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LA CASA DEL PUENTE

Por Mariano Baques

 

La Casa del Puente fundida con los brazos de la vegetación circundante, obra del arquitecto argentino Amancio Williams.

 

 

    La casa se yergue, primero, sobre sus pies. Sobre sus cimientos de cemento, barro o madera. Y, luego, se enamora de su espacio interior. De esa intimidad que se acomoda entre el techo y los pisos. Allí, no puede vibrar la acción de los elementos. Dentro de la casa no debe ser ni el excesivo frío ni el apabullante calor. En la casa debe ser el orden y el resguardo. La serenidad y comodidad de un espacio replegado en sí mismo. Replegado dentro de sus límites de paredes pulcras.

    La casa debe ser el orden y no lo contaminado por las formas irregulares de la naturaleza; formas, muchas veces, exuberantes o violentas. 

   Pero la casa se hace otra en la imaginación arquitectónica de Amancio Williams (1913-1989), arquitecto argentino que, entre 1943 a 1946, construyó, en las afueras de la ciudad argentina de Mar del Plata, la Casa del Puente. Fue levantada sobre un angosta corriente de agua (hoy desaparecida). El corazón de esta vivienda ya no es la distribución de formas, la pulcritud de un diseño. Su sentido es ahora su poder de comunicación. La casa debe unir, comunicar dos orillas, dos márgenes de la tierra. Así, la casa es puente. Y el puente es lo que atraviesa, lo que surca, lo que se adentra en la vena del espacio natural, del espacio mismo. La casa de Williams se sumerge en la espacialidad donde existen comunicados y de manera simultanea los follajes de la naturaleza y la construcción humana. Por eso, la Casa del Puente respira junto a las cabelleras de hojas, los rizos de la vegetación exultante (ver foto portada y, abajo, imagen para ampliar).

  La Casa del Puente ya no es entonces espacio enclaustrado sino volumen abierto, comunicado con la florida vida natural. Comunicación de la casa especial en Argentina unida por cierta afinidad con la casa cascada, la Casa Kaufmann, de otro arquitecto genial, Frank Lloyd Wright

 Y la Casa del Puente también acepta un continuo rozarse, tocarse, comunicarse, con la naturaleza por lo singular de sus materiales. Las paredes son de hormigón, sin pinturas protectoras o embellecedoras. La casa acepta así el deslizarse sobre sus fachadas de las caricias a veces, rasguños, otras, del viento, la lluvia, el sol, o del tiempo y su rueda incesante de los días y las noches.

  La Casa del Puente es una olvidada obra solar. La única creación arquitectónica reconocida internacionalmente. Hoy se halla prácticamente abandonada. Mariano Baques nos guiará aquí en la comprensión de la naturaleza e importancia de esta obra solar abandonada en un sitio de árboles de la Argentina invisible. 

Esteban Ierardo

 

LA CASA DEL PUENTE

Por Mariano Baques

   La Arquitectura moderna generalmente se presenta bajo un velo de pureza, seriedad, silencio y blancura. Las imágenes publicadas, destinadas al mundo entero, cuidaban fundamentalmente el aspecto visual de la arquitectura. Abundante luz blanca inundaba ambientes terminados, nunca sucios o desordenados. Los escasos muebles no parecen haber sido usados nunca, los vidrios impecables, incluso las puertas y otros elementos simbólicos hogareños como ventanas o escaleras o incluso sus habitantes desaparecían y con ellos toda su carga simbólica. El velo que cubre la arquitectura tiene como objetivo esconder por un lado el simbolismo hogareño y, por otro, ese habitante, casual, cotidiano y natural, dejando a la vista sólo la luz y la pureza.

    Freud nos dice: "lo siniestro (unheimlich en alemán) se constituye como negación de lo doméstico (heimlich) siendo lo siniestro lo opuesto a lo íntimo, lo hogareño, lo familiar y conocido. Es decir, no todo lo que nos produce angustia es necesariamente siniestro, esto debería obedecer a una situación conocida por nosotros que debería, entonces, por algún motivo especial, extrañarnos. Lo siniestro no sería nada realmente nuevo sino más bien algo que siempre fue familiar, como nuestra casa o ciudad o cuerpo".

