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LA CASA MUSEO DE GUILLERMO ENRIQUE HUDSON 

Texto Esteban Ierardo

 

 

La casa, hoy reconstruida, donde el 4 de agosto de 1841 nació el gran escritor Guillermo Enrique Hudson. Esta construcción pertenece actualmente a un Parque Ecológico en las afueras de la ciudad de Buenos Aires.

  

   El arroyo fluye tranquilo. Los ombúes celebran el sol en sus ramas y el agua en sus raíces. Y la casa se eleva con orgullo y discreción. La casa de paredes blancas y oscuro techo a dos aguas. Es la casa donde el 4 de agosto de 1841 nació Guillermo Enrique Hudson, el escritor de la bella prosa. El escritor del amor encendido por la tierra y las aves. Hudson es el que escuchó las polifonías de una naturaleza viva. Su prosa brillante fue celebrada por Galsworthy, Churchill y Conrad.  

 Sus grandes obras (Un naturalista en el Río de la Plata; Días de ocio en la Patagonia; Allá a lo lejos y hace tiempo; La tierra purpúrea; El ombú; Aventuras entre pájaros; Un niño perdido) le entregan al lector un don: un caballo mágico con el que cabalgar por la llanura pampeana y las estepas de la Patagonia.

  La fascinante cabalgata literaria de Hudson comenzó en la casa de la estancia Los veinticinco ombúes. Daniel Hudson y Carolina Kimble, los padres del escritor, habían arribado a la Argentina en 1836. Dejaron Boston para buscar una nueva vida en las lejanas tierras de América del sur. Adquirieron alrededor de 300 hectáreas de Tristán Nuño Valdez ( el cuñado de Juan Manuel de Rosas). El niño Hudson jugó y aspiró las primeras fragancias pampeanas de su casa campestre cerca del arroyo Conchitas. En Allá a lo lejos y hace tiempo, Hudson recreó su infancia en Los veinticinco ombúes y luego en Las acacias, cerca de Chascomús, donde su familia (compuesta además de sus padres por otro cinco hermanos) se trasladó en 1845, para volver a la casa de Los veinticinco Ombúes diez años después.

  La directora más ilustre de la Casa Museo y del Parque Ecológico Hudson fue Violeta Shinya, sobrina nieta de Hudson, hija de Yoshio Shinya, el primer habitante japonés de la ciudad de Buenos Aires hacia el año 1900. Curiosamente, el Japón, en el lejano Oriente, se halla vivamente ligado a la preservación del autor de Aventuras entre pájaros. A mediados del siglo XIX el fuego de buques de guerra norteamericanos obligaron al Japón a romper su aislamiento y a comerciar con el resto del mundo. El emperador nipón Meiji incluyó el estudio del inglés en los programas de educación popular. El Japón épico y religioso descubrió entonces en Hudson a un deslumbrante narrador en lengua inglesa. La escritura en inglés de la literatura de Hudson se debió a que éste, a los 32 años, abandonó Argentina y se estableció en Londres. En Inglaterra, escribió con fluidez en el idioma de Shakespeare, dado que éste era su segunda lengua materna, la que recibió de sus padres. Detestó Londres, pero permaneció allí hasta su muerte en 1922. Los japoneses reconocieron en Hudson a un defensor de la naturaleza; una actitud afín a la espiritualidad panteísta del Shinto, la religión tradicional del Japón, donde se venera todos los sitios del mundo natural. Así se explica que el Parque Hudson cuente con el apoyo de la Fundación japonesa Suntory.  

  Hudson bregó por la protección de las riquezas naturales no sólo desde los hilos plateados de su prosa. Fue también un tenaz naturalista. Un ornitólogo. Un sagaz conocedor de los hábitos y cantos de cientos de aves. En Inglaterra, promovió la sanción de la primera ley de la conservación. Asimismo, fue uno de los fundadores de la Asociación ornitológica del Plata en 1916.

 Hoy el Parque ecológico Hudson es una reserva natural de 54 hectáreas. Aquí palpita un monte de talas, y variedades de especies como los ligustros, acacias y paraísos. En un sotobosque viven arbustos de pavonia. En el suelo se esparcen frutillas silvestres, dichondra (oreja de ratón), violetas, tréboles. De los originales 25 ombúes sólo quedan tres. En estos gigantescos árboles un ojo atento podrá hallar horneros, benteveos y calandrias; zorzales y pájaros carpinteros. Por los campos circundantes se dispersan mixtos, teros, lechuzas, perdices. 

  El Parque dispone de una biblioteca especializada en Hudson, y en la temática ambiental. Aquí puede hallarse una conferencia que el gran médico y humanista argentino René Favaloro dictó en homenaje al escritor de Un naturalista en el Río de la Plata. También funciona una biblioteca popular que difunde cultura en una área semirural.

  El gran ensayista Ezequiel Martínez Estrada le dedicó al naturalista y artista de Días de ocio en la Patagonia el espléndido y profundo ensayo El Mundo maravilloso de G.E.Hudson.

  La valoración científica y artística que bulle en la literatura de Hudson puede obrar hoy como estímulo a una seria educación ambiental, e incluso a una percepción asombrada y poética de los animales. Que laten dentro de los ecosistemas. Y de la tierra enamorada del cielo.

 

 

 La casa de Hudson en Los vienticinco ombúes, hoy reconstruida, es el corazón del Museo y Parque Ecológico Guillermo Enrique Hudson, ubicado a siete kilómetros de Florencio Varela, en el sur del gran Buenos Aires.

  Abajo, en imagen para ampliar, pueden acceder a un mapa que indica el modo como llegar al Parque desde la Ciudad de Buenos Aires. Ojalá que no sólo los argentinos sino también los amigos y amigas de otros países que visitan Temakel puedan acercarse a la vieja casa de Hudson y a su obra.

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 ¿Cómo comunicarse con el Parque Hudson?

 Pueden dirigirse telefónicamente a:

 Sr. Pedrotti (Presidente Asoc. Amigos) 4 381-8154

O:
(054-011)4283-1053 de 10- a 20 hs, Carlos Sawicki, Coordinador de Visitas a la Reserva y Museo Guillermo Enrique Hudson Ley 12.584/2000.

  

 

 

En Temakel y en la Revista Kenos hemos editado ya varios textos del gran Enrique Guillermo Hudson. Le invitamos a la lectura de: 

El chajá Las llanuras de la Patagonia  /  El Viejo del Mar

La guerra contra la naturaleza (en Revista Kenos 3)

También puede consultarse una conferencia donde analizó algunos aspectos sobre la experiencia del paisaje en la obra de Hudson, y de Sarmiento:

Las potencias trascendentes del paisaje en las literaturas de Hudson y Sarmiento

 

 

Fotos en texto, de arriba hacia abajo: Guillermo Enrique Hudson durante una de sus exploraciones de la naturaleza; imagen del arroyo Conchitas (foto Ricardo Acebal); una de las especies florales que viven en el Parque.

Fuentes para la redacción de esta artículo: folleto entregado a los visitantes del Parque Ecológico G. E. Hudson; artículo "Un paraíso en Parque Hudson", por Ricardo Acebal. Y una visita al parque junto al amigo y colega, y apasionado lector también de Hudson y de la temática ecológica, Ricardo Pobierzym.

 

 

 

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