Por
Joaquín Meabe
Siempre que algo muy importante se pierde, que un lugar se cierra o
que alguien se va, necesariamente se impone un balance por lo que de
ello resulta y por lo que representa. La sociedad misma también lo
percibe, aunque, en ese caso, hace falta el testimonio o la voz que lo
exprese.
Puede,
desde luego, cada uno intentar entonces volverse esa voz que, quizá,
se transforme en testimonio, seguramente parcial, pero, no por eso
menos válido, toda vez que uno mismo es parte del ámbito común en
el que se convive y donde se transita cotidianamente y se nutre a
gusto o disgusto tanto lo que fortalece el cuerpo como lo que alimenta
el alma (o el espíritu o, para satisfacer a los incrédulos y
escépticos, lo que registra la mente y lo que en ella se guarda como
memoria y recuerdo).
El
cierre del cine Colón, del que hoy he tomado noticia, es justamente
una de esas pérdidas en extremo importantes que extiende su impacto
en todo el horizonte de la cultura local; aunque afecta, sobre todo, a
los amantes del cine y a los que ven el cine como un hecho cultural
que impone su impronta y no como un mero entretenimiento o una excusa
para el descanso.
Hay,
por cierto, otras salas de exhibición en la ciudad pero que no tienen
la impronta cultural exclusiva del cine. Esas salas dentro de un
casino o de un supermercado no son más que extensiones mercantiles
que ofrecen el entretenimiento como accesorio de sus ventas o de su
negocio principal; y esto es lo que separa al cine, en término
culturales, del entretenimiento trivial que se toma como accesorio de
las urgencias y que incluso se torna prescindible cuando ya se ha
satisfecho lo principal.
Seguramente
para complementar ese desahogo ha venido la televisión, donde no
importa lo que se dice y lo que se muestra porque la función central
y subyacente es la de servir para vehículo de la publicidad en una
sociedad regida por la oferta y la demanda.
Otra
cosa es o ha sido el cine para nosotros, o por lo menos ha pretendido
serlo antes de que la fábrica de estupideces de la llamada Meca del
Cine haya cooptado a nuestro país y a la mayoría de sus salas de
exhibición. Y esa otra cosa ha sido el cine Colón a lo largo de más
de medio siglo para Corrientes. No solo fue una sala. También fue un
lugar de encuentro y de debate. O mejor aún: un punto de referencia
en el trato con el cine porque allí funciono un Cine Club y, además,
porque por esa sala han pasado algunas de las mas importantes
películas de la cinematografía universal como la mayoría de los
films de Bergman y Antonioni, que también se han ido en este difícil
año 2007. Resultaría imposible hacer el recuento de todas las
películas exhibidas en el Cine Colón en estos últimos cincuenta
años y dudo que haya algún correntino que haya quedado fuera de esa
genuina compañía del verdadero cine en esta sala que hoy nos ha
abandonado.
Solo
cabe ante lo inevitable preguntarse ¿Quién tomará la posta del cine
en Corrientes ahora que ya no está el Cine Colón? La pregunta se
refiere al cine en los términos de aquella empresa cultural
compartida en un escenario que lo contiene y que esas otras salas de
mero entretenimiento carecen. Quizá valga la pena hacer al final un
simple ejercicio comparativo. Cuando se cerró la Librería el
Universitario de Salomón Literat la ciudad perdió mucho más que
un librero y un local de venta de libros porque Literat era un hombre
sensible e instruido y de buen gusto que estaba la tanto de las
novedades de la cultura intelectual y a veces hasta estaba dispuesto a
conseguir alguna obra que no se encontraba en el circuito de
distribución. Así la pérdida por la desaparición de la Librería
del Universitario dejó un vacío en la vida intelectual de
Corrientes que tardó bastante tiempo en cubrirse y que ahora parece
relativamente saldada con una librería como Capítulo 1 que, a
su modo, se hizo cargo del relevo. Y es justamente a este relevo al
que hace referencia mi pregunta que, espero, tenga su respuesta porque
los correntinos se merecen y, también, necesitan del cine en ese
extensivo término cultural.
Corrientes,
3 de agosto de 2007
.