    "Lo siniestro sería aquella suerte de espanto que afecta las cosas conocidas y familiares desde tiempo atrás"

    De alguna manera algo conocido, familiar, se vuelve extraño. Según Freud esto acontece porque aquello que primeramente estaba reprimido regresa luego inesperadamente. Es decir hay algo oculto que no queríamos ver, pero que aparece.

    Un ejemplo donde lo olvidado retorna en forma siniestra sería el animismo. Muñecos u objetos inertes en nuestra infancia tuvieron vida y estaban animados. En la madurez el movimiento independiente de objetos, muñecos con vida propia o cadáveres que hablan, se convierten en figuras de algo olvidado y que no queremos volver a ver.

    Desde este espíritu entonces, propongo un pequeño recorrido por la "casa del puente" a través de una arquitectura definitivamente "moderna" pero que deja lugares simbólicos y cotidianos sin velar, incluso de manera siniestra.

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Foto para ampliar con un clic, lo mismo que tres imágenes pequeñas abajo

      La casa del puente fue construida por Amancio Williams entre 1943-1946, en la ciudad de Mar del Plata. Luego de la muerte de A. Williams en 1989 se declaró monumento histórico nacional; pero lo cierto es que se encuentra en estado de abandono avanzado y muchas de las características de la construcción original se están perdiendo para siempre.

 

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  La casa del puente en relación con la arquitectura de su época presenta algunas diferencias notables que podría servir de pistas para el recorrido. En primer lugar, el hormigón que aparece sin recubrir (recurso hasta ese momento nunca usado por los arquitectos) y fue diseñado para resistir los deterioros climáticos sin necesidad de disimular el paso del tiempo como sucede con la pintura o el revoque. En segundo lugar su fusión con el paisaje; generalmente la arquitectura moderna escapaba al paisaje natural, en cambio la casa del puente es muy difícil de observar en su totalidad debido a la cantidad de árboles que la rodean. Por último en la fotografía que elige Amancio Williams para representar la casa del puente en su libro (foto abajo), desde el interior de la casa una extraña silueta de mujer (que no es la dueña de la casa) nos observa. Pequeña y casi invisible pero capaz de dar otro sentido a la fotografía, cosa que nunca sucedía porque la arquitectura moderna se presentaba ante el mundo limpia, objetiva y pura.

 

  RESEÑA BIOGRÁFICA AMANCIO WILLIAMS:  Arquitecto argentino de renombre internacional, nacido el 19 de febrero de 1913, ha sido Académico de la Academia Nacional de Bellas Artes y Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Buenos Aires. Murió en 1989.  Fue autor de prolongados estudios e investigaciones, así como de innovadores proyectos e impecables realizaciones, que manifiestan siempre su moderna preocupación en favor de una vida humana más digna, junto a una visión territorial del paisaje americano, abarcando la plástica, el diseño, la arquitectura, el urbanismo y el planeamiento. En su obra pueden encontrarse desde objetos, muebles, interiores, monumentos, hasta edificios y ciudades; entre ellos sus proyectos y realizaciones más conocidas como las de viviendas en el espacio, la sala para el espectáculo plástico y el sonido en el espacio, la casa sobre el arroyo en Mar del Plata, el aeropuerto de Buenos Aires, el edificio suspendido de oficinas, los tres hospitales para Corrientes, y el pabellón de exposiciones en Palermo. Muchos de estos trabajos han sido expuestos en diversas universidades, habiendo obtenido importantes distinciones, y publicados en gran número de libros y revistas especializadas de diversos países, siendo allí elogiados por personalidades como Le Corbusier, Max Bill, Georges Candilis, entre otros.

 

Todas las fotos de Mariano Baques salvo última perteneciente a libro de Amancio William, llamado 

 Amancio Williams, publicado por Editorial Solis.

 

 

   ©  Temakel. Por Esteban Ierardo