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¿QUIÉN TOMARÁ LA POSTA DEL CINE COLÓN?

Un interrogante acerca de las expectativas y del contexto en el que se edifica el cine y su vivencia como experiencia cultural de cara al futuro de los correntinos

Por Joaquín Meabe

 

El clausurado Cine Colón, en la Ciudad de Corrientes, República Argentina.

 

   En la ciudad argentina de Corrientes se ha producido el cierre del Cine Colón, un emblemático cine que iluminaba su pantalla con la proyección de cine arte. Su clausura es ejemplo de un proceso, de alcance mayor, que trasciende lo local y que refleja la tendencia a la ampliación del mero entretenimiento en lugar de los espacios culturales que aún pretenden alimentar la inquietud humana por nubes más altas de reflexión y sensibilidad.

  Aquí presentamos un artículo sobre esta pérdida, que nos ha enviado Joaquín Meabe, notable intelectual de la ciudad correntina.

E.I

 

¿QUIÉN TOMARÁ LA POSTA DEL CINE COLÓN?

Un interrogante acerca de las expectativas y del contexto en el que se edifica el cine y su vivencia como experiencia cultural de cara al futuro de los correntinos

Por Joaquín Meabe

 

 

    Siempre que algo muy importante se pierde, que un lugar se cierra o que alguien se va, necesariamente se impone un balance por lo que de ello resulta y por lo que representa. La sociedad misma también lo percibe, aunque, en ese caso, hace falta el testimonio o la voz que lo exprese.

Puede, desde luego, cada uno intentar entonces volverse esa voz que, quizá, se transforme en testimonio, seguramente parcial, pero, no por eso menos válido, toda vez que uno mismo es parte del ámbito común en el que se convive y donde se transita cotidianamente y se nutre a gusto o disgusto tanto lo que fortalece el cuerpo como lo que alimenta el alma (o el espíritu o, para satisfacer a los incrédulos y escépticos, lo que registra la mente y lo que en ella se guarda como memoria y recuerdo).

El cierre del cine Colón, del que hoy he tomado noticia, es justamente una de esas pérdidas en extremo importantes que extiende su impacto en todo el horizonte de la cultura local; aunque afecta, sobre todo, a los amantes del cine y a los que ven el cine como un hecho cultural que impone su impronta y no como un mero entretenimiento o una excusa para el descanso.

Hay, por cierto, otras salas de exhibición en la ciudad pero que no tienen la impronta cultural exclusiva del cine. Esas salas dentro de un casino o de un supermercado no son más que extensiones mercantiles que ofrecen el entretenimiento como accesorio de sus ventas o de su negocio principal; y esto es lo que separa al cine, en término culturales, del entretenimiento trivial que se toma como accesorio de las urgencias y que incluso se torna prescindible cuando ya se ha satisfecho lo principal.

Seguramente para complementar ese desahogo ha venido la televisión, donde no importa lo que se dice y lo que se muestra porque la función central y subyacente es la de servir para vehículo de la publicidad en una sociedad regida por la oferta y la demanda.

Otra cosa es o ha sido el cine para nosotros, o por lo menos ha pretendido serlo antes de que la fábrica de estupideces de la llamada Meca del Cine haya cooptado a nuestro país y a la mayoría de sus salas de exhibición. Y esa otra cosa ha sido el cine Colón a lo largo de más de medio siglo para Corrientes. No solo fue una sala. También fue un lugar de encuentro y de debate. O mejor aún: un punto de referencia en el trato con el cine porque allí funciono un Cine Club y, además, porque por esa sala han pasado algunas de las mas importantes películas de la cinematografía universal como la mayoría de los films de Bergman y Antonioni, que también se han ido en este difícil año 2007. Resultaría imposible hacer el recuento de todas las películas exhibidas en el Cine Colón en estos últimos cincuenta años y dudo que haya algún correntino que haya quedado fuera de esa genuina compañía del verdadero cine en esta sala que hoy nos ha abandonado.

Solo cabe ante lo inevitable preguntarse ¿Quién tomará la posta del cine en Corrientes ahora que ya no está el Cine Colón? La pregunta se refiere al cine en los términos de aquella empresa cultural compartida en un escenario que lo contiene y que esas otras salas de mero entretenimiento carecen. Quizá valga la pena hacer al final un simple ejercicio comparativo. Cuando se cerró la Librería el Universitario de Salomón Literat la ciudad perdió mucho más que un librero y un local de venta de libros porque Literat era un hombre sensible e instruido y de buen gusto que estaba la tanto de las novedades de la cultura intelectual y a veces hasta estaba dispuesto a conseguir alguna obra que no se encontraba en el circuito de distribución. Así la pérdida por la desaparición de la Librería del Universitario dejó un vacío en la vida intelectual de Corrientes que tardó bastante tiempo en cubrirse y que ahora parece relativamente saldada con una librería como Capítulo 1 que, a su modo, se hizo cargo del relevo. Y es justamente a este relevo al que hace referencia mi pregunta que, espero, tenga su respuesta porque los correntinos se merecen y, también, necesitan del cine en ese extensivo término cultural.

Corrientes, 3 de agosto de 2007. (*)

 

(*) Fuente:  Joaquín Meabe, "Quién tomará la posta del cine Colón? Un interrogante acerca de las expectativas y del contexto en el que se edifica el cine y su vivencia como experiencia cultural de cara al futuro de los correntinos", enviado por su autor para su edición aquí.

 

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