto tácito con Gran Bretaña, con
quienes están aliados en la guerra, se reparten diversas áreas
del comercio y de las finanzas, aún cuando estas siguen
mayoritariamente en manos europeas.
La
deuda externa no cede, y a pesar de los pagos efectuados al
exterior, se mantiene casi a niveles constantes desde 1938 que
es 1.003.696.072 pesos hasta el año 1942 donde el monto es de
1.012.735.966 pesos, siempre de acuerdo a las cifras oficiales,
que como hemos visto anteriormente a veces no reflejan
estrictamente la realidad.
Mientras
las clases obreras registran enormes niveles de exclusión
social, y la pobreza se acentúa con caracteres cada vez más
dramáticos, que llevan a un deterioro físico de la población,
que se encuentra subalimentada; la corrupción política y
administrativa, las especulaciones fraudulentas de la clase
política, y una falta de rumbo definido a cuanto a tener un
verdadero proyecto nacional, el ejército conspira para acabar
con ese estado de cosas. Además de enfrentar las prácticas
corruptas de los dirigentes, tiene en su propio seno la
comprobación del estado miserable del pueblo, al ver los
problemas físicos que presentan las clases que se incorporan
año tras año..
Se
produce la revolución del 4 de junio e 1943, donde empieza a
sobresalir la figura de Perón a través de su actuación en la
Secretaría de Trabajo y Previsión, donde se ocupa de atender
los reclamos de los más carenciados. Luego asume la Presidencia
de la República, y traza un nuevo proyecto económico mediante
el cual se impulsarán grandes transformaciones: La
nacionalización del Banco Central, de los ferrocarriles, de las
empresas de gas y teléfonos, son instrumentos de una nueva
política que va a poner en manos del país el manejo de los
resortes fundamentales de su economía. Todo este proceso,
producirá escozor en los Estados Unidos, que ya han sustituido
a Inglaterra en la influencia continental.
La
Argentina no se adhiere al Fondo Monetario Internacional, creado
en Breton Woods en 1944, y se aparta de cualquier organismos
multilateral de crédito para observar una política
independiente. La desclasificación de importantes documentos de
los archivos norteamericanos, ha demostrado sin lugar a dudas,
como se bloqueó económicamente a la Argentina desde 1945 hasta
1952 por lo menos utilizándose todos los recursos disponibles
para tal propósito.
En 1946
la deuda de Estado Unidos e Inglaterra con la Argentina era de
2.000 y 3.500 millones de dolares respectivamente. Esa suma a
valores de hoy exceden los 50.000 millones. Ambos países se
negaron apagar no sólo los créditos sino los intereses
respectivos. A través de trabajosas negociaciones se consiguió
que nuestro país pudiera comprar en Estados Unidos, haciendo
uso de las libras bloqueadas en Gran Bretaña. Aprovechando tal
situación, se produjeron importantes importaciones en esa nueva
política de reactivación. Cuando se pretendió hacer uso de
las libras, Gran Bretaña decretó la inconvertibilidad de su
moneda, y entonces la Argentina se convirtió en deudor de
Estado Unidos, al no poder hacer uso del dinero bloqueado.
Perón celebró nuevos arreglos, poniendo a disposición el
gobierno norteamericano parte de las divisas existentes y se
pudieron cancelar las obligaciones. Pero hay más sobre la
habilidad de nuestros prestamistas: como en la década del
treinta, los pagos por las importaciones, eran depositados en
una cuenta que nuestro país tenía en el Banco de Inglaterra, y
se convertían en oro cuando nuestro país necesitaba hacer uso
de ellos, esas libras que quedaban en Gran Bretaña eran
nominalmente nuestras. Ello dio lugar a la emisión de unos
bonos de congelación para evitar la emisión de moneda. Dichos
bonos que emitía el gobierno devengaban un interés que la
Argentina debía pagar. Debido a ello Miguel Miranda, Ministro
de Hacienda durante la primera presidencia de Perón dijo en una
reunión del Consejo Económico y Social: "Sobre el dinero
bloqueado el país no cobraba un solo centavo de interés, pero
para disimular su emisión se emitían bonos de congelación y
se pagaba interés. Yo he sacado como consecuencia que los
ingleses con gran habilidad, nos cobraban interés por el dinero
que nos debían"
Durante
el gobierno peronista, por primera vez en la historia, la deuda
externa desaparece de los registros porque es cancelada en su
totalidad. En 1945 las obligaciones con el exterior importaban
la suma de 519.910.262 de pesos, en 1946 baja a 114.196.498, en
1950 es de apenas 41.086.681, y en 1952 es totalmente pagada, no
existiendo ninguna obligación hasta la caída del régimen en
1955.
Sin
lugar a dudas que la investigación sobre la época de Perón
todavía está en los umbrales, y lo que se conoce son enfoques
muy parcializados, que van desde encendidos ditirambos y
apologías carentes de todo rigor crítico, hasta versiones que
solo enfatizan los aspectos negativos del peronismo y no han
penetrado en el fenómeno histórico que representó en esos
años. Hubo muchas dificultades, presiones de todo tipo para
entorpecer la marcha del gobierno, Importaciones esenciales para
el desarrollo industrial fueron cortadas de raíz, no hubo la
menor posibilidad de contar con algunos insumos básicos que se
necesitaban. Hubo que hacer algunas concesiones y la de la Chade
es una de ellas. La Chade era un consorcio internacional que
manejaba la electricidad. Tenía un contrato con fecha
determinada de vencimiento, operada la cual todos los bienes de
la compañía pasaban a poder del estado. El Contrato fue
prorrogado por 50 años más por el Consejo Deliberante de la
Ciudad de Buenos Aires, después de haber coimeado a los
concejales radicales y conservadores, quienes sin ningún
escrúpulo se complicaron en la maniobra. Cuando se produjo la
revolución del 43, se creo una comisión investigadora que
presidió el Coronel Matías Rodríguez Conde. A través de esa
pesquisa se individualizaron todos los personajes que
intervinieron en el negociado, no solo los representantes
políticos, sino los abogados, economistas, contadores y
consultores, además de otros funcionarios que se complicaron en
el fraude. Se encontraron desde las cuentas corrientes hasta las
cajas de seguridad en los bancos, y los bienes que compraron con
el dinero espúreo. Esa investigación, que se convirtió en una
radiografía del régimen fue archivada por Perón, sin que se
tuviera noticias públicas de ella hasta que fue reimpresa por
la Editorial Universitaria de Buenos Aires en 1942. Este es un
tema que debería profundizarse y que presenta aspectos no muy
claros. Hay algo que es evidente y es la fuerte presión del
capital extranjero que se había apoderado de los resortes
fundamentales de la economía. Uno de los directivos de la Chade,
el Ingeniero René Brossens era amigo de Perón, y cuando estaba
preso en Martín García, le envíó a Eva una carta donde le
dice que ante cualquier dificultad recurra a él que "es un
buen amigo" La carta fue publicada por Felix Luna en el 45.
Cuando este autor entrevistó a Perón en Madrid le preguntó
por el tema, y según cuenta, Perón le respondió que
efectivamente Brossens era su amigo, y que no era culpable,
porque los que se dejaron coimear fueron los políticos que
intervinieron, y que la Chade no tuvo otra alternativa, para
continuar con la prestación del servicio eléctrico.
Explicación muy simplista por no decir insostenible, pero que
da cuenta de la presión que ejercían estos holding. Cabe aquí
una digresión. La Chade era simplemente una subsidiaria de
Sofina, consorcio internacional en el que había representantes
de la banca judía, la banca española, el gran consejo
Fascista, banqueros alemanes, es decir una increíble mixtura de
capitales quienes carecían de cualquier prejuicio ideológico a
la hora de hacer negocios.
En esa
suerte de bloqueo efectuado por Estados Unidos, uno de cuyos
inspiradores fue el Embajador Spruille Braden, las consecuencias
fueron muy serias para nuestra economía, pero la voluntad
política de los que estaban al frente del gobierno, pudo más
que las presiones recibidas y a pesar de todo se empezó un
proceso de industrialización creciente, mientras el estado
soberano tenía por primera vez en décadas poder de decisión
autónomo
En el
año 1952, el bajo crecimiento de la economía, sumado a
problemas en el sector agrícola y a problemas estructurales que
todavía no se habían podido superar llevó a Perón a tomar
una serie de medidas y a vislumbrar la posibilidad de recurrir a
los Estados Unidos para que colaborara en la reactivación del
país. Llegó al país en esa época Milton Eisenhower, hermano
del presidente norteamericano, con el que se realizaron
conversaciones para analizar diversos proyectos de inversión.
Es en
esos años, cuando deben acentuarse las importaciones de
petróleo, porque el que extraía YPF, no resultaba suficiente
para abastecer las necesidades del mercado interno. En 1954, se
realizan conversaciones con representantes de la Estándar Oil
de California para efectuar inversiones en Comodoro Rivadavia.
El Ministro de Industrias, Dr. Orlando Santos, firmó una carta
intención con la compañía petrolífera estableciéndose un
área de explotación de poco más de 45.000 kilómetros
cuadrados, donde se construirían aeropuertos, caminos,
verdaderas ciudades, y toda la infraestructura necesaria para
llevar adelante una obra de tal magnitud. El contrato fue
arduamente discutido en su momento, porque se sostenía que era
volver a la vieja política de sometimiento, y resultó célebre
la conferencia que pronunció el Dr. Adolfo Silenzi de Stagni,
Profesor titular de Derecho Agrario y Minero en la facultad de
Derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde impugnó las
cláusulas del contrato, sosteniendo que era un verdadero
escándalo que llevaba a la enajenación de nuestro petróleo.
Su clase fue mimeografiada y distribuida clandestinamente, y se
formaron ciertos movimientos de opinión respecto al tema,
mientras la Argentina vivía momentos extremadamente difíciles
por los enfrentamientos políticos entre el gobierno y una
oposición que crecía cada día más.
Sería
una ingenuidad suponer que Perón iba a tirar por la borda toda
una política sostenida hasta ese momento. Efectivamente el
proyecto era algo muy serio, pero lo que no se dice es que fue
enviado al Congreso para que se realizara una discusión amplia,
y tal debate la diera un arma para modificar algunos términos
del contrato. Se precisaba de una inversión importante, y ésta
era una gran oportunidad. No puede desconocerse, que el Congreso
era incondicional a las decisiones y a los proyectos del
presidente. Si hubiera querido que se aprobara tal cual había
sido redactado, hubiera ordenado que se votara sin discusión, y
no se hizo así.
Se
produce la revolución de 1955, y las nuevas autoridades le
encargan al Dr. Raúl Prebisch, celebrado economista, que
redactara un informe sobre la situación argentina. Las
conclusiones de este fueron dramáticas, pero producto no solo
del desconocimiento de lo que realmente ocurría sino de una
imposición de las autoridades revolucionarias para justificar
buena parte del proceso en el que se habían involucrado. Al
poco tiempo de conocerse dicho informe Arturo Jauretche en
páginas luminosas, desnudó una a una las falencias del informe
y puso en descubierto su inconsistencia. Pero ya la situación
era irreversible, y las influencias extranjeras volvían a
hacerse presente en la Argentina. Así se decide la
incorporación del país al Fondo Monetario Internacional, y los
convenios bilaterales que se habían firmado, se empiezan a
renegociar con los países que se nuclean en torno al llamado
Club de París.
En el
gobierno revolucionario aparece por primera vez un personaje
destinado a ser un símbolo de los mercados y de su proyecto de
país: el Ingeniero Alvaro Alsogaray, que fue Ministro de
Industria durante la presidencia de Aramburu, y que luego
implementaría un plan económico durante la presidencia de
Frondizi, siendo Embajador en los Estados Unidos durante la
presidencia de Onganía.. La mejor descripción de la persona de
Alsogaray que conozco la hizo Aramburu en unas confidencias
publicadas hace algunos años. En ella cuenta como debió echar
al célebre ingeniero, su forma particular de ver la cosa
pública y hacer negocios en función del poder ministerial del
que gozaba.. El proyecto de país que Alsogaray proponía era
achicar al estado, y aumentar el poder privado, para que
controlara todos los resortes de la economía
Con la
presidencia de Frondizi se empieza la explotación intensiva de
los recursos petroleros, a través de contratos que en su
momento fueron impugnados y declarados nulos, por los graves
vicios de procedimiento. En ese momento el endeudamiento externo
no era demasiado significativo y su crecimiento obedecía en
general a las reales necesidades de financiamiento. En 1961 la
deuda era de 11.606139.000 de pesos moneda nacional y al
finalizar la década había crecido ocho veces, llegando a los
80.000.000.000. Si bien no podemos decir que nuestra política
era independiente de las decisiones de los centros de poder,
todavía estabamos muy lejos de lo que vendría después.
Durante
la administración del Dr. Illia, se efectúa una política con
cierto orden, y se anulan los contratos. Aunque puede decirse
que la libertad política es plena, la marginación de las masas
populares sigue siendo una evidencia, mientras el país se
debate en una quietud, que no resulta auspiciosa, y provoca la
injustificable intervención militar de Onganía en un proceso,
donde la economía sigue un derrotero que condiciona las
decisiones soberanas del país, que no atina a salir de esos
círculos que están manejados invariablemente por los mercados
financieros Durante ese proceso militar, se produce el negociado
de Aluar, mediante el cual se entrega la producción de aluminio
a un conjunto de aventureros que hicieron un gran negocio a
expensas de los recursos del estado, y como sucede siempre en la
Argentina, encontraron la posibilidad de tener representantes
que siguieron ocupando cargos en los sucesivos gobiernos, y
tuvieron en consecuencia una impunidad total para los cargos que
desarrollaban. José Gelbard, que intervino abiertamente en este
tema fue ministro de economía del primer gobierno peronista en
1973.
En
Aluar se produce uno de los primeros casos de cuantioso
endeudamiento privado que será asumido por el Estado. Gelbard,
durante el gobierno de Cámpora. movilizó las estructuras
políticas y realizó cambios económicos, con los que se
empezó a gestar el gran proyecto de las transnacionales que
estamos soportando. Es una ingenuidad, por no decir un verdadero
despropósito, indicar que la Argentina en 1973 al 76 vivió un
régimen democrático, con una economía que funcionaba, porque
no es verdad. En esos años se gestaron en realidad las causas
que llevarían al sangriento golpe militar de 1976, que
utilizando el pretexto de las deficiencias del régimen
peronista, vino a instalar no solo una dictadura, sino las bases
y los cimientos de la definitiva extranjerización de nuestra
economía..
Cuando
se produce el golpe militar, el Dr. José Alfredo Martínez de
Hoz, integrante del Consejo Asesor del Chase Manhattan Bank,
prominente directivo de Acindar y de la Italo, elabora su
proyecto económico, y como una de las primeras medidas de
gobierno, se modifica el art. 1 del Código de Procedimientos en
lo Civil y Comercial, que establecía la improrrogabilidad de la
competencia jurisdiccional de la Argentina a favor de jueces
extranjeros, es decir que cualquier convenio o contrato que
firmara el país, se declinaba la competencia de nuestro
tribunales. Martínez de Hoz, según sus expresiones, y las
obras que publicara con posterioridad a su pasó por la función
pública pretendía hacer un país moderno, con una economía
productiva y altamente competitiva, con empresas sanas,
proyectos realizables, a través del marco de orden y
tranquilidad que iban a asegurar las fuerzas armadas, con lo que
se llevaría a la Argentina a ocupar el lugar que tuvo -según
él- a principios de siglo.
En todo
ese proceso histórico, donde está la génesis de nuestro
endeudamiento actual, se cae en el error de ir solamente a los
efectos cuantitativos, a los esquemas numéricos, a los deficits
del presupuestos, y a las alternativas de la cuenta de
regulación monetaria, y no se va al origen de cómo se
construyó esa deuda.
Las
reservas del Banco Central eran exiguas cuando cayó Isabel
Perón, y la deuda ascendía alrededor de los 7.500 millones de
dólares, pero después tales reservas empezaron a crecer, como
una forma de demostrar la solidez del sistema., y la posibilidad
de afrontar cualquier contingencia. Las divisas empezaran a
crecer a través de los malabarismos financieros, y a los
falaces asientos contables, donde se endeudaban las empresas
públicas, pero solo ficticiamente pues el dinero iba a engrosar
las arcas del Banco Central para sostener una política
monetaria que giraba en torno a una tabla de actualización del
dólar.. En muchos casos, nos habían prestado a una tasa del 8%
anual, y ese mismo dinero que habíamos recibido de un banco
extranjero era represtado a ese banco a una tasa inferior..
Contablemente había algunos esquemas que aparentemente
funcionaban, pero el endeudamiento crecía cada vez más.
Como un
ejemplo de cómo ciertos economistas manejan algunos números
que reflejen adecuadamente algunas de sus teorías. Hay un
documento que hemos consultado, en el que se establece que en
1983 se envió al exterior- en concepto de intereses de la deuda
y algunas amortizaciones la suma de. 11.500 millones de
dólares. Cuando se analizan las cifras del informe se puede
comprobar que no se había pagado esa suma, sino una cantidad
mayor. El autor del informe, que es uno de los más reconocidos
economistas de la City financiera indica que si bien la
Argentina había pagado más de 17.000 millones de dólares,
6.195 millones le habían sido suministrados por el Club de
París, el FMI y un conjunto de bancos, en consecuencia el pago
que debió afrontarse era el indicado. Lo que no decía el
economista en su análisis es que esos 6.000. era nueva deuda
que se iba a sumar al que ulteriormente se debía devolver. Son
por supuesto ficciones numéricas que pretenden decir lo que no
es real y confundir a los poco avisados, y son los mecanismos
intelectuales que se utilizan para ocultar las maniobras
financieras que se realizan .
En lo
que hace al endeudamiento de las empresas públicas, también se
utilizaron procedimientos de ficción para endeudarlas, y así
poder liquidarlas en el futuro, justificando su ineficiencia.
Para lograr tal propósito el Secretario de Programación
Económica, durante la gestión de Martínez de Hoz, Dr.
Guillermo Walter Klein, fijaba cada tres meses los cupos de
endeudamiento que debían afrontar las empresas públicas, con
prescindencia de sus reales necesidades financieras.
Así se
endeudaron la Comisión Nacional de Energía Atómica, Agua y
Energía, YPF, Aerolíneas Argentinas, y una larga lista de
empresas públicas más importantes, con matices verdaderamente
escandalosos. Pero debemos consignar que era un endeudamiento
nominal, porque los dólares iban a parar al Banco Central en
todos los casos. Las empresas eran prestatarias del crédito
externo, pero no eran usuarias ni usufructuarias de dicho
crédito. Hubo casos como el de Agua y Energía, que fue
obligada a cancelar un préstamo que tenía con el Banco de la
Nación, con dinero proveniente de un préstamo sindicado que le
otorgara el Lloyds Bank, por 120.000.000 de dólares. Es decir
que en vez de estar obligada la empresa con un banco nacional,
se la endeudaba con un banco extranjero.
Un caso
paradigmático es el de YPF, porque era una empresa simbólica
construída sin un centavo de capital extranjero. El general
Mosconi, hizo con la extracción del petróleo una de las
empresas más importantes del mundo, que tuvo que pelear en la
década del 20 y principios de la del 30 con la Stándart Oil,
lo que llevó a Mosconi a escribir su libro "YPF contra la
Standart Oil", publicación casi inhallable y que pocos
conocen. Apelando a esas ficciones tan caras al denominado hoy
stablishment, Mosconi tiene un monumento, es homenajeado de vez
en cuando, pero se ha desconocido su proyecto de política
petrolera, hasta que se logró finalmente su desaparición como
empresa argentina.
Durante
la dictadura militar, se empezó a endeudarla
irresponsablemente, además de fijar precios a los combustibles
que no respondían a los costos de explotación. En la causa
penal, a la que más adelante me voy a referir hay registradas
respecto a YPF 427 operaciones de endeudamiento, que servirían
como base para la futura enajenación de la empresa. Muchos de
esos contratos fueron convalidados por el Dr. José Luis
Machinea, que era gerente de Finanzas
Públicas
del Banco Central, cargo técnico, pero con poder de decisión,
además que tenía el deber elemental en todo funcionario
público de observar cualquier acto irregular que fuera sometido
a su verificación.
Para
todos los contratos que celebraban las empresas públicas era
obligatorio el dictamen del Procurador del Tesoro, pero tampoco
esta formalidad se cumplía, porque, los prestamistas
extranjeros redactaban la opinión que debía sostener el
Procurador, enviaban el telex al estudio Klein Mairal, y de
allí iba el texto a la Procuración, donde era simplemente
pasado en el papel oficial y enviado a la empresa. Es decir que
el banco que acordaba el crédito, también dictaba la opinión
oficial argentina para conformarlo.. En la causa penal están
algunas de las explicaciones del Dr. Machinea, que pretendiendo
desligarse de toda responsabilidad, remite cualquier
explicación al Dr. Enrique Folcini. Por supuesto que Machinea
conocía perfectamente la estructura organizativa y la carta
orgánica del Banco Central, y no puede suponerse que haya
procedido como lo hizo, sin tener conciencia que estaba
transgrediendo normas expresas de la institución donde prestaba
servicios. Lamentablemente esos funcionarios que estuvieron en
el banco durante la dictadura militar, siguieron manejando las
finanzas y operando en puestos claves de la conducción
económica hasta el día de hoy.
Algunos
economistas hablan de estos temas en un tono genérico,
manejando aspectos de la teoría económica, o refiriéndose a
ella en sus aspectos cuantitativos, o marcando los graves
desequilibrios financieros en su instrumentación. También se
habla de algunas causas como la fuga de capitales, los
autopréstamos, y un manejo deficiente de la economía, pero en
casi ningún caso de hace una mención a los responsables, y no
se mencionan cuestiones que son de fondo como la forma de operar
que hubo durante la dictadura, y los subsiguientes gobiernos
democráticos, con el FMI, y los bancos acreedores.
Respecto
a la relación con el FMI, existe una circunstancia muy poco
mencionada y es el hecho que esta institución monitoreó
siempre el endeudamiento externo, a través de funcionarios que
tenían oficina permanente en el Banco Central, y verificaban
todas las operaciones de crédito que se efectuaban. En las
operaciones de endeudamiento el Fondo Monetario se aseguraba que
las empresas estuvieran encuadradas dentro de un marco legal, y
que ante cualquier problema de orden jurídico, el Estado no
tuviera opciones para ningún cuestionamiento, porque
evidentemente los jueces extranjeros, pactados en todas las
operaciones no iban a resolver ningún conflicto a favor de la
Argentina.. Hay un aspecto con relación al endeudamiento
privado que tiene varias vertientes: una de ellas se refiere a
las infracciones a la ley penal cambiaria, por divisas que nunca
entraron al país; la otra son los avales otorgados por el
estado a determinadas empresas, y los denominados seguros de
cambio, por medio de los cuales se subsidió en más de un
cincuenta por cierto a las empresas privadas del país, a
través de un mecanismo financiero, antecedente de la definitiva
estatización de la deuda privada que hiciera el Dr. José Luis
Machinea en 1985, como Presidente del Banco Central.
Hace
unas pocas semanas pudimos observar como las presiones de los
mercados casi producen una debacle política, que obligó al
Presidente a cambiar a dos Ministros de Economía, y efectuar un
nuevo plan de recortes presupuestarios, para aliviar el crónico
deficit fiscal, que obedece estructuralmente al peso de la deuda
que se acentúa cada vez más.
La
concepción que tienen las empresas de lo que debe ser el país
está claramente explicitado en un libro publicado por la
Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas en
1992, llamado "Plan para una Economía de Mercado, donde un
grupo selecto de economistas liderado por los Dres. López
Murphy y Artana,y financiados por el Banco de Galicia, Loma
Negra, Pérez Companc, Nobleza Piccardo, Repsol, etc. plantean
un nuevo diseño de país, con una educación casi totalmente
privatizada, con una argentina con salarios del orden de los 70
pesos mensuales, y una estructura industrial menos costosa a
través no solo de la flexibilización laboral, sino la
reducción del costo laboral. Ese viejo proyecto instalado en
sus bases en 1976, sufrió muchas modificaciones, pero el
espíritu de los empresarios siempre lo ha tenido como un
objetivo, y han hechos considerables esfuerzos para llegar a
concretarlo. El poder de que disponen es considerable, y han
conservado no solo sus privilegios a través de los años, sino
que atravesaron toda la etapa de instauración de la democracia
sin que nadie se atreviera a enjuiciarlos. Los militares de la
dictadura fueron sometidos a proceso y condenados, pero los
autores intelectuales, y los responsables del endeudamiento
económico, no pasaron sino muy esporádicamente por los
tribunales..
Cuando
asume el Dr. Raúl Alfonsín, en el discurso pronunciado el 10
de diciembre de 1983, plantea que no se va a pagar la deuda con
el hambre del pueblo, y se va arealizar una investigación para
establecer cual es la deuda lícita y la ilicita. El 10 de enero
del año siguiente el Dr. Martín Anzoátegui, a cargo del
Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal No 2, envía un
oficio al Congreso de la Nación, en la causa "Olmos
Alejandro s/denuncia por defraudación a la Administración
Pública", manifestando que el tema de la investigación de
la deuda, excede las posibilidades del Juzgado, y que siendo el
Parlamento, el que por mandato constitucional, tiene la facultad
de arreglar la deuda pública, debe intervenir para llegar a un
esclarecimiento definitivo del tema. Al poco tiempo de ingresado
el oficio los diputados Adán Pedrini y Miguel de Unamuno
presentan un proyecto de creación de una comisión
investigadora de la deuda, y a pesar de las resistencia se
trató sobre tablas la iniciativa.
En
agotadoras y extenuantes sesiones, hablaron los diputados de
todos los bloques, muchos de los cuales siguen actuando hoy en
el Congreso de la nación. El Dr. Raúl Baglini, presidente de
la Comisión de Presupuesto y hacienda, se opuso a la comisión,
y por supuesto a la posibilidad del no pago de la deuda,
sosteniendo que eso produciría una catástrofe económica de
consecuencias imprevisibles. No se podrían contar con el 80% de
las drogas para medicamentos, los insumos importados serían
cortados de raíz, y las represalias de los acreedores, no
podrían superarse. Recuerdo que algunos diputados como Federico
Storani plantaron que la deuda era inmoral, como el diputado
Moreau, y otros pudiendo dar una larga lista de los
intervinientes. Alvaro Alsogaray sostuvo que la deuda "no
era moral ni inmoral, era deuda, y que lo grave es la forma en
que fue contraída". El peronismo que apoyó la iniciativa
al carecer de la fuerza suficiente no pudo imponer el proyecto
que fue rechazado por bloque radical. Pero en ese debate hubo
una circunstancia muy interesante y fue la presencia del
Ministro de Economía Dr. Bernardo Grinspun, una figura
lamentablemente olvidada, porque es la única que pretendió
enfrentarse al FMI, y que además fue al Congreso a hablar de la
realidad de la deuda, dando instrucciones precisas al Dr.
Enrique García Vázquez para investigar la deuda privada..
Grinspun habló de las presiones de los acreedores, de que la
Argentina debía pagar tasas superiores al 7% sobre lo que
pagaban otros países. Desnudó las actitudes de los banqueros,
y dio algunas explicaciones de lo que había sido el
endeudamiento, y las ideas del gobierno sobre esa materia. Su
gestión no duró más que poco más de un año y fue
reemplazado, por alguien más dócil a las pretensiones del
exterior.
Consecuente
con el propósito planteado originalmente por el Dr. Alfonsin,
el Congreso de la Nación dictó la ley 23.062, donde se
establecía que carecían de validez jurídica las normas y los
actos administrativos emanados de las autoridades de facto,
surgidas de un acto de rebelión" rechazándose la gestión
financiera del gobierno militar mediante la ley 23.854, en cuyo
art. 1 se prescribía: "recházanse las cuentas de
inversión presentadas por el Poder Ejecutivo nacional
correspondiente a los ejercicios de los años 1976, 1977, 1978,
1979, 1980, 1981, 1982, y 1983" Esas normas estaban
inspiradas ciertamente en la ley 224 del 29 de septiembre de
1859 que establecía que "la Confederación Argentina desde
la instalación de un gobierno constitucional no reconoce
derecho a indemnizaciones a favor de nacionales o extranjeros
sino por perjuicios causados por las autoridades legítimas del
país; y en la ley 73 del 6 de noviembre de 1863 que indicaba
que la autoridad nacional "liquidará la deuda
legítimamente contraída por el gobierno de la Confederación
Argentinas…No se comprenderán en la liquidación los daños y
perjuicios causados por autoridad no constituida legítimamente
y aún estándolo si provienen de actos ilícitos" y
"aquellos en cuyo contrato hubo dolo, causa torpe, lesión
enorme y otro vicio cualquiera"
A pesar
de la existencia de las leyes citadas, se llevó a cabo una
investigación que omitiendo la consideración de la deuda
pública, se limitó exclusivamente a la verificación de la
deuda privada. Así el 5 de julio de 1984, el directorio del
Banco Central presidido por el Dr. Enrique García Vázquez,
dictó l circular No 340 mediante la cual se disponía la
conformación de un cuerpo de investigadores que tendría a su
cargo el análisis de las declaraciones de deuda en moneda
extranjera al 31 de octubre de 1983. La división de la deuda en
legítima e ilegítima, debía basarse en una serie de
parámetros que se establecieron con precisión. La deuda a
verificar alcanzaba en 1983 a la suma de 17.000 millones de
dólares, dividida en varios segmentos. La investigación se
limitó al 50% de la deuda financiera, eliminándose del
análisis la deuda comercial.
Ese
cuerpo de inspectores contratados por el Banco Central, además
de trabajar en soledad no tuvo mas infraestructura que su propio
esfuerzo personal, careciendo totalmente de una apoyatura
funcional que se imponía dad la magnitud de la tarea a
desarrollar. Esos inconvenientes no resultaron ningún
obstáculo para que la investigación arrojara conclusiones
sorprendentes que pueden resumirse así:
Anomalías
en las concertaciones de seguros de cambio.
Autopréstamos
(ejemplos: Fíat, Suchard, Renault Argentina, Selva
Oíl, etc.)
Endeudamientos
producidos por proyectos de inversión que no se
efectuaron (Ejemplo: Cementos NOA)
Aportes
de capital disfrazados de prestamos financieros
Sobrefacturación
y abultamiento de la deuda (Ejemplos: Parques
Interama, Cogasco S.A..
Es
importante insistir que ese cuerpo de inspectores no contaba
nada más que con su buena voluntad para una tarea harto
compleja, teniendo serios obstáculos con los directivos de las
empresas investigadas, con sus abogados y sus contadores,
quienes trataron sistemáticamente de entorpecer el trabajo.. Al
respecto y como testimonio de ciertas conductas empresariales
resulta relevante el testimonio presentado en el Juzgado Federal
No 2, por uno de los inspectores del banco, en el marco de la
nueva investigación de la deuda que actualmente se encuentra en
trámite. En su declaración, algunas de cuyas partes extracto
afirma entre otras precisiones que "personalmente
investigó la deuda de Cargill S.A., Papel de Tucumán, Cia. De
Perforaciones Río Colorado S.A., Textil Castelar… detectó
irregularidades en el endeudamiento externo, que daban lugar a
darlas de baja de los registros de la deuda externa" agrega
que: " Con respecto a Parques Interama, no se pudo
concretar la investigación por no poder localizarse la
documentación respaldatoria, que hubo que incluir la deuda en
los registros sin haberse localizado la documentación
respaldatoria, pues sino peligraba el acuerdo con el Club de
París… que con el supervisor Verdi no pudieron verificar la
autenticidad de la deuda y que sin embargo debió ser conformada
por otras instancias del banco central, a efectos de ser
incluida en la referida negociación". Luego agrega que de
las reuniones e informes de los grupos de trabajo se
"detectaron en otras empresas irregularidades atento a las
pautas de la resolución No 340, en las empresas Selva Oil
(petróleo) Renault S.A. Cogasco S.A. Pérez Companc, Suchard
S.A. cementos NOA, etc. Y que con posterioridad a l989 no fueron
dadas de baja de los registros de la deuda. En lo que respecta a
la auditoría llevada a cabo en la firma Cargill dice que
"las presiones y las intimaciones que le hicieron,
pretendiendo obligarlo a firmar ciertos documentos que no
aceptó" Finaliza su testimonio diciendo que respecto a la
empresa Cogasco, que era el principal deudor privado en 1983 con
obligaciones por 918 millones de dólares "se habrían
simulado, a través de falsas facturaciones, gastos del órden
de centenares de millones de dólares, y que el procedimiento
habría consistido en tomar préstamos del exterior con seguro
de cambio –que implicaba la responsabilidad ulterior del
estado- y que la aplicación de dichos fondos provenientes del
exterior se simulaba a través del abultamiento de gastos"
Dado el
cariz que tomaba la investigación, que ponía en claro las
maniobras defraudatorias que se habían realizado, los
inspectores tuvieron encontronazos y discrepancias con los
funcionarios que tenían a su cargo la decisión final sobre los
resultados de la tarea, quienes tenían criterios distintos
sobre la ilicitud. A estos no les interesaba en modo alguno
llegar a la verdad de los hechos, sino encubrir a través de su
poder de decisión todas las maniobras que se fueron detectando,
llevando a una vía muerta los resultados de las comprobaciones
efectuadas.
Para
evitar que se pusiera en descubierto la forma en que se utilizó
la cobertura del estado en especulaciones económicas de diversa
factura, se produjo el informe 480/161 del 6 de diciembre de
1986, mediante el cual se modifican los alances de la circular
340, dejando reducida la investigación a averiguar el ingreso o
no de los fondos, obviando las disposiciones de la ley penal
cambiaria. Hubieron otros trámites para terminar con la
investigación. ¿Cómo terminó todo el tramiterío destinado a
liquidar las evidencias del fraude? Pues utilizando el eufemismo
"complementar" los puntos ib y lc de la resolución
340, se la reinterpreta y se liquida de un plumazo su
efectividad a través de una nueva resolución firmada por los
Dres. Daniel Marx y Roberto Eilbaum, quedando registrada como
resolución No 298 de junio de 1988 del Directorio del Banco
Central. A partir de esta última norma, los inspectores ya nada
pudieron hacer.
Esta
investigación, con auditorías llevadas a cabo con extrema
prolijidad y donde se detectaron los ilícitos fue archivada y
destinada a algún depósito de papeles viejos y aquellos
esforzados contadores, luego de limitarse a realizar simples
verificaciones carentes de importancia en algunas empresas,
fueron finalmente incorporados al Banco, y destinados a
distintas dependencias, alejándolos de cualquier sector que
tuviera que ver con el control de la deuda.
Como el
Banco Central carecía de registros adecuados sobre el
endeudamiento privado, y tenía serias deficiencias en sus
registros sobre el endeudamiento público, la administración
del Presidente Menem, años después requirió el concurso de
los bancos acreedores, quienes establecieron las cifras de lo
que correspondía pagar, los intereses punitorios y moratorios y
toda aquella cuestión que pudiera surgir con los acreedores. Es
decir que se puso en manos de los llamados "mercados"
la administración de la deuda privada, además de que durante
mucho tiempo su gobierno también confió a esos
"mercados" la administración de la deuda pública.
De tal
manera que siendo Ministro de Economía el Dr. Domingo Cavallo,
se le quitó al Banco Central el manejo de la deuda privada, y
se la otorgó al City Bank, como agente de cierre, designando
como bancos agentes para las tareas de reconciliación de la
deuda a J.P. Morgan, Banque Nationale de París, , The Royal
Bank Of Canada, Bank Of New York, Crédit Lyonnais, Midland Bank
y Chemical Investment Bank. Como tampoco se confiaba en la
eficiencia de la estructura del banco Central, y debido a que
este no contaba con los registros de intereses y tenía
deficiencias en la información estadística se contrato a la
consultora internacional Price-Waterhouse, quien fue la que
determinó los totales de cada contrato, sobre la base de lo que
le informaban los propios acreedores. En resumen, que quedó
cerrada toda posibilidad que se llegara a establecer la
verosimilitud de las deudas que los acreedores exigían, al
otorgarse a estos la facultad de establecer los montos y los
intereses con prescindencia de mostrar los fundamentos de sus
reclamos.
Después
de la apresurada renuncia de Alfonsín, fracasados los intentos
para que la economía fuera manejada por el grupo Bunge y Born,
y fallida la corta experiencia del "contador sin visión
política" como algunos llamaron a Antonio Erman González,
apareció nuevamente el Dr. Domingo Cavallo, con un curriculum
universitario bastante frondoso, y su experiencia en la función
pública durante la dictadura. Ya era prominente miembro de la
Fundación Mediterránea, había disfrutado de suculentas becas
que le permitieron perfeccionarse en los estados Unidos. Sus
trabajos los había realizado gracias al dinero suministrado
desde el exterior, y a los aportes de algunos destacados
empresarios argentinos, muchos de ellos deudores privados.
Cavallo, continuando con el proyecto que no había podido
implementar en 1982, efectúa la reforma financiera, consigue la
aprobación de la ley de convertibilidad, y además obtiene la
aprobación de la ley 24.156, mediante la cual se crea la
Oficina del Crédito Público Nacional, destinada a la
refinanciación de las obligaciones con el exterior, y la
constitución de nuevos préstamos que obligaran a la Nación.
En 1992 se contrata a J.P. Morgan para que prepare el plan
financiero del gobierno, y se perfeccionan todos los
instrumentos legales destinados a impedir que en algún momento
se pudiera cuestionar la deuda externa. La Argentina se acoge al
Plan Brady, donde se vuelven a refinanciar las obligaciones
externas, y se crea una deuda llamada "nueva" que va a
ser manejada por los bancos, aún cuando la propaganda
interesada habla de miles de acreedores, diseminados por todas
partes. Según las estimaciones de Cavallo, realizadas en ese
año 1992, después de obtenerse el dinero previsto en las
privatizaciones, la deuda disminuiría notablemente, y tendría
una evolución decreciente, llegando en el año 2000 a los
60.000 millones de dólares.
Se
hicieron las privatizaciones que constituyeron un gran negocio
para los financistas y empresarios del exterior. Se privatizaron
por cifras irrisorias empresas de la magnitud de Aerolíneas,
Gas del estado, YPF, los servicios eléctricos. Los pagos se
hicieron con papeles depreciados de la deuda, y en algunos casos
con fondos provenientes de las mismas empresas. El caso de
Aerolíneas es emblemático como también lo es el de la ex
Entel. El proceso se concretó en su totalidad. No quedó una
sola empresa pública en manos del Estado, y la deuda siguió
avanzando. En este momento debemos suponer que existen proyectos
para entregar tierras en la Patagonia, en la Pampa húmeda, se
piensa también en la privatización de la Lotería nacional, y
de los sistemas de cobro de la AFIP. El sistema jubilatorio
está sobreviviendo penosamente, y los manejos financieros de la
AFJP están a la vista, además de haber sustraído a la
administración pública una considerable masa de dinero en
beneficio de un reducido grupo de particulares. Es decir que el
poder de decisión en la economía está en su totalidad en
manos de los grandes grupos financieros, que se han apoderado
del 80 por ciento del sistema bancario, de la mayor parte de las
grandes empresas industriales, quedando un esqueleto deficiente
de lo que supo ser la industria argentina..
Cuando
Gran Bretaña nos invadió en 1806 y 1807 y no pudo concretar su
aventura militar, tuvo conciencia que el manejo de la economía
era como ya señalé un recurso más efectivo y menos riesgoso,
por eso Canning dijo su célebre frase "América libre,
pero sujeta a nuestra influencia" Lo dijo en 1822 y se
cumplió escrupulosamente hasta 1940. Entonces empezaron los
intentos de los Estados Unidos, que se vieron frustrados por la
política de Perón, y solo pudieron ponerse en marcha recién a
partir de 1955, lográndose su más eficaz consolidación a
partir de 1976.
Se debe
tener conciencia que a los poderes transnacionales, y a los
organismos multilaterales de crédito no les interesa que esté
un militar en el poder, Alfónsín, Menem o de la Rúa, sino
controlar el poder a través de eficaces personeros que los
representan siempre, y que se suceden unos a otros de manera
invariable desde hace más de 20 años. Algunos pocos ejemplos
resultarán más que suficientes: El Dr. Machinea fue Gerente de
Finanzas Públicas del Banco Central durante la dictadura,
Presidente del mismo en 1985, y Ministro de Economía desde 1999
hasta hace dos meses. El Dr. Domingo Cavallo, fue funcionario
del Ministerio del Interior durante la dictadura y presidente
del Banco Central durante algunos meses en 1982, y actualmente a
sido convocado para salvar al país. Otro personaje que es un
paradigma de la continuidad en el poder, es el Dr. Daniel Marx.
Apareció como Director del Banco Central en 1985, fue luego
representante financiero del gobierno en el exterior,
encargándose invariablemente de las negociaciones externas.
Intervino en el Plan Brady, luego fue empleado de Brady, y
estuvo ausente algún tiempo en Estados Unidos. Volvió hace
unos años a seguir negociando la deuda, y durante el actual
gobierno, como Secretario de Finanzas de la Nación sobrevivió
a dos abruptos cambios del gabinete económico, y continúa
ahora su proficua labor ante los organismos internacionales,
preparando un megacanje, que elevará a limites intolerables la
deuda.
Al
asumir Menen en 1989, la deuda externa, llegaba a los 63.000 de
dólares, habiéndose aumentado en los últimos años, por la
mora en el pago de las obligaciones, cuando dejó el poder la
deuda total era de más de 190.000 millones, y la estructura
productiva de carácter nacional fue prácticamente aniquilada,
en un desguace sin precedentes. Los niveles de pobreza y
subalimentación han crecido de manera considerable, la
subocupación registra índices elevados y su crecimiento
pareciera indetenible, la precarización del empleo es un
concepto habitual en el pueblo. El nivel de vida de las clases
medias ha llegado a niveles inéditos de deterioro. También
cayó la tasa de inversión, la productividad y el producto por
habitante. Algunas cifras, que demuestran la perversidad del
proceso iniciado en 1976[ el salario real base 100 en 1975
descendió vertiginosamente a fines de 1976 a 66% y en el año
1993 al 49%. En 1974 el porcentaje de hogares que no llegaban a
comprar los bienes que componen la canasta familiar era del 4%,
en 1992 del 20%. Entre 1976 y 1992 la cantidad de hogares que no
podían acceder a consumos mínimos se elevó en un 600%.
A
partir de 1976 hubo un gran redistribución de la riqueza, que
se acentuó decisivamente durante la gestión de Menem. En
efecto la participación del sector más rico del país (10%)
creció desmesuradamente; la clase media (50%) disminuyó
sensiblemente su poder adquisitivo, y el 30% más pobre acentuó
sus niveles de pauperización. Las empresas transnacionales
participaban en el comercio exterior en 1989 en un 40 y
actualmente su participación excede el 70%; en el comercio
minorista de comestibles esa diferencia es de 45% en el 89 y 75%
ahora. En 1989 el control de los grupos transnacionales en el
sistema bancario era del 14%, y actualmente es mayor al 70%. La
participación de los asalariados en la renta nacional que
llegó a los niveles más altos durante la presidencia de Perón
(49%) era en 1989 del 30% y actualmente llega escasamente al
18%. Como podrá verse una verdadera transformación económica,
como la llama el Ex Presidente, pero que no ha servido para
beneficiar a la Nación y a su pueblo, sino para transferir la
más formidable cantidad de recursos disponibles a favor de los
capitales internacionales.
Estoy
hablando de hechos medibles y puntuales, aunque no confió
demasiado en ciertos números oficiales, que no siempre
responden a la realidad que se observa todos los días en la
calle, debido a lo cual supongo que muchas de las cifras
consignadas pueden arrojar resultados más dramáticos. Pero
esta transnacionalización de la economía, no fue algo
accidental sino una concepción política que se llevó a cabo,
con plena conciencia de lo que hacía. Y es tan cierto lo que
digo, que uno de los teóricos del régimen menemista, el Dr.
Jorge Castro, planteó en una reunión de la Asociación de
Bancos de la República Argentina, realizada en el año 1997,
que la trasnacionalización de las empresas argentinas era un
imperativo que no se podía demorar, porque era la única forma
posible para que la Argentina se insertara en el mundo.
También
en esta infausta época, se recurrió en diversas oportunidades
a renunciar a la inmunidad soberana del estado en las
operaciones de deuda con el exterior, sometiéndose a la Nación
a la Jurisdicción de tribunales extranjeros. El 15 de
septiembre de 1992, se firmó el decreto No 1712, en cuyo art. 5
se renuncia a oponer la inmunidad soberana y se autoriza a
prorrogar la jurisdicción en los tribunales del exterior, en
los contratos de crédito externo que se suscriban. El 8 de
octubre de 1992 a través de la resolución No 1169, el Ministro
de Economía autoriza a la Secretaría de Hacienda a que
establezca la prorroga de jurisdicción a favor de los
tribunales estaduales y federales con asiento en Nueva York , de
los Tribunales de Londres-Inglaterra y. Otros tribunales en
forma amplia para eventuales procesos de ejecución de
sentencia., También con el mismo propósito el Dr. Carlos F.
Ruckauf, como Vicepresidente de la Nación en ejercicio del
Poder Ejecutivo, firmó el Decreto No 363, el 1 de abril de
1998, mediante el cual se autorizó al Ministerio de Economía Y
Obras y Servicios Públicos, a través de la Secretaría de
Hacienda, a incluir en las operaciones de crédito público la
prórroga de jurisdicción a favor de los tribunales de Londres,
Francfort, Madrid, Ginebra, Lausana y Nueva York. Además se
declinó la defensa a oponer la inmunidad soberana de la Nación
en toda la documentación que se suscribiera con los acreedores
En la
investigación desarrollada en la causa No 14.467, que tramitó
por ante el Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal No 2,
a cargo del Dr. Jorge Ballestero, por la Secretaría No 4, se
dictó en el mes de julio del año pasado, una sentencia
poniendo fin a la investigación. Como lo había hecho
anteriormente Anzoátegui Ballestero, envía un oficio al
Congreso Nacional, con
Copia
de la sentencia, y poniendo a disposición del mismo el
expediente judicial con sus voluminosos anexos, para que el
Parlamento tome la intervención que le corresponde. Se ha
presentado un proyecto para la creación de una comisión
bicameral y vanos han sido hasta ahora los esfuerzos de los
diputados Mario Cafiero y José María Díaz Bancalari, para que
tal iniciativa sea tratada. Los legisladores como hace quince
años, se niegan a tratar la cuestión para no irritar a los
mercados, y así se han convertidos en cómplices de una
ignominia, que resulta intolerable para el pueblo, y que la
conciencia nacional no puede ya tolerar. Es posible que si
existiera la posibilidad de un debate, el inefable diputado
Baglini, vuelva a reiterar su célebre teorema, repitiendo
frases como " los que hablan del no pago de la deuda, lo
hacen en relación con sus posibilidades de gobierno, es decir
que cuanto más lejos del poder están, observan una posición
mas radicalizada, y cuando se acercan se vuelven más
prudentes" Yo diría más complacientes con el poder del
dinero
El Juez
envió hace diez meses su fallo, y hasta el día de hoy no se ha
tomado ninguna decisión. Se habrá podido advertir que hace
unos meses, cuando el Dr. Alfónsín se refirió a la
suspensión posible del pago de los intereses de la deuda, la
reacción de los mercados fue instantánea, y se predijo una
catástrofe económica. En esas advertencias apocalípticas que
se hacen, deben evaluarse algunos discursos, donde se sostiene
que "no podemos pagar" como si debiéramos hacerlo, y
lo que no se dice es que no tenemos que pagar lo que no debemos.
Y no debemos pagar, lo que ha sido producto de un fraude
pergeñado por los grupos financieros para lograr el nivel de
deuda que tenemos, y así poder controlar los recursos de la
Nación.
En el
último informe del Ministerio de Economía, donde se detallan
los componentes de la deuda pública, y se tratan todas las
obligaciones del sector externo, se consigna que el país debe
pagar en concepto de intereses y amortizaciones, una suma de
18.000 millones de dólares. Según las últimas estimaciones,
la transferencia de fondos al exterior para el pago de los
servicios será de 22.000 millones para el año en curso. En lo
que hace a los próximos años, las estimaciones aproximadas que
se manejaban en el Ministerio de Economía eran de 14.066
millones para el año 2002, 10.235 millones para el año 2003,
10.178 para el año 2004, y en el 2005 y siguientes más 45.000
millones. Pero esas cifras han quedado totalmente
desactualizadas, y que aparecidas en año pasado, ya no guardan
ninguna relación con la realidad porque las nuevas
refinanciaciones, los canjes de bonos, y el blindaje, han
aumentado el endeudamiento ha cantidades sustancialmente
distintas. De acuerdo a las últimas estimaciones los
vencimientos de este año son del orden de los 14.872 millones
de dólares en concepto de capital, y 9.045 millones por
intereses lo que hacen un total de 23.917 millones para el año
en curso.
El Dr.
Raúl Cuello, en un trabajo aparecido en el mes de marzo en la
revista "VALORES" de la Sociedad Industrial editada
por la Universidad Católica Argentina, da como valor de la
deuda externa total a esta fecha la suma de 223.500 millones de
dólares. Si se tiene en cuenta que las cifras de intereses
consignadas más arriba, respondían a un endeudamiento global
total de 140.000 según las estimaciones del Ministerio de
Economía, los montos actuales que exceden en los 80.000
millones a aquella, definen por si solos que los montos de
intereses y amortizaciones han variado.
Resulta
impensable suponer que esas cifras se van a pagar, porque no
existe la más mínima posibilidad de hacerlo. Pero por otra
parte a los acreedores les interesa que sigamos pagando
intereses a perpetuidad, y amortizaciones periódicas. Esto no
es una cuestión nueva, y responde quizás a una forma
estructural de lo que significa el endeudamiento. Ya lo decía
el Dr. Martínez de Hoz, cuando respondía los interrogatorios
de la Comisión Investigadora de la privatización de la Italo:
"el capital no se pagan nunca, lo que se pagan son los
intereses" Y esas cuantiosas sumas determinan que ante la
imposibilidad de hacerlo por la situación deficitaria de la
economía se sigan entregando activo, y sometiendo nuestro poder
de decisión a los dictados de los organismos multilaterales de
crédito.
El que
con más realismo ha planteado esta cuestión es el Dr. Carlos
Escudé, distinguido politólogo, es asesor del canciller Di
Tella, y asiduo visitante de los claustros de Gran Bretaña y
Estados Unidos, a demás de habitual recipiendario de suculentas
becas que financian sus desbordes intelectuales, quien ha
establecido que debemos seguir el criterio del "realismo
periférico" planteando que nos guste o no Estados Unidos
es quien dicta nuestra política, establece como debe ser
nuestra estructura económica, el que determina cual debe ser
nuestra capacidad militar, y el que nos dicta nuestras leyes
geopolíticas. Esta franca exposición de la realidad que
vivimos, parece no ser advertida por una parte de la clase
política, mientras la otra que comparte tales supuestos se hace
la distraída, declamando sobre los beneficios de la democracia.
Ese
pensamiento obedece a un modelo de país, que ya tiene, en su
versión actual 25 años de existencia, más allá de algunas
variables superficiales que han observado los dos partidos que
han ejercido en poder después de la finalización de la
dictadura. No es que Machinea, López Murphy o Cavallo estén
equivocados o no en sus diagnósticos. Ellos están convencidos
que estas políticas son las únicas viables, y trabajan con
ahínco para profundizar el modelo. Una educación privatizada,
una jubilación en manos de financistas, los bancos en poder de
los acreedores extranjeros, la estructura industrial básica en
manos de capitales del exterior, y un Estado reducido a algo
insignificante que se limite a manejar formalmente el país, son
algunas de las líneas que se manejan y que no deben cambiarse
en aras de hacer un país moderno.
Si se
consulta la bibliografía económica de los últimos veinticinco
años, se leen detenidamente los informes y las recetas del
Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional sobre la
Argentina, podrá observarse que el esquema económico es el
mismo, con simples variaciones de coyuntura. Y las soluciones
propuestas siempre son las mismas: más ajustes, más
privatizaciones, privilegiando las acreencias de los acreedores
que siguen exigiendo cada día más.
Muy a
pesar de los juegos de prestidigitación del actual Ministro de
Economía, la realidad es que, ha llegado el momento de jugar la
teoría completa, y terminar con el poco poder de decisión
nacional que aún queda. Hace muy pocos días el Dr. Rudiger
Dornbusch, profesor estrella del Massachusetts Institute of
Technology y gurú del establishment financiero, en un informe
distribuido a los principales centros económicos del mundo
decía con toda claridad: "Una cuestión central de la
Argentina es la quiebra